El blog de Gustavo de Arístegui

HORIZONTES GRISES

01.11.11 | 09:50. Archivado en Islam, Afganistán, Oriente Medio

HORIZONTES GRISES
 
Casi nada es siempre del todo negro, en el horizonte de las revueltas árabes tampoco. Es cierto que algunos indicios han preocupado mucho a Europa y Estados Unidos, pero la victoria islamista en Túnez abrirá un necesario paréntesis para ver en qué sentido el movimiento En-Nahda ha evolucionado. Sólo podremos juzgar con seriedad una vez empiece a gobernar. Los sondeos vaticinan un excelente resultados a los distintos partidos islamistas que concurren a las elecciones del 28 de noviembre en Egipto, pero acuden fraccionados con los que para gobernar tendrían que coaligarse. La fractura entre salafistas y Hermanos Musulmanes lo dificultaría. En Marruecos las profundas reformas aprobadas se pondrán a prueba tras las elecciones previstas para el 25 de noviembre, que elegirán al primer presidente del gobierno de su historia, y donde muy probablemente los islamistas obtengan también un gran resultado.
Estamos ante procesos que van a ser largos, procelosos llenos de todo tipo de avatares y obstáculos, en los que habrá avances y serios retrocesos. Europa pecó de exceso de optimismo, ahora tenemos entender que nos vamos a mover en diferentes escalas del gris durante muchos años, y que debemos estar preparados para que lo que ocurra al otro lado del Mediterráneo no sea siempre de nuestro agrado. Lo primero es aceptar con respeto lo que voten esos pueblos, y entender que no todos los votos de los islamistas son ideológicos, hay mucho voto de simpatía por haber representado lo que se percibía como la vanguardia en la lucha contra los tiranos. Por otra parte hay también una proporción no desdeñable de voto de rechazo a algunos del los partidos moderados a los que consideran de algún modo herederos de los regímenes depuestos.
Los partidos políticos europeos, respetando la soberanía de nuestros vecinos, podrían implicarse más intensamente en la formación de los cuadros dirigentes de sus homólogos ideológicos, y los Estados ayudar con su cooperación al desarrollo, a diseñar, reformar o consolidar instituciones democráticas. Éstas deben servir de cimientos para construir sólidos sistemas democráticos que no se vean sacudidos gane quien gane, aunque sean los islamistas, para que la alternancia sea posible, y que los malos gobernantes puedan ser reemplazados en las urnas con toda normalidad. Siendo todo esto verdad, no sería aceptable que hubiese una involución democrática, de derechos fundamentales o de otro orden. Lamentablemente el riesgo cierto de sustituir dictaduras del siglo XX por oscura e implacables dictaduras medievales será una constante en los procesos.


EL EXTREMISMO MALIGNO

05.08.11 | 18:57. Archivado en Islam, Europa

Este artículo no puede versar sobre el monstruo –que no loco- el terrorista, no se le puede calificar de otra cosa, Anders Behring Breivik, ni de su disparatado manifiesto en el que critica a medio mundo incluido a mí mismo y las tesis mi libro “Yihad en España”. Su horrendo crimen es el grave y preocupante síntoma de una gravísima enfermedad que aqueja a una parte lamentablemente no pequeña de la humanidad, el extremismo, la radicalidad, el odio y el fanatismo que alumbran, o por lo menos justifican, la violencia más sanguinaria. Una de las razones es que la distancia que nos va separando de la barbarie nazi hace que una parte del mundo sea cada vez menos consciente del horror que esas repugnantes ideologías pueden engendrar. Se banalizan las consecuencias y la bruma del tiempo difumina la vergüenza que debe pesar sobre todos los que se sienten seguidores de cualquier tipo de fanatismo.
En momentos de crisis, de incertidumbre máxima, de miedo al abismo del paro o la quiebra, son los más propicios para que la locura del fanatismo y el populismo arraiguen con fuerza. El ascenso del nazismo sanguinario se produce después de la implosión de la república de Weimar y su descalabro financiero y crisis inflacionista de proporciones cósmicas. El fanatismo consigue estigmatizar al distinto, a la inmigración o a cualquiera que le sirva de chivo expiatorio. Confunden musulmán con islamista radical y a inmigrante con delincuente. Buscan lo que podríamos definir como un repliegue identitario defensivo, que es un refugio cómodo ante el miedo al vacío. En momentos de crisis los valores de libertad, derechos fundamentales, Imperio de la ley, igualdad, Estado de Derecho, se debilitan, pues mucha gente prefiere la certidumbre simplista del fanatismo populista al esfuerzo de salir de la crisis sin renunciar al sistema de libertades. Si todo esto es repugnante, lo es más cabalgar a lomos del miedo y la desesperación de quienes sufren y padecen en los momentos más duros.
Los fanáticos del siglo XXI, con base y origen distinto, son iguales, pretenden imponer su sanguinaria ideología por la violencia, la amenaza, la coacción. Se sienten superiores al resto de la humanidad, y les acompaña a todos un sentimiento delirante de mesianismo destructivo. La extrema derecha ha sido capaz de reinventarse y de agazaparse en nuestras sociedades esperando a dar un zarpazo terrible. Unabomber, Timothy McVeigh el asesino en masa del atentado de Oklahoma City y tantos otros menos conocidos por haber provocado menos víctimas. El ser humano se inmuniza contra casi todo, también contra el terror, y si no se trata de una terrible masacre como la Noruega, parece que no reacciona. En mi libro “Contra Occidente” explicaba como los fanáticos de todo color están conectados, se consultan, e incluso aquellos de ideología aparentemente antagónica, se imitan en el modus operandi. Los horrendos crímenes de Breivik son de la misma naturaleza que los de Osama Bin Laden, Ayman AL zawahiri, Mohamed Attef, Mohamed Atta, Abu Musab Al Zarqawi, o cualquier otra alimaña del terrorismo yihadista. Son tal para cual, y los crímenes de éstos dan la excusa a otros y viceversa. Entramos en una terrible y oscura fase de acción-reacción fanática.
No sólo la extrema derecha fanática, violenta y antisistema, incluso la derecha extrema  no violenta, que trata de jugar dentro del sistema compartiendo buena parte del extremismo de la primera, confunden deliberadamente Islam e islamismo radical, intentan presentar a todos los musulmanes como islamistas radicales, cuando la aplastante mayoría de los mismo son moderados y pacíficos, de hecho la primera y principal víctima del fanatismo islamista radical y del terrorismo yihadista. Esta confusión conviene extraordinariamente a la extrema derecha, pues así puede fundamentar su campaña de odio a todos los musulmanes sobre bases calumniosas e irresponsablemente populistas. Cuando se confunden ambas cosas, los fanáticos neonazis y sus hermanos en la barbarie justifican todo, incluso el asesinato en masa. Pero que no se equivoque nadie, el objetivo del fanatismo extremista no son sólo musulmanes o inmigrantes, somos todos los demócratas, los que no pensamos como ellos, los que creemos que los derechos y libertades fundamentales son de todos los seres humanos, con independencia de su sexo, raza, religión o nacionalidad. A la vista está, Breivik asesinó a decenas de jóvenes noruegos que creían justamente en esos valores.
En algunos países Europa se ha venido produciendo un salto desde el voto obrerista de izquierdas al voto de la extrema derecha. Conviene hacer un poco de historia. En Francia Pierre Poujade, a quien se considera el padre de la derecha extrema contemporánea europea, pasó del sindicalismo y la defensa del débil frente al poderoso, al mas fanático extremismo. De Vichy a la resistencia (literalmente). Poujade acabó siendo la quintaesencia de la xenofobia, el racismo y el antisemitismo. Pero Poujade no fue marginal, Poujade llegó a tener 52 diputados en la Asamblea Nacional de Francia, con su partido Unión y Fraternidad Francesa – como siempre erigiéndose en salvapatrias- en las elecciones de 1956 (IVª República), entre ellos, no les sorprenderá, Jean Marie Le Pen.
La derecha extrema europea trata de jugar dentro del marco de las Instituciones, en muchos países obtiene representación parlamentaria, y en ocasiones entran en conflicto con la extrema derecha. En algunos países europeos han tenido un peso institucional considerable, así en Austria con el FPÖ y más tarde BZÖ de Jörg Haidar, en Dinamarca donde es la tercera fuerza política, o el Partido de los Finlandeses Auténticos que alcanzó más del 19% en las últimas elecciones, pasando a ser la tercera fuerza política del país, así como en otros países europeos. Pero en la base, el fanatismo xenófobo y antidemocrático es compartido, y se ha desarrollado y fortalecido al amparo del relativismo de nuestras sociedades y de la malsana expresión de que “todas las ideas son respetables”. Pues no, no todas las ideas son respetables, el islamismo radical, el fascismo, el nazismo, el estalinismo, el populismo, el indigenismo radical, el caudillismo, el racismo, la xenofobia, el antisemitismo, la cristianofobia, la islamofobia, las dictaduras de todo color, incluidas las comunistas –conviene que tome nota de esto la izquierda española- no son respetables, son abominables y repugnantes.
La democracia no es perfecta, es de hecho es muy perfectible, y tiene que ser más transparente, participativa y sensible a los problemas y tragedias de sus ciudadanos. Pero no es cuestionando la democracia, atacándola o desestabilizándola como vamos a mejorarla. Muchos enemigos de la libertad piden una democracia mejor, ya sabemos que a los dictadores les encanta ponerle apellidos a la democracia, socialista, real, participativa, orgánica, comunitaria, confesional, islámica, en fin hay ejemplos de todos los colores. Cualquier sistema que le ponga apellidos a la democracia suele ser una terrible dictadura. La democracia debe ser firme frente a quienes pretenden destruirla, desde el escrupuloso respeto a nuestros principios democráticos, con el Estado de derecho y el imperio de la ley. Los fanáticos de cualquier color consideran que la democracia como sistema y quienes la abrazan, son sus peores enemigos, los violentos extremistas no tienen cabida en sociedades avanzadas fundamentadas en los principios democráticos. Por ello más que alianza de civilizaciones habría que hablar de coalición de demócratas y moderados en el mundo, los que de verdad creen que los derechos y libertades fundamentales son universales, y no sólo de los habitantes de democracias avanzadas.
Hay que marginar a los fanáticos, estigmatizarlos, señalaros con el poderoso e implacable dedo democrático colectivo como escoria y excrecencia de la sociedad, tengan el color que tengan o esgriman la excusa que esgriman. La democracia no debe ser tolerante con la intolerancia, ni con la islamista radical, ni con la neonazi ni con ninguna otra. Democracia no debe ser sinónimo de debilidad. España ha dado ejemplo de firmeza democrática contra el terror que es producto del fanatismo de ETA y su mundo. Europa puede y debe hacer lo mismo con los todos los fanatismos.
Todo esto es síntoma de serios males que aquejan al mundo, y que no hacen más que agravarse muy preocupantemente. Los desafíos a los que se enfrentan las democracias en general y Europa en particular, son gravísimos,  uno no puede por menos que preguntarse si el liderazgo del siglo XXI está a la altura de la titánica tarea. Demasiadas veces los partidos democráticos han contemporizado con la derecha extrema por razones de coyuntura política. En España hay un centro-derecha responsable, moderado, con sentido de Estado, con altura de miras, con capacidad de liderazgo, tolerante, respetuoso del pluralismo y la diversidad, equilibrado y sensato, que nunca ha sucumbido a esa peligrosa tentación. Por ello es necesario que haya frente a ese proyecto alguien como es Mariano Rajoy, que por convicciones, personalidad y talante, es la antítesis del populismo y que ha tenido siempre muy claros todos esos principios pues los encarna de manera natural, como lo pone claramente de manifiesto su larga trayectoria política.
Cuando el monstruo Breivik nos califica de blandos lo que hace es reafirmarnos en nuestro compromiso democrático de defensa de la libertad, la tolerancia y el pluralismo. Créanme si les digo que somos tolerantes y moderados con todos los demócratas, compartan o no nuestras ideas e ideología. Con quienes seremos siempre firmes e implacables es con los fanáticos de todo color y pelaje, desde islamistas radicales a bestias sanguinarias como Breivik y sus correligionarios. Firmeza frente a la barbarie y tenacidad en defensa de nuestro sistema de libertades.
 
 
 
 


Un chantaje que no se tiene en pie

24.04.11 | 15:45. Archivado en Islam, Oriente Medio

GUSTAVO DE ARÍSTEGUI
Siria es quizás la más eficaz de todas las dictaduras árabes, Estado policial de eficacia casi mítica, estructura de servicios de represión implaca- bles, red de delatores e informadores digna casi de la Stasi. No obstante todas estas siniestras realidades, el hartazgo de su pueblo aplastado y oprimido puede estar muy próximo a ponerlo de rodillas, a derrocarlo, o por lo menos a forzar cambios inimaginables hace apenas un año. Ésa es la fuerza imparable de este grito unánime de ¡basta ya! de los pueblos árabes. Pero todo dista mucho de ser de color rosa en el que tantos medios y analistas occidentales parecían pintar es- te panorama sombrío e incierto.

Es difícil entender Siria sin poner en la ecuación su diversidad religiosa (por lo menos 10 comunidades distintas, contando las diversas confesiones y ritos cristianos), su situación estratégica y su papel cen- tral en la conformación de la identidad árabe. El régimen lleva atormentando a su pueblo 48 años, y la familia Asad 31. Conviene subrayar que esta dinastía pertenece a la confesión alauí –una herejía chií– y que buena parte de los puestos más importantes del Estado están en manos de esta minoría. Pero desde hace algunos años los sectores más aperturistas de los alauíes están mostrando un creciente desapego y hasta algunas de las más importantes familias de esta minoría se muestran claramente contrarias al régimen.

Según un veterano científico sirio, las revoluciones ocurren cuando deben. Es como una reacción química, que se desencadena a una temperatura determinada, ni a menos ni a más. Los sirios –que en una parte no desdeñable no tienen mala opinión de su presidente– no aguantan más ni al régimen ni a la brutal y, hasta ahora, sorda represión que han sufrido. El aplastamiento de la revuelta de Hama, en 1982 (según la mayoría de las fuentes hubo 30.000 víctimas), sirvió a dos propósitos. Primero, desactivar por el terror cualquier otro intento de contestación por pacífico que fuese. Segundo, enviar un mensaje muy claro: la única alternativa al régimen es la dictadura islamista.

De hecho, muchos de los comportamientos que más preocupan a Occidente de los sirios –su apoyo a Hamas y Hizbulá, su alianza estratégica con Irán y su régimen totalitario y desafiante ante la comunidad internacional– no irritan a una parte importante de los ciudadanos del país árabe. Pero sí la falta de libertad y la represión, así como la percepción de que el país es una especie de feudo no ya de la familia, el clan o la parte de la minoría alauí que les permanece leal, sino de los brutales e implacables Servicios de Inteligencia, los verdaderos amos del país.

Muchos sirios pensaban que el joven presidente podría acabar gestionando las demandas de libertad y apertura. De hecho, anunció reformas hace cinco años que nunca se materializaron. La mayoría de las fuentes que he consultado me señalan que los sirios creen que el Mujabarat (Servicios de Inteligencia) y todos los demás aparatos de seguridad y represión bloquearon las reformas enfrentándose al presidente, que –no nos engañemos– es la cabeza activa y visible de la dictadura. Hace unas semanas, al inicio de las primeras revueltas de Deraa y las primeras decenas de muertos, Asad acudió a su Parlamento para anunciar reformas que carecían de credibilidad por haberse hecho bajo la presión interna e internacional. La represión ha sido la respuesta más clara por parte del régimen a la multiplicación de las protestas por todo el país.

Sin embargo, no hay una sola voz siria dentro o fuera del país que no diga que la población ya no se siente intimidada por la brutalidad implacable de la opresión. Los sirios han dicho ¡basta ya! y la marea no la van a parar las balas asesinas en manifestaciones o entierros.
Lo cierto es que no ha habido reformas. Muchos piensan que el presidente ni quiere, ni puede, o quizás ni le dejen los servicios de seguridad y su entorno más próximo. Hay una evidente lucha de poder en el seno del régimen que se está desarrollando intensamente entre los bastidores de palacio. De hecho, las únicas concesiones que parecen haber sido confirmadas favorecen más las demandas de los islamistas radicales que las de los demócratas sirios. De ahí que hayan hecho cesiones sobre el velo islámico y otras reivindicaciones históricas de los islamistas.

Los radicales no han sido, hasta ahora, los protagonistas de las revueltas y revoluciones árabes, pero están esperando su oportunidad, jugando sus cartas con habilidad y, en algunos casos, con maestría. Simulan moderación, cambios ideológicos, cesiones sobre cuestiones de fondo que nadie creía que aceptarían. Pero son movimientos puramente cosméticos, tácticos y oportunistas. El riesgo de un crecimiento de la influencia islamista en Siria y otros países del mundo árabe es cierto, evidente y visible. La mayoría de los analistas más reputados de la región aseguran que sería muy irresponsable ignorarlo.

Siria ha sido siempre un país determinante, cuna del fundador del partido Baaz, el cristiano ortodoxo Michel Aflaq. Tiene una importante frontera con la OTAN, con Turquía. Y otra con Irak, teatro de un conflicto en el que Damasco ha sido un factor de perturbación. Otra frontera separa Siria del Líbano, país en el que tradicionalmente ha ejercido un poder omnímodo y muchas veces letal. Así que Siria es un país esencial, central y pivotal. Su futuro es determinante para la región y para el mundo. Pero su inmovilismo y su chantaje, idéntico al de otras dictaduras árabes, es decir, el dilema de dictadura o islamismo radical, ya no se tiene en pie.
Los cambios serán complejos y hasta violentos. Los islamistas harán lo imposible para llenar el vacío del caos, pero lo importante es lo que quieren los sirios: libertad y democracia. No desean cambiar la dictadura laica de una minoría herética por la de una minoría fanática aunque pertenezca a la mayoría suní. Debe haber, y sin duda la encontrarán los sirios, alternativa a la sartén o al fuego y se llama democracia.


La guerra contra apóstatas y cruzados

09.12.07 | 17:30. Archivado en Islam

El terrorismo no descansa y las fanáticas ideologías que lo alimentan llevan circulando en el mundo muchas décadas. Muchos pensaron que los regímenes totalitarios inspirados por el fanatismo y el odio cuando parecían ser amenazas imbatibles y perennes, cuando hoy en realidad es el terrorismo yihadista el que se ha convertido en una de las más graves lacras a las que se ha enfrentado la humanidad en su reciente historia.

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Reivindicaciones envenenadas

10.06.07 | 08:20. Archivado en Islam, España

Desde hace algún tiempo ha vuelto a reavivarse la polémica sobre la utilización conjunta de templos. Ésta no es una práctica muy frecuente en el mundo, con la excepción de aeropuertos y otro tipo de terminales, que por economía de espacio se designa un oratorio común para todas las religiones.

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Turquía: ¿del laicismo al confesionalismo?

