Este lunes murió asesinado un destacado político, periodista y empresario de medios de comunicación, diputado al Parlamento libanés y uno de los más importantes líderes de la contestación a la presencia siria en el Líbano. Su nombre era Yibran Tueni, presidente de la editorial y del periódico An-Nahar, uno de los más prestigiosos de Oriente Próximo en lengua árabe.
Nieto del fundador de Orient Le Jour, uno de los periódicos más influyentes de la región en lengua francesa. Su asesinato se suma a una interminable serie de muertes de militantes de la oposición libanesa, la mayoría anónimos y otros de muy alto perfil, como el del ex primer ministro Rafik al-Hariri, o el del militante comunista Georges Hawi.
Recientemente, nada menos que el ministro del Interior sirio cometió suicidio ante las informaciones aparecidas en el informe de Naciones Unidas, que apuntaba a altas figuras políticas y de la Inteligencia sirias como responsables del asesinato del primer ministro libanés.
Se cierra el cerco sobre quienes durante años se han cebado en el Líbano, como perros de presa, explotando su economía dinámica y abierta e imponiendo su voluntad a través de la coacción y la violencia.
Tras el asesinato de Hariri se produjo en el país una reacción sin precedentes en Oriente Próximo, manifestaciones populares que recibieron el nombre de «marea roja» en alusión a uno de los colores de la bandea libanesa.
La aplastante victoria de los partidarios de Hariri en las elecciones parlamentarias y el importante éxito cosechado por el general Aoun han cambiado el equilibrio parlamentario, pues hoy hay una clara mayoría en la Cámara contraria a la presencia siria en el país, que reclama el respeto a la independencia, soberanía e integridad territorial de la pequeña república levantina.
No sé si éste será el último asesinato que tiene el claro empeño de prolongar, de forma casi imposible, el dominio de un país sobre otro en la región; sin embargo, de lo que no cabe la menor duda es de que en el Líbano no hay vuelta atrás.
Son cada vez más los libaneses, musulmanes o cristianos, de la costa o de la montaña, que quieren superar los horrores de la guerra civil y vivir con total independencia, tras décadas de tutela exterior.
Yibran Tuani era miembro de una larga y distinguida saga de periodistas y políticos, de intelectuales y de buenos libaneses. Su pérdida, como la de otros tantos, quizá miles de personas muertas o desaparecidas en los últimos 30 años, no ha conseguido acallar la férrea voluntad de un país que, se mire como se mire, con paréntesis coloniales o de guerra civil, ha tenido una historia de casi 6.000 años.
Este es uno más de los muchos conflictos irresueltos de Oriente Próximo, pero a pesar de las tragedias que no cesan en ese país, no dejo de tener esperanza, para que todos estos sacrificios no hayan sido en vano.
ESTE ARTÍCULO S EPUBLICÓ POR PRIMERA VEZ EN EL DIARIO ABC, EL 13 DE DICIEMBRE DE 2005
Sábado, 18 de febrero
Gustavo de Arístegui
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
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Juan Fernandez Krohn
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