El Teatro Real estrena L’arbore di Diana, de Vicente Martín y Soler, la tercera ópera de este compositor valenciano del siglo XVIII que programa desde 2007, después de Il tutore burlato e Il burbero di buon cuore, en una loable inciativa de recuperación de quien fuera gran rival de Mozart en los favores del público operístico europeo. Es una coproducción con el Liceo de Barcelona, donde se estrenó en octubre pasado, que tiene como director de escena al ¿español? Francisco Negrín, y en la dirección musical al milanés Ottavio Dantone, ambos debutantes en el Real (donde Dantone sólo había dirigido un par de conciertos anteriormente), pero ambos bien conjuntados y conocedores del terreno que van a pisar en Madrid, porque ya habían dirigido recientemente otra obra de Soler en el Palau de les Arts de Valencia. La ortodoxia musical de Dantone, un especialista en barroco que dirige desde 1996 la Accademia Bizantina, contrasta con una atrevidísima escenificación de Negrín inspirada en el comic japonés. El resultado de la combinación no beneficia la conexión del público actual con esta ópera entretenida, que se va a apagando un tanto a medida que trascurre su segundo acto, pero que merece sin duda salir del injusto olvido en que ha estado sumida dos siglos.
Sábado, 26 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz