El tenor italofrancés Roberto Alagna, considerado entre los mejores de la actual ópera mundial, protagonizó en el Teatro Real un recital que cotizaba entre lo más ansiado de la temporada. Fue su primera actuación en el Real, una única sesión que en dos horas de duración abordó una selección de excelsas arias de Giuseppe Verdi (1813-1901), al que la mayor parte de los aficionados terminan colocando en el trono de máximo pontífice operístico.
Para Alagna, éste de Madrid era un desafío de gran calado y mucho significado, en un momento delicado de su carrera. Las arias no son toros bravos, pero tenores y toreros sólo pueden en contadas ocasiones encerrarse con seis toros seis, o ocho arias ocho como fue el caso la tarde del viernes pasado. Alagna repitió al final de la primera parte una Celeste Aida que fue su mejor interpretación de la noche es de suponer que para resarcirse de lo sufrido con ella el año pasado en La Scala de Milán. Así que fueron dos las Celeste Aida, una tras otra, ante la sorpresa de los espectadores, para dejar claro que donde hubo entonces un supuesto desfallecimiento, ahora hay no sólo fuerzas, sino fuerzas duplicadas para enfrentar la tarea.
Alagna abrió la temporada 2006-07 en La Scala el 7 de diciembre de 2006 con la nueva producción de Aida de Franco Zeffirelli. Al comienzo de la segunda representación fue abucheado y silbado por el público sentado en el loggione (aficionados a la ópera que se sientan en los lugares más baratos de la Scala). El tenor abandonó el escenario. El papel de Radamés fue asumido inmediatamente por Antonello Palombi, que entró en el escenario con camisa y vaqueros. Más tarde, Alagna se disculpó aduciendo que quiso volver a entrar, aunque Palombi no le dejó. "También debo decir que yo acepté cantar el aria "Celeste Aida" más rápido como gusta al público de La Scala, cuando siento los silbídos me detuve y esperé que alguien me defendiera, pero no sucedió nada. Luego me retiré del escenario, soy Siciliano y me caliento pero no pierdo la cabeza nunca, y por ello me quede esperando, pensé que alguien me llamaría pero nadie lo hizo, parecía que estuvieran todos contentos con la sustitución".
TRIUNFO CON DISENSIONES
El repertorio incluyó “O figli, o figli miei... Ah, la paterna mano”, de Macbeth, “La vita è inferno... O tu che in seno” de La forza del destino, “Se quel guerrier io fossi!... Celeste Aida” de Aida, “Lunge da lei... De’ miei bollenti spiriti” de La Traviata, “Questa o quella” de Rigoletto, “Oh! fede negar potessi... Quando le sere al placido” de Luisa Miller, y “Niun mi tema” de Otello.
El tenor tuvo una noche triunfal en Madrid, aunqua al finalizar el aria de Rigoletto se escucharon dos sonoros gritos de desaprobación, 'muy mal' gritó un espectador en el patio de butacas, 'a aprender al conservatorio', coreó otro en las localidades altas. Tras unos segundos de desconcierto que no parecieron afectar al cantante, se volvió a la normalidad entre aplausos redoblados de la inmensa mayoría.
A algunos puristas les parece que Alagna a sus 44 años está perdiendo facultades. Para otros, está en lo mejor de su carrera. Es una voz 'clásica' de tenor viril y potente que contrasta con la finura y encanto de uno de sus máximos competidores, Juan Diego Flórez, quizás más a la moda de un cambio de paradigma en la ópera actual que coincide con el que tiene lugar en la sociedad, y que está viendo disminuir el poder de las voces varoniles de la época Pavarotti-Domingo frente a planteamientos menos marcadamente varoniles.
