El blog de Gustavo de Arístegui

HORIZONTES GRISES

01.11.11 | 09:50. Archivado en Islam, Afganistán, Oriente Medio

HORIZONTES GRISES
 
Casi nada es siempre del todo negro, en el horizonte de las revueltas árabes tampoco. Es cierto que algunos indicios han preocupado mucho a Europa y Estados Unidos, pero la victoria islamista en Túnez abrirá un necesario paréntesis para ver en qué sentido el movimiento En-Nahda ha evolucionado. Sólo podremos juzgar con seriedad una vez empiece a gobernar. Los sondeos vaticinan un excelente resultados a los distintos partidos islamistas que concurren a las elecciones del 28 de noviembre en Egipto, pero acuden fraccionados con los que para gobernar tendrían que coaligarse. La fractura entre salafistas y Hermanos Musulmanes lo dificultaría. En Marruecos las profundas reformas aprobadas se pondrán a prueba tras las elecciones previstas para el 25 de noviembre, que elegirán al primer presidente del gobierno de su historia, y donde muy probablemente los islamistas obtengan también un gran resultado.
Estamos ante procesos que van a ser largos, procelosos llenos de todo tipo de avatares y obstáculos, en los que habrá avances y serios retrocesos. Europa pecó de exceso de optimismo, ahora tenemos entender que nos vamos a mover en diferentes escalas del gris durante muchos años, y que debemos estar preparados para que lo que ocurra al otro lado del Mediterráneo no sea siempre de nuestro agrado. Lo primero es aceptar con respeto lo que voten esos pueblos, y entender que no todos los votos de los islamistas son ideológicos, hay mucho voto de simpatía por haber representado lo que se percibía como la vanguardia en la lucha contra los tiranos. Por otra parte hay también una proporción no desdeñable de voto de rechazo a algunos del los partidos moderados a los que consideran de algún modo herederos de los regímenes depuestos.
Los partidos políticos europeos, respetando la soberanía de nuestros vecinos, podrían implicarse más intensamente en la formación de los cuadros dirigentes de sus homólogos ideológicos, y los Estados ayudar con su cooperación al desarrollo, a diseñar, reformar o consolidar instituciones democráticas. Éstas deben servir de cimientos para construir sólidos sistemas democráticos que no se vean sacudidos gane quien gane, aunque sean los islamistas, para que la alternancia sea posible, y que los malos gobernantes puedan ser reemplazados en las urnas con toda normalidad. Siendo todo esto verdad, no sería aceptable que hubiese una involución democrática, de derechos fundamentales o de otro orden. Lamentablemente el riesgo cierto de sustituir dictaduras del siglo XX por oscura e implacables dictaduras medievales será una constante en los procesos.


REVOLUCIÓN O INVOLUCIÓN

29.10.11 | 13:14. Archivado en Afganistán, Política Exterior, Oriente Medio

Los acontecimientos de las últimas semanas en el mundo árabe abren muchos interrogantes sobre el futuro de la región y sus consecuencias para sus pueblos y vecinos, incluidos nosotros. Las terribles imágenes de la sórdida tortura pública del criminal dictador libio, han sacudido las conciencias de medio mundo. El que las críticas hayan sido más discretas que públicas demuestra hasta qué punto no hemos logrado de sacudirnos la hipocresía de la que hace apenas nueve meses abjuramos tras el derrocamiento de Ben Alí.
Es cierto que no debemos adelantarnos a los acontecimientos, que debemos juzgar sólo los resultados y no las perspectivas, pero no podemos por menos que reconocer que el horizonte se presenta sombrío. Las primeras declaraciones del presidente del Consejo Nacional de Transición de Libia, Mustafa Andel Jalil tras la muerte de Gadafi, sobre la inspiración islamista (que no islámica) que tendría la legislación Libia, alarmaron seriamente a políticos, analistas y medios de comunicación. Ante la reacción mediática, procedieron a una improvisada y artificiosa rectificación que no pareció demasiado sincera.

En Túnez ha ganado el movimiento En-Nahda y sus aliados, organización con un oscuro pasado de violencia y extremismo, ha querido convencer a su opinión pública y la del resto del mundo de su evolución y moderación, asegurando que va a respetar las conquistas de las mujeres logradas por empeño del fundador del Túnez independiente, Habib Burghiba. Habrá que verlo. Tenemos que esperar a ver qué medidas y reformas toma, cómo gobiernan y el grado de tolerancia y respeto que muestran a quienes se sienten aconfesionales o incluso a los muchos tunecinos partidarios de un Estado laico, que también tiene derechos. Los islamistas han sumado a sus votos ideológicos, no pocos votos de simpatía por haber sido percibidos como la vanguardia de la oposición al tirano. Es más que probable que en convocatorias futuras ajusten seriamente su resultado. Por eso mismo quieren que el mandato de la Asamblea Constituyente sea lo más corto posible para que esa sangría de votos, cuya magnitud es imposible de prever, no se produzca.

La clave está en Egipto, que es más de la cuarta parte de los 350 millones de árabes y que celebrará elecciones el 28 de noviembre, el auge de las opciones islamistas, incluso de los más extremistas, los salafistas, parece asegurada. ¿Qué ocurrirá con un parlamento dominado por diversas formaciones islamistas? ¿Qué papel van a jugar las fuerzas políticas moderadas, atomizadas en decenas de siglas? ¿Qué relevancia van a tener los islamistas moderados –más bien habría que hablar de islámico en este caso- del partido “Al Wasat al Jadid” (nuevo centro)? Hay que tener en cuenta que en Egipto el arraigo social del islamismo es mucho más fuerte que en Túnez, y que las escuelas coránicas gratuitas, dispensarios médicos, y organizaciones caritativas pertenecientes o asociadas al islamismo, han jugado un papel muy intenso en el país, por lo que hay un densa y sólida red clientelar. Por mucho que haya muchos contrapesos en el país, una sociedad civil emergente, una elite intelectual prestigiosa, los empresarios y las Fuerzas Armadas, no podemos olvidar que es el parlamento el que va a redactar la nueva constitución, y que éste va a estar dominado por los islamistas, que van a dejar su impronta ideológica y su programa en la nueva Carta Magna.

Todo esto nos abre inmensas incertidumbres, de las que n podemos ser más que respetuosos espectadores. La alternativa es que los partido democráticos europeos ayuden y acompañen a sus afines ideológicos, formando cuadros y que los gobiernos contribuyan al fortalecimiento institucional, para evitar que las brutales dictaduras del siglo XX sean sustituidas por oscuras e implacables dictaduras medievales.


REVOLUCIÓN O INVOLUCIÓN

29.10.11 | 13:14. Archivado en Afganistán, Política Exterior, Oriente Medio

Los acontecimientos de las últimas semanas en el mundo árabe abren muchos interrogantes sobre el futuro de la región y sus consecuencias para sus pueblos y vecinos, incluidos nosotros. Las terribles imágenes de la sórdida tortura pública del criminal dictador libio, han sacudido las conciencias de medio mundo. El que las críticas hayan sido más discretas que públicas demuestra hasta qué punto no hemos logrado de sacudirnos la hipocresía de la que hace apenas nueve meses abjuramos tras el derrocamiento de Ben Alí.
Es cierto que no debemos adelantarnos a los acontecimientos, que debemos juzgar sólo los resultados y no las perspectivas, pero no podemos por menos que reconocer que el horizonte se presenta sombrío. Las primeras declaraciones del presidente del Consejo Nacional de Transición de Libia, Mustafa Andel Jalil tras la muerte de Gadafi, sobre la inspiración islamista (que no islámica) que tendría la legislación Libia, alarmaron seriamente a políticos, analistas y medios de comunicación. Ante la reacción mediática, procedieron a una improvisada y artificiosa rectificación que no pareció demasiado sincera.

En Túnez ha ganado el movimiento En-Nahda y sus aliados, organización con un oscuro pasado de violencia y extremismo, ha querido convencer a su opinión pública y la del resto del mundo de su evolución y moderación, asegurando que va a respetar las conquistas de las mujeres logradas por empeño del fundador del Túnez independiente, Habib Burghiba. Habrá que verlo. Tenemos que esperar a ver qué medidas y reformas toma, cómo gobiernan y el grado de tolerancia y respeto que muestran a quienes se sienten aconfesionales o incluso a los muchos tunecinos partidarios de un Estado laico, que también tiene derechos. Los islamistas han sumado a sus votos ideológicos, no pocos votos de simpatía por haber sido percibidos como la vanguardia de la oposición al tirano. Es más que probable que en convocatorias futuras ajusten seriamente su resultado. Por eso mismo quieren que el mandato de la Asamblea Constituyente sea lo más corto posible para que esa sangría de votos, cuya magnitud es imposible de prever, no se produzca.

La clave está en Egipto, que es más de la cuarta parte de los 350 millones de árabes y que celebrará elecciones el 28 de noviembre, el auge de las opciones islamistas, incluso de los más extremistas, los salafistas, parece asegurada. ¿Qué ocurrirá con un parlamento dominado por diversas formaciones islamistas? ¿Qué papel van a jugar las fuerzas políticas moderadas, atomizadas en decenas de siglas? ¿Qué relevancia van a tener los islamistas moderados –más bien habría que hablar de islámico en este caso- del partido “Al Wasat al Jadid” (nuevo centro)? Hay que tener en cuenta que en Egipto el arraigo social del islamismo es mucho más fuerte que en Túnez, y que las escuelas coránicas gratuitas, dispensarios médicos, y organizaciones caritativas pertenecientes o asociadas al islamismo, han jugado un papel muy intenso en el país, por lo que hay un densa y sólida red clientelar. Por mucho que haya muchos contrapesos en el país, una sociedad civil emergente, una elite intelectual prestigiosa, los empresarios y las Fuerzas Armadas, no podemos olvidar que es el parlamento el que va a redactar la nueva constitución, y que éste va a estar dominado por los islamistas, que van a dejar su impronta ideológica y su programa en la nueva Carta Magna.

Todo esto nos abre inmensas incertidumbres, de las que n podemos ser más que respetuosos espectadores. La alternativa es que los partido democráticos europeos ayuden y acompañen a sus afines ideológicos, formando cuadros y que los gobiernos contribuyan al fortalecimiento institucional, para evitar que las brutales dictaduras del siglo XX sean sustituidas por oscuras e implacables dictaduras medievales.


LOS HITOS DE GADAFI

27.10.11 | 01:42. Archivado en Afganistán, Oriente Medio

 
 
​LOS HITOS DEL HISTRIÓN
 
La dictadura gadafiana fue derrotada hace ya semanas, y el dictador y un puñado de sus fieles creyeron que desde su feudo de Sirte podrían reconquistar el poder. Tal disparate sólo se le podía ocurrir a quien estaba completamente desconectado de realidad, y que vivía en un mundo irreal y  delirante, en un grado superlativo con respecto  a cualquier otro dictador. Este mundo de fantasía le llevó a creerse un nuevo Nasser, un campeón del nacionalismo árabe, pasó por la fase de creer que había inventado una nueva forma de Estado, la Yamahiriya, su interpretación del Islam era también heterodoxa, se sintió siempre un revolucionario, y pensó que la financiación a adiestramiento de organizaciones terroristas, formaba parte de su “deber revolucionario”.. No hay que olvidar su obsesión con África, sintiéndose una especie de padre espiritual de la esencia del continente. Puede parecer imposible que nadie en su sano juicio pudiese de verdad creer todos estos dislates, pero es que justamente no estaba en sus cabales.
Se ha dicho mucho sobre la personalidad de Gaddafi, incluso quienes le conocían bien se sorprendían de sus cambios radicales de humor, se dice que era bipolar, en realidad en él convivían decenas de personalidades a cual más extravagante, ridícula en ocasiones, pero siempre violento, vengativo, implacable, irascible, iracundo, imprevisible, megalómano, eufórico, depresivo, vulnerable, colérico, paternalista disparatado, en fin un compendio de trastornos graves de la personalidad.
Todo esto explique cómo y por qué un país con un potencial realmente envidiable, nunca llegó a ser una  verdadera nación sino un régimen que pasó por diferentes fases sin llegar a consolidar un Estado ni un proyecto real y viable de Nación. En su primera fase Gaddafi era el revolucionario nacionalista árabe más prosoviético, de extrema izquierda, adalid de revolucionarios y protector, adiestrador y financiero de terrorista y criminales mercenarios de la peor calaña como Ilich Ramírez, el Chacal o Carlos. En esa primera etapa montó un régimen no muy distinto a otros golpistas de izauierda radical, pero no llegó a montar un partido único, pero si un Consejo de Mando de la Revolución con todos los ingredientes del buen régimen revolucionario marxista-leninista, sin serlo del todo. En esos momentos fue el gran amigo, poco fiable por delirante, de la URSS, la DDR, Cuba, Rumanía y demás dictaduras comunistas.
En la segunda fase fue peor, escribe su esperpéntico libro verde y convierte a su país en un “régimen de masas”, es decir ni república, ni monarquía, ni dictadura personal, un régimen político en el que se suponía que “las masas” tenían el poder. En fin pocas masas podría haber en un país que en 1977 no llegaba a los tres millones de habitantes en más de 1.750.000 km2. En este tiempo los libios sufrieron el endurecimiento del régimen, el creciente aislamiento del orate de Sirte era cada vez más evidente, si bien seguía regando con petrodólares libios organizaciones y países por todo el continente, en la esperanza de comprar influencia. Fue entonces cuando rompe con algunos terroristas, se distancia de otros y estrecha sus relaciones con monstruos como Ahmed Jibril,. Por otra parte su aliado y fiel amigo Siria, que era el amo de Jibril, lo que explica la implicación de Jibril y del régimen sirio en el atentado de Lockerbie. Como consecuencia de las sanciones que la ONU le impuso en 1992, se convirtió en un apestado internacional durante cerca de tres lustros hasta que entregó a los dos sospechosos miembros de sus sanguinarios servicios de inteligencia a la Justicia internacional.

En esos momentos ya el régimen se había convertido en un negocio familiar, pues sus hijos habían crecido y se dedicaban al latrocinio cósmico y a ejercer el poder omnímodo y despiadado, en lugar de un dictador histriónico, había un clan sangriento a voraz de poder y de dinero. En esos años rompió un poco su aislamiento, vendiendo sus “éxitos” contra el terrorismo yihadista, y haciendo valer su abultada bolsa de dinero. Hoy los libios están aliviados sabiendo que su monstruoso dictador ya no podrá torturarlos más. La lección es sencilla, no podemos comprar la mercancía podrida de estabilidad aparente a cambio de nuestra complacencia. Todos los pueblos merecen y quieren ser libres. Los libios desean serlo...¿Podrán lograrlo?


