Aquí huele a muerto
17.08.10 @ 09:49:56. Archivado en política
¿Qué pasa en Melilla? Lo único que sabemos son cosas tan chocantes como éstas:
- Grupos de espontáneos marroquíes bloquean aleatoriamente la frontera para impedir el paso de unos u otros suministros, según conviene a sus intereses de presión. Lo de espontáneos, evidentemente, pretende ser irónico: todo el mundo sabe que en la dictadura marroquí nada es espontáneo, y ningún movimiento colectivo se produce sin la tolerancia, cuando no la instigación, del gobierno.
- Los mismos espontáneos lanzan campañas agresivas contra la Policía Nacional, y muy en especial contra sus miembros femeninos.
- Tenemos un Ministro de Asuntos Exteriores (sí, lo tenemos, se lo prometo, se llama Moratinos) que siempre ha presumido de tener grandes contactos en el norte de Africa, y que sin embargo está aparentemente desaparecido, missing in action o de vacaciones.
- En su lugar, se anuncia que será el Ministro del Interior el que se desplace a Marruecos la próxima semana para tratar el conflicto. Antes, frente a un problema de tipo internacional, se recurría a medidas diplomáticas que escenificaban el enfado de la parte que se consideraba ofendida, como la tradicional llamada a consultas del embajador.
- El Presidente del Gobierno no ha dicho esta boca es mía en este asunto, está ocupado convocando y desconvocando reuniones, pero que se sepa ninguna con los marroquíes. Y sin embargo, el problema a los profanos se nos antoja grave: que una capital española se vea bloqueada en sus suministros por ciudadanos del país vecino suena francamente mal, no parece una actuación precisamente amistosa ni respetuosa con el derecho internacional. Será que está enfrascado con el principal problema de los españoles: encontrar la manera de machacar a Tomás Gómez.
- En cambio, frente al silencio de los corderos alguien ha metido en el berenjenal nada menos que al Jefe del Estado, pidiéndole que haga una o dos gestiones personales ante el Rey de Marruecos, nada, unas llamaditas entre colegas. El resultado está a la vista: nada, con lo cual ese alguien ha conseguido dejar en ridículo al Monarca y de paso quemar de buenas a primeras el que debería ser último cartucho diplomático.
Resumiendo, que ante un conflicto diplomático delicado el Presidente y el Ministro de Exteriores se evaporan, y mandan al frente al Ministro del Interior y al Jefe del Estado. Todo muy extraño. Todo, excepto la actitud marroquí. Nuestros queridos vecinos del sur tienen un olfato muy fino para la cadaverina: la olisquearon cuando Franco agonizaba y la perciben en esta etapa del zapaterismo. Entonces nos montaron la Marcha Verde, y hoy empiezan a aparecer síntomas inquietantes. En definitiva, lo que se palpa en ambos casos es debilidad, vacío de poder. Solo que entonces era fruto de la agonía del Jefe del Estado y la incertidumbre ante el futuro, y hoy es el resultado de la cobardía del Gobierno y la falta de una política exterior definida. Pero en ambos casos huele a muerto, y los marroquíes ven la posibilidad de sacar tajada.
A ver si conseguimos que Obama haga una llamadita. Se lo debe a ZP. Qué menos, después de haberle hecho pasar por el trago de aquel desayuno de oración…
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Antonio Jaumandreu
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