Alagna ha desarrollado una particular afinidad por la ópera francesa y los papeles italianos más líricos, y le cuesta más asumir un repertorio más dramático. Su primera esposa, Florence Lancien, murió de tumor cerebral en 1994; tenían una hija, Ornella, nacida en 1992. En 1996 se casó con la soprano Angela Gheorghiu. La pareja ha cantado junta en muchas ocasiones en el escenario y tienen varias grabaciones juntos, tanto de duetos como de arias y óperas completas. Los dos cantantes protagonizaron también la versión fílmica de la ópera de Puccini Tosca dirigida por el francés Benoît Jacquot.
Nació en Francia en una familia siciliana. Comenzó sus estudios de música a los diez años y con diecisiete cantó en los cabarets de París. Después de ganar el Concurso de Canto Luciano Pavarotti en Filadelfia, comenzó su carrera profesional en 1988 como Alfredo Germont en La traviata en el Festival de Glyndebourne. Cantó este título en Francia e Italia, hasta que lo interpretó en La Scala con Riccardo Muti. Pronto abordó otros personajes en conocidas óperas como La bohème, L’elisir d’amore, Rigoletto o Gianni Schicchi, pero fue su Roméo et Juliette de Gounod en el Covent Garden (1994) la que lo llevó al estrellato internacional. Un año antes había firmado como artista exclusivo del sello EMI, con el que grabó a lo largo de diez años un amplio catálogo lírico.
David Giménez Carreras, sobrino de José Carreras, dirigió a la Orquesta Titular del Teatro Real y al Coro del mismo, completando el programa con el 'Patria opressa' de Mackbett, 'as Oberturas de La forza del destino y I vespri siciliani, el Preludio de Aida, y el célebre 'Va pensiero' de Nabucco.
POBRES DIVOS
Y volviendo al 'caso Alagna', se ha dicho que se ha perdido el respeto a los cantantes, que están siendo utilizados, abusados y descartados de forma brutal en los circuitos internacionales, que se les obliga a cantar fuera de sus posibilidades. Y existen intentos de crear lo increible, una especie de sindicato o lobby de tenores y sopranos.
El Teatro alla Scala de Milán ha negado lo que se ha dado por hecho en los últimos días, que haya vuelto a contratar al tenor Roberto Alagna. Se ha retomado el contacto perdido hace dos años, pero todavía no se ha firmado un contrato. Y mucho menos para hacer seis óperas: "Se ha hablado de proyectos posibles, focalizados en una Carmen y un Simón Bocanegra, pero de momento no hay nada concreto, ningún compromiso, sólo un pourparler", dijeron sus responsables al corresponsal de El País en Roma.
Alagna fue el segundo cantante de la historia que ha abandonado el escenario milanés al ser silbado. Monstruos como Pavarotti, la Callas en su última etapa, incluso la Tebaldi y Carlo Bergonzi, quizá el mejor tenor verdiano todavía vivo, que fue silbado justo en el mismo pasaje de Aida que Alagna, aguantaron en ocasiones sonoras protestas y siguieron cantando. "Bergonzi incluso remontó la situación y fue aplaudido al final", recuerdan en Milán.
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Estimados directivos de PD,
les ruego que despidan inmediatamente al Sr. J.C Deus o, en su defecto, le trasladen a la sección de "Sucesos". La razón principal es la deficiente formación musical y operística para comentar un evento de gran relevancia como el que se celebró (perpetró) el viernes pasado en el Teatro Real.
Si Alagna repitió "Celeste aida" fue por que le dio VERGÜENZA su primera interpretación, en la que no coloco ningún Fa sostenido, demostrando así que no maneja el pasaje de registro, fundamental para los tenores, llegando absolutamente ahogado a la segunda parte que , por cierto, el Sr. Gimenes Carreras, la aligeró, obviando las indicaciones del Verdi, para si evitar que acabase en el hospital.
Y no es que cantase mal (fatal en el "Questa o quella") , es que además se inventó la partitura como el estrambote final del "Celeste.." ahorrándose el agudo y la regulación dinámica a tres ppp, al igual que sucedió en "Quando le sere..", ca...
Martes, 14 de febrero
Juan Luis Recio
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