ENCRUCIJADAS ÁRABES

03.09.11 | 01:36. Archivado en Afganistán, Política Exterior, Oriente Medio

​ENCRUCIJADAS ÁRABES
 
 
Pase lo que pase con Gadafi, su esperpéntico régimen es ya historia. Lo que ocurra ahora en Libia es una nueva página ante la que debemos estar vigilantes. La primaveras árabes, que son más una inmensa encrucijada que otra cosa, son tan heterogéneas como incierto su futuro y resultados. El exceso de optimismo y el análisis superficial en la distancia, ha caracterizado no pocas posiciones que hemos podido escuchar y leer.
La desaparición de una cruel dictadura de 42 años, es indudablemente, una buena noticia, pero en este momento sólo podemos esperar y desear que se instale una democracia real en el país. Hay ciertas dudas que deben aclararse respecto del Consejo Nacional de Transición, gobierno provisional que se estableció en Bengasi y que ya se ha trasladado a Trípoli. En primer lugar la inmensa diversidad ideológica y de origen de sus miembros,  así como el hecho de que algunos hayan sido muy destacados miembros del régimen gadafista, como el caso del propio presidente del mismo Mustafa Abdel Jalil que fue ministro de Justicia de Gadafi, por no mencionar otros muchos casos. La mayoría de los miembros del CNT son desconocidos, y/o mantienen en secreto sus identidades, y tampoco se sabe muy bien qué piensan. Además, salvo algunas excepciones, no tienen experiencia democrática, y esperemos que además del lógico deseo de una Libia sin Gadafi, les una la voluntad de construir una democracia sólida. Esa es la impresión que los más destacados miembros de CNT transmiten, pero resulta preocupante que en sus filas se cuente con algunos elementos de quienes se sospecha que han sido miembros de Al-Qaeda. En definitiva, las incertidumbres son inconmensurables, y el exceso de optimismo a este lado del Mediterráneo puede ser un pésimo consejero. Quizás convenga una reflexión de conjunto que me atrevo a esbozar.
Aun a riesgo de equivocarnos tenemos que empezar seriamente a estudiar los distintos escenarios de las encrucijadas árabes, hacer un catálogo de problemas, y tratar de anticiparnos, aunque sea un poco, a la jugada. No podemos seguir sorprendiéndonos con todo lo que ocurre, que nos ha pillado a los europeos con el paso cambiado. Lo mínimo que debemos aspirar es por lo menos comprender las tendencias, aunque no acertemos siempre o del todo. En momentos de crisis, especialmente de grave recesión económica, una tendencia a la introspección es comprensible, pero no lógica. Las demandas de libertad que se suceden en nuestra vecindad son esperanzadoras pero no surgen de la nada, y tampoco podemos olvidar otros desafíos que llevan enquistados o intensificándose décadas, sin que hayamos hecho gran cosa, por lo menos en lo que a resultados se refiere. Los esfuerzos hechos en el pasado son loables, especialmente la política euro mediterránea de la UE y la fundación de la Unión para el Mediterráneo. ¿Pero qué pasa con los resultados, están los instrumentos y sus dirigentes a la altura de los desafíos? Todo parece indicar que buena parte de ellos están superados por los acontecimientos y que además muy pocos han podido salir de su estado de perplejidad paralizante. Los europeos tenemos una tendencia exasperante a ponerle estructuras a todo, y acabamos necesitando expertos en la maraña institucional, y acabamos desentendiéndonos o por no comprender los problemas de fondo. Esto es exactamente lo mismo que ocurrió con que el proceso de paz de Oriente Medio surgido en Madrid en 1991, que se transformó en una intrincada madeja de comités, subcomités, la mayoría no deliberantes, en fin un caos que al final fracasó.
Debemos profundizar más en nuestro conocimiento de nuestros vecinos, y no despacharnos con lo habituales tópicos, que resultan tan cómodos para tantos, por simplistas y reconfortantes. Tenemos que entender que además de injustos, nublan nuestro entender y distorsionan irremediablemente nuestra eficacia. El esfuerzo debe estar alejado del paternalismo neocolonial y también, y créanme que éste es el mal más frecuente, en el complejo bobalicón y buenista del occidental post-colonial pseudos-progre, que ignora profundamente las realidades de las sociedades en las que pretende influir.
El primero y principal de los problemas socio-políticos de algunos países, especialmente Libia y Yemen, es el de la inexistente institucionalidad, que obliga a la construcción, en esos casos, desde cero, de la estructuras mínimas sobre las que construir un sistema de libertades. El concepto mismo de Estado de Derecho, fundamentado en la separación de poderes, el imperio de la ley, el principio de igualdad de todos ante la ley, y el respeto y protección estrictos de los derechos y libertades individuales, es una pura entelequia en casi todos los Estados. Tenemos que entender que Instituciones que puedan llegar a transformarse en democráticas y estructuras de poder tiránico, son cosas bien distintas. Pero incluso donde hay atisbos esperanzadores de una naciente democracia –algunos países tienen partidos políticos legales desde hace décadas-  se encuentran aun lejos del necesario desarrollo pleno de una democracia digna de tal nombre. No quiere decir que algunos no lleguen a ellas, pero el camino es aun largo e intrincado.
El desarrollo político y social es muy escaso, y las clases medias no existen en muchos países, en otros son pequeñas y débiles y en otros casos se han empobrecido de tal manera que muchos han acabado convirtiéndose en proletariado misérrimo. Por otra parte en algunos países hay sociedades más complejas y una elite bien preparada, parte de la cual y en ocasiones, se convirtió en aliada de las dictaduras, lo que sin duda contribuyó a su perpetuación.
Las “primaveras” han desbordado el optimismo de algunos, que llegaron a decir que eran la tumba del islamismo radical. Es verdad que los extremistas no fueron los protagonistas de las revueltas y les cogió tan a contrapié como a las tiranías contestadas, pero en muchos países tienen un fuerte implantación en muchos casos por haberse convertido en la forma de algunos de unirse a la contestación a las dictaduras. Pero el riesgo sigue muy vivo, y los islamistas, especialmente los salafistas están agazapados esperando su momento. Además el terrorismo yihadista sigue dando zarpazos, con ellos no va la revolución, no persiguen la democracia sino la desestabilización de tantos países como puedan, y su fuerte implantación en la inmensa banda saheliana, no augura nada bueno. El crimen organizado dedicado a todos los tráficos ilícitos imaginables, (drogas, armas y personas) a los que también se dedican los terroristas, sigue siendo un muy temible enemigo de la democracia y la libertad. Todo esto se ha visto notablemente agravado por el hecho de que Gadafi hiciese varias entregas de armas a sus otrora archienemigos de Al Qaeda en el Magreb Islámico. En los peores momentos de la guerra de liberación, algunos socios de la OTAN decidieron armar a los rebeldes para evitar su derrota frente a los mercenarios profesionales del régimen gadafiano. En los próximos meses el paulatino desarme de quienes no se integren en las futuras Fuerzas Armadas de la nueva Libia, va a ser un reto especialmente delicado para las nuevas autoridades. Por otra parte el descontrol en estos seis meses de guerra en Libia ha propiciado la exportación ilegal de armas de ese conflicto al mercado negro internacional, especialmente en Oriente Medio, por lo que acabarán, sin duda, en manos de organizaciones terroristas.
Es innegable que las dictaduras, la pobreza, el paro y la desesperación por la falta de perspectivas, alimentan la inmigración irregular que es una realidad que no se puede ignorar. A la ya de por sí dura realidad de la región hay que añadir que la incertidumbre e inestabilidad intensifica los deseos de emigrar que de por sí manifestaba, hasta ahora, la mayoría de los jóvenes de la región.
Hay que adaptar nuestras políticas europeas y bilaterales a estas nuevas realidades, tenemos que comprometernos sin complejos con la democracia y ayudar sin pausa a estabilizar y desarrollar la región, que debe ser una prioridad esencial en nuestra Política Exterior. Entendiendo que en estos momento de crisis la actividad económica internacional es esencial para Europa hay que denunciar el poco decoro que han tenido algunos que se lanzaron indisimuladamente a la búsqueda de negocio en Libia, cuando incluso cuando Trípoli no había sido aun controlada y había aun cadáveres en las calles. Lo más increíble es que en algún caso se trató de gobiernos reticentes o incluso contrarios a la intervención contra la dictadura de Gadafi.
El final del mes de Ramadán va a abrir una nueva etapa en las revueltas árabes, la contestación se va a intensificar en no pocos países y todo esto va a coincidir con las elecciones en Túnez y Egipto, con mejores perspectivas en el primero que en el segundo.  En Marruecos las elecciones legislativas previstas para el 25 de noviembre elegirán el primer presidente del gobierno de su historia tras la reforma constitucional. Queda por comprobar el alcance y profundidad de las reformas por los resultados concretos y las primeras medidas del nuevo gobierno. En Jordania queda pendiente la puesta en práctica de las reformas prometidas por el rey. En Argelia están pendientes reformas más profundas, siendo aun preocupante el activismo terrorista. Por otra parte la creciente tensión entre las nuevas autoridades libias y Argelia es una pésima noticia para la estabilidad de la región y su solución debería convertirse, sin duda, en una asignatura prioritaria para Europa.
En Yemen podría acabar generalizándose el conflicto si el presidente Saleh sigue rechazando cualquier salida negociada del poder. Por último la brutal y sádica represión en Siria va a encontrar una respuesta mucho más contundente por parte de la Comunidad internacional y también del Mundo Árabe, una vez derrotada la tiranía de Gadafi. Justamente inspirados por esta derrota, se acaba de anunciar la creación de un Consejo Nacional similar al CNT libio, presidido por Burhane Ghalioun, un profesor sirio exiliado en Francia.
Los desafíos son inmensos, el análisis convencional, en el que tantos han creído a pies juntillas durante tantos años, esta superado, es anacrónico y revisado hoy resulta preocupante que haya dictado durante tanto tiempo nuestra acción política.
 
Gustavo de Arístegui
Diputado y portavoz de AAEE del PP en el Congreso
Autor del libro de próxima aparición de igual título que el artículo.
 
 
 


Libia sin Gadafi

03.09.11 | 01:32. Archivado en Afganistán, Política Exterior, Oriente Medio

LIBIA SIN GADAFI, SUS REPERCUSIONES
 
Soñar de una Libia sin Gadafi parecía utópico hace apenas un año. Hoy el régimen tiránico que oprimido sanguinariamente a su pueblo durante 42 ha sido vencido. Poco importa dónde esté y qué haga Gadafi, nunca más Libia se llamará Gran Yamahiria Árabe Libia Popular y Socialista, ese supuesto régimen de las masas que era un esperpento político de crueldad infinita.
El Consejo Nacional de Transición es una amalgama de personas y organizaciones con un objetivo común una Libia sin Gadafi, la mayoría de sus miembros son demócratas si bien sin experiencia. Sólo los libios que han tenido la suerte de formarse o de vivir en el extranjero saben lo que es una democracia y cómo funciona. El presidente del CNT y el jefe de gobierno provisional han reiterado su compromiso inequívoco con la democracia. La comunidad internacional debe estar muy vigilante ante la incertidumbre que se abre. En primer lugar exigir que se abra una transición inequívoca a la democracia, con pleno respeto a los derechos humanos, sin excepción. No serán aceptables acciones de venganza que provoquen un terrible baño de sangre.
La tarea no será fácil, el país ha sufrido 42 de dictadura y meses de guerra abierta. Será esencial propiciar una reconciliación nacional seria y real, evitar que la partición geográfica que se ha vivido durante la guerra de liberación se convierta en una división irreconciliable entre quienes fueron partidarios de Gadafi y aquellos que se rebelaron contra la opresión.
Por otra parte es más que probable que se abra un periodo de incertidumbre nacional con posibles repercusiones regionales, circunstancia para la que debemos estar preparados. Sin embargo el solo hecho de que el dictador libio ya no pueda cumplir sus reiteradas amenazas de venganza contra Europa y la OTAN, y que no siga haciendo envíos de armas a quienes fueran sus archienemigos, los terroristas de Al-Qaeda, es de por si una excelente noticia.
Libia es una pieza más de un complejo dominó que aun no terminado, sus consecuencias van mucho más allá de la caída en los precios del petróleo. Libia es una pieza clave de la geopolítica del Magreb y del Mediterráneo, su futuro y estabilidad son del máximo interés, geoestratégico, político y desde luego económico, para Europa y para España.
 
 


Una nueva era para Libia

03.09.11 | 01:28. Archivado en Política Exterior, Oriente Medio

UNA NUEVA ERA PARA LIBIA
 
Muchos creían ingenuamente que Gaddafi se iba a rendir como Ben Alí en 10 días, que el régimen haría implosión fácilmente. Eso es no conocerlo. Gadafi no es sólo un histrión, es un fanático, mesiánico sin el más mínimo escrúpulo. Apostó muy fuerte por romper la resistencia con una represión brutal y sin piedad. Medios de guerra contra manifestantes, marcando el camino al sanguinario régimen sirio. La desorganización y falta de medios de la oposición libia, unida a la dubitativa y vergonzante reacción de la comunidad internacional, casi le hacen ganar su arriesgada apuesta. La resolución 1973 de la ONU llegó con 31 días de retraso, y de no haberse empeñado Francia en forzar un ataque la misma noche de su aprobación, la ciudad de Benghazi habría caído, y la rebelión habría sido aplastada sin remisión.
Si Gadafi hubiese podido resistir partiendo el país en dos, ni lo habría dudado, convirtiéndose en una fuente de intensa inestabilidad en un región volátil y fragilizada por la incertidumbre de sus procesos de transición. Se sabe a ciencia cierta que Gadafi convirtió a sus peores enemigos de Al Qaeda en el Magreb Islámico en sus aliados de circunstancia, haciendo varias entregas de armas y se sospecha que de misiles tierra-aire a la sanguinaria red terrorista. Juró vengar el apoyo de Occidente al Consejo Nacional de Transición, y de no haber sido derrotado, esté donde esté ha sido derrotado ya, habría hecho mucho daño allí y aquí en Europa.
La nueva era para Libia debe ser una transición a la democracia sin ambages, sin complejos, y con todo el apoyo de Europa y de España. Se deben poner las bases de un régimen democrático, estable, con sólidas instituciones, y con un escrupuloso respeto de los derechos humanos. Nadie aceptaría, ni los libios que han vertido su sangre por la libertad, ni la comunidad internacional, cambiar una dictadura feroz, sangrienta, histriónica, ridícula, anacrónica y avariciosamente corrupta, por otra de apariencia más amable, envuelta en la bruma de un cambio de era. El presidente del Consejo Nacional Libio Mustafa Abdeljalil, ha sido muy tajante al respeto, el objetivo del CNT es construir una sólida democracia. Justamente por su compromiso con la democracia, amenazó con dimitir por no estar de acuerdo con ciertos actos de venganza cometidos por algunos combatientes rebeldes, que él juzga contrarios a esos principios democráticos. No podemos ignorar que el camino hacia la democracia es aun largo y tortuoso, y que el tren podría descarrilar Los desafíos son inmensos para Libia, para el mundo y también para España, y quizás muchos no se haya dado cuenta de ello. Pero en todo caso debemos estar preparados para afrontar un periodo de inestabilidad de duración indeterminada.


AUDACIA CONTRA EL TERROR

14.05.11 | 12:09. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

No puede por menos que alegrarnos la noticia, el terrorista más peligroso del mundo
ha caído, y aunque su sangrienta obra le sobrevive, la muerte de un símbolo tiene
una especial fuerza, pues para sus fanáticos seguidores supone un golpe
extraordinario. El líder que creían invencible, enemigo eterno y perfecto de
Occidente y de sus aliados "corruptos y decadentes", es decir el Mundo Islámico
moderado, ha sido encontrado y abatido. El terrorismo yihadista de verdad pensaba
que Bin Laden había conseguido engañar de manera permanente a todos sus enemigos. El
mensaje que esta operación envía es muy claro: por importante que sea el jefe
terrorista, acabará siendo encontrado, detenido o abatido si ofrece resistencia.
Podemos imaginar que , a pesar de su odio exacerbado por la muerte de su admirado
líder, los yihadistas están desconcertados.

Nos se puede caer en el triunfalismo, los yihadistas van a sentirse obligados a dar
una respuesta cuanto más espectacular mejor. No parece probable que puedan montar
algo inmensamente espectacular, al menos de momento. Se sabe que el terrorismo
yihadista pretende seguir en la permanente escalada de espectacularidad, impacto y
daño. De hecho la red de Al Qaeda había dado instrucciones claras a su comité
militar de robar, adquirir o fabricar armas de gran capacidad mortífera. Aunque su
jefe haya desaparecido,la instrucción sigue en pie. Éste deberá ser uno de los
objetivos prioritarios de todos los servicios de seguridad e inteligencia, evitar un
ataque terrorista no convencional. Me temo que son relativamente pocos los Estados
que son conscientes del gravísimo peligro que esto supone para la paz y estabilidad
mundiaes, y el grado de potencial inminencia del ese riesgo.

Sin embargo debemos ser muy prudentes, en los foros radicales abiertos de Internet
bulle las amenazas, las consignas violentas, los juramentos de venganza por la
muerte de Bin Laden. Destacan muy especialmente la declaración de los Hermanos
Musulmanes jordanos que dicen que malucha de Bin Laden contra Occidente será
continuada por otros. Especialmente repugnante me parece la de Hamas que condena lo
que define como asesinato, y dice que es necesario que tenga respuesta. ¿De verdad
alguien puede creer que estos terroristas metidos a políticos se pueden reconvertir
en un socio para la construcción de un Estado Palestino? Por cierto que uno de los
denominadores comunes de las organizaciones islamistas radicales, es que todas, sean
de la nacionalidad que sean, se erigen en sus representantes, secuestrando la causa
de la creación de un Estado Palestino, que no desean pues lo que no aceptan es la
solución de dos Estados, lo que implicaría el imprescindible reconocimiento del
Estado de Israel, que los islamistas radicales pretenden destruir.

Hay incógnitas sobre los antecedentes de la operación que son relevantes y que, sin
duda, acabaremos sabiendo. La primera es que seguimos sin tener una noción
suficientemente clara del grado de penetración del islamismo radical en el ISI, los
servicios de inteligencia de Pakistán. Hoy sabemos que la casa de Bin Laden llevaba
meses sino años siendo vigilada por la inteligencia estadounidense. No sabemos
cuánta de esa información se compartía con los pakistaníes si es que se compartía
alguna. Tampoco se sabe de verdad en que momento se les comunico a los paquistaníes
la operación y a quien estaba dirigida. Los EEUU han agradecido oficialmente la
ayuda pakistaní, como no podía ser menos.


LA PROPAGANDA Y EL LÍDER DE LA REVOLUCIÓN LIBIA

02.05.11 | 11:30. Archivado en Oriente Medio

Cuando estuve destinado en Libia durante casi tres años, la propaganda era la única fuente de información de los libios. Información es mucho decir, claro. La televisión oficial libia, la única del país, no sólo cantaba las alabanzas de líder y de su ocurrencias, glosaba el disparatado “Libro verde” o enumeraba los “colosales logros” de la revolución, amenazaba de manera cristalina a cualquiera que pudiese siquiera pensar en desafiar al líder y a lo que ya dejaba de ser un régimen político para pasar a se un clan de explotadores y torturadores sin escrúpulos. Es eso en lo que se ha convertido Gaddafi, su familia y sus fieles.
Los mitos y las mentiras mitificadas forman parte indivisible del poder omnímodo, errático, caprichoso, cruel, corrupto y extravagante del líder. La muerte de su hija adoptiva en un bombardeo de los EEUU de una de sus residencias, que por cierto se convirtió en lugar de visita obligada de diplomáticos extranjeros y delegaciones oficiales, fue uno de esos golpes de efecto. De ése y otros se ha nutrido la propaganda del Gadafi.
La muerte en un bombardeo de la OTAN de su hijo Saif Al Arab, al parecer comprobada, podría convertirse en otro de esos jalones de la propaganda gadafiana. Su sola muerte no parecía combustible suficiente para incendiar los ánimos de los fieles que le quedan. Por eso podrían haber difundido el rumor no confirmado de la muerte de los hijos de éste, nietos del líder, que de confirmarse, no podríamos por menos que deplorar de corazón. Sin embargo la causa del coronel necesita de mártires, sean muertos reales o ficticios. Si no han muerto los hijos de Saif Al Islam, poco les importaría. Éste es el momento en que, para ellos, sólo cuenta la supervivencia del clan. Todo lo demás es secundario, incluida la verdad y hasta los propios nietos de Gadafi, vivos o muertos muy lamentablemente, serán utilizados sin el más mínimo escrúpulo para el beneficio de su abuelo y de sus sanguinarios y corrompidos cómplices.


SÍNDROME POSTRAUMÁTICO EN MARRAKESH

30.04.11 | 14:14. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

Han pasado casi 30 horas desde el terrorífico y cobarde atentado en el restaurante Argana. Todo el mundo aquí en Marraquesh sigue bajo el shock, sin dejar de comportarse con esa ejemplar serenidad que ya hemos descrito. He almorzado en un restaurante conocido de la ciudad con puerta de calle y medidas de seguridad incrementadas pero discretas. Había de todo, locales, familias, matrimonios mixtos, extranjeros residentes –hay 15.000 franceses que viven aquí- y una nutrida delegación de autoridades del gobierno como el ministro de turismo, de la región y la alcaldesa en un almuerzo de trabajo, seguramente y con acierto, para mostrarse en público en un momento de duda y de dolor intensos.

Hay tristeza y desolación, que está dando paso a la profunda preocupación por el impacto que este atentado puede tener en la economía de la ciudad y del país en su conjunto. Conviene subrayar que quienes más pueden sufrir por un eventual parón económico consecuencia del atentado, son las pequeñas y medianas empresas, los pequeños comerciantes y artesanos, así como los empleados más modestos. Todo el mundo está preocupado, autoridades, empresarios, trabajadores y ciudadanos de a pie. No hay un solo sector económico que no crea verse potencialmente afectado. Ya hay anulaciones de reservas de hotel, algunos temen que el mercado inmobiliario -que esta ciudad había logrado preservar- las inversiones extranjeras y obviamente la imagen de país relativamente estable y seguro. Si se produce una crisis de confianza, si la economía se ve seriamente afectada, supondrá un serio revés para Marruecos y una victoria para los terroristas.

Empiezan a conocerse algunos detalles del atentado, parece que el explosivo fue dejado en el interior del café y detonado a distancia, según reconocen fuentes del Ministerio del Interior marroquí. De confirmarse todos estos extremos, podríamos concluir que se podría tratar de una célula bien organizada y de un atentado planificado meticulosamente. Habrá que esperar a que se produzca una reivindicación o al resultado de la investigación en la que participan, que se sepa, al menos diez funcionarios policiales franceses desplazados hasta aquí.
Algunos analistas se precipitado al afirmar que este atentado tendría como consecuencia una paralización de las reformas constitucionales, o por lo menos una ralentización. No parece que vaya a ser el caso. Todo el mundo se expresado en sentido contrario, autoridades, analistas, personalidades entrevistadas. Los marroquíes quieren un camino claro e irreversible hacia una democracia plena. Los terroristas saben demasiado bien que en una democracia el terror puede ser igual de mortífero, pero está más aislado y es más débil. Hay quienes piensan que en estos momentos de incertidumbre los Estados son más frágiles y más vulnerables a los ataques del terror. Es evidente que las organizaciones terroristas lo comparten, pues creen que en estos momentos de transición y de incipientes procesos de transición, su afán desestabilizador puede ser infinitamente más eficaz, y por ello van a intentarlo en otros lugares que han iniciado su camino hacia la democracia. Justamente por eso es indispensable reforzar la cooperación internacional entre ambas orillas del Mediterráneo, pero también entre países de la región. Muchos medios internacionales, especialmente los franceses, abundan en la tesis de los dos objetivos, el económico, de profundas repercusiones sociopolíticos, y el político, de intentar desestabilizar el país, o por lo menos a sus reformas. El éxito del primer objetivo no depende nada más que del grado de impacto que el atentado haya generado en los mercados y en la opinión pública, así como de los potenciales visitantes. El éxito del segundo va a depender de la madurez política con la que se conduzcan estas autoridades, de la voluntad inquebrantable de democracia y libertad del pueblo marroquí y del apoyo y cooperación de Europa y especialmente los países ribereños del Mediterráneo. Es preciso reforzar con carácter urgente esta política, tanto en el plano bilateral entre España y sus vecinos, como en el europeo, y convencer a la comunidad internacional, y a nuestras opiniones públicas, que la inestabilidad en esta parte del mundo es un potencial desastre global, en el momento que muchos países empezaban a ver la luz al final del largo y duro túnel de la crisis económica.

Podemos concluir diciendo que la democratización es más urgente que nunca, que es, sin duda una de las más eficaces armas contra el fanatismo. Que hay que intensificar los esfuerzos en la lucha contra el terror, mejorar las medidas de seguridad para proteger a turistas, residentes extranjeros y a nacionales, para dar cumplida respuesta al legítimo miedo que puedan sentir. Y todo ello sin caer en la tentación de crear un Estado policial, con la excusa de la lucha contra el terror. Es importante subrayar que al terror se le puede derrotar por medios escrupulosamente respetuosos de los derechos fundamentales. Una democracia, a diferencia de los que dice la extrema derecha, no es débil con el terror, es respetuosa con los principios democráticos y los derechos humanos, lo que dota a su lucha de una fuerza y legitimidad que las dictaduras no tienen.


El terrorismo no es ciego

29.04.11 | 21:39. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

"El terrorismo ciego". Demasiadas veces hemos escuchado esa expresión tan ignorante como vacía . Pero el terror y los monstruos que lo practican saben muy bien lo que ha- cen, saben del daño que sus cobardes críme- nes provocan. El terrorismo saca inmenso partido a cada crimen, a cada asesinato. Sabe extender la coacción del terror a la sociedad en su conjunto plantando en el ánimo de los ciudadanos que cualquiera puede ser víctima. Pero víctima y objetivo son cosas distintas. El terrorista busca el poder absoluto desde sus posiciones fanáticas y minoritarias, sabe que nunca serán mayoritarias sus tesis sanguinarias. El terrorismo es, en consecuencia, un doble delito: comete horribles crímenes y amedrenta a toda una sociedad.

El brutal y cobarde atentado –muy probablemente yihadista– de unas alimañas que no son héroes sino escoria humana, tenía un objetivo muy claro: reventar unos de los principales pulmones económicos de Marruecos, la industria del turismo. La Plaza de Jemaa el Fna es el símbolo más representativo de su ciudad más emblemática e internacionalmen- te conocida. El medio de vida de centenares de miles de familias está en juego. De hecho, los empleados de hoteles y restaurantes –ya de por sí serviciales y amables– se han afana- do en serlo aún más con los turistas que se han quedado desafiando al terror.

Ayer, al aterrizar en el aeropuerto de Marraquech proveniente de Madrid, me enteré por un sms de mi mujer, de la tragedia. Estuve en la plaza de Jemaa el Fna, verdadero corazón de esta urbe histórica y hermosa. Allí se congregaron de manera espontánea centenares de personas que coreaban consignas contra el terrorismo. Saben muy bien que, además del bárbaro crimen, la otra víctima es la economía.
Muchos analistas apuntan a una autoría salafista del atentado. Algunos presos de este movimiento integrista fueron liberados el 14 de abril, y por eso algunos medios sospechan que algunos de éstos hayan podido volver ya a las andadas. En algunas manifestaciones ocurridas en semanas pasadas en Marruecos, especialmente la del 20 de febrero en Rabat, había muchos salafistas y familiares de presos por terrorismo que se manifestaban mostrando fotos de miembros de organizaciones y células terroristas. La liberación de esos presos era una de las principales reivindicaciones del llamado Movimiento del 20 de febrero. Conviene recordar, para que nadie se llame a engaño, que estos sujetos no son campeones de las democracias. Son exactamente lo contrario, sus peores enemigos.

De hecho, cargarse el proceso de democratización es el segundo de sus objetivos, para descarrilar un proceso que está dibujado pero cuya principal expresión, las reformas constitucionales anunciadas por el rey Mohamed VI, no ha visto aún la luz.
Los salafistas quieren cargarse el inevitable proceso de reformas anunciado por el rey. Creo que se equivocan quienes dicen que los atentados servirán de excusa para poner en pausa indefinida a las reformas democráticas, pues el proceso que se ha iniciado es irreversible porque así lo desea la inmensa mayoría de los marroquíes.

Hace años que llevamos advirtiendo del peligro que se cierne sobre el Magreb por la instalación de redes terroristas en el Sahel, que irradian inestabilidad y violencia hacia el norte y hacia el sur. Las tensiones entre los dos principales países del Magreb, Argelia y Marruecos, sólo favorecen a los terroristas, en la medida en que ambos países no cooperan con la intensidad necesaria. Ambos han sido víctimas de la barbarie yihadista, y éste atentado debería servir de acicate para poner de lado sus diferencias y juntar esfuerzos en la lucha contra las alimañas terroristas.

Se trata de células que están extraordinariamente bien organizadas, que compensan sus escasos medios con tenacidad, falta de es- crúpulos y una densa red de adoctrinadores, de campamentos de entrenamiento y de suministradores de armas y explosivos. Pero el enemigo verdadero y más peligroso es el islamismo radical. A las organizaciones se la puede desmantelar, pero la ideología salafista contamina mentes todos los días.
Reconforta ver el coraje de los habitantes de Marraquech, que ya han vuelto a sus trabajos. Han reaccionado con dignidad y serenidad, y ésa es una clara derrota del terror.

Gustavo de Arístegui es diplomático, diputado por Zamora y portavoz de Asuntos Exteriores del Grupo Popular en el Congreso.


Barbarie en Marraquech

29.04.11 | 21:21. Archivado en Al Qaeda, Oriente Medio

Acabo de volver de ver el lugar de un crimen tan cobarde como repugnante y con una intencionalidad muy clara: perturbar la paz, la serenidad y sobre todo la economía de una ciudad que vive por y para el turismo. Marraquech, uno de los símbolos más importantes de Marruecos. No tiene playa y la montaña, el Atlas, aunque cercana, no es parte esencial de sus atractivos. Son sus edificios ocres,su medina –ciudad vieja– sus mercados y plazas, de las que Je- maa Fnaa es la más emblemática. Su mercado es punto de encuen- tro de locales, lugar de visita privilegiado de turistas extranjeros y marroquíes. En sus puestos de comida, restaurantes informales, se reúnen turistas y familias, los cuentacuentos, encantadores de serpientes, los vendedores ambulantes, los monos adiestrados . Tan exótica y hermosa que fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en el año 2001, con todo merecimiento.

Allí, dominando los puestos de comida, se encuentra el café restaurante Argana, su planta baja da a la plaza y tiene dos pisos más. En el primero y más grande se produjo la tragedia. Allí se podía ver a los miembros de la policía científica marroquí con sus monos blancos, recogiendo pruebas para investigar el terrible atentado. El edificio ha quedado reventado, se atisba el horror que ha debido reinar allí. El terrorismo no es ciego, sabe muy bien a quién golpea, cómo, cuándo y dónde. Su maquiavelismo repugnante y cobarde ha tratado de reventar el corazón y símbolo del turismo marroquí. Hace unos minutos el pueblo llano se congregó de manera espontánea para condenar la barbarie de los cobardes terroristas. Son cobardes bestias que asesinan a inocentes, y con sus crímenes pretenden amedrentar al mundo.

Allí, en la plaza delante de las ruinas del restaurante Argana, se congregaron centenares de personas a corear cánticos contra el terror, primero con pancartas improvisadas, más tarde con algunas hechas con impresoras, seguramente de los comercios y locales. La gente humilde se comportó con dignidad y coraje, siguió haciendo su vida. Me resisto a decir vida «normal» porque nada puede ser normal tras casi quince asesinatos. La gente, turistas incluidos, han salido y se han sentado en los cafés y en las terrazas. Otros han cerrado sus comercios para ir a la plaza. Hoy hay que renovar el compromiso contra el terror, llorar a los muertos, consolar a sus familias, y aplaudir a las valientes, amables, pacífica y tolerantes gentes de esta hermosa ciudad histórica, llena de vida a la que el zarpazo de la muerte no ha conseguido doblegar.


Martes, 26 de septiembre

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  • Gustavo de Arístegui Gustavo de Arístegui

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