El blog de Gustavo de Arístegui

UNA CABEZA, PERO MUCHAS HIDRAS TERRORISTAS

14.05.11 | 12:13. Archivado en Yihad, Al Qaeda

La muerte de Osama bin Laden es una excelente noticia, el mundo queda libre de unos de los más bárbaros, crueles y exhibicionistas criminales de su reciente historia. Osama apuntaba maneras desde temprana edad, pero ciertos analistas le atribuyen una importancia exagerada desde temprana edad. Su familia, una de las más ricas de Arabia Saudí era de origen yemení. Osama uno de los 53 hijos del jefe del clan Bin Laden.

En la universidad conoció, muy probablemente, a varios personajes determinantes en su vida de terrorista, el islamista ultrarradical Mohamed Quttub, profesor de estudios islámicos y hermano de ideólogo principal del islamismo radical moderno, Sayid Quttub, venerado por islamistas de todo color, incluso por el imam Jomeini. Mohamed Quttub era, además, maestro de otro personaje que sería determinante en Al Qaeda y que se acabaría convirtiéndose en su número dos: Ayman Al Zawahiri, el monstruoso médico egipcio, compañero de crímenes del jefe de Al Qaeda. El otro sería Abdallah Azzam profesor en la Universidad Rey Abdelaziz de Jeda, de la que era alumno Bin Laden. Azzam fanáticamente radical, fue el fundador de la organización predecesora de Al Qaeda, la MAK, que pomposamente se denominaba la oficina de apoyo a los combatientes, de hecho una de las decenas de organizaciones que se enfrentaban a la presencia soviética en Afganistán. Azzam le convencería de unirse a la yihad contra los soviéticos en Afganistán, si bien sus oficinas estaban en Peshawar, en el Norte de Pakistán. En esos momentos todas las organizaciones que luchaban contra los soviéticos estaban bien vistas por los Estados Unidos, que no hacían distinción entre la MAK de Azzam y Bin Laden, los talibán, o la Alianza Norte de Afganistán el pastún anti-talibán Shah Massoud. Tras su asesinato en 1989, seguramente por orden de Zawahiri y su compañero y uno de los cerebros del 11-S Mohamed Attef, Al Qaeda vería la luz, pasando de Pakistán y Afganistán a Sudán, donde sería acogido por el líder del Frente Nacional Islámico Hassan Al Tourabi, devoto seguidor de Sayid Qutub y amigo de Jomeini, nada era casualidad. La presión internacional y la llegada al poder de los Talibán le llevan a Afganistán, donde Al Qaeda y estado Afgano se confunden. Algunos advertimos del riesgo que representaba el megaterrorista desde 1995.

Bin Laden construyó una densa red terrorista de naturaleza mixta, una cúpula de corte, por llamarlo de alguna manera, clásico con un jefe, un número dos, un consejo consultivo, y cuatro comités, el militar, el religioso –léase ideológico-, el económico y el de información –es decir propaganda. Una red de campamentos propios, una red terrorista propia y necesariamente pequeña, con la que perpetró los atentados del 11-S. Hoy calcula el experto Fawaz Gerges que la red propia no contará con muchos más de 200 terroristas. En mi opinión si se cuenta con las células propias, que alguna tiene, en el Sahel, pueden ser algunos más. Lo cierto es que la organización se valió de las famosas franquicias de las que tanto hablan los analistas y de muchas células, grupos y hasta individuos simplemente inspirados por Bin Laden y su red, pero sin vinculaciones operativas directas con la red. Sus dos franquicias más activas y temidas son Al Qaeda en el Magreb Islámico, que se ha instalado de manera muy sólida en el Sahel, y que está liderado por el argelino Abdelmalik Droukdel, alias Abu Mussab Abdelwadub. La otra es Al Qaeda en la Península Arábiga, cuyo líder más conocido Mohamed Abdallah Mauda, está en prisión en el Yemen, y otro de cuyos líderes es un estadounidense de Nuevo México rebautizado Anwar El Awlaki.

La siniestra contabilidad de Al Qaeda es terrorífica, 8474 asesinatos, 124 atentados –por lo menos que se sepa- de los que 110 en países musulmanes, y nada menos que 15.000 heridos. Nadie puede negar que se trataba del un monstruo líder de monstruos. Los yihadistas son el enemigo común de todos, pero el número de víctimas musulmanas supera las de cualquier otro origen o religión, confirmando que el peor enemigo del Islam es terrorismo yihadista y la ideología que lo alimenta, el islamismo radical. Por ello no sorprende nada que organizaciones islamistas que dicen no compartir los métodos violentos de Al Qaeda han vaticinado que Al Qaeda será sucedida por otras justificando su existencia y acciones de manera menos que velada, como lo hizo Jamil Abu Bakr portavoz de los Musulmanes de Jordania. Hamas ha condenado “el asesinato” de Bin Laden, lo que no deje de ser repugnante pero natural viniendo de quienes son considerados como terroristas por los EEUU y están en la lista Europea de organizaciones terroristas.

Hay consecuencias que no pueden ignorarse, ya circulan por los foros islamistas abiertos de Internet toda clase de alabanzas de Bin Laden y del terrorismo, que ellos llaman lucha contra ateos y apóstatas. Los occidentales hemos pasado de infieles a ateos. Los musulmanes moderados son para ellos apóstatas cuyo asesinato es obligado. En esos foros se habla ya de Bin Laden como mártir, que su mensaje y su lucha no han muerto y que “su asesinato será vengado”. Muchos vaticinan unos meses peligrosos y calientes, pues los yihadistas van a hacer todo lo posible para dar respuesta a lo que es, sin duda, un gran derrota para ellos. El triunfalismo o bajar la guardia sería una gravísima irresponsabilidad en estos momentos.

Durante demasiado tiempo el mundo entero, pero especialmente Occidente ha estado obsesionado con Osama Bin Laden y Al Qaeda, con toda, razón, pero esos terribles árboles no nos permitían ver el bosque de la ideología islamista radical que es el combustible permanente combustible del terrorismo yihadista. Además de combatir las células, los terroristas y prevenir atentados, tenemos que ponernos urgentemente a la tarea de derrotar en una larga lucha a medio y largo plazo, de la ideología que los alimenta. El terrorismo son muchas terribles Hidras, Bin Laden era la cabeza más emblemática y simbólica, un verdadero líder venerado ciegamente por sus seguidores y simpatizantes, si bien es verdad que había sufrido un serio desgaste en las capas más ultraconservadoras de las sociedades islámicas, que al principio de su andadura terrorista lo consideraban un héroe en la lucha desigual, algún “intelectual” la ha llamado “asimétrica”, contra Occidente.

Quedan miles de terroristas en el mundo, algunos sorprendidos y abatidos por lo que llegaron ya a creer que nunca ocurriría, la muerte de su admirado megaterrorista. Pero son muchos centenares de miles los que piensan como Bin Laden que, no solo no condenan su barbarie, si no que la jalean, aplauden y elogian. Pongan buena atención a lo que digan ciertas organizaciones e individuos, ellos mismos van a retratarse. En las últimas horas se ha producido un terrible atentado en Marraquesh con 16 muertos y más de veinte heridos, en Alemania se ha detenido a unos terroristas con importantes cantidades de explosivos listos para ser usados. Todo esto antes de la muerte de Bin Laden. La importancia operativa de Bin Laden y su red se había convertido en más testimonial que real, más preocupada por no ser detenidos y muertos, tenían poco tiempo para planificar atentados. Estaban debilitados aunque conservaban la capacidad de inspirar y encargar “operaciones”. Lo que queda es una pléyade de terroristas encolerizados con su odio renovado e intensificado.

Podemos concluir que la muerte de Bin Laden es una importante victoria la larga lucha contra el terrorismo, hay que felicitar a los servicios de inteligencia de los EEUU y a sus Navy SEALs por una operación impecable desde el punto de vista de la investigación y de la ejecución.
Hay quienes afirman demasiado frívolamente que como Europa y los europeos no han participado en la operación en la ciudad de Abbottabad, que el riesgo añadido se concentra en los EEUU y sus intereses internacionales, que por cierto se encuentra en estado de máxima alerta antiterrorista. Ninguno de los objetivos habituales del terrorismo yihadista ha desaparecido de su lista. El terrorismo no es como el rayo que no golpea dos veces en el mismo lugar. El terrorismo es tenaz y busca siempre el punto más emblemático, la máxima publicidad e impacto, busca el eslabón más débil, y socavar a quienes considera sus enemigos jurados, y eso somos todos los que no nos sometemos a su sanguinario dictado.


AUDACIA CONTRA EL TERROR

14.05.11 | 12:09. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

No puede por menos que alegrarnos la noticia, el terrorista más peligroso del mundo
ha caído, y aunque su sangrienta obra le sobrevive, la muerte de un símbolo tiene
una especial fuerza, pues para sus fanáticos seguidores supone un golpe
extraordinario. El líder que creían invencible, enemigo eterno y perfecto de
Occidente y de sus aliados "corruptos y decadentes", es decir el Mundo Islámico
moderado, ha sido encontrado y abatido. El terrorismo yihadista de verdad pensaba
que Bin Laden había conseguido engañar de manera permanente a todos sus enemigos. El
mensaje que esta operación envía es muy claro: por importante que sea el jefe
terrorista, acabará siendo encontrado, detenido o abatido si ofrece resistencia.
Podemos imaginar que , a pesar de su odio exacerbado por la muerte de su admirado
líder, los yihadistas están desconcertados.

Nos se puede caer en el triunfalismo, los yihadistas van a sentirse obligados a dar
una respuesta cuanto más espectacular mejor. No parece probable que puedan montar
algo inmensamente espectacular, al menos de momento. Se sabe que el terrorismo
yihadista pretende seguir en la permanente escalada de espectacularidad, impacto y
daño. De hecho la red de Al Qaeda había dado instrucciones claras a su comité
militar de robar, adquirir o fabricar armas de gran capacidad mortífera. Aunque su
jefe haya desaparecido,la instrucción sigue en pie. Éste deberá ser uno de los
objetivos prioritarios de todos los servicios de seguridad e inteligencia, evitar un
ataque terrorista no convencional. Me temo que son relativamente pocos los Estados
que son conscientes del gravísimo peligro que esto supone para la paz y estabilidad
mundiaes, y el grado de potencial inminencia del ese riesgo.

Sin embargo debemos ser muy prudentes, en los foros radicales abiertos de Internet
bulle las amenazas, las consignas violentas, los juramentos de venganza por la
muerte de Bin Laden. Destacan muy especialmente la declaración de los Hermanos
Musulmanes jordanos que dicen que malucha de Bin Laden contra Occidente será
continuada por otros. Especialmente repugnante me parece la de Hamas que condena lo
que define como asesinato, y dice que es necesario que tenga respuesta. ¿De verdad
alguien puede creer que estos terroristas metidos a políticos se pueden reconvertir
en un socio para la construcción de un Estado Palestino? Por cierto que uno de los
denominadores comunes de las organizaciones islamistas radicales, es que todas, sean
de la nacionalidad que sean, se erigen en sus representantes, secuestrando la causa
de la creación de un Estado Palestino, que no desean pues lo que no aceptan es la
solución de dos Estados, lo que implicaría el imprescindible reconocimiento del
Estado de Israel, que los islamistas radicales pretenden destruir.

Hay incógnitas sobre los antecedentes de la operación que son relevantes y que, sin
duda, acabaremos sabiendo. La primera es que seguimos sin tener una noción
suficientemente clara del grado de penetración del islamismo radical en el ISI, los
servicios de inteligencia de Pakistán. Hoy sabemos que la casa de Bin Laden llevaba
meses sino años siendo vigilada por la inteligencia estadounidense. No sabemos
cuánta de esa información se compartía con los pakistaníes si es que se compartía
alguna. Tampoco se sabe de verdad en que momento se les comunico a los paquistaníes
la operación y a quien estaba dirigida. Los EEUU han agradecido oficialmente la
ayuda pakistaní, como no podía ser menos.


SÍNDROME POSTRAUMÁTICO EN MARRAKESH

30.04.11 | 14:14. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

Han pasado casi 30 horas desde el terrorífico y cobarde atentado en el restaurante Argana. Todo el mundo aquí en Marraquesh sigue bajo el shock, sin dejar de comportarse con esa ejemplar serenidad que ya hemos descrito. He almorzado en un restaurante conocido de la ciudad con puerta de calle y medidas de seguridad incrementadas pero discretas. Había de todo, locales, familias, matrimonios mixtos, extranjeros residentes –hay 15.000 franceses que viven aquí- y una nutrida delegación de autoridades del gobierno como el ministro de turismo, de la región y la alcaldesa en un almuerzo de trabajo, seguramente y con acierto, para mostrarse en público en un momento de duda y de dolor intensos.

Hay tristeza y desolación, que está dando paso a la profunda preocupación por el impacto que este atentado puede tener en la economía de la ciudad y del país en su conjunto. Conviene subrayar que quienes más pueden sufrir por un eventual parón económico consecuencia del atentado, son las pequeñas y medianas empresas, los pequeños comerciantes y artesanos, así como los empleados más modestos. Todo el mundo está preocupado, autoridades, empresarios, trabajadores y ciudadanos de a pie. No hay un solo sector económico que no crea verse potencialmente afectado. Ya hay anulaciones de reservas de hotel, algunos temen que el mercado inmobiliario -que esta ciudad había logrado preservar- las inversiones extranjeras y obviamente la imagen de país relativamente estable y seguro. Si se produce una crisis de confianza, si la economía se ve seriamente afectada, supondrá un serio revés para Marruecos y una victoria para los terroristas.

Empiezan a conocerse algunos detalles del atentado, parece que el explosivo fue dejado en el interior del café y detonado a distancia, según reconocen fuentes del Ministerio del Interior marroquí. De confirmarse todos estos extremos, podríamos concluir que se podría tratar de una célula bien organizada y de un atentado planificado meticulosamente. Habrá que esperar a que se produzca una reivindicación o al resultado de la investigación en la que participan, que se sepa, al menos diez funcionarios policiales franceses desplazados hasta aquí.
Algunos analistas se precipitado al afirmar que este atentado tendría como consecuencia una paralización de las reformas constitucionales, o por lo menos una ralentización. No parece que vaya a ser el caso. Todo el mundo se expresado en sentido contrario, autoridades, analistas, personalidades entrevistadas. Los marroquíes quieren un camino claro e irreversible hacia una democracia plena. Los terroristas saben demasiado bien que en una democracia el terror puede ser igual de mortífero, pero está más aislado y es más débil. Hay quienes piensan que en estos momentos de incertidumbre los Estados son más frágiles y más vulnerables a los ataques del terror. Es evidente que las organizaciones terroristas lo comparten, pues creen que en estos momentos de transición y de incipientes procesos de transición, su afán desestabilizador puede ser infinitamente más eficaz, y por ello van a intentarlo en otros lugares que han iniciado su camino hacia la democracia. Justamente por eso es indispensable reforzar la cooperación internacional entre ambas orillas del Mediterráneo, pero también entre países de la región. Muchos medios internacionales, especialmente los franceses, abundan en la tesis de los dos objetivos, el económico, de profundas repercusiones sociopolíticos, y el político, de intentar desestabilizar el país, o por lo menos a sus reformas. El éxito del primer objetivo no depende nada más que del grado de impacto que el atentado haya generado en los mercados y en la opinión pública, así como de los potenciales visitantes. El éxito del segundo va a depender de la madurez política con la que se conduzcan estas autoridades, de la voluntad inquebrantable de democracia y libertad del pueblo marroquí y del apoyo y cooperación de Europa y especialmente los países ribereños del Mediterráneo. Es preciso reforzar con carácter urgente esta política, tanto en el plano bilateral entre España y sus vecinos, como en el europeo, y convencer a la comunidad internacional, y a nuestras opiniones públicas, que la inestabilidad en esta parte del mundo es un potencial desastre global, en el momento que muchos países empezaban a ver la luz al final del largo y duro túnel de la crisis económica.

Podemos concluir diciendo que la democratización es más urgente que nunca, que es, sin duda una de las más eficaces armas contra el fanatismo. Que hay que intensificar los esfuerzos en la lucha contra el terror, mejorar las medidas de seguridad para proteger a turistas, residentes extranjeros y a nacionales, para dar cumplida respuesta al legítimo miedo que puedan sentir. Y todo ello sin caer en la tentación de crear un Estado policial, con la excusa de la lucha contra el terror. Es importante subrayar que al terror se le puede derrotar por medios escrupulosamente respetuosos de los derechos fundamentales. Una democracia, a diferencia de los que dice la extrema derecha, no es débil con el terror, es respetuosa con los principios democráticos y los derechos humanos, lo que dota a su lucha de una fuerza y legitimidad que las dictaduras no tienen.


El terrorismo no es ciego

29.04.11 | 21:39. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

"El terrorismo ciego". Demasiadas veces hemos escuchado esa expresión tan ignorante como vacía . Pero el terror y los monstruos que lo practican saben muy bien lo que ha- cen, saben del daño que sus cobardes críme- nes provocan. El terrorismo saca inmenso partido a cada crimen, a cada asesinato. Sabe extender la coacción del terror a la sociedad en su conjunto plantando en el ánimo de los ciudadanos que cualquiera puede ser víctima. Pero víctima y objetivo son cosas distintas. El terrorista busca el poder absoluto desde sus posiciones fanáticas y minoritarias, sabe que nunca serán mayoritarias sus tesis sanguinarias. El terrorismo es, en consecuencia, un doble delito: comete horribles crímenes y amedrenta a toda una sociedad.

El brutal y cobarde atentado –muy probablemente yihadista– de unas alimañas que no son héroes sino escoria humana, tenía un objetivo muy claro: reventar unos de los principales pulmones económicos de Marruecos, la industria del turismo. La Plaza de Jemaa el Fna es el símbolo más representativo de su ciudad más emblemática e internacionalmen- te conocida. El medio de vida de centenares de miles de familias está en juego. De hecho, los empleados de hoteles y restaurantes –ya de por sí serviciales y amables– se han afana- do en serlo aún más con los turistas que se han quedado desafiando al terror.

Ayer, al aterrizar en el aeropuerto de Marraquech proveniente de Madrid, me enteré por un sms de mi mujer, de la tragedia. Estuve en la plaza de Jemaa el Fna, verdadero corazón de esta urbe histórica y hermosa. Allí se congregaron de manera espontánea centenares de personas que coreaban consignas contra el terrorismo. Saben muy bien que, además del bárbaro crimen, la otra víctima es la economía.
Muchos analistas apuntan a una autoría salafista del atentado. Algunos presos de este movimiento integrista fueron liberados el 14 de abril, y por eso algunos medios sospechan que algunos de éstos hayan podido volver ya a las andadas. En algunas manifestaciones ocurridas en semanas pasadas en Marruecos, especialmente la del 20 de febrero en Rabat, había muchos salafistas y familiares de presos por terrorismo que se manifestaban mostrando fotos de miembros de organizaciones y células terroristas. La liberación de esos presos era una de las principales reivindicaciones del llamado Movimiento del 20 de febrero. Conviene recordar, para que nadie se llame a engaño, que estos sujetos no son campeones de las democracias. Son exactamente lo contrario, sus peores enemigos.

De hecho, cargarse el proceso de democratización es el segundo de sus objetivos, para descarrilar un proceso que está dibujado pero cuya principal expresión, las reformas constitucionales anunciadas por el rey Mohamed VI, no ha visto aún la luz.
Los salafistas quieren cargarse el inevitable proceso de reformas anunciado por el rey. Creo que se equivocan quienes dicen que los atentados servirán de excusa para poner en pausa indefinida a las reformas democráticas, pues el proceso que se ha iniciado es irreversible porque así lo desea la inmensa mayoría de los marroquíes.

