¿Quién teme al fascismo feroz?
30.11.07 @ 20:18:02. Archivado en política
Siempre he pensado que algo no funciona en un país, en una sociedad, en los que el apelativo “comunista” todavía no es considerado un epíteto denigrante, un insulto como lo es el de “fascista”. No es una exclusiva española, por supuesto, sino que el curioso fenómeno se extiende por todo el mundo, en algunos lugares con más intensidad que en otros. Pero ciertamente en nuestro país la cuestión alcanza niveles sonrojantes, en especial a raíz de las últimas tendencias en materia de lo que se ha dado en llamar memoria histórica.
La perversión del lenguaje es total: si unos vándalos son neonazis o fascistas, a los de enfrente no se les califica de comunistas, sino de antifascistas, con lo cual automáticamente se está justificando de alguna manera su actuación: tan sólo están reaccionando a la agresión fascista. Hace poco, con ocasión del 20-N, se celebró en Tele5 un pseudodebate sobre grupos fascistas. Pilar Rahola, que evidentemente sabía de antemano a lo que iba, se ausentó diciendo que ella no compartía mesa con fascistas. ¿Haría lo mismo con comunistas?
El fascismo causó sin duda millones de víctimas a lo largo del siglo XX, especialmente en su primera mitad. Podríamos debatir largamente si determinadas dictaduras posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial eran fascistas o eran totalitarismos de otro tipo. Pienso en Pinochet, Videla, Franco, Stroessner, Somoza, pero tanto da: contabilicemos sus muertos en el haber del fascismo. Al menos igual número de víctimas causó el comunismo. Y lo que es peor: las sigue causando. Esa es una diferencia fundamental con el fascismo: éste nació y murió en un plazo relativamente corto, en medio de una orgía de fuego y destrucción, mientras que el comunismo, que participó en esa matanza desde el bando contrario, persistió en su empeño durante décadas, y de hecho persiste en algunos lugares. También es interesante profundizar en el estudio de hasta qué punto los fascismos europeos surgieron precisamente como reacción a la aparición previa del comunismo soviético, pero en cualquier caso eso no justificaría sus desmanes, que curiosamente nadie, excepto un puñado de iluminados, discute. No sucede lo mismo con las atrocidades del comunismo, negadas o justificadas por multitud de intelectuales y políticos de todo pelaje. En España, sin ir más lejos, tenemos al inefable Llamazares defendiendo la dictadura cubana y a unos cuantos auténticos criminales de guerra de los años 30 en nuestro país.
Sigamos con la comparación: visite usted cualquier librería, grande o pequeña. Sin problemas de ningún tipo encontrará usted multitud de libros que loan, alaban o analizan con benévolos criterios a personajes como Ché Guevara, Fidel Castro y otros. Busque usted, si tiene interés, que ya son ganas, alguna obra que con similar talante justifique los crímenes del nazismo. No sólo no la hallará, sino que según y cómo puede acabar procesado por un delito tan peculiar como el de negación del holocausto. Hay en Barcelona una librería, llamada Europa para mayor escarnio, donde una pandilla de miserables divulga libros que niegan o cuestionan los crímenes nazis, organizan conferencias a las que invitan a personajes tan indignos como un líder del Ku Klux Klan, o vende ediciones comentadas del Mein Kampf. Su dueño ha sido detenido, procesado, condenado, su local registrado, sus libros confiscados,… ¿Pasaría lo mismo si ese mismo personaje se hubiese volcado en propagar la ideología comunista e idolatrar la figura de Stalin en lugar de la de Hitler? Apunte para el debate en otro momento: ¿debe prohibirse la difusión de ciertas ideas? ¿Quién puede hacerlo?
Item más: ¿existe actualmente alguna dictadura fascista en el mundo? Curiosamente pueden citarse unas cuantas comunistas, y otros tantos regímenes que bajo una apariencia supuestamente democrática encubren el germen de una dictadura de izquierdas. Corea del Norte es el paradigma, por supuesto, pero ahí están Cuba, Venezuela, China, Bolivia,… Por no hablar de los movimientos terroristas, guerrilleros, subversivos o como se les quiera llamar: ¿dónde hay terrorismo fascista que ponga en jaque a gobiernos y estados, dónde hay bandas organizadas neonazis que supongan un verdadero desafío al poder democrático de un país? Sí las hay en cambio en el terreno contrario, y Colombia es el ejemplo perfecto de este asunto, sin perder de vista la ideología leninista de ETA para no irnos tan lejos.
Otro tema que nos llevaría muy lejos, y que podemos dejar para mejor ocasión, es la interesada identificación que desde los medios de la izquierda se ha hecho y se hace, con enorme éxito por cierto, entre los fascismos y la derecha, por muy democrática que esta sea en sus comportamientos e historiales. Daría mucho de sí un debate sobre si el nazismo, que por cierto no es más que abreviatura de nacional-socialismo, aunque eso casi siempre suele omitirse cuidadosamente, era un sistema político que por sus fundamentos resultaba más próximo al socialismo o al liberalismo conservador. Desde luego que si nos guiamos por algunos caracteres básicos como la primacía del estado frente al individuo, la colectivización de medios de producción, la planificación económica, la propaganda y la penetración estatal en todas y cada una de las facetas de la vida privada, la aversión al catolicismo y el carácter policíaco del estado, habremos de convenir que poco o nada tienen que ver con lo que tradicionalmente se ha considerado la derecha, y mucho en cambio con la izquierda, por definición anticapitalista, antirreligiosa y defensora de los intereses colectivos frente a los individuales.
En definitiva, ¿quién teme al fascismo feroz? ¿No estaremos nuevamente ante un espantajo sumamente útil para, debidamente magnificado, convertirlo en instrumento propagandístico y justificar así la eterna lucha contra un enemigo prácticamente inexistente?
Comentarios:
Segun este libro el numero total de victimas del comunismo supera 100 de personas en el siglo XX, mientras que el numero de las victimas del nazismo
llega a 40 millones de personas.
Estas cifras no contabilizan los caidos
en los frentes de batalla de la primera y de la segunda guerra mundial.
"El libro negro del comunismo" ha sido editado en España por Espasa, pero al agotarse muy rapidamente la primera edicion, nunca se hicieron mas ediciones y hoy dia este libro es practicamente inaccesible en España.
Un saludo
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Antonio Jaumandreu
autor
Contacto


