Miquel Barceló es posiblemente -al margen de las viejas y consabidas glorias- el nombre más sólido del actual arte español, el más famoso de los pintores vivos, el 'pedro almodóvar' de la movida pictórica española de la etapa posfranquista. Y no se entienda como peyorativo, porque en su caso concreto no tenemos reservas. Siempre nos ha gustado su trabajo, a menudo lo hemos contemplado con admiración, y cuando hemos disentido, no se ha empañado nuestra favorable impresión de conjunto. La muestra 'Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative', inaugurada ayer en CaixaForum Madrid, es todo un acontecimiento que recomendamos vivamente a los amantes del arte, los aficionados culturales y las amplias masas diletantes que prefieren entretenerse en un museo en vez de tomar cañas en un horrible bar.
Sábado, 26 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz