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Antonio JaumandreuAntonio Jaumandreu

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Telón

Permalink 14.12.07 @ 11:55:35. Archivado en política

Lamento comunicar a los escasos, pero fieles e inteligentes lectores de este blog, que este artículo es el telón que cae sobre el escenario al finalizar la obra. Si lo prefieren, "the final curtain", según la primera frase de My Way, una de las mejores canciones de todos los tiempos, especialmente en la versión de Sinatra (¿es que hay otra...?).

Me he cansado. Estoy aburrido, asqueado, agotado, desmoralizado, decepcionado, y añadan ustedes todos los sinónimos y afines que encuentren en su vocabulario. Cansado de la política española, muy en particular de la catalana, un infame mercado en el que lo único que brilla, pero por su ausencia, es la falta absoluta de principios. Todo está en venta, todo es negociable, es el reino del relativismo moral más despótico. Un espeso manto cenagoso, pegajoso y asfixiante, legamoso diría una buena amiga, que se cierne sobre los individuos que aún desean serlo y no pasar a ser miembros aborregados de la colectividad manipulable. Parafraseando al anuncio que últimamente triunfa en la televisión, vivimos con la permanente sintonía del “esto no se toca, en el salón no se juega, en el sofá no se come...”, a la que sólo le falta ser emitida día y noche por altavoces colocados en cada esquina.

Creo que no exagero si digo que padecemos la clase política más lamentable que pueda imaginarse. Gentes que en cualquier país del entorno en el que se supone que debería moverse España no serían aceptados ni siquiera para desempeñar puestos de tercera fila. Nunca la gobernación del Estado y de sus Comunidades Autónomas había estado, salvo honrosas y escasísimas excepciones, en tan malas manos. La política es una auténtica pelea de perros que acaba contaminando todo lo que encuentra a su alrededor, y buena muestra de ello son los medios de comunicación, enzarzados en riñas barriobajeras capaces de erizar el vello de las personas sensibles.

Nada tiene valor: la vida o la muerte son ya cuestiones relativas. Se puede negociar con asesinos, si con ello se asegura la permanencia en el poder de una determinada pandilla de indocumentados. Se puede manifestar comprensión por siniestros mengeles de bolsillo que trituran fetos de ocho meses, porque en definitiva están en el bando de los abortistas y eso los sitúa automáticamente frente al conservadurismo, con lo cual sus crímenes merecen una cierta solidaridad. Todo vale. Y si eso sucede con la vida y la muerte, qué no pasará con conceptos más lejanos a la preocupación cotidiana del súbdito, como la nación, la igualdad o la verdadera libertad.

La lógica y el sentido común han perdido su lugar en este país. Palabras como dignidad, imparcialidad, sensatez, honor, objetividad, principios o valores han quedado arrumbadas en el baúl de los recuerdos, y además sin el menor atisbo de nostalgia para la mayoría de los ciudadanos españoles: son reliquias de otro tiempo, sin ningún valor en el mercadeo actual en que los votos se compran y se venden presupuesto en mano, y los ministros del gobierno de España se mantienen en su cargo más allá de los límites de la más flagrante incompetencia porque aquí solo rige el “y tú más”.

Estamos gobernados por un personaje siniestro, esquivo, turbio y peligroso. Peligroso por su insensatez y por su ambición desmedida, combinación explosiva donde las haya, y por su total carencia de escrúpulos a la hora de alcanzar sus designios, muestra viviente como nunca antes la hemos tenido del que gobierna no sólo para los suyos, sino en contra de quienes no lo son. Y tenemos enfrente a un supuesto líder incapaz de darle un vuelco a la situación, que camina con paso desconcertado hacia lo que promete ser una debacle, mientras a su alrededor sus propios compañeros esperan el desastre para postularse. Y entre tanto la nación se escurre por un sumidero que con