El reciente ensayo con misiles de largo alcance del estrafalario y anacrónico régimen de Corea del Norte, ha vuelto a poner en la primera página de la preocupación de la opinión pública mundial la amenaza nuclear y el riesgo de una grave y galopante proliferación, que muy bien podría abrir camino a una muy peligrosa carrera armamentística en regiones especialmente sensibles del mundo. La opinión pública mundial solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena y lo cierto es que llueve más que sobre mojado.
Hace unas pocas semanas mantuve una larga y apasionante entrevista con Amir Taheri, seguramente uno de los intelectuales iraníes en el exilio más brillantes, clarividentes y sólidos. Me anticipaba el contenido de su libro, “The Persian Night”, vaticinaba el agotamiento del régimen y que su desfondamiento no estaba demasiado lejos.
La propaganda de la izquierda más radical del mundo se regodea en calificar Venezuela, la república bolivariana de Venezuela, de democracia plena. Conviene recordar que para que un sistema político sea digno de tal nombre, se precisa de muchos más requisitos que acudir a las urnas cada tanto tiempo.
Alianza de Civilizaciones aparte, y especialmente su erróneo planteamiento inicial, parece más que sensato imprescindible tender la mano al Islam moderado, que es la aplastante mayoría de los musulmanes. Son justamente esos musulmanes moderados la primera víctima del extremismo islamista ; que no islámico, y el número de víctimas musulmanas del terrorismo yihadista es infinitamente superior al de los no musulmanes. El diálogo, el conocimiento y respeto mutuos, han de ser las bases sobre las que se construya un entendimiento cada vez más fructífero.
Hasta la última elección presidencial, los jerarcas del régimen iraní no tenían demasiada preocupación por quién debiese ser el presidente de la República Islámica, siempre que fuese leal al sistema y que no cuestionase al verdadero poder, siempre en manos de los elementos más ultraortodoxos del país.
Por una vez las encuestas, tanto preelectorales como a pie de urna, se equivocaron, la sorpresa se confirmó y el partido fundado por Ariel Sharon le ha sobrevivido a unas elecciones contra casi todo pronóstico.
El atentado terrorista, si atentado terrorista, que ha segado la vida a dos servidores del Estado nos vuelve a recordar brutalmente lo que nos jugamos en esta guerra.
Hace años que venimos advirtiendo de la preocupante deriva en la que se estaban instalando el populismo y el indigenismo radical. Conviene arrancar diciendo que los pueblos indígenas de América han sido marginados, olvidados y apartados durante décadas, incluso siglos, y que muchas de sus reivindicaciones son perfectamente justas además de legítimas.
Me resulta chocante que el pacifismo de tantos sea tan terriblemente selectivo. Nadie se acuerda de Ruanda o de Burundi, las guerras olvidadas de África no sacuden.
Los últimos acontecimientos de la política nacional e internacional, incluida la Eurocopa, junto a la profunda crisis económica que padecemos, han hecho que olvidemos la existencia de la grave y desestabilizadora amenaza que supone el terrorismo yihadista. La opinión pública mundial solo se preocupa normalmente de estas cosas cuando se produce un atentado terrorista.
Hugo Chávez Frías lleva una década al frente de su país tratando de instalarse a perpetuidad en el poder. Su revolución bolivariana y su socialismo del siglo XXI, son instrumentos al servicio de un proyecto claramente autocrático, en el que los intereses y los problemas de su ciudadanía poco o nada importan al máximo líder del país.
El domingo pasado un barco atunero fue abordado y secuestrado por peligrosos delincuentes organizados. No se trata de exóticos y estrafalarios piratas de novela y películas, son criminales bien organizados y muy peligrosos.
Sábado, 21 de noviembre
Gustavo de Arístegui
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz