El blog de Gustavo de Arístegui

EL CAMBIO NECESARIO EN POLÍTICA EXTERIOR

27.10.11 | 01:52. Archivado en Política Exterior

EL CAMBIO NECESARIO EN POLÍTICA EXTERIOR.
 
 
Llegamos al final de casi ocho años de gobierno socialista, instalado en graves errores, sin que la política exterior haya podido escapar a esta tragedia. Ningún gobierno responsable y serio puede degradar una política de Estado y convertirla en un eje esencial de su táctica partidista, lo que ha convertido a la España bajo gobierno socialista, en un elemento excéntrico de nuestro entorno. Rodríguez Zapatero y el PSOE bajo su dirección,  la utilizaron, por una parte,  como un elemento de definición ideológica de sus políticas más a la izquierda de la socialdemocracia, y por otra como una eficaz estrategia de fidelización del voto de izquierda e izquierda extrema. Sólo así se puede entender que se quebrase la sensatez, el equilibrio y la centralidad en la gestión de la política y presencia internacionales de España. No podemos olvidar que la política exterior debe ser uno de los instrumentos esenciales de defensa de los intereses de España y de sus ciudadanos, la promoción de la democracia y la defensa de los derechos humanos. Veremos cómo el gobierno socialista ha fracasado en todos estos frentes.
El gobierno socialista definió la relación de España con la primera potencia mundial en función del inquilino de la Casa Blanca, subordinando los intereses generales de España a sus sensibilidades ideológicas. No siempre se estará de acuerdo con todas las democracias con las que tenemos relaciones, ni tan siquiera con nuestros socios y aliados de la UE o la OTAN, pero el tensar las relaciones por la animosidad hacia un presidente de los EEUU o su partido, es de una irresponsabilidad sin precedentes. Recordemos cómo el ministro de Fomento declaró cuando ganó el presidente Obama, desde la más grave ignorancia de los usos y costumbres diplomáticos, “han ganado los nuestros”, un perfecto disparate.
Decíamos que la promoción de la democracia y de los derechos y libertades individuales deben constituir uno de los ejes esenciales de la política exterior de cualquier democracia avanzada. Por ello resulta incomprensible la política de acercamiento, cordialidad y total y completa laxitud frente a la dictadura de los hermanos Castro o el régimen populista y caudillista de Hugo Chávez Frías, que cada día está más instalado en el más feroz e indisimulado totalitarismo. La actitud de un gobierno serio ante las dictaduras debe ser de firmeza y exigencia sin importar el color político de la misma. No se puede pretender, como ha dicho en público algún dirigente socialista, que estaban “más cerca de ellos” –por la dictadura cubana- que del PP. Increíble pero cierto.
Fracaso de la Alianza de civilizaciones certificado por las revueltas en el mundo árabe, y antes por la revolución “verde” de Irán, país islámico chií no árabe, contra el pucherazo de Ahmadineyad. Otro golpe certero a la defensa de la democracia y los derechos humanos. Las revueltas en el mundo árabe, como antes la de los iraníes contra su régimen totalitario, pone de manifiesto que los pueblos del mundo árabe y del mundo islámico no árabe quieren democracia, libertad, dignidad y justicia, y la Alianza tal y como la concibe el gobierno socialista, legitima a esos regímenes, pues muchas de las dictaduras derrocadas o contestadas eran activos partícipes de la iniciativa. No debemos confundir la concepción socialista de su improvisada ocurrencia con  el ejercicio de la ONU que surge en 2001 con el nombre de diálogo de civilizaciones, hoy de nombre homólogo a la del gobierno socialista pero de contenido bien distinto.
Todos esto ha provocado una preocupante pérdida de peso e influencia internacionales de España. Para poner remedio a esto, la política exterior debe volver a ser una política de Estado, fundamentada en el consenso, la defensa de nuestros intereses desde la sensatez y la firmeza, la promoción de la democracia y la defensa de los derechos humanos. Un país como el nuestro víctima del terrorismo durante décadas, debe poner en el centro del diseño de su política exterior la lucha contra el terrorismo en todos los ámbitos internacionales, los multilaterales como la ONU, entre nuestros socios en el seno de la UE, y en nuestra política bilateral, pues algunos países, aun hoy, mantienen actitudes de complicidad o encubrimiento de terroristas, ya sea de ETA como de cualquier otra ideología. La firmeza internacional con ellos debe ser total. Del mismo modo el crimen organizado debe formar parte de nuestra acción exterior, pues es una muy grave amenaza a nuestra seguridad y estabilidad.
