
30.11.07 @ 20:18:02. Archivado en política
Siempre he pensado que algo no funciona en un país, en una sociedad, en los que el apelativo “comunista” todavía no es considerado un epíteto denigrante, un insulto como lo es el de “fascista”. No es una exclusiva española, por supuesto, sino que el curioso fenómeno se extiende por todo el mundo, en algunos lugares con más intensidad que en otros. Pero ciertamente en nuestro país la cuestión alcanza niveles sonrojantes, en especial a raíz de las últimas tendencias en materia de lo que se ha dado en llamar memoria histórica.
La perversión del lenguaje es total: si unos vándalos son neonazis o fascistas, a los de enfrente no se les califica de comunistas, sino de antifascistas, con lo cual automáticamente se está justificando de alguna manera su actuación: tan sólo están reaccionando a la agresión fascista. Hace poco, con ocasión del 20-N, se celebró en Tele5 un pseudodebate sobre grupos fascistas. Pilar Rahola, que evidentemente sabía de antemano a lo que iba, se ausentó diciendo que ella no compartía mesa con fascistas. ¿Haría lo mismo con comunistas?
El fascismo causó sin duda millones de víctimas a lo largo del siglo XX, especialmente en su primera mitad. Podríamos debatir largamente si determinadas dictaduras posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial eran fascistas o eran totalitarismos de otro tipo. Pienso en Pinochet, Videla, Franco, Stroessner, Somoza, pero tanto da: contabilicemos sus muertos en el haber del fascismo. Al menos igual número de víctimas causó el comunismo. Y lo que es peor: las sigue causando. Esa es una diferencia fundamental con el fascismo: éste nació y murió en un plazo relativamente corto, en medio de una orgía de fuego y destrucción, mientras que el comunismo, que participó en esa matanza desde el bando contrario, persistió en su empeño durante décadas, y de hecho persiste en algunos lugares. También es interesante profundizar en el estudio de hasta qué punto los fascismos europeos surgieron precisamente como reacción a la aparición previa del comunismo soviético, pero en cualquier caso eso no justificaría sus desmanes, que curiosamente nadie, excepto un puñado de iluminados, discute. No sucede lo mismo con las atrocidades del comunismo, negadas o justificadas por multitud de intelectuales y políticos de todo pelaje. En España, sin ir más lejos, tenemos al inefable Llamazares defendiendo la dictadura cubana y a unos cuantos auténticos criminales de guerra de los años 30 en nuestro país.
Sigamos con la comparación: visite usted cualquier librería, grande o pequeña. Sin problemas de ningún tipo encontrará usted multitud de libros que loan, alaban o analizan con benévolos criterios a personajes como Ché Guevara, Fidel Castro y otros. Busque usted, si tiene interés, que ya son ganas, alguna obra que con similar talante justifique los crímenes del nazismo. No sólo no la hallará, sino que según y cómo puede acabar procesado por un delito tan peculiar como el de negación del holocausto. Hay en Barcelona una librería, llamada Europa para mayor escarnio, donde una pandilla de miserables divulga libros que niegan o cuestionan los crímenes nazis, organizan conferencias a las que invitan a personajes tan indignos como un líder del Ku Klux Klan, o vende ediciones comentadas del Mein Kampf. Su dueño ha sido detenido, procesado, condenado, su local registrado, sus libros confiscados,… ¿Pasaría lo mismo si ese mismo personaje se hubiese volcado en propagar la ideología comunista e idolatrar la figura de Stalin en lugar de la de Hitler? Apunte para el debate en otro momento: ¿debe prohibirse la difusión de ciertas ideas? ¿Quién puede hacerlo?
Item más: ¿existe actualmente alguna dictadura fascista en el mundo? Curiosamente pueden citarse unas cuantas comunistas, y otros tantos regímenes que bajo una apariencia supuestamente democrática encubren el germen de una dictadura de izquierdas. Corea del Norte es el paradigma, por supuesto, pero ahí están Cuba, Venezuela, China, Bolivia,… Por no hablar de los movimientos terroristas, guerrilleros, subversivos o como se les quiera llamar: ¿dónde hay terrorismo fascista que ponga en jaque a gobiernos y estados, dónde hay bandas organizadas neonazis que supongan un verdadero desafío al poder democrático de un país? Sí las hay en cambio en el terreno contrario, y Colombia es el ejemplo perfecto de este asunto, sin perder de vista la ideología leninista de ETA para no irnos tan lejos.
Otro tema que nos llevaría muy lejos, y que podemos dejar para mejor ocasión, es la interesada identificación que desde los medios de la izquierda se ha hecho y se hace, con enorme éxito por cierto, entre los fascismos y la derecha, por muy democrática que esta sea en sus comportamientos e historiales. Daría mucho de sí un debate sobre si el nazismo, que por cierto no es más que abreviatura de nacional-socialismo, aunque eso casi siempre suele omitirse cuidadosamente, era un sistema político que por sus fundamentos resultaba más próximo al socialismo o al liberalismo conservador. Desde luego que si nos guiamos por algunos caracteres básicos como la primacía del estado frente al individuo, la colectivización de medios de producción, la planificación económica, la propaganda y la penetración estatal en todas y cada una de las facetas de la vida privada, la aversión al catolicismo y el carácter policíaco del estado, habremos de convenir que poco o nada tienen que ver con lo que tradicionalmente se ha considerado la derecha, y mucho en cambio con la izquierda, por definición anticapitalista, antirreligiosa y defensora de los intereses colectivos frente a los individuales.
En definitiva, ¿quién teme al fascismo feroz? ¿No estaremos nuevamente ante un espantajo sumamente útil para, debidamente magnificado, convertirlo en instrumento propagandístico y justificar así la eterna lucha contra un enemigo prácticamente inexistente?
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29.11.07 @ 17:38:09. Archivado en política
La ministra de Fomento sostiene que la gente normal le envía cartas dándole apoyo y felicitándole por su gestión. Incluso ciudadanos catalanes. Bueno, será que el criterio de normalidad se está alterando, modificándose a la baja. Nada extraño por otra parte en la era zapaterina: de hecho el nivel de exigencia en todos los aspectos se ha degradado de forma alarmante en los últimos tiempos, y la prueba viviente de ello la constituye precisamente doña Magdalena que, si exceptuamos el mandato de Zapatero, no podría haber sido ministra del gobierno de España ni en una película de Esteso y Pajares.
La ministra de Fomento está adornada de múltiples virtudes, y al parecer su reciente periplo catalán le ha permitido añadir a su baúl la del victimismo: me critican por mi sonrisa, por mi vestido, por haber nacido…, clama melodramática en los pasillos del Congreso, cual Sarah Bernhardt sureña. No, mire: la critican por incompetente, por soberbia, por negligente, por arrogante, por maleducada, por embustera, por ignorante, por despótica, por irrespetuosa. Vamos, que motivos para criticarla no faltan, mucho antes de reparar en su vestuario o su sonrisa, sin duda arrebatadora. El problema no está en que personajes como usted nazcan, al contrario, que de todo ha de haber. El problema verdadero estriba en que en la España zapaterina gente como usted pueda llegar a ministro del gobierno.
Ayer mismo superó usted, si la memoria no me engaña, el listón de los desplantes a la soberanía popular, llegando veinte minutos tarde a la sesión de su propia reprobación, y haciéndolo además saludando al tendido en el más torero de los estilos. Nuevamente el problema no es usted: la ignorancia unida a la soberbia constituye una mezcla explosiva. No, el problema es que la banda de indocumentados que ocupa los bancos del PSOE le aplaudió a su entrada, uniendo a la suya su propia burla a los ciudadanos allí representados.
Eso sí: en su excursión catalana la ministra aprendió a sustituir con gracejo incomparable el tradicional “cercanías” por un saleroso “rodalies” con el que tal vez esperaba congraciarse con algún mandamás nacionalista. Vano intento. Se le da mejor lo de “antes partía que dimitía”. ¿O era antes muerta que doblada? ¿O antes sencilla que…? No sé, ahora me he hecho un lío. Me estaré volviendo normal, como la ministra.
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25.11.07 @ 13:35:28. Archivado en política
Que reste-t’il de nos amours, que reste-t’il de ces beaux jours, une photo, vieille photo de ma jeunesse…
Los más viejos recordarán esta hermosa canción francesa en la voz de Charles Trenet o de Gilbert Bécaud. “¿Qué queda de nuestros amores, de aquellos hermosos días? Una foto, una vieja foto de mi juventud…”. Algo semejante, aunque con menos amor pero igual nostalgia, le debe estar pasando a nuestra sentimental izquierda en las últimas semanas. ¿Qué nos queda del recuerdo idealizado de aquellos días de oposición feroz, romántica, en que la progresía en pleno tomaba calles y plazas (y no tomaba emisoras de televisión o radio porque ya las tenía casi todas) en gloriosas manifestaciones? Lo que queda es eso, las fotos, las viejas fotos de aquella época, y en muchos de los participantes e inductores la convicción de que, pese a todo, aún pueden exprimirlas electoralmente para sacarles unas gotas más de rentabilidad.
Las fotos y los recuerdos, porque la realidad, ingrata ella, se ha empeñado en estas últimas semanas en privarles de cualquier argumento. Hagamos memoria: la embestida final contra el gobierno del PP fue larga y continuada, pero tuvo tres argumentos estelares: la guerra de Irak, luego utilizada para relacionarla con el atentado del 11-M, el naufragio del Prestige y el accidente del Yak42. Como si alguien hubiese hecho sonar las trompetas de Jericó, las sólidas murallas del antiaznarismo se han desplomado de forma consecutiva en cuestión de días.
Primero fue la sentencia del juicio sobre el atentado de Madrid, que para escándalo de algunos descartó la relación entre la foto de las Azores y el ataque a los trenes. Luego apareció un estudio encargado por la Junta de Galicia en el que al parecer se viene a decir que la gestión de la crisis por parte de las administraciones populares fue poco menos que ejemplar, una vez producida ya la catástrofe. Y por último la Audiencia Nacional acaba de archivar la causa por el accidente de un avión en Turquía, en el que murió una sesentona de militares españoles, por entender que no existen las responsabilidades que se imputaban al gobierno de Aznar y en particular a su ministro de defensa, Federico Trillo. Si quieren añadan como guinda la histérica campaña contra Alvarez Cascos con motivo de unos supuestos “agujeros” próximos al trazado del AVE a su paso por Guadalajara o Zaragoza, y compénsenla con la brillante gestión de Magdalena Alvarez, y se darán cuenta de dos cosas: primero, que casi todo aquello fue mentira. Segundo, que tanto da, porque la fuerza de la propaganda es tan inmensa que dio sus frutos en aquel momento y probablemente ocultará ahora estas significativas novedades.
¿Puede un sesudo informe competir con una popular presentadora de televisión chapoteando entre los restos del naufragio? ¿Es capaz una sentencia judicial de suplir la patética imagen de unos familiares de militares fallecidos insultando al ministro en los pasillos del Congreso? ¿Podrá otra sentencia sustituir los lemas de “Aznar asesino”? En absoluto. La verdad suele ser aburrida, poco espectacular, fría. Pero no deja de ser la verdad, y a quienes todavía mantenemos algunos principios nos reconforta.
