Este fin de semana ha sido aciago para España en el seno de la UE aunque el triunfalismo desaforado del Gobierno Zapatero haya querido enmascarar un sonoro y claro fracaso. España se ha convertido de forma clara y neta en la pagana de la ampliación de la UE, las declaraciones del primer ministro británico, presidente en ejercicio de la UE, no ofrecen lugar a dudas, y por si cupiese alguna duda las el lunes en la Cámara de los Comunes.
La ampliación tendrá un coste aproximado de 175.000 millones de euros, y España contribuirá con unos 43.000 millones lo que supone en torno al 25%, cuando nuestro PIB representa el 8% del global de la UE.
Para entendernos, esto en términos relativos supone que pagamos tres veces y media más que Alemania o 3 tres veces más que Francia, en términos relativos. El saldo neto de España es de unos 5.000 millones de euros, apenas un poco más que la propuesta de la anterior presidencia luxemburguesa, por lo que España ha avanzado muy poco en términos reales en esta negociación.
Para colmo de males el Gobierno ha querido manipular las cifras incluyendo cantidades, entre 12.000 y 15.000 millones de euros, que habían sido negociadas por el Gobierno de José María Aznar en el Consejo Europeo de Berlín de 1999, y que estaban pendientes de ser cobrados en los años 2007, 2008 y 2009.
La inclusión de esas cantidades que no ha negociado el gobierno socialista se hizo con el claro propósito de inflar las cifras para maquillar el fracaso.
La negociación se ha hecho mal, Rodríguez Zapatero se refería constantemente al acuerdo hispano-franco-germano, cuando el presidente Chirac habló en todo momento de su acuerdo con la canciller alemana Angela Merkel, al que se sumaron España, Italia y Polonia, no puede decirse que el presidente del gobierno fuese más que un mero espectador pasivo del mismo.
España es cierto que ha sido alcanzada por el temido «efecto estadístico», es decir que al ingresar diez nuevos países más pobres que España, nuestra renta media se ha situado cerca del cien por cien sin que los problemas estructurales de muchísimas regiones españolas hayan desaparecido.
Por lo que la disminución de fondos debía ser paulatino a partir de 2007 y no antes y teniendo en cuenta las necesidades de las regiones españolas que han dejado de ser objetivo 1 (las menos ricas) de la Unión.
El problema es que otros países han negociado mucho mejores condiciones para sus regiones objetivo 2, para las ultraperiféricas o aquellas que se han visto afectadas por el efecto estadístico, lo que perjudica de lleno y entre otras a: Murcia, Asturias, Canarias o Cantabria.
Las regiones objetivo 1 de Italia reciben 1.700 millones de euros más que las españolas. En definitiva una negociación mal hecha que nos han querido vender como un éxito.
ESTE ARTÍCULO S EPUBLICÓ EN EL DIARIO ABC EL 21 DE DICIEMBRE DE 2005
Jueves, 16 de febrero
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