Alianza de Civilizaciones aparte, y especialmente su erróneo planteamiento inicial, parece más que sensato imprescindible tender la mano al Islam moderado, que es la aplastante mayoría de los musulmanes. Son justamente esos musulmanes moderados la primera víctima del extremismo islamista ; que no islámico, y el número de víctimas musulmanas del terrorismo yihadista es infinitamente superior al de los no musulmanes. El diálogo, el conocimiento y respeto mutuos, han de ser las bases sobre las que se construya un entendimiento cada vez más fructífero.
El discurso del presidente Obama había levantado grandes expectativas, y lo cierto es que no defraudo. Su contenido y moderación han sido muy elogiados por buena parte de la opinión pública del Mundo Islámico moderado, y todo ello sin dejar de hacer una defensa explícita y valiente del derecho del Estado de Israel a existir, en fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, al mismo tiempo que apoyaba sin ambages una solución de dos Estados para el conflicto de Oriente Próximo.
Algunos llevamos años preconizando esta postura, los extremistas saben que es la que los derrota, la que les resta argumentos y los coloca en el oscuro rincón de los violentos sin razón. El respeto a las creencias religiosas, o a la falta de ellas, es fundamental, sin ella el conflicto y la confrontación serían inevitables.
La ignorancia, el desprecio, la manipulación y el extremismo, alimentan el desencuentro y llenan las filas del terrorismo tenga el color que tenga o la excusa que pretenda blandir. En el caso de los yihadistas no se puede decir ni tan siquiera que sean verdaderos musulmanes, han manipulado y retorcido en su beneficio la religión que dicen defender, su fanatismo es tal que a cualquier musulmán que no siga al pie de la letra sus barbáricos postulados lo tildan de apóstata para inspirar y en su caso justificar su eventual asesinato.
El que el lugar elegido para pronunciar el discurso haya sido el Cairo no es casual y es verdaderamente acertado. Egipto es el país árabe más poblado (uno de cada cuatro árabes es Egipcio), es la cuna de movimientos islamistas radicales como los Hermanos Musulmanes, o la patria del número dos de Al-Qaeda, Ayman Al-Zawahiri y es, sobre todo, la sede de la Mezquita y Universidad Islámica de Al-Azar, lo más próximo al guardián de la ortodoxia que existe en el seno del Islam sunní.
El gesto a Arabia Saudí, en cuyo territorio se encuentran los dos lugares más sagrados del Islam, Meca y Medina, de cuyos Santos lugares son Custodios los reyes saudíes, es también evidente, es el primer país árabe que visita y su cadena por satélite Al-Arabia (rival de Al-Jazeera) fue la primera cadena extranjera en poder entrevistar al presidente Obama tras su toma de posesión. Por ese lado la estrategia es impecable.
Lo cierto es que en este contexto de aciertos chirría estridentemente el grave desliz histórico del presidente Obama, cuando cita la tolerancia en el Al-Ándalus medieval como en tiempos de la Inquisición, que fue puesta en marcha a partir de 1233, adquiriendo toda su temible fuerza a partir del siglo XIV. Conviene recordar que el Califato cuya tolerancia alabó, cayó en el caos de los Reinos de Taifas a partir del 1031, 200 años antes, y que algunos Califas eran todo menos tolerantes, en el sentido que la palabra tiene en nuestros tiempos, quizás sí en su sentido etimológico.
En este sentido conviene recordar la obligación que los cristianos mozárabes tenían de llamar a misa con campanas de madera, o la prohibición de matrimonios mixtos.
La convivencia y tolerancia están en lo más profundo de las religiones practicadas de forma sensata y moderada, todas pueden convertirse en un instrumento de violencia manipuladas por hombres fanáticos. De eso ninguna ha escapado, y es ese nudo gordiano que hay que cortar definitivamente en este siglo.
Nunca en la historia de la humanidad se había conseguido el grado de libertad y prosperidad que se ha conseguido en Occidente. Y eso ha sido gracias a la democracia liberal y al entorno cristiano, y en absoluto gracias a las ideologías socialistas y comunistas, ni a sus aliados, los islamistas radicales.
No podemos consentir que se instalen dentro de nuestra fronteras personas, sectas religiosas y actitudes políticas que socaven nuestros logros y nuestras vidas. No podemos consentir que en nuestros paises se predique la yihad, ni que se haga propaganda sobre un régimen comunista como el de Castro.
Europa debe y puede defenderse de estas amenazas con todos los recursos del estado de derecho.
Bienvendos todos aquellos que quieran disfrutar de nuestros logros y que quieran contribuir a mejorarlos aún más. Pero repatriación para los enemigos externos, y prohibición para los enemigos internos
Admirado Sr. Aristegui: Soy militante del Partido Popular y, a raíz de sus manifestaciones sobre la absurda "Alianza de Civilizaciones" =por cierto Sr. Luciano Montero, no es un invento de Zapatero=, me estoy planteando el sentido de mis votaciones futuras. En mail a info@cubademocraciayvida.com, le envío fotografías de una manifestación en Londres, protagonizada por esa gente que tanto nos ama. Saludos y rectifique la bobada.
Estimado señor Arístegui:
Creo que lo que más valora una persona, que se cree normal, es la personalidad y las ideas enraizadas en álguien en quien desea confiar.
La "alianza de las civilizaciones" con ciertas "civilizaciones" debiera saber que, metafísicamente, es imposible, puesto que unas civilizaciones son la antítesis de las "otras".
Siendo ésto la base, los argumentos son archiconocidos por todos y, abundar en éllo, es perder el tiempo penosamente.
Deseando que los votantes del PP tengan en sus filas gente inteligente y con decisión le saluda muy atentamente
Germán
Así que te has apuntado a la Alianza de Civilizaciones. Oye: ¿no te mola más la movida del Cambio Climático? Me defraudas, Gustavo.
Se olvida usted lo que es la taqiyya? durante 2 decadas nunca hubo una condena publica de los musulmanes "moderados" contra los extremistas.
Lo que no soportan ustedes de la Alianza de Civilizaciones, que podrá tener algunas pegas que no desdicen la brillantez de la iniciativa, es que, siendo idea de Zapatero, pueda alcanzar algún respaldo internacional, no digamos ya si cosecha algunos éxitos. Apoyarla iría en contra de su consigna a ultranza de negar el pan y la sal al presidente del gobierno de su país y desprestigiarlo como sea. Un ejemplo muy claro de desleal y mezquina oposición.
A mi me hubiera gustado un poco más de músculo defendiendo el principio de igualdad. Igualdad para todos sin exclusion por razón de sexo, raza, credo o condición.
Esoy totalmente de acuerdo con usted. Tiene más razon que un santo.
Domingo, 8 de noviembre
Gustavo de Arístegui
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