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24.11.07 @ 17:50:40. Archivado en política
Ellas son las únicas protagonistas del día de hoy, y muy a su pesar de buena parte de la primera legislatura Zapatero. Intercalo lo de primera por dos motivos opuestos: la sensación de que va a ser muy difícil evitar que haya una segunda, y el deseo ferviente de que estos cuatro años sean un paréntesis, una especie de enajenación nacional transitoria que pueda ser corregida en el próximo mes de marzo.
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21.11.07 @ 16:27:01. Archivado en política
Este fin de semana, Pedro J. Ramírez en El Mundo y Juan Carlos Girauta en Libertad Digital han ilustrado espléndidamente las dos posturas entre las que oscila el debate público sobre la actitud que debería adoptar el Partido Popular ante las próximas elecciones generales. Ambos artículos merecen la pena en su integridad, pero por necesidades de espacio voy a reproducir tan sólo los dos párrafos en los que entiendo se resume la tesis de cada uno de ellos.
Dice el director de El Mundo: “casi cuatro años después de su derrota en las urnas, el PP continúa siendo rehén de aquellas equivocaciones y la madre de todos sus problemas es la pérdida de los principales atributos que durante la década anterior caracterizaron su centralidad. El PP está dirigido por gente inteligente, atractiva y cargada de ingenio pero vuelve a ser percibido como un partido duro, inflexible, anticuado y antipático que reacciona a golpe de calentón. En gran medida ello se debe a la eficaz labor de propaganda de sus adversarios y al desequilibrio mediático -fruto de la mezcla de desconfianza y displicencia de Aznar hacia quienes más podían sintonizar con su proyecto-, pero también a la disposición de la cúpula del partido a dejarse arrinconar, como en los tiempos de Fraga, en posiciones políticas que suscitan el entusiasmo de los incondicionales -y estamos hablando de unos cuantos millones de votantes-, pero difícilmente servirán para atraer en un grado suficiente ni a los moderados indecisos ni a los jóvenes que se incorporan al proceso de participación política."
Dice Girauta: "Dado que no se mueven votos del PSOE al PP en una sola legislatura, no hay motivo para renunciar a nada a fin de caer bien a los votantes del partido que ha querido cambiar el régimen del 78. Al PP le basta con seguir donde está, donde ha estado toda la legislatura, dejando que la hemorragia (por leve que sea) de votos socialistas hacia IU o hacia la abstención, siga su curso natural."
En definitiva, uno aboga por lanzarse a la caza de los que denomina “moderados indecisos” y de los nuevos votantes, y el otro apuesta por cultivar a los propios, ignorar a los demás y confiar que los votos que el PSOE pierda por la izquierda y por la abstención le den la mayoría al PP.
Suelo coincidir con Girauta, en especial en todo lo que se refiere a Cataluña, pero en este caso me da la sensación de que no aspira a que el PP gane las elecciones, sino a que las pierda el PSOE. No intenta ampliar base electoral, sino que confía en que el PSOE vea la suya reducida. Bien, aceptemos que el resultado final será el mismo en uno u otro caso, pero está claro que esta opción no resulta muy motivadora: llama a ganar por abandono del contrario, no por entusiasmo de los propios. Y eso nos aboca nuevamente al carácter excepcional de las victorias del PP: la derecha sólo puede ganar si la izquierda se abstiene o se fracciona, pero nunca por méritos propios. Y aún esto es discutible, puesto que la victoria en escaños del PP no garantiza, y esta vez menos que ninguna otra, que una amalgama informe de todos los demás partidos no aúpe de nuevo a Zapatero a la presidencia, dada su comunidad de intereses.
¿Se debe esta postura de Girauta a la convicción inconfesa de que el PP no es capaz de arañar ni un solo voto más allá de sus fieles más convencidos? Y si es así, ¿es éste un problema del partido, del programa o de sus líderes? Parece que Girauta renuncia o se niega a aceptar que exista una bolsa de votos que puede votar al PSOE o al PP en función de muy diferentes factores, y menciona tan sólo la imposibilidad metafísica de que un socialista pueda votar al PP. De acuerdo, pero ¿y los no socialistas que tampoco digieren bien al PP? ¿No vale la pena aproximarse a ellos, o es que no existen?
Es un debate abierto, y el mejor lema es el título de ambos artículos. Pedro J. titula “¿Puede aún ganar el PP las elecciones?”, y Girauta “¿Puede aún perder el PP las elecciones?”. Desde luego, la respuesta es afirmativa en ambos casos. Pero es tristísimo y preocupante que a estas alturas, y con lo que ha caído, aún estemos haciéndonos esta pregunta.
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20.11.07 @ 21:34:31. Archivado en política
Pretende hacer creer ahora el caudillo venezolano que no oyó el estentóreo “¿por qué no te callas?” de Don Juan Carlos. Sorprendente, porque el reproche retumbó en la sala (el Rey no estaba ante el micrófono), y en las imágenes puede apreciarse como Chávez calla y hace un significativo gesto con la cabeza, una leve y sorprendida inclinación. 
Por supuesto que lo oyó. Sucede que a Chávez le ha sentado fatal que alguien, por primera vez, le haya hecho callar. Y que las imágenes hayan dado la vuelta al mundo, pero sobre todo hayan sido vistas en su país, la maltratada Venezuela donde la frase parece haberse convertido en bandera y lema de la oposición que intenta frenar el proceso revolucionario y totalitario del dictador en ciernes y golpista confeso.
Todos nos hemos encontrado alguna vez en una situación tensa que, una vez pasada, hemos reconstruido mentalmente imaginando lo que le hubiésemos dicho al otro, y lamentando que el ingenio no nos haya asistido en el momento crítico, o que el nerviosismo haya bloqueado nuestra natural inventiva.
Ahora recorre Chávez el mundo abalanzándose sobre cualquier micrófono indefenso que encuentra para bravuconear: “suerte que no lo escuché, suerte tuvo el rey…”. Menos lobos, caperucita: lo escuchaste perfectamente, y te quedaste en blanco, fulminado. Y en tu país han visto por primera vez cómo alguien te callaba. Pésimo precedente para el más locuaz de los aspirantes a sucesor de Castro en ese peculiar “club de la comedia” que constituyen las interminables alocuciones de los líderes comunistas hispanoamericanos.
En cambio, otra de las cosas que va pregonando últimamente me resulta, no sé porqué, más verosímil: que el gobierno español va como loco implorando un comunicado conjunto que zanje la cuestión. Será que imaginar a Moratinos implorando no me resulta difícil. Será que suponer a Zapatero ejerciendo de felpudo ante un dictador no me es extraño. Será. Bastaría con desmentirlo, ¿no?
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17.11.07 @ 15:14:52. Archivado en política
El presidente Aznar compareció anoche en el show televisado de un conocido humorista. En un sketch preparado de antemano, el humorista se presentó en el plató con la camisa ostensiblemente manchada de negro, disculpándose por ello ante el presidente. Aznar, con la sonrisa bailándole en los ojos, siguió el guión diciéndole “no te preocupes, hombre. Ya entiendo, habrás venido paseando por las costas gallegas, ¿no?, ahí donde el Prestige…”, para prorrumpir a continuación en una risa cómplice que fue acogida con aplausos por el público.
El presidente Zapatero compareció anoche en el show televisado de un conocido humorista. En un sketch preparado de antemano, el humorista fingió llegar tarde, disculpándose por ello ante el presidente. Zapatero, con la sonrisa bailándole en los ojos, siguió el guión diciéndole “ya, habrás venido con cercanías, ¿no?”, para prorrumpir a continuación en una risa cómplice que fue acogida con aplausos por el público.
Bien, una de estas dos situaciones no se ha producido, pero la otra sí. Una de ellas hubiese provocado manifestaciones callejeras convocadas por la oposición, plenos extraordinarios, peticiones de dimisión, proclamas inflamadas, acusaciones de insensibilidad y sangrantes parodias televisivas, con repetición una y otra vez del sketch. La otra no. Una de ellas hubiera sido explotada hasta la saciedad y oportunas encuestas hubieran ratificado la vertiginosa pérdida de popularidad del impertinente líder. La otra no. Es sencillo: una de ellas la hubiera protagonizado un líder de la derecha y la hubiese utilizado la izquierda y los nacionalistas. La otra la ha protagonizado el líder de la izquierda… y el resto del universo la ha acogido con considerable suavidad. Es la bula de la izquierda, la enorme ventaja con la que parte el izquierdismo en la vida política española.
Zapatero se ha permitido mofarse de los usuarios de cercanías en el programa de Buenafuente. Debe ser una aplicación práctica de aquel reciente lema según el cual “todo puede decirse con una sonrisa”. Pues sí, se ve que sí. Un presidente del gobierno le puede decir a sus ciudadanos, con la sonrisa en los labios, que son unos pringados que pagan sus impuestos para padecer unas infraestructuras indignas de la supuesta octava potencia mundial. Y no pasa nada, precisamente en una comunidad en la que los socialistas gozan de unas cotas de poder tan apabullantes que rozan lo hegemónico. ¿Qué ha de suceder para que los ciudadanos, y en este caso muy particularmente los catalanes, nos demos cuenta de que “s’en foten de nosaltres”, y reaccionemos de la única manera que podemos hacerlo, que es en el momento de votar?
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13.11.07 @ 17:12:16. Archivado en política
En Cataluña, quiero decir. Los últimos pronunciamientos de empresarios distinguidos son realmente interesantes, por decir lo que dicen y por venir de quien vienen. Lo de ayer en el Círculo de Economía, por ejemplo, me ha dejado petrificado. Uno puede encontrar razonable que José Manuel Lara Bosch (Planeta, La Razón, Avui, Casa del Libro, Vueling y no sé cuántas cosas más) se desmarque del discurso nacionalista, y lo cierto es que lo que resulta extraño es que no lo hiciese antes. Pero es que quien se destapó de manera absolutamente sorprendente fue Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. La sólida entidad bancaria pasaba por ser (si excluimos a La Caixa, que no es propiamente un banco) el paradigma de catalanidad y aplauso constante al poder de la Generalitat. Muy mal deben verse venir las cosas cuando su presidente sale diciendo, negro sobre blanco, que nos ha resultado y nos resulta muy cómodo a todos, políticos y empresarios, tener siempre un culpable a 600 kilómetros de distancia, y reprochando, con tintes de severa autocrítica, el alarde de victimismo cotidiano.
Lara se permitió incluso recordar que FECSA y ENHER eran empresas catalanas, que cuando las cosas vinieron mal dadas, básicamente por una lamentable gestión, optaron por socializar las pérdidas pidiendo ayuda al Estado... español, por supuesto. Y que hoy nos quejamos de la gestión que han hecho, pero olvidamos que estuvieron en manos catalanas y no fuimos capaces de sacarlas adelante.
Contrasta todo ello con la sorprendente arremetida de la víspera, por parte de Joan Rosell, que siempre había pasado por próximo al PP, y que preside Fomento del Trabajo Nacional, tradicionalmente la patronal menos nacionalista de las que operan en Cataluña, filial de CEOE. Rosell clamó por la publicación de las balanzas fiscales, e insistió en la leyenda urbana de la falta de inversiones del Estado en Cataluña, argumento recurrente en el nacionalismo más rancio.