En tiempos de crisis económica es un momento muy propicio para impulsar el aspecto económico, comercial, inversor y financiero de la política exterior. Conviene recordar que España ha llegado a tener el primer déficit exterior del mundo en términos relativos, después de los EEUU, y el segundo en términos absolutos. El estado debe ayudar a nuestras empresas a mejorar de manera sustancial su presencia y posición en los mercados internacionales. Otros países de nuestro entorno llevan décadas haciéndolo y la diferencia es abismal, las embajadas e incluso los consulados deben convertirse en agentes comerciales activos y tenaces de los intereses económicos de nuestro país.
España tiene una larga historia, una rica y diversa cultura y un idioma común universal, que tiene un valor económico, político y de prestigio e influencia internacionales, literalmente sin límites. El español se habla como lengua materna por más de 500 millones de seres humanos. Sólo este dato no da una proyección mundial incalculable.
La Política Exterior, con mayúsculas, debe centrarse en la defensa de España, de sus intereses, de su democracia, libertad, soberanía y de sus ciudadanos. Se debe diseñar una política sólida, moderada, sensata,  equilibrada, con altura de miras, sentido de estado, comprensión global de la geoestrategia y de graves desafíos a los que se enfrenta el mundo del siglo XXI. España tiene obviamente unas prioridades geopolíticas que se han ido ampliando en los últimos años más allá de Europa, el Magreb y Oriente Medio e Iberoamérica, que seguirán siendo esenciales y estratégicos para nosotros. Por otra parte la incorporación  a nuestras prioridades de otras zonas geográficas de creciente y fundamental importancia en el mundo como Asia-Pacífico y África, debe tener contenido real, sabiendo adaptar nuestros medios necesariamente mermados por la crisis, a las necesidades reales y perentorias de nuestra política exterior.
Muchas veces hemos escuchado el clásico discurso socialista de que España es una potencia media, lo que es cierto desde el punto de vista de nuestro tamaño y población. Pero nuestros intereses y proyección deberían tener vocación global, de ahí que el gobierno del PP se planteó la necesidad de formar parte del G-8, siendo criticado por el PSOE. Hoy debemos confirmar nuestra pertenencia de pleno derecho al G-20 que va a jugar un papel de revigorizada importancia en el mundo globalizado e interdependiente, de nuevos actores internacionales y de viejos y nuevos retos, desafíos y amenazas, muchos de ellos muy graves y peligrosos, que muchas veces la crisis económica nos ha ocultado.


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Juan Carlos 27.10.11 | 17:20

    A pesar de no comulgar con su ideología del PP, considero al Sr. Aristegui un verdadero experto en materia internacional, cuyas opiniones en general, muy bien fundamentadas, comparto en general.
    Es evidente que R, Z. ha degradado la imagen de España en materia internacional y sólo es necesario analizar quienes han sido los responsables de esa política exterior, con el presidente del gobierno a la cabeza. El resultado, frecuentes meteduras de pata y degradación de nuestra presencia en el mundo. Si este presidente mediocre, al menos se hubiera rodeado de gente capacitada, el resultado entiendo que no sería tan nefasto. Sólo hay que recordar la actuación en política exterior en las relaciones con Marruecos, el pago de rescates en los casos de secuestros, los ataques piratas a nuestros barcos, la salida de Irak y Kosovo, la intervención en LIbia y Afganistan, etc, etc. Como decía aquel, después de mi el diluvio. Tendríamos que llegar a Fernando VII para encontrar un dirigente tan med...

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