En torno a Marruecos existen dos escuelas de pensamiento, la que propugna una relación tensa con nuestro vecino y los que propugnan una sumisión complaciente, una constante cesión frente a sus exigencias. Ninguna de las dos tiene razón. Marruecos es un país estratégico prioritario para España, su estabilidad, progreso y evolución política son de interés preferente para nuestro país. Marruecos es una nación compleja, de larga historia, composición étnica diversa y heterogénea, de hecho es el país del Magreb árabe con la mayor proporción de beréberes y la mayor comunidad judía sefardí en toda la región. Es uno de los muy pocos países árabes que nunca fue dominado por el Imperio Otomano, lo que le confiere unas características y una personalidad notablemente singulares, tanto desde el punto de vista étnico como político, social, religioso y hasta gastronómico. Marruecos ni puede ni debe ser tratado como un enemigo, sino como un socio con el que ha de mantenerse un diálogo claro, transparente, firme, exigente, pero mutuamente respetuoso. Se tiene que entender que España y Marruecos tienen sus intereses y que es legítimo que cada país los defienda desde posiciones equilibradas, prudentes y sensatas. La cesión ante las presiones de Marruecos o una política de confrontación propiciada por cualquiera de las partes, sería el camino más corto a la crisis y al desencuentro.
En este contexto no se explica que el gobierno socialista, con la pueril obsesión de cambiar radicalmente todas las políticas del anterior gobierno, haya procedido a ejecutar una política de laxitud, casi siempre de cesión. El problema es que hoy podríamos estar ante una crisis larvada entre ambos países, y este gobierno socialista ni puede ni quiere reconocerlo porque sería tanto como certificar el fracaso estrepitoso de una de sus más arriesgadas apuestas. Conviene recordar que el presidente Zapatero, estando en la oposición, en medio de la crisis de desencuentro político entre ambos países, realizó una visita al vecino país en la que se mostraba abiertamente crítico con la política del gobierno. Cuando el líder de la oposición, en el futuro, realice su primer viaje oficial al Reino de Marruecos lo hará no sólo con el conocimiento sino que con el beneplácito del gobierno de España. Hablar con claridad e identificar sin ambages cuáles son nuestras líneas rojas, las que no se pueden traspasar, lejos de ser fuente de conflicto son la forma más eficaz de construir una relación sana, respetuosa y beneficiosa. En este punto conviene subrayar que España ha mantenido siempre una posición crítica hacia las posturas maximalistas en el conflicto del Sahara. El gobierno socialista ha roto una tradición de décadas, en defensa de una neutralidad activa, que no significa en absoluto inacción o desinterés, por cierto que los marroquíes algunas veces la reclaman denominándola neutralidad positiva. El gobierno ha optado por inclinarse claramente hacia una de las partes, eso lejos de contribuir o de catalizar una solución legal, viable y aceptable a ambas partes, solo debilita la posición española y hace un flaco servicio a la solución definitiva de un conflicto profundamente desestabilizador para la región. Hay que seguir exigiendo a todos prudencia, sentido común y renuncia a las posturas maximalistas, que es exactamente la posición que la diplomacia española ha mantenido desde 1977 hasta el año 2004. La resolución 1757 del Consejo de Seguridad de la ONU pone muy a la claras lo que aquí se ha dicho, por mucho que el Gobierno y su presidente quieran tratar de convencer al mundo que lo que hace es darles la razón.
Marruecos no es una democracia avanzada, pero tampoco es la dictadura de Castro. En Cuba no se ha liberado a un preso político condenado a muerte, no se le ha permitido presentarse a las elecciones, tampoco se le permitiría proclamarse vencedor y mucho menos se le nombraría primer ministro. Eso es exactamente lo que ocurrió en Marruecos con el socialista Abderrahman Yussufi. Cierto es que los poderes mas importantes del Estado permanecen en manos del rey, cierto es que queda también mucho recorrido y evolución política Pero no es menos cierto que ya se ha andado un trecho y que ese trecho recorrido debe ser reconocido.
Por otra parte existe la grave amenaza del islamismo radical y elterrorismo yihadista, puesto que Marruecos ha sido declarado por ese tipo terrorismo objetivo prioritario. Existen en ese país dos organizaciones islamistas, una legal y supuestamente moderada, y otra ilegal que es aún más radical. Al Qaeda ha fomentado la creación de un grupo terrorista, el Grupo Islámico Marroquí de Combate, que pone de manifiesto una vez más cómo el terrorismo yihadista es enemigo común del mundo islámico y de Occidente por igual. Es indispensable seguir fomentando la cooperación en diferentes ámbitos, crear una densa red de intereses económicos, comerciales, de inversión, culturales y políticos, que en primer lugar ayuden al acercamiento de los dos países, encaucen el diálogo respetuoso y, cuando sea preciso crítico, que España debe mantener con su vecino y que sea además un instrumento esencial para diluir, difuminar, prevenir y, en su caso, resolver las crisis bilaterales.
