HORIZONTES GRISES
Casi nada es siempre del todo negro, en el horizonte de las revueltas árabes tampoco. Es cierto que algunos indicios han preocupado mucho a Europa y Estados Unidos, pero la victoria islamista en Túnez abrirá un necesario paréntesis para ver en qué sentido el movimiento En-Nahda ha evolucionado. Sólo podremos juzgar con seriedad una vez empiece a gobernar. Los sondeos vaticinan un excelente resultados a los distintos partidos islamistas que concurren a las elecciones del 28 de noviembre en Egipto, pero acuden fraccionados con los que para gobernar tendrían que coaligarse. La fractura entre salafistas y Hermanos Musulmanes lo dificultaría. En Marruecos las profundas reformas aprobadas se pondrán a prueba tras las elecciones previstas para el 25 de noviembre, que elegirán al primer presidente del gobierno de su historia, y donde muy probablemente los islamistas obtengan también un gran resultado.
Estamos ante procesos que van a ser largos, procelosos llenos de todo tipo de avatares y obstáculos, en los que habrá avances y serios retrocesos. Europa pecó de exceso de optimismo, ahora tenemos entender que nos vamos a mover en diferentes escalas del gris durante muchos años, y que debemos estar preparados para que lo que ocurra al otro lado del Mediterráneo no sea siempre de nuestro agrado. Lo primero es aceptar con respeto lo que voten esos pueblos, y entender que no todos los votos de los islamistas son ideológicos, hay mucho voto de simpatía por haber representado lo que se percibía como la vanguardia en la lucha contra los tiranos. Por otra parte hay también una proporción no desdeñable de voto de rechazo a algunos del los partidos moderados a los que consideran de algún modo herederos de los regímenes depuestos.
Los partidos políticos europeos, respetando la soberanía de nuestros vecinos, podrían implicarse más intensamente en la formación de los cuadros dirigentes de sus homólogos ideológicos, y los Estados ayudar con su cooperación al desarrollo, a diseñar, reformar o consolidar instituciones democráticas. Éstas deben servir de cimientos para construir sólidos sistemas democráticos que no se vean sacudidos gane quien gane, aunque sean los islamistas, para que la alternancia sea posible, y que los malos gobernantes puedan ser reemplazados en las urnas con toda normalidad. Siendo todo esto verdad, no sería aceptable que hubiese una involución democrática, de derechos fundamentales o de otro orden. Lamentablemente el riesgo cierto de sustituir dictaduras del siglo XX por oscura e implacables dictaduras medievales será una constante en los procesos.
Sábado, 26 de mayo
Gustavo de Arístegui
Antonio Cabrera
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente A. C. M.
Miguel Torres Galera
Carlos Ruiz Miguel
Josep Carles Laínez
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
José Pómez