Hace años que llevamos advirtiendo del peligro que se cierne sobre el Magreb por la instalación de redes terroristas en el Sahel, que irradian inestabilidad y violencia hacia el norte y hacia el sur. Las tensiones entre los dos principales países del Magreb, Argelia y Marruecos, sólo favorecen a los terroristas, en la medida en que ambos países no cooperan con la intensidad necesaria. Ambos han sido víctimas de la barbarie yihadista, y éste atentado debería servir de acicate para poner de lado sus diferencias y juntar esfuerzos en la lucha contra las alimañas terroristas.

Se trata de células que están extraordinariamente bien organizadas, que compensan sus escasos medios con tenacidad, falta de es- crúpulos y una densa red de adoctrinadores, de campamentos de entrenamiento y de suministradores de armas y explosivos. Pero el enemigo verdadero y más peligroso es el islamismo radical. A las organizaciones se la puede desmantelar, pero la ideología salafista contamina mentes todos los días.
Reconforta ver el coraje de los habitantes de Marraquech, que ya han vuelto a sus trabajos. Han reaccionado con dignidad y serenidad, y ésa es una clara derrota del terror.

Gustavo de Arístegui es diplomático, diputado por Zamora y portavoz de Asuntos Exteriores del Grupo Popular en el Congreso.


Barbarie en Marraquech

29.04.11 | 21:21. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

Acabo de volver de ver el lugar de un crimen tan cobarde como repugnante y con una intencionalidad muy clara: perturbar la paz, la serenidad y sobre todo la economía de una ciudad que vive por y para el turismo. Marraquech, uno de los símbolos más importantes de Marruecos. No tiene playa y la montaña, el Atlas, aunque cercana, no es parte esencial de sus atractivos. Son sus edificios ocres,su medina –ciudad vieja– sus mercados y plazas, de las que Je- maa Fnaa es la más emblemática. Su mercado es punto de encuen- tro de locales, lugar de visita privilegiado de turistas extranjeros y marroquíes. En sus puestos de comida, restaurantes informales, se reúnen turistas y familias, los cuentacuentos, encantadores de serpientes, los vendedores ambulantes, los monos adiestrados . Tan exótica y hermosa que fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el año 2001, con todo merecimiento.

Allí, dominando los puestos de comida, se encuentra el café restaurante Argana, su planta baja da a la plaza y tiene dos pisos más. En el primero y más grande se produjo la tragedia. Allí se podía ver a los miembros de la policía científica marroquí con sus monos blancos, recogiendo pruebas para investigar el terrible atentado. El edificio ha quedado reventado, se atisba el horror que ha debido reinar allí. El terrorismo no es ciego, sabe muy bien a quién golpea, cómo, cuándo y dónde. Su maquiavelismo repugnante y cobarde ha tratado de reventar el corazón y símbolo del turismo marroquí. Hace unos minutos el pueblo llano se congregó de manera espontánea para condenar la barbarie de los cobardes terroristas. Son cobardes bestias que asesinan a inocentes, y con sus crímenes pretenden amedrentar al mundo.

Allí, en la plaza delante de las ruinas del restaurante Argana, se congregaron centenares de personas a corear cánticos contra el terror, primero con pancartas improvisadas, más tarde con algunas hechas con impresoras, seguramente de los comercios y locales. La gente humilde se comportó con dignidad y coraje, siguió haciendo su vida. Me resisto a decir vida «normal» porque nada puede ser normal tras casi quince asesinatos. La gente, turistas incluidos, han salido y se han sentado en los cafés y en las terrazas. Otros han cerrado sus comercios para ir a la plaza. Hoy hay que renovar el compromiso contra el terror, llorar a los muertos, consolar a sus familias, y aplaudir a las valientes, amables, pacífica y tolerantes gentes de esta hermosa ciudad histórica, llena de vida a la que el zarpazo de la muerte no ha conseguido doblegar.