Sólo desde la claridad y del respeto mutuo se puede construir una saludable relación bilateral, lamentablemente no parece que ni la estrategia, la oportunidad, ni los medios elegidos por el actual gobierno español vayan encaminados a ese fin. Marruecos nunca antes había sido objeto de discrepancia partidista. El Partido Socialista empleó nuestra relación bilateral con el reino de Marruecos para desgastar la credibilidad en política exterior del anterior gobierno, y con sus políticas equivocadas en la presente legislatura, sigue metiendo la relación bilateral con nuestro vecino, en el ojo del huracán de la discrepancia política. Gravísimo error.
El partido Popular a mi entender con la visita a Marruecos de D. Gustavo de Aristegui, se ha adelantado, una visita que creo no debiera haberse producido tan aceleradamente, el nombramiento del primer ministro Marroquí Abas Fassi pone de relieve una continuidad en la política de integración del Sahara al reino de Marruecos, además el partido Istiqlal es miembro de la Internacional Demócrata de Centro, y socio en ésta del Partido Popular español (PP), el Istiqlal ha desempeñado tradicionalmente un papel preponderante en la historia de Marruecos, con una destacada defensa de la unidad del país. La unidad territorial, con la incorporación del Sahara Occidental y la reivindicación de la soberanía de las ciudades autónomas españolas de Ceuta y Melilla.
En política exterior son malos los retrasos en tomar postura y más perjudiciales tomar con retraso las decisiones más importantes, pero las precipitaciones y los adelantos son tanto o más perjudiciales ¿Para que f...
Estimado sr.diputado:
Marruecos no es un aliado de España, por mucho que ud. y los suyos, inclusive el partido del Gobierno, insistan en todo lo contrario. Si fuese un país aliado, estaría en la NATO, no por deseo de España sino por deseo de la propia Francia. No está en la UE no por ser árabe (es uno de los escasísimos régimenes tendentes al laicismo dentro del mundo árabe)sino porque no es aliado de Europa y por tanto no es aliado de España. Marruecos siempre fué hostil a España. En todos los temas, inclusive el turístico. La política de Rabat en este tema es clarisima y contraria a los intereses de España. Las autoridades marroquies están hostigando a los grandes "brokers" turisticos mundiales, a espensas de España, para atraer turismo a sus territorios. Esto lo hacen con la fé de que España, ante la competencia desleal a todas luces de Marruecos, hará lo posible por invertir en sus escasas infraestructuras en el Norte de África. Es el caso del aeropuerto de Melilla. Un aeropu...
Estimado Sr. de Arístegui,
La política exterior llevada a cabo por el partido socialista sólo puede ser tildada de irresponsable. No sé si será, como usted asegura, por evitar coincidir con los planteamietnos del gobierno anterior, o si se deberá a una falta de convicciones serias (o incluso democráticas). Lo que sí es evidente es que las últimas visitas de dirigentes socialistas a paises como Cuba, Venezuela o Marruecos han hecho añicos muchos años de esfuerzo diplomático. Y no es cuestión de romper cualquier lazo con estos paises, sino de demostrar a esos regímenes totalitarios que los españoles defendemos los principios de libertad y democracia como únicos ideales válidos. El posicionamiento en favor de Marruecos en el conflicto del Sahara, las declaraciones antisemitas que dieron lugar a la indinación israelí, o la falta de reprobación diplomática a los recientes insultos de Chavez a nuestro anterior Presidente, son una muestra más de que España necesita de forma urge...
No estoy de acuerdo en que la "neutralidad activa" haya servido de algo en todo este tiempo, mas bien ha servido para afianzar la ocupacion marroquí y perder la baza de presionarles en algo. Pero totalmente de acuerdo en que esta "bajada de pantalones" no nos va a llevar a ningún puerto. Marruecos tiene una vocación expansionista clara y si no al menos de dominacion del entorno. El problema de España es que no sabe lo que quiere. Ni en relaccion a Marruecos ni al estrecho ni al Magreb ni a Africa. Quizas usted lo vea más claro, pero será entonces de los pocos politicos que lo hagan.
Viernes, 27 de noviembre
Gustavo de Arístegui
Jesús Montesinos
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Luis Calbarro
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Silvia Carreño
José Luis Palomera Ruiz
Francisco Rubiales