26.05.07 | 12:58. Archivado en Islam, Política Exterior

Desde la derrota de Turquía por el resto de las potencias del Eje en 1919, empezó a bullir un clamor generalizado en el moribundo imperio otomano por un cambio radical. Mustapha Kemal Ataturk y el movimiento de jóvenes turcos dieron un golpe de estado y se propusieron darle la vuelta al país como a un calcetín. Ataturk sacudió hasta los cimientos del viejo imperio cambiando el alfabeto del árabe al latino, abolió el Califato el 3 de marzo de 1924 y con ello la autoridad religiosa suprema del jefe del estado, introduciendo con ello el laicismo que hoy sigue vigente. Turquía ha sufrido numerosos avatares en el S XX y numerosos golpes de estado que la convertían en una desafortunada excepción al principio general de que todos los estados miembros de la OTAN deben ser democracias consolidadas.

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Islamistas contra musulmanes

30.04.07 | 13:55. Archivado en Islam

Estos días en que muchos o todos los medios de comunicación españoles siguen el desarrollo del juicio del 11 M, se está generalizando la utilización acertada de la expresión islamista como contrapuesta a musulmán. La gran mayoría de los musulmanes son gente moderada que aborrece la violencia y condena el terrorismo.

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Islamistas contra musulmanes

06.03.07 | 08:00. Archivado en Islam

Estos días en que muchos o todos los medios de comunicación españoles siguen el desarrollo del juicio del 11 M, se está generalizando la utilización acertada de la expresión islamista como contrapuesta a musulmán. La gran mayoría de los musulmanes son gente moderada que aborrece la violencia y condena el terrorismo.

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Gandhi en el siglo XXI

06.02.07 | 14:46. Archivado en Islam, Al Qaeda

Escribo estas líneas en el avión desde Nueva Delhi, capital de ese gran país que es la India. Algunos historiadores y analistas se han empeñado a lo largo de las últimas décadas en hacer afirmaciones simplistas sobre la incompatibilidad de la democracia con ciertas religiones (el catolicismo -algún analista anglosajón llegó a decir que España e Italia nunca serían democracias por ser países de mayoría católica- el Islam, el hinduismo y sus castas) o con ciertas circunstancias demográficas (superpoblación o tasas de natalidad demasiado elevadas).

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Los incendiarios de la ira

03.04.06 | 19:43. Archivado en Islam

La inflamada polémica provocada por la representación caricaturizada de la figura del Profeta del islam ha desencadenado en Europa y en el mundo entero un debate sobre la libertad de expresión y si ésta debe o no tener los límites que la lógica y la prudencia aconsejan y que es la responsabilidad de cada uno y, sobre todo, la legalidad, que para eso el imperio de la ley es el eje central en un Estado de Derecho, sus únicos confines.

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Un libro recomendable

25.10.05 | 18:11. Archivado en Islam

En primer lugar quería agradeceros vuestra participación en el foro del Blog.
A través de mis artículos, intento transmitiros argumentos sólidos, y por supuesto, verídicos. Tariq Ramadan es el rey del doble lenguaje. Cambia el tono de su discurso según su auditorio. En algunos seminarios o foros celebrados en Occidente dice cosas incluso interesantes. Pero luego, cuando cambia la audiencia, cambia el contenido moderado de su intervención.
Ramadán no sólo incurre en contradicciones, sino que acaba diciendo o escribiendo cosas verdaderamente intolerantes, que de forma bastante clara incitan a la confrontación.

Os recomiendo que leáis el libro de CAROLINE FOUREST, "Frère Tariq". En él, la autora contrasta los mensajes que pronuncia el Señor Ramadan en "Occidente" con sus sermones destinados a un grupo restringido de musulmanes.

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Monstruos disfrazados

25.10.05 | 08:33. Archivado en Yihad, Islam, Civilizaciones

Hay ideólogos del terror que están perfectamente identificados, primero Omar bin Bakri, uno de los principales heraldos del terrorismo, portavoz de Bin Laden en Europa, a quien incitó e invitó a que atacase a la «Europa infiel». Es el responsable de las más violentas prédicas del odio y del terror en el llamado Londonistán. Dijo:

«Utilizaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».

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Viernes, 28 de julio

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  • Gustavo de Arístegui Gustavo de Arístegui

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