Guerra civil en el seno de Al Qaeda

07.08.08 | 11:04. Archivado en Al Qaeda

Los últimos acontecimientos de la política nacional e internacional, incluida la Eurocopa, junto a la profunda crisis económica que padecemos, han hecho que olvidemos la existencia de la grave y desestabilizadora amenaza que supone el terrorismo yihadista. La opinión pública mundial solo se preocupa normalmente de estas cosas cuando se produce un atentado terrorista.

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Víctoria propagandística de Al Qaeda

05.01.08 | 21:52. Archivado en Al Qaeda

Es bien conocido que para el terrorismo la propaganda de terror y sus devastadores efectos es uno de sus objetivos más importantes. La red terrorista de Al-Qaeda ha conseguido todos los titulares de los medios mundiales con una simple pero creíble amenaza al Rally Lisboa-Dakar, mucho más que con casi ninguno de sus comunicados, que además de la reivindicación de atentados propios y ajenos, empezaban a ser reiterativos, y aunque tuviesen muchísimo interés para los expertos, la opinión pública, en gran medida, los daba por descontados.

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El epicentro paquistaní

05.01.08 | 12:00. Archivado en Afganistán, Al Qaeda

El brutal atentado, como si hubiese de otro tipo, contra la dos veces ex primera ministra de Pakistán, nos ha encendido, como siempre a destiempo, todas las alarmas. Son muy pocos los países que desde Occidente en general y Europa en particular, se percatan de la enorme importancia que para la paz y la estabilidad mundiales tiene el País de los Hombres Puros, que es la traducción de su nombre en urdu al español.

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La nueva Al Qaeda

16.04.07 | 16:14. Archivado en Al Qaeda

Los atentados de Casablanca y Argel, confirman las informaciones que indicaban un cambio radical en la estrategia de Al-Qaeda, que está reestructurando sus tres redes principales y reforzando la primera, la que depende directamente de ellos tanto jerárquica como operativamente y con la que cometieron los atentados del 11-S. Esta red se vio seriamente afectada por lo éxitos policiales y de inteligencia, pero sobre todo como consecuencia de la caída del sanguinario régimen talibán.

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Gandhi en el siglo XXI

06.02.07 | 14:46. Archivado en Islam, Al Qaeda

Escribo estas líneas en el avión desde Nueva Delhi, capital de ese gran país que es la India. Algunos historiadores y analistas se han empeñado a lo largo de las últimas décadas en hacer afirmaciones simplistas sobre la incompatibilidad de la democracia con ciertas religiones (el catolicismo -algún analista anglosajón llegó a decir que España e Italia nunca serían democracias por ser países de mayoría católica- el Islam, el hinduismo y sus castas) o con ciertas circunstancias demográficas (superpoblación o tasas de natalidad demasiado elevadas).

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El ciudadano enemigo

18.09.06 | 16:26. Archivado en Civilizaciones, Al Qaeda

Los atentados frustrados en Londres por los servicios de inteligencia y seguridad británicos, ponen alarmantemente de relieve el altísimo grado de inconsciencia, anestesia, irresponsable incredulidad y tendencia al apaciguamiento que tiene la sociedad occidental. ¿Creemos de verdad que si no hacemos nada nos dejarán en paz?

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No son amenazas, son una condena. Pero no me callarán.

26.08.06 | 19:07. Archivado en Al Qaeda

En primer lugar quiero agradecer profundamente las cientos de muestras de solidaridad que he recibido en estos últimos días, tanto por correo, como en el blog y por teléfono.
En segundo lugar quiero dejar muy claro de qué se trata el riesgo cierto al que nos enfrentamos, puede que sea ingenuo pero tengo la esperranza de que los que frivolizan con esta amenaza dejen ya su sectarismo inconmensurable y sean por lo menos prudentes aunque no sean solidarios.

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Viernes, 28 de julio

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  • Gustavo de Arístegui Gustavo de Arístegui

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