Hace veinte años, el provocador literato austriaco falleció y se habló largo tiempo de suicidio antes de cumplir los temidos sesenta. Nunca se aclaró el caso y tampoco importa. Murió abominando de su Austria natal, tras una existencia dedicada a vengarse del mundo que le rodeaba. Para celebrarlo, si es que hay algo que celebrar, el Círculo de Bellas Artes ha programado su 'El ignorante y el demente', la obra teatral que en 1972 le colocó en órbita, escandaloso, procador y maldito. Todos envejecemos mal, incluida esta pieza. Que no es tan fácil de representar como parece a primera vista, si se quieren conservar sus esencias. El ignorante puede ser el pedante médico que nos agrede con la descripción pormenorizada de una autopsia clínica. El demente puede ser el alcohólico y ciego progenitor que ha fabricado una soprano 'de coloratura' a costa de sacrificar todo lo demás. Y estos dos despojos son el acompañamiento de la consagrada diva, víctima de haber representado doscientas veces seguidas el papel de la Reina de la Noche en La Flauta Mágica de Mozart. Todo placer reiterado puede ser un tormento. Un trío neurótico, enrrevesado en un remolino de odios como el que atenaza todas las relaciones humanas. Cada loco con su tema: los tres insistentes, obsesivos, neuróticos.
Sábado, 26 de mayo
Juan Granados
José Andrés Prieto
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Atticus-444
Julián Moreno Mestre
Chris Gonzalez -Mora
José Pómez
Javier Orrico
Juan Carrasco de las Heras
David Felipe Arranz