Arte

De cuando Dalí y Lorca fueron más que amigos, por J.C.Deus

23.09.10 | 12:06. Archivado en Literaturas, Exposiciones, Artes Plásticas

El BesoIntentaron hacer algo juntos; trataron de converger, pero secretamente Dalí ambicionaba escribir y Lorca deseaba pintar. Durante siete años mezclaron amistad y amor, camaradería y opiniones, proyectos públicos y deseos íntimos. Dalí era más rupturista entonces; Lorca, muy convencional; el uno, cosmopolita; el otro, apegado al paisaje; El crisol Dalí-Lorca no llegó a soldarse. 'Pero ante todo canto un común pensamiento/que nos une en las horas oscuras y doradas./No es el Arte la luz que nos ciega los ojos./Es primero el amor, la amistad o la esgrima./, escribirá el poeta granadino en su Oda al pintor catalán. Aquí están, juntos pero no revueltos, representando lo que se plantean los jóvenes artistas de cada generación.

El idilio que viven La Caixa y el actual gobierno español ha querido plasmarse en un proyecto cultural consagrado a recordar aquella amistad mítica entre Lorca y Dalí en los años veinte, cuando España era la España diversa de siempre pero era todavía España. Ojalá sea un augurio. La exposición 'Dalí, Lorca y la Residencia de Estudiantes' inaugurada hoy en Madrid después de verse en Barcelona, es una aportación contundente a un episodio tan celebrado, tan idealizado en las últimas décadas. Fueron siete años de muchos sueños y pocas realizaciones, una confluencia juvenil que terminaría en divergencia sonada. Lorca será convertido en mito de la izquierda; Dalí será paradigma del conservadurismo y entusiasta del franquismo. ¡Paradojas de la vida, de la historia! Pero por debajo hay raíces comunes más poderosas que las ramas. La metáfora es perfecta. La exposición, exquisita. Y el catálogo de la misma, una joya aconsejable de todo punto al que pueda adquirirla.

09¿De qué forma el encuentro entre Salvador Dalí (1904-1989) y Federico García Lorca (1898-1936) influyó en sus obras? La exposición con que CaixaForum Madrid inaugura la temporada propone una mirada compleja sobre la controvertida relación entre el escritor granadino y el artista catalán en el contexto de la Residencia de Estudiantes de Madrid, polo magnético de la cultura española en el primer tercio del siglo XX.

El objetivo es reconstruir la vinculación intelectual que se estableció entre ambos en el marco internacional de las vanguardias que ambos tomaban como horizonte cultural. Así, cubismo, futurismo, purismo, objetividad y surrealismo se reflejan en un recorrido que subraya las tres etapas que caracterizan los cambios de referentes intelectuales y artísticos que ambos fueron experimentando. Todo ello, a través de material documental que testimonia su relación y diálogo artístico, junto a obras significativas de los dos creadores, y aderezado sabrosamente con una selección de piezas de otros artistas, entre ellos Picasso, Derain, Cézanne, Le Corbusier, De Chirico, Miró y Ernst.

05Todo empezaría en otoño de 1922, cuando, a sus 18 años, Dalí llegó a Madrid para estudiar en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y se instaló en la Residencia de Estudiantes. Lorca tenía 24 tacos -seis años de diferencia son muchos a esa edad- y residía en esta institución desde la primavera de 1919.

La relación entre ambos duró hasta 1929, el final de su amistad. En abril Dalí viaja a París y en junio García Lorca parte hacia Nueva York, alejándose para siempre.

La primera parte de la exposición es la del encuentro de ambos. Recoge una galería de retratos y autorretratos. Del García Lorca de ese primer momento se presentan estos proyectos teatrales en los que lo plástico empieza a cobrar importancia: El maleficio de la mariposa y Títeres de cachiporra. Las relaciones del dramaturgo granadino con artistas como Barradas y el influjo de la música nueva, que le llega a través de Falla, en su obra son también objeto de análisis. Del Dalí de ese primer momento se presenta la serie de las «Estaciones» y del «Madrid nocturno», en las que se aprecian influencias del simultaneísmo de Delaunay y del vibracionismo de Barradas. La muestra expone también las obras «futuristas» del artista catalán, para las que toma como modelo al italiano Carrà.

Entre 1925 y 1926, Dalí y Lorca proyectaron El cuaderno de los putrefactos: una serie de láminas dibujadas por Dalí acompañadas por un texto de Lorca. Los dibujos muestran una galería de personajes grotescos inspirados en los dibujos de George Grosz y Jules Pascin, las pinturas de Picasso y Rousseau y las caricaturas de Charles Chaplin. La correspondencia permite constatar las discrepancias que llevaron a Lorca a abandonar el proyecto. De la colaboración conjunta en El cuaderno de los putrefactos se presentan bocetos de Grosz, Pascin, Picasso, Henri Rousseau y Léger.

02La segunda parte de la exposición, recorre el momento de madurez de la amistad, los espacios que forman el núcleo de la exposición centrados en las discusiones sobre modernidad y vanguardia en que Dalí y Lorca encuentran los paradigmas más compartidos.

Dalí invitó a García Lorca a pasar la semana santa de 1925 y el verano de 1927 en Cadaqués, que aparecerá en la poesía de García Lorca y en la pintura de Dalí como símbolo de la claridad que ambos propugnan. Casas blancas apiñadas en torno al volumen rotundo de la iglesia; viñas y campos de olivos frente al mar: un Mediterráneo idealizado, a medida del arte nuevo.

Para Dalí, el clasicismo es moderno, y la modernidad, clásica: son conceptos clave en las discusiones que Lorca y Dalí mantienen en esos años.

Dalí y Lorca se refieren a menudo en sus cartas, escritos, poemas y pinturas a L’Esprit Nouveau, la revista de vanguardia más influyente de la primera mitad del siglo XX. La muestra incluye dichos materiales y también pinturas de Le Corbusier y de Ozenfant que ponen de manifiesto la influencia del purismo en Dalí. También se presentan en la exposición artistas de la corriente metafísica (como De Chirico y Carrà), creadores asimismo de la revista Valori Plastici, consultada constantemente por Dalí y Lorca. Otra influencia en la plástica de ambos artistas son las premisas de objetividad y postexpresionismo (alemán e italiano) reflejadas en la muestra mediante obras de Casorati y Schrimpf.

03La tercera y última parte de la muestra trata de la época marcada por el distanciamiento, iniciado con el decisivo acercamiento de Dalí al surrealismo de Bretón en los años 1928 y 1929. La objetividad que los dos amigos compartieron durante algunos años se ve desplazada por una subjetividad radical en Dalí que hará inevitable la ruptura.

La muestra detalla finalmente la discusión entre los dos creadores en torno al tema de san Sebastián a partir de dibujos intercambiados entre ambos que ilustran distintos «modos» de entender una figura que ya era símbolo homosexual entonces y algunos ejemplos de la iconografía histórica del personaje.

La exposición intenta demostrar que la ruptura entre Dalí y Lorca tuvo motivos intelectuales, centrados en la adscripción del primero al surrealismo. Pero el segundo, escribiría al poco tiempo Un Poeta en Nueva York, intento desesperado de unirse a la vanguardia surrealista, intento que sería posteriormente abandonado de manera definitiva. ¿Pudieron influir también en la ruptura motivos ideológicos o políticos?¿Fue una separación de amantes, un asunto sentimental y estrictamente privado? Precisamente ayer también se estrenó la película 'Sin límites', sobre las intensas relaciones que mantuvieron. Unos dicen que no pasó de amistad; otros creen que hubo amor homosexual. Dalí reconoció que Lorca le cortejaba pero siempre defendió su radical heterosexualidad. Ian Gibson propugnó que fue un amor imposible. Según el pintor contaría después, en mayo de 1926 el poeta intentó "estar físicamente con él", quiso penetrarlo, y aunque Dalí se sentía halagado por el amor de Lorca, no accedió a sus deseos, ya que no se consideraba homosexual, lo que Lorca respetó siempre profundamente.

Son un feliz descubrimiento los dibujos y acuarelas de Lorca: hubiera sido un gran pintor. 'Naturaleza muerta en el claro de la luna malva' (Dalí, 1928) brilla en todo su esplendor. El catálogo facilita el acceso a un material de difícil consulta durante la visita -pequeños formatos, cartas-. Va acompañado por el documental Coloquio en la Residencia, dirigido por Manuel Gutiérrez Aragón, de 35 minutos de duración. Un magnífico trabajo de aproximación a la relación del pintor y el poeta a través de una lectura dramatizada de fragmentos
de su correspondencia. Buenos actores, cuidada realización y maduro enfoque. Sobresaliente.

El recorrido se completa, además, en la propia Residencia, con la recreación de una de las habitaciones de 1922, y un amplio programa de
actividades complementarias, entre las que destacan conciertos de la Orquesta Nacional de España entre el 26 y el 28 de noviembre con la
participación de Estrella Morente.

La exposición Dalí, Lorca y la Residencia de Estudiantes, coorganizada por la Obra Social ”la Caixa” y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), con la colaboración de la Fundación Gala-Salvador Dalí, la Fundación Federico García Lorca y la Residencia de Estudiantes, está comisariada por Juan José Lahuerta. Podrá visitarse en CaixaForum Madrid del 23 de septiembre de 2010 al 6 de febrero de 2011. Posteriormente viajará al Centro Federico García Lorca de Granada en la primavera de 2011.

Vídeos disponibles.
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