El blog de Gustavo de Arístegui

UNA CABEZA, PERO MUCHAS HIDRAS TERRORISTAS

14.05.11 | 12:13. Archivado en Yihad, Al Qaeda

La muerte de Osama bin Laden es una excelente noticia, el mundo queda libre de unos de los más bárbaros, crueles y exhibicionistas criminales de su reciente historia. Osama apuntaba maneras desde temprana edad, pero ciertos analistas le atribuyen una importancia exagerada desde temprana edad. Su familia, una de las más ricas de Arabia Saudí era de origen yemení. Osama uno de los 53 hijos del jefe del clan Bin Laden.

En la universidad conoció, muy probablemente, a varios personajes determinantes en su vida de terrorista, el islamista ultrarradical Mohamed Quttub, profesor de estudios islámicos y hermano de ideólogo principal del islamismo radical moderno, Sayid Quttub, venerado por islamistas de todo color, incluso por el imam Jomeini. Mohamed Quttub era, además, maestro de otro personaje que sería determinante en Al Qaeda y que se acabaría convirtiéndose en su número dos: Ayman Al Zawahiri, el monstruoso médico egipcio, compañero de crímenes del jefe de Al Qaeda. El otro sería Abdallah Azzam profesor en la Universidad Rey Abdelaziz de Jeda, de la que era alumno Bin Laden. Azzam fanáticamente radical, fue el fundador de la organización predecesora de Al Qaeda, la MAK, que pomposamente se denominaba la oficina de apoyo a los combatientes, de hecho una de las decenas de organizaciones que se enfrentaban a la presencia soviética en Afganistán. Azzam le convencería de unirse a la yihad contra los soviéticos en Afganistán, si bien sus oficinas estaban en Peshawar, en el Norte de Pakistán. En esos momentos todas las organizaciones que luchaban contra los soviéticos estaban bien vistas por los Estados Unidos, que no hacían distinción entre la MAK de Azzam y Bin Laden, los talibán, o la Alianza Norte de Afganistán el pastún anti-talibán Shah Massoud. Tras su asesinato en 1989, seguramente por orden de Zawahiri y su compañero y uno de los cerebros del 11-S Mohamed Attef, Al Qaeda vería la luz, pasando de Pakistán y Afganistán a Sudán, donde sería acogido por el líder del Frente Nacional Islámico Hassan Al Tourabi, devoto seguidor de Sayid Qutub y amigo de Jomeini, nada era casualidad. La presión internacional y la llegada al poder de los Talibán le llevan a Afganistán, donde Al Qaeda y estado Afgano se confunden. Algunos advertimos del riesgo que representaba el megaterrorista desde 1995.

Bin Laden construyó una densa red terrorista de naturaleza mixta, una cúpula de corte, por llamarlo de alguna manera, clásico con un jefe, un número dos, un consejo consultivo, y cuatro comités, el militar, el religioso –léase ideológico-, el económico y el de información –es decir propaganda. Una red de campamentos propios, una red terrorista propia y necesariamente pequeña, con la que perpetró los atentados del 11-S. Hoy calcula el experto Fawaz Gerges que la red propia no contará con muchos más de 200 terroristas. En mi opinión si se cuenta con las células propias, que alguna tiene, en el Sahel, pueden ser algunos más. Lo cierto es que la organización se valió de las famosas franquicias de las que tanto hablan los analistas y de muchas células, grupos y hasta individuos simplemente inspirados por Bin Laden y su red, pero sin vinculaciones operativas directas con la red. Sus dos franquicias más activas y temidas son Al Qaeda en el Magreb Islámico, que se ha instalado de manera muy sólida en el Sahel, y que está liderado por el argelino Abdelmalik Droukdel, alias Abu Mussab Abdelwadub. La otra es Al Qaeda en la Península Arábiga, cuyo líder más conocido Mohamed Abdallah Mauda, está en prisión en el Yemen, y otro de cuyos líderes es un estadounidense de Nuevo México rebautizado Anwar El Awlaki.

La siniestra contabilidad de Al Qaeda es terrorífica, 8474 asesinatos, 124 atentados –por lo menos que se sepa- de los que 110 en países musulmanes, y nada menos que 15.000 heridos. Nadie puede negar que se trataba del un monstruo líder de monstruos. Los yihadistas son el enemigo común de todos, pero el número de víctimas musulmanas supera las de cualquier otro origen o religión, confirmando que el peor enemigo del Islam es terrorismo yihadista y la ideología que lo alimenta, el islamismo radical. Por ello no sorprende nada que organizaciones islamistas que dicen no compartir los métodos violentos de Al Qaeda han vaticinado que Al Qaeda será sucedida por otras justificando su existencia y acciones de manera menos que velada, como lo hizo Jamil Abu Bakr portavoz de los Musulmanes de Jordania. Hamas ha condenado “el asesinato” de Bin Laden, lo que no deje de ser repugnante pero natural viniendo de quienes son considerados como terroristas por los EEUU y están en la lista Europea de organizaciones terroristas.

Hay consecuencias que no pueden ignorarse, ya circulan por los foros islamistas abiertos de Internet toda clase de alabanzas de Bin Laden y del terrorismo, que ellos llaman lucha contra ateos y apóstatas. Los occidentales hemos pasado de infieles a ateos. Los musulmanes moderados son para ellos apóstatas cuyo asesinato es obligado. En esos foros se habla ya de Bin Laden como mártir, que su mensaje y su lucha no han muerto y que “su asesinato será vengado”. Muchos vaticinan unos meses peligrosos y calientes, pues los yihadistas van a hacer todo lo posible para dar respuesta a lo que es, sin duda, un gran derrota para ellos. El triunfalismo o bajar la guardia sería una gravísima irresponsabilidad en estos momentos.

Durante demasiado tiempo el mundo entero, pero especialmente Occidente ha estado obsesionado con Osama Bin Laden y Al Qaeda, con toda, razón, pero esos terribles árboles no nos permitían ver el bosque de la ideología islamista radical que es el combustible permanente combustible del terrorismo yihadista. Además de combatir las células, los terroristas y prevenir atentados, tenemos que ponernos urgentemente a la tarea de derrotar en una larga lucha a medio y largo plazo, de la ideología que los alimenta. El terrorismo son muchas terribles Hidras, Bin Laden era la cabeza más emblemática y simbólica, un verdadero líder venerado ciegamente por sus seguidores y simpatizantes, si bien es verdad que había sufrido un serio desgaste en las capas más ultraconservadoras de las sociedades islámicas, que al principio de su andadura terrorista lo consideraban un héroe en la lucha desigual, algún “intelectual” la ha llamado “asimétrica”, contra Occidente.

Quedan miles de terroristas en el mundo, algunos sorprendidos y abatidos por lo que llegaron ya a creer que nunca ocurriría, la muerte de su admirado megaterrorista. Pero son muchos centenares de miles los que piensan como Bin Laden que, no solo no condenan su barbarie, si no que la jalean, aplauden y elogian. Pongan buena atención a lo que digan ciertas organizaciones e individuos, ellos mismos van a retratarse. En las últimas horas se ha producido un terrible atentado en Marraquesh con 16 muertos y más de veinte heridos, en Alemania se ha detenido a unos terroristas con importantes cantidades de explosivos listos para ser usados. Todo esto antes de la muerte de Bin Laden. La importancia operativa de Bin Laden y su red se había convertido en más testimonial que real, más preocupada por no ser detenidos y muertos, tenían poco tiempo para planificar atentados. Estaban debilitados aunque conservaban la capacidad de inspirar y encargar “operaciones”. Lo que queda es una pléyade de terroristas encolerizados con su odio renovado e intensificado.

Podemos concluir que la muerte de Bin Laden es una importante victoria la larga lucha contra el terrorismo, hay que felicitar a los servicios de inteligencia de los EEUU y a sus Navy SEALs por una operación impecable desde el punto de vista de la investigación y de la ejecución.
Hay quienes afirman demasiado frívolamente que como Europa y los europeos no han participado en la operación en la ciudad de Abbottabad, que el riesgo añadido se concentra en los EEUU y sus intereses internacionales, que por cierto se encuentra en estado de máxima alerta antiterrorista. Ninguno de los objetivos habituales del terrorismo yihadista ha desaparecido de su lista. El terrorismo no es como el rayo que no golpea dos veces en el mismo lugar. El terrorismo es tenaz y busca siempre el punto más emblemático, la máxima publicidad e impacto, busca el eslabón más débil, y socavar a quienes considera sus enemigos jurados, y eso somos todos los que no nos sometemos a su sanguinario dictado.


