El atentado terrorista, si atentado terrorista, que ha segado la vida a dos servidores del Estado nos vuelve a recordar brutalmente lo que nos jugamos en esta guerra.
Hace años que venimos advirtiendo de la preocupante deriva en la que se estaban instalando el populismo y el indigenismo radical. Conviene arrancar diciendo que los pueblos indígenas de América han sido marginados, olvidados y apartados durante décadas, incluso siglos, y que muchas de sus reivindicaciones son perfectamente justas además de legítimas.
Me resulta chocante que el pacifismo de tantos sea tan terriblemente selectivo. Nadie se acuerda de Ruanda o de Burundi, las guerras olvidadas de África no sacuden.
Los últimos acontecimientos de la política nacional e internacional, incluida la Eurocopa, junto a la profunda crisis económica que padecemos, han hecho que olvidemos la existencia de la grave y desestabilizadora amenaza que supone el terrorismo yihadista. La opinión pública mundial solo se preocupa normalmente de estas cosas cuando se produce un atentado terrorista.
Hugo Chávez Frías lleva una década al frente de su país tratando de instalarse a perpetuidad en el poder. Su revolución bolivariana y su socialismo del siglo XXI, son instrumentos al servicio de un proyecto claramente autocrático, en el que los intereses y los problemas de su ciudadanía poco o nada importan al máximo líder del país.
El domingo pasado un barco atunero fue abordado y secuestrado por peligrosos delincuentes organizados. No se trata de exóticos y estrafalarios piratas de novela y películas, son criminales bien organizados y muy peligrosos.
La segunda mitad del S XX fue convulsa como pocas épocas precedentes y no sólo por el devastador efecto de la segunda posguerra mundial. La democracia tenía que reinventarse, revitalizarse y consolidarse en alguno de los más importantes países del viejo continente que habían sufrido atroces dictaduras, nazis y fascistas.
He vivido casi 10 años en Estados Unidos, me he educado en colegios anglo americanos durante más de doce, conozco 35 estados de la Unión, tengo dos hermanos con ciudadanía estadounidense y viajo al país cuatro o cinco veces al año.
Es bien conocido que para el terrorismo la propaganda de terror y sus devastadores efectos es uno de sus objetivos más importantes. La red terrorista de Al-Qaeda ha conseguido todos los titulares de los medios mundiales con una simple pero creíble amenaza al Rally Lisboa-Dakar, mucho más que con casi ninguno de sus comunicados, que además de la reivindicación de atentados propios y ajenos, empezaban a ser reiterativos, y aunque tuviesen muchísimo interés para los expertos, la opinión pública, en gran medida, los daba por descontados.
El brutal atentado, como si hubiese de otro tipo, contra la dos veces ex primera ministra de Pakistán, nos ha encendido, como siempre a destiempo, todas las alarmas. Son muy pocos los países que desde Occidente en general y Europa en particular, se percatan de la enorme importancia que para la paz y la estabilidad mundiales tiene el País de los Hombres Puros, que es la traducción de su nombre en urdu al español.
Casi todos los vaticinios que le hicimos al Gobierno socialista en materia de Política Exterior, para desgracia de los intereses de España, se han cumplido: Gibraltar, América Latina, relaciones con los Estados Unidos o la negociación sobre las perspectivas financieras en el seno de la UE. Uno de los pronósticos que le hicimos fue justamente en materia de relaciones con nuestro vecino.
Lunes, 13 de febrero
Gustavo de Arístegui
Toni García Arias
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Miguel Torres Galera
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Pedro Fernández Barbadillo
Antonio Javier Vicente Gil
Francisco Rubiales
Enrique Zubiaga
Raúl González Zorrilla
Graciano Palomo