Eutanasia económica
03.09.09 @ 17:21:05. Archivado en La vida misma
Fiel a sus principios, el gobierno socialista parece decidido, a juzgar por sus decisiones, a cooperar activamente en la eutanasia de la economía española.
Cada vez más, el consejo de ministros parece una unidad de cuidados paliativos, dedicada básicamente a suavizar la agonía económica de los ciudadanos hasta que el hecho biológico, en este caso la ruina absoluta, se los lleve definitivamente por delante.
Ni una sola de las medidas que se adoptan tiende a la reactivación de la actividad económica. Nada hay sobre la mesa del consejo que permita abrigar alguna esperanza a empresarios, autónomos y profesionales, clases medias en general que, si les dejasen, estarían deseando reactivar la economía contratando, invirtiendo, investigando y por supuesto ganando dinero, que para eso, aunque la izquierda hipócrita se escandalice, se asume el riesgo de montar un negocio propio.
Por el contrario, todo se va en subsidios, ayudas, planes de obra pública de poca monta (pan para hoy y hambre para mañana): en definitiva, cuidados paliativos, morfina económica que nos inyecta en vena el matasanos que no es capaz de ofrecernos ni una sola alternativa de curación, ni tratamientos, ni vitaminas, ni intervenciones quirúrgicas.
Y claro está, para pagar tanta morfina habrá que esquilmar los bolsillos de quienes aún ganan algo: justamente esos que podrían invertirlo para generar más riqueza, o que han sabido ahorrar para cuando viniesen mal dadas… o mal administradas. Las rentas del capital, ésas que pomposamente se propone gravar el gobierno, no son los réditos de las grandes fortunas, siempre bien protegidas. Son los intereses de su imposición a plazo fijo, los dividendos de esas acciones de Telefónica que le dejó su madre, la ganancia obtenida al vender ese piso que teníamos como último patrimonio para una emergencia,… Eso son las rentas del capital, y en ese bolsillo de su chaqueta, en ese cajón de su mesilla de noche es donde Zapatero quiere meter la mano.
La izquierda siempre ha clamado al unísono contra el consumismo desenfrenado de la sociedad capitalista. Estarán contentos: el consumismo se ha frenado. En seco. No consume ni dios. Bien, ya estamos inmersos en su experimento: nulo consumo, muchos subsidios, y más impuestos. He aquí la receta infalible de la ruina.
Antonio Jaumandreu
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