Radicalismo: una minoría creciente

06.04.06 | 08:43. Archivado en Yihad

La grave crisis de las caricaturas ha preocupado profundamente a la opinión pública mundial, sin embargo, tras los atentados del 11-S los estudios sobre el terrorismo yihadista se multiplicaron, pero no así sobre la ideología que lo alimenta. Este no es un fenómeno nuevo, pues hunde sus raíces en la historia del islam. De hecho, algunos pensadores -y parte del pensamiento de otros- han servido de base doctrinal al extremismo y al radicalismo, entre ellos Ibn Taimiyyah (XIII-XIV), reverenciado incluso por algunos moderados.

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Negro horizonte terrorista

11.11.05 | 08:19. Archivado en Yihad, Al Qaeda

Los brutales atentados de Ammán nos recuerdan de manera dramática que no se puede bajar la guardia frente al terrorismo. El director del Centro de Violencia Internacional y Terrorismo de Singapur, Rohan Gunaratna, seguramente el mayor experto mundial en terrorismo yihadista, cree que podemos desarticular a las células, incluso derrotar a las organizaciones, pero la ideología islamista radical va a perdurar, será difícil de erradicar.

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Monstruos disfrazados

25.10.05 | 08:33. Archivado en Yihad, Islam, Civilizaciones

Hay ideólogos del terror que están perfectamente identificados, primero Omar bin Bakri, uno de los principales heraldos del terrorismo, portavoz de Bin Laden en Europa, a quien incitó e invitó a que atacase a la «Europa infiel». Es el responsable de las más violentas prédicas del odio y del terror en el llamado Londonistán. Dijo:

«Utilizaremos vuestra democracia para destruir vuestra democracia».

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Guerra o paz en Afganistán

27.09.05 | 19:35. Archivado en Yihad, Afganistán

EL terrorismo yihadista y la ideología que lo alimenta, el islamismo radical, le declararon la Guerra Santa a todo aquel que no pensara como ellos, o que no se sometiese a sus opresivos planes. Occidente y en especial Estados Unidos y Europa, desde luego algunos países de Europa más que otros, están, estamos, a la cabeza de su lista de objetivos prioritarios. La intensidad del odio sólo es comparable con el de sus ansias de poder, aunque no sea con carácter inmediato, sino para cuando tenga que ser, para sus nietos, sus biznietos o para generaciones venideras. No tienen prisa, y en eso nos llevan una inmensa ventaja.

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Más allá de Al Qaeda

12.09.05 | 18:09. Archivado en Yihad, Al Qaeda

El problema al que nos enfrentamos no es tan sólo el terrorismo y sus atentados. Es, sobre todo, la ideología que le sirve de motor, justificación y combustible: el islamismo radical. El islamismo radical no es Islam; de hecho, es la máxima perversión del Islam y no nos cansamos de repetir que el Islam y los musulmanes son las primeras víctimas del islamismo. El carácter expansivo, violento y despiadado del islamismo radical lo convierte en uno de los enemigos más preocupantes a los que se han enfrentado la democracia y la libertad en toda su existencia.

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¿Cómo derrotar a la Yihad?

06.09.05 | 18:08. Archivado en Yihad

Muchas especulaciones de las horas que siguieron a los terribles atentados de Londres, han puesto de manifiesto que en Occidente sigue habiendo profundas discrepancias en torno a la realidad del terrorismo y sus consecuencias. Estamos ante la declaración de una guerra santa total y global, por parte del terrorismo yihadista, alimentado por la ideología islamista radical, lucha que debemos plantear en términos multidimensionales, sin perder de vista la defensa fundamental de nuestros principios y valores.

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Redes de terrorismo yihadista

06.09.05 | 18:03. Archivado en Yihad

A partir del 11 de Septiembre se produjo un triste y terrible fenómeno que es el de la proliferación de los estudios y seudoestudios sobre una tragedia, muchos de ellos buscando el éxito inmediato al calor de la preocupación y desesperación de la opinión pública. Europa y España tampoco son ajenas a este fenómeno. Proliferan los estudios y los expertos de salón con análisis que, en el mejor de los casos, son superficiales, muchas veces aventurados y casi siempre imprudentes y contraproducentes.

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Lunes, 20 de noviembre

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