El blog de Gustavo de Arístegui

¿Hacia dónde va Venezuela?

20.12.06 | 20:35. Archivado en Hispanoamérica

La elecciones del 3 de diciembre en Venezuela han dado la victoria por amplio margen a Hugo Chávez, y así lo ha reconocido el propio candidato opositor Manuel Rosales. Lo que ha sorprendido es que haya sido tan abultada, especialmente en el Estado Zulia, del que Rosales es gobernador y figura muy querida y popular. Hugo Chávez necesitaba sobrepasar el umbral del 60% para no quedarse a la zaga de dos presidentes reelegidos este año, Lula de Brasil y Uribe de Colombia.

Parece que la nueva etapa de su “revolución bolivariana” requeriría de la tranquilidad de una mayoría suficiente para llevara a su país donde él quiere, es decir, a la consolidación del carácter autoritario y totalitario de su régimen, para así perpetuarse en el poder. Pero conviene analizar el resultado electoral desde varias dimensiones. La primera cuestión que llama poderosamente la atención fue la resistencia del Consejo Nacional Electoral a invitar a observadores del parlamento español que no fueran de una fuerza política que el régimen venezolano no considerase próxima y afín.

El segundo plano es el ventajismo electoral, pues el candidato Hugo Chávez usó y abusó de las retransmisiones en cadena para burlar la ley electoral que establecía límites al tiempo de publicidad que cada candidato disponía, y que tenía como clara finalidad limitar o reducir al mínimo la presencia del candidato de la oposición. Además se ha producido una coacción electoral sin disimulo, el presidente de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) dijo durante la campaña electoral que la empresa era “roja rojita”, llegando a amenazar claramente con el despido a que quien no votase por el candidato Chávez. Todo esto vino a alimentar aun más la sospecha, azuzada desde el oficialismo chavista, de que las capatahuellas diseñadas para evitar el doble sufragio, eran capaces, en coordinación con las de voto electrónico, de determinar el sentido del voto de los venezolanos. Se trataba en definitiva de hacer creer a los potenciales electores de la oposición que fuesen funcionarios o empleados públicos, que el régimen podía llegar a saber por quién votaban y que les podía costar el puesto de trabajo además de convertirse en apestados laborales y sociales, como les ocurrió a los que firmaron a favor del referéndum para revocar el mandato presidencial. El equívoco constituía un gravísimo atentado contra el voto libre y secreto.

El tercer plano son las medidas que el propio Chávez ha anunciado, como las reformas profundas de la actual Constitución, que había sido diseñada a su medida y que ahora le parece que limita en exceso su poder. La nueva Constitución sería una nueva vuelta de tuerca a la oposición, a los medios de comunicación críticos y una nueva y grave limitación de los derechos y libertades fundamentales. Chávez ha amenazado con revocar las licencias de radios y televisiones de oposición, y que nuevas leyes tratarían a los opositores como disidentes o como traidores y eventualmente hasta como terroristas. Se trata en definitiva, de limitar y de recortar seria y preocupantemente los derechos y libertades fundamentales de los venezolanos. Conviene recordar que para ser una democracia digna de tal nombre, no basta con convocar elecciones, y como ha sido al parecer el caso, ganarlas. Es preciso que exista Estado de Derecho, imperio de la ley, igualdad de todos los ciudadanos ante la ley así como el pleno respeto y garantía de los derechos y libertades fundamentales. Nada de esto ocurre hoy en Venezuela, y la situación se agrava ante la ausencia de una verdadera y creíble separación de poderes, pues los cinco que define la Constitución venezolana (a los que además de los tres clásicos Ejecutivo, Legislativo y Judicial, deben sumarse el Ciudadano y el Electoral) están todos ellos clara e indisimuladamente sometidos al creciente y casi omnímodo poder del presidente. El Poder Judicial y buena parte de los Tribunales de Justicia dictan sentencias inspiradas, por no decir impuestas, por los intereses políticos y económicos de las más altas instancias del régimen. No olvidemos, además, que la corrupción lejos de haber desaparecido está en niveles más altos desde la restauración de la democracia en Venezuela tras la huida del dictador Marcos Pérez-Jiménez. Ya se sabe, la corrupción y el control político de la renta petrolera engrasan muy bien el sistema.

A todo esto a los que afirman desde la ignorancia o la coincidencia ideológica con el régimen chavista, que este populismo tiene un hondo contenido social, convendría recordarles, que desde la primera victoria de Chávez en 1998, la pobreza en Venezuela ha crecido exponencialmente pasando del 35% a más del 60%, y que no ha habido obras importantes de verdadero interés social. Una parte muy importante de la renta petrolera venezolana ha sido empleada en lograr influencia política en el extranjero, y se calcula que el dinero que el presidente Chávez ha comprometido en sus diferentes viajes está en torno a los 9000 millones de dólares.

El populismo se está convirtiendo en una peligrosa fusión ideológica que combina estructuras de poder de corte fascista (el ejemplo de las milicias populares que sólo responden ante el presidente, al más puro estilo de los camisas pardas o de las SA nazis) y de la más dura y extrema izquierda de corte leninista y estalinista. A la vista de todos estos elementos de análisis, hay que ser necesariamente pesimista sobre la salud y el futuro de la democracia en Venezuela.

2 comentarios

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Comentarios
  • Comentario por Rodrigo diaz 25.08.07 | 19:03

    Chavez es la consecuencia de 40 añaos de corrupción anterior, pero espero que los venezolanos despierten y comprendan que chavez es aun peor que los anteriores gobiernos corruptos.
    La situación empepra a tal velocidad que hasta un ciego lo ve. Por otro lado venezuela no es cuba, una isla carcel, chavez sera derrotado y pronto.

  • Comentario por Ruben Dario 01.02.07 | 05:31

    Sr. Vargas LLosa:
    Me causa inusitada sorpresa que un intelectual de su talla desconozca el perfil social y politico de los Venezolanos, en cuanto a su comentario de "nuestra dependencia psicologica" pseudo masoquista de este pueblo.
    En breves palabras me permito aclararle lo que el Mundo Entero debe saber, que no es por casualidad que Venezuela es el único país donde las elecciones son ELECTRONICAS, auspiciadas por una misma empresa del Gobierno. Cuando su pais "se modernice de esta manera", su presidente estará tambien por los próximos 20 años en el poder. Es decir, dictadura automatizada.

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