Repito que lo del presidente del Sabadell es lo más sorprendente, y tratándose de un banquero hay que estar seguro de que se siente con las espaldas bien cubiertas. ¿Algo se mueve en Cataluña, empieza el dinero a decir basta a tanto experimento social, a tanto afán separador, a tanto progresismo de salón, a tanta administración socialista / comunista / ecologista / separatista superpuesta? No sería mal comienzo, a ver quién sigue, porque tales pronunciamientos provocan necesariamente alineamientos posteriores. Y a ver quién, de entre los políticos, recoge el guante y da la cara ante el empresariado. Ya debería estar Rajoy en el puente aéreo camino de Barcelona, porque los líderes de que dispone aquí, francamente, no dan la talla ante tales interlocutores.
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11.11.07 @ 19:02:07. Archivado en política
No le va a salir gratis al Rey su gallarda actuación de ayer en Santiago de Chile. Y no porque el insufrible y narcisista dictador venezolano vaya a declarar la guerra a España, no, aunque sin duda se las ingeniará para intentar ensuciar la imagen de nuestro Monarca con la ayuda de los abundantes petrodólares con los que, paradójicamente, no es capaz de sacar de la miseria a su pueblo (lógico por otra parte: los déspotas socialistas sólo tienen posibilidad de perpetuarse en la medida en que prometan luchar contra la miseria, y para ello precisan justamente que esa miseria persista).
Quien no se lo va a perdonar es José Luis “Rencor” Zapatero, que bastante mal lo estaba pasando ya teniendo que defender con la boca pequeña a Aznar. Sí, con la boca pequeña, porque no otra descripción merece esa defensa que requiere dejar claro de entrada que él está en las antípodas de la ideología del anterior presidente. Vamos, que su mandato fue un accidente que no pudimos evitar y que lamentamos mucho, y que justifica los ataques de Chávez, pero mira, los ciudadanos son así y a veces se equivocan, son los problemas de la democracia, ése vino a ser el mensaje de la forzada defensa zapaterina. A todo eso, y como paréntesis, una pregunta a quienes entiendan de estas cosas: si el Jefe del Estado se levanta y se larga, ¿es normal protocolariamente que el Presidente y el Ministro de Exteriores se queden ahí sentados? No me imagino a la Reina de Inglaterra abandonando airada una reunión, y a Tony Blair permaneciendo en la mesa mirando al suelo.
Entre los malintencionados y los berzotas, Su Majestad lo tiene crudo, y bien que intentará el Señor Z reconducir la marea en su propio beneficio. Hay quienes aúnan ambas categorías, Llamazares sin ir más lejos, a quien ha faltado tiempo para cargar contra el Rey. Faltan en la lista todavía los alegres chicos de la Esquerra Republicana, y probablemente algún que otro nacionalista vasco. La Cuatro ya ha sacado las cámaras a la calle para preguntar al pueblo soberano qué piensa de la contundencia real, y ya ha recopilado, sorprendentemente, casi un empate entre quienes lo aplauden y quienes reprochan un exceso de vehemencia. Los programas de televisión ya deben andar preparando sus parodias, y por supuesto Chávez, Ortega, Castro o su momia, Morales y otros estadistas ya estarán desempolvando sus mejores soflamas anticolonialistas, a las que no tardará en unirse seguramente el rey marroquí. ¿Debe esperar el Rey una defensa cerrada por parte del Señor Z? Ni pensarlo. Le dejará a los pies de los caballos e intentará templar gaitas con toda esa panda de revolucionarios de opereta, y al propio tiempo desgastar la figura del Monarca. El espíritu de su abuelo le debe estar susurrando al oído que aproveche la ocasión.
Quizá el Rey deba empezar a reflexionar sobre las amistades y enemistades a que nos somete la política exterior del Señor Z. Y no solo la exterior: en definitiva, el dictador venezolano no hizo sino repetir lo que José Blanco, Diego López Garrido y otros dicen aquí a diario. Piense Su Majestad en la antipatía de Aznar, y en los socios internacionales que entonces teníamos. Piense y compare.
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08.11.07 @ 15:15:42. Archivado en política
Dos marianos tenemos en activo en la política nacional. Los dos con barba entrecana y gafas. Uno líder de la oposición y el otro ministro de Justicia. Ahí acaban las similitudes. El señor Rajoy suele ser respetuoso, irónico y prudente, tímido y en ocasiones inseguro, con escaso afán de protagonismo y expresión a menudo embobada. Creo que lo más duro que nunca ha salido de su boca fue aquello de “bobo solemne” referido al Señor Z. El señor Fernández Bermejo, por el contrario, es bravucón, zafio, se gusta un montón y tiene una preocupante tendencia al sectarismo y sobre todo a olvidar que es el ministro de Justicia del gobierno de España, y que semejante cargo, que lleva aparejado el muy rimbombante de Notario Mayor del Reino, exige un comportamiento digamos más institucional. Vamos, que es el ministro de Justicia de todos los españoles, y no sólo el de los bravucones y zafios.
Ayer, sin ir más lejos, se marcó unos sarcasmos, en su estilo tabernario habitual, contra José María Aznar fingiendo no saber de quién le hablaban. Es fácil imaginarle acodado en la barra del bar. No un bar cualquiera, no: uno de esos con calendario de mujer recauchutada colgado encima de la plancha, fosilizada ensaladilla rusa en la vitrina, máquinas tragaperras atronando con la melodía de los pajaritos y el suelo junto a la barra lleno de servilletas de papel arrugadas, colillas y huesos de aceituna. Uno de aquellos locales cuyo olor queda impregnado en la ropa durante días. Ahí está nuestro Mariano, con el palillo en la comisura de los labios y la cerveza en la mano, deleitando a la parroquia con sus ocurrencias. “¿Aznar? ¿Y ése quién es?”.
Es el hombre que receta aceite de ricino para la oposición, el que luchó contra nuestros padres (y contra el suyo propio, a lo que cuentan las crónicas) para volver a hacerlo contra los hijos. El comisionado por el Señor Z para domeñar la justicia, último reducto de resistencia a la revolución sonriente. Sin duda, querrá forjarla a su imagen y semejanza. Vayámonos acostumbrando a que la imagen de la Justicia deje de ser la doncella de ojos vendados y balanza y espada en ristre, para adoptar las formas de la chica recauchutada del calendario. Pronto las sentencias nos llegarán con lamparones de aceite, dictadas y redactadas en la mismísima barra: “Marianico, aparta el bocata de sardinas, que lo estás poniendo todo perdido...”.
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07.11.07 @ 09:49:19. Archivado en política
Vamos a ver, ¿tan grave e insostenible resulta para el “sistema” que exista una emisora, una sola, que sea declaradamente antisocialista, antinacionalista, y en definitiva antiprogre? Podríamos encontrar alguna otra más o menos centrada, como ocurre por ejemplo con Onda Cero, donde Carlos Herrera sacude estopa cada mañana a Zapatero y sus muchachos. Pero las demás, con sorprendente y casi soviética unanimidad, constituyen prácticamente el llamado cordón sanitario contra “la derecha”, esa especie de monstruo peludo que sirve de chivo expiatorio de todos los males.
Añadamos las cadenas televisivas, que no difunden precisamente los valores del liberalismo y la derecha civilizada, y tendremos un panorama en el que la prensa escrita es el único sector que presenta un cierto equilibrio: La Razón, El Mundo, ABC, La Vanguardia, El País, El Periódico, Público, más los autonómicos, se reparten con relativa equidad a los lectores de todo el abanico político. Aún así, añadiendo los gratuitos y las revistas, la mayoría se decanta nuevamente si no por la izquierda, sí por el antiderechismo militante.
Bien, ¿tanto daño hace que una cadena de radio de titularidad nada sospechosa de pretender subvertir el orden establecido clame en el desierto de las ondas? ¿Tan peligrosos elementos antisistema son Federico Jiménez Losantos, Cristina López Schlichting o César Vidal, como para que el propio presidente del gobierno y multitud de políticos clamen, incluso en sede parlamentaria, por su clausura o censura?
Yo no sé si la COPE o sus comunicadores mienten, manipulan o tergiversan. En cualquier caso, tengo muy claro que no lo hacen en mayor medida que sus equivalentes en la SER. Cada uno tiene su estilo, y entre la bronca matutina y marrullera de FJL y la demoledora argumentación profesoral vespertina de Vidal se deslizan como es lógico noticias y opiniones, y la propia forma de dar o seleccionar las noticias ya es una opinión en sí misma. ¿No hacen lo mismo las demás emisoras? ¿Existe una verdad oficial en política, un credo a seguir con devoción y sumisión? ¿Es el que posee y transmite la SER?
No he oído jamás a la COPE incitar a la violencia, ni a la desobediencia civil, ni a la rebelión, ni al golpe de Estado. Sí les he escuchado posicionarse de forma clara y diáfana contra aquellas iniciativas, gubernamentales o no, que entienden van contra los principios de la democracia liberal, contra la unidad de España, y contra los que tradicionalmente venimos entendiendo como civilización occidental. Particularmente me parece bien, pero aunque no me lo pareciese no pediría su cierre: simplemente escucharía otra emisora. De la misma manera que desde medios de la izquierda se critica constantemente el sistema capitalista, o desde emisoras autonómicas se carga de forma inmisericorde contra todo lo que puede representar la unidad de España: no lo comparto, y por lo tanto procuro no escucharlo.
Al que no le guste la COPE, que no la escuche. Yo mismo suelo eludir el “editorial” de FJL a las ocho de la mañana porque me desagrada su estilo y le soy infiel con Carlos Herrera. Pero luego vuelvo a la tertulia, porque creo que José Raga, Pedro J. Ramírez, José Angel Vara, Jesús Cacho, Carmen Tomás, Luis Herrero y los demás tertulianos componen un plantel envidiable, y no se trata precisamente de extremistas peligrosos. Vamos, que si ellos lo son yo también. Me encanta la apertura del programa de César Vidal, con sus referencias históricas y sus apabullantes “hechos”, que caen como losas en manera semejante a los de una sentencia judicial. Luego se estará o no de acuerdo con sus conclusiones, pero no estarlo ¿implica necesariamente que haya que silenciarlos? ¿Tanto es el poder de la COPE, y tanto miedo les da a todos los demás que exista una única voz discordante?
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05.11.07 @ 22:52:40. Archivado en política
Así se presenta, con tan sonoro y sensato lema, un grupo de amiguetes de Josep Antoni Duran i Lleida que han decidido convertirse en una especie de grupo de presión (leve, porque de momento son quince) para potenciar la figura del insigne político de Unió Democràtica de Catalunya, que como saben es uno de los dos partidos que forman Convergencia i Unió.
Una de las cuestiones más debatidas a lo largo de la milenaria historia de Cataluña es la relativa al número de votantes que Duran arrastraría si en alguna ocasión se presentase sin el paraguas de CiU. Probablemente alguno más que esos quince abajofirmantes, sí, pero tampoco muchos más. Lo que ocurre es que a Duran se le está pasando el arroz. Más allá de la leyenda urbana que le representa mendigando un ministerio, de lo que sea y con el partido que sea, en el gobierno de Madrid (tengan por seguro que no sería peor que Moratinos), Duran se encuentra ante un previsible relevo en la cúpula de CiU (o sea, en la cabeza de lista) por la inminente defunción política de Artur Mas, y no acaba de ver claro el futuro. Parece que el jovencito Pujol (Oriol) es el candidato mejor situado para competir en radicalismo, pero afeitadito y aseado, con los muchachos asilvestrados de ERC. Enfrente, Montilla emula en expresividad a las estatuas de la Isla de Pascua. ¿Qué le queda al bueno de Duran? Pues comerle el terreno al Partido Popular, no hay más. Intentar seducir a los votantes que se escandalicen por la inclinación independentista de CiU con el mensaje del sentido común y convertirse en decisivo con el puñado de votos que pueda arrancar. Sí, esa bisagra soñada que garantiza un cargo público gane quien gane las elecciones.
Hace mucho que se habla de la posibilidad de que en Cataluña el PP arroje la toalla y acabe vendiendo su “cartera de clientes” a una especie de franquicia al modo de UPN en Navarra, o como la que tenía en Baviera Franz-Josef Strauss respecto a la CDU. Y a menudo parece que la indefinición sobre los cabezas de lista populares en Cataluña abone esa tesis, que dejaría esa bolsa de votantes en manos de Duran (y por supuesto de la abstención).
Sé que está mal visto decir esto aquí y ahora, pero lo único que aconseja el sentido común en Cataluña es votar al Partido Popular. Es el único partido incontaminado por asuntos de corrupción, por venadas soberanistas, por arrebatos de pureza lingüística y por victimismos delirantes. Son los únicos que no han tocado poder aquí, y por lo tanto los únicos que no han demostrado aún haberse vuelto locos y haberse alejado a años luz de los problemas reales de los ciudadanos. Cuestión distinta es que, como he dicho, la errática política popular en materia de líderes haga dudar en ocasiones de que ese sentido común impere a la hora de elaborar las listas. Pero es que lo demás ya lo conocemos: más de lo mismo. Más soberanismo, más victimismo, más reivindicación, más tensión, más crispación, más violación de la Constitución. Así que el monopolio del sentido común, quizá incluso a su pesar, lo tiene el Partido Popular.
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04.11.07 @ 20:12:08. Archivado en política
No voy a entrar a valorar la transparencia de la ONG francesa L’Arche de Zoé, porque parece que hay demasiadas cosas turbias por medio, hasta el punto de que incluso la propia administración francesa ha marcado claramente distancias y se ha volcado en la liberación de los periodistas franceses que acompañaban la expedición, dejando en manos de la justicia (si es que en Chad existe algo semejante a eso tal como aquí lo entendemos) la valoración sobre las actividades de los supuestos cooperantes. No dejó de llamarme la atención la frase de una de las muchachas, que venía a decir que más allá de los permisos ellos venían a salvar niños. Hombre, dicho así suena muy loable y emotivo, pero no deja de ser una demostración más de ese despotismo, ilustrado o no, a que tan adictos son los progres de todo pelaje: ellos saben lo que hay que hacer en cualquier circunstancia, por encima de leyes, normas y convenios. Vamos, que están en posesión de la verdad. Más allá de que la situación de los niños en Chad sea dramática, y de que en todas estas supuestas operaciones de tráfico de niños intervenga con toda seguridad algún funcionario corrupto, cuando no la administración en pleno, no deja de ser chocante la ligereza con que el público suele aceptar determinados abusos cuando vienen recubiertos con la pátina de una buena causa.
Pero a lo que iba: que monsieur Sarkozy, ni corto ni perezoso, ha agarrado su avión, se ha plantado en Chad y se ha traído a aquellos de sus compatriotas de cuya inocencia estaba convencido. Y de paso ha arrancado también de las inhóspitas manos de la administración chadiana a las cuatro azafatas españolas cuya ausencia de culpabilidad parece también estar por encima de cualquier duda. Bien por Sarkozy, que ni ha hecho gesto alguno de arrodillarse ante el gobierno chadiano, ni ha caído en el recurso fácil del “right or wrong, my country” para reclamar la liberación de los suyos por el mero hecho de ser franceses, sino por ser inocentes, y con los demás ya se verá.
Entre tanto, que yo sepa, el gobierno español en pleno se halla empeñado en convencernos de que las protestas del primer ministro marroquí, la retirada del embajador, el pronunciamiento del parlamento y demás menudencias son muestra evidente de que las relaciones entre España y Marruecos son “excelentes”, por utilizar la palabra más empleada estos días. Vaya, que si sólo son correctas nos declaran la guerra… ¿Qué gestiones ha hecho Moratinos ante el gobierno del Chad, qué ha hecho Zapatero, al que la zeta de eficaz parece atragantársele? Tanto en un sentido como en otro (para apoyar la actuación de la justicia en el caso de sospechosos razonables y para actuar con diligencia en el caso de inocentes manifiestos), Francia ha actuado como se espera de un gobierno occidental eficiente, con principios y decisión. Zapatero debe estar esperando que algún niño chadiano le mire a los ojos, como aquel senegalés con que nos emocionó hace un par de semanas, y le pregunte por su futuro. Hay una canción de Chenoa cuyo estribillo, no sé porqué, se me metió en la cabeza: “cuando tú vas, yo vengo de allí; cuando yo voy, tú todavía estás aquí”. No me negarán que viene al pelo.
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01.11.07 @ 23:19:24. Archivado en política
Pues sí, ya la tenemos aquí. 600 folios de sentencia, pero que en la práctica se reducen a bastantes menos si pasamos por alto la relación de víctimas, los antecedentes que sitúan a cada uno de los acusados y la pormenorizada relación de cargos imputados a cada uno. Vamos, que si nos limitamos a los hechos probados y fundamentos de derecho la cosa resulta relativamente manejable.
