Excesos y sospechas
10.08.09 @ 09:57:46. Archivado en La vida misma
Al escuchar el otro día a Mª Dolores de Cospedal decir algo así como que en lugar de perseguir a ETA la policía y los jueces se dedicaban a acosar al PP, pensé que, como suele decirse, se había pasado tres pueblos. Sigo pensando que fue una expresión excesiva y desafortunada, porque nunca debería mezclarse a los asesinos con asuntos que, en definitiva, siempre son menores frente a lo que representan sus crímenes. Pero a la vista de lo posterior acabo por entender ciertos estados de ánimo, y por dar crédito a algunas historias que, cuando vienen envueltas en palabras demasiado gruesas, pierden fuerza.
Tengo ante mí la edición de El Mundo del domingo 9 de agosto. En la página 1, como en todos los telediarios, dos miembros de la supuesta trama corrupta del PP en Baleares son trasladados esposados a los juzgados, entre dos agentes. En la página 13, otros dos detenidos son introducidos igualmente esposados en los juzgados. Para acabar de dar uniformidad al tema, resulta que incluso uno de los policías es el mismo, por muy pixelado que aparezca. En la portada está a la derecha de la foto, y en la página 13 a la izquierda.
Los primeros esposados están acusados de corrupción o malversación por haber supuestamente hinchado facturas en las obras de un velódromo. A las pocas horas el juez les dejó en libertad con fianzas de entre 15.000 y 50.000 euros. En el caso de algunos de entre la media docena de detenidos, sus presuntos delitos ni siquiera suponen pena de privación de libertad.
Los segundos esposados están acusados de asesinato. Uno de ellos mató presuntamente, 30 años después de desaparecer, al novio de su ex mujer a golpes con una barra de hierro, y había sido detenido una treintena de veces.
Como puede verse, peligrosidad equivalente: unos concejales y empresarios que tal vez hayan inflado unas facturas para lucrarse ilícitamente, y un hombre que tal vez haya matado a golpes a otra persona. Algo me llamó la atención en las imágenes de televisión de ayer, cuando veía entrar a los primeros en los juzgados: la peculiar forma de ir esposados. El Mundo lo explica: si esposan tu mano derecha a la misma mano del otro detenido, tus posibilidades de moverte, de cubrirte la cara o de acelerar el paso son muy inferiores a cuando tu mano derecha va esposada a la izquierda de tu acompañante. De hecho, las fotos revelan este diferente sistema de traslado de presos: los supuestos asesinos van esposados uno junto al otro, mano izquierda con mano derecha, y se cubren la cara, mientras que todos los detenidos del PP (menos uno que iba solo con las dos manos esposadas al frente) aparecen con ese peculiar cruce de muñecas que les impediría taparse eficazmente el rostro si quisiesen hacerlo, y que les dificulta acompasar el paso para cubrir de forma más rápida el humillante pasillo de periodista gráficos, las nuevas horcas caudinas de nuestro tiempo que alguien sabiamente había dispuesto. Curioso: el policía, como hemos dicho, es el mismo. Quizá cabría preguntarle el porqué del diferente sistema de esposado. Digo yo que habrá unos protocolos establecidos para estos casos.
También fue chocante la ostentosa entrada de materiales en cajas rotuladas en ocasiones con las siglas PP, todo en un trayecto limpio y despejado, como un magnífico plató para las cámaras.
Lo sé y me anticipo: si son delincuentes merecen castigo y condena, y si los protocolos dicen que un presunto malversador deba comparecer esposado, sea. Pero no deja de chocarme que asesinos y malversadores, todos presuntos, merezcan igual trato, o incluso peor los segundos.
Y claro, pese a no desear creer en conspiraciones y maldades siniestras, cuando uno lee cosas como las que se publican en este blog de conocida filiación socialista se le ponen los pelos de punta, las náuseas le invaden y siente que estamos librando una batalla desigual. Es como para empezar a tener miedo.
Antonio Jaumandreu
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