Hace años que venimos advirtiendo de la preocupante deriva en la que se estaban instalando el populismo y el indigenismo radical. Conviene arrancar diciendo que los pueblos indígenas de América han sido marginados, olvidados y apartados durante décadas, incluso siglos, y que muchas de sus reivindicaciones son perfectamente justas además de legítimas.
Hugo Chávez Frías lleva una década al frente de su país tratando de instalarse a perpetuidad en el poder. Su revolución bolivariana y su socialismo del siglo XXI, son instrumentos al servicio de un proyecto claramente autocrático, en el que los intereses y los problemas de su ciudadanía poco o nada importan al máximo líder del país.
El silencio de este gobierno ante los últimos y graves acontecimientos en Venezuela y las críticas de la Secretaria de Estado estadounidense a la política del ejecutivo socialista hacia Cuba, ponen, una vez más, muy claramente de manifiesto que hace aguas a cataratas por el enorme boquete de su política exterior. Hace apenas tres años los primeros síntomas no podían siquiera atisbar el grado de dislate al que hemos llegado.
El esperpéntico viaje del ministro de Asuntos Exteriores a Cuba merece un análisis en profundidad de los riesgos que esos regímenes radicales representan para el continente y el mundo y lo que de error cómplice tiene el radical cambio de política del gobierno socialista en Política Exterior en General y hacia América Latina en Particular.

Llevo años denunciando la deriva totalitaria del régimen de Hugo Chávez Frías, hemos detallado cómo ha ido adaptando la Constitución, las leyes y las principales Instituciones del Estado a su planes y ambiciones. La concentración de poder viene confirmándose desde hace años, la separación de poderes, el estado de derecho, el imperio de la ley, el pleno respeto y garantía de los derechos y libertades fundamentales, son todos pilares esenciales de la democracia, que en Venezuela dejaron de existir hace ya algunos años.
Y a no queda casi nadie que conozca mínimamente bien América Latina y Venezuela que no piense que Chávez y su régimen son un serio factor de inestabilidad y tensiones en la región. A algunos se nos tachó de agoreros cuando hace años denunciamos las intenciones del caudillo autoproclamado bolivariano -¡si el ilustre prócer don Simón Bolívar levantase la cabeza y viese quién y cómo abusa de su nombre!-, que lamentablemente no sólo se han confirmado, sino que se quedaron muy cortas a la vista de la deriva totalitaria del personaje, de su expansionismo y de sus constantes provocaciones a otros países y líderes políticos, así como de su intenso intervencionismo en todo el continente.
Por si alguien pudiese tener aun dudas sobre la verdadera naturaleza del régimen de Hugo Chávez, nos ha brindado una nueva y meridiana confirmación de sus totalitarios derroteros. El anuncio d la creación de una “milicia popular” de dos millones de efectivos en un país de 24 millones es una evidente muestra de lo que pretende Chávez, dominar a un país que ha demostrado que no quiere dejarse subyugar por una dictadura.
Sábado, 21 de noviembre
Gustavo de Arístegui
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Vilagarcía na Rede
José Luis Palomera Ruiz
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
JUAN JULIO ALFAYA