Después de leerla de forma somera he navegado un rato por el blog de Luís del Pino y he pulsado los sentimientos de los peones negros que ahí se expresan. Y por supuesto he padecido la infame reacción de José Blanco. Sí, lo sé: infamia y José Blanco son sinónimos, pero siempre consigue sorprenderme cómo con empeño consigue hundirse más y más en el tenebroso mundo de la miseria moral, de la indignidad absoluta, del rencor infinito. José Blanco es un desecho humano. Está bien, lo retiro: retiro lo de humano. Hoy ha estado bien en cambio Zaplana, que no suele ser santo de mi devoción. De entrada, parece que alguien ha tenido el buen sentido de mandar a Acebes de puente a algún balneario remoto, impidiéndole así que apareciese para concentrar el fuego enemigo. Pero Zaplana ha usado un argumento sencillo que no sé hasta qué punto había utilizado el PP hasta ahora, y que es mejor que cien mil circunloquios: mientras ustedes sitiaban nuestras sedes y acosaban a nuestros militantes y representantes (él no ha sido tan claro al expresarlo), nosotros deteníamos a los culpables. Sí señor. He ahí una verdad incontestable, incluso para el Desecho.
Los peones negros andan desolados, y entre ellos pueden distinguirse personas juiciosas que sienten que han padecido una derrota en sus esperanzas y lo dan todo por perdido; seres animosos que arengan a seguir adelante hacia no se sabe muy bien dónde; y también auténticos paranoicos que de una tacada han incluido a los tres magistrados de la Audiencia Nacional en la nómina de conspiradores, que para ellos crece exponencialmente hasta acercarse peligrosamente a abarcar todo lo que se halla fuera de su grupo.
La sentencia efectivamente no señala “autores intelectuales” (vamos, lo que toda la vida hemos llamado inductores…), pero ello no implica necesariamente que éstos sean distintos a los materiales: podría interpretarse perfectamente que los asesinos actuaron por propia iniciativa y convicción, porque tampoco se dice en ningún punto expresamente que esos inductores, pese a no estar identificados, existan. Por supuesto, pueden ser otros, y precisamente por no mencionarse nada al respecto la cuestión queda abierta a ulteriores investigaciones. El explosivo: los jueces (los tres, por unanimidad) entienden que hay elementos de juicio suficientes para saber que procedía de la mina asturiana, aunque no sea posible determinar su marca o tipo. Llegan a esa conclusión no a través de los análisis científicos, sino a partir de la reconstrucción de los recorridos de los explosivos y de la actividad traficante de Trashorras. Dicho de otro modo, de forma coloquial: si ha quedado acreditado que Trashorras vendía explosivos, que los moros los compraban, que algunos los trasladaron a Madrid por diferentes vías, y que alguno de esos moros fue identificado como colocador de bombas en los trenes, ¿qué más da el tipo de explosivo? Bueno, es una manera de verlo, y he de decir que en lo que a la valoración de las pruebas se refiere mi confianza se inclina más hacia el buen criterio de Gómez Bermúdez y sus compañeros que hacia el de tanto juzgador aficionado como aparece últimamente.
Está luego el grupo de los que se han volcado, desde los medios de comunicación, en poner en duda la versión oficial. Básicamente, Luís del Pino y Federico Jiménez Losantos (a Pedro J. no le he oído todavía). He de decir que me han dado una sensación un tanto triste, agarrados a algún clavo ardiendo como la referencia del juez al extravagante recorrido de alguna de las pruebas: de la literalidad del texto se desprende que únicamente está reprochando una falta de coordinación entre comisarios y jueces a la hora de decidir dónde debían almacenarse los efectos recogidos en los andenes, pero nada más. Los jueces no albergan ninguna duda sobre que la llamada “cadena de custodia” de los objetos no se rompió nunca, y quién mejor que ellos para valorarlo. Muy convincente resulta la descripción del juez sobre los famosos sesenta y tantos objetos hallados en la Renault Kangoo, no observados en la primera inspección ocular efectuada desde fuera: se trata de muchos objetos si consideramos su número, pero perfectamente asumibles si vemos su tamaño. Miren, mi coche tiene fama de estar siempre vacío de todo tipo de trastos, pese a que hace casi siete años que lo tengo. Si uno mira por la ventana, e incluso si abre fugazmente el maletero, no apreciará nada digno de mención. Y sin embargo, si me pongo a vaciar todas las guanteras, portaobjetos y rinconcitos diversos hallaré sin duda algunas decenas de objetos, si como tales consideramos monedas, papelitos, un bolígrafo, una tarjeta, un chaleco, unos guantes de plástico, una botella de agua, un mapa, unas llaves, un paraguas plegable,…
Mi conclusión: me parecerá muy bien que la prensa siga investigando este asunto durante décadas, como el asesinato de Kennedy. Lo seguiré leyendo con atención, porque es apasionante y porque nunca se sabe dónde puede haber una verdad oculta. Pero en lo que a mí respecta el atentado del 11-M ha quedado razonablemente esclarecido en lo esencial. Si alguien tiene más pruebas, que las saque y tendremos un nuevo juicio. Pero lo que había sobre la mesa de la Audiencia es lo que refleja la sentencia. De momento, es lo más fiable que tenemos. Arcadi Espada hace hoy en su blog un análisis bastante certero. Con puntos discutibles, claro está, pero creo que razonablemente ajustado a la realidad objetiva.
Dependiendo de cómo reaccione el PP, esta sentencia puede convertirse en un trampolín para Mister Z de cara a las elecciones de marzo. Habrá que ver cómo afrontan los estrategas de Génova la situación, porque desde Ferraz la manipulación va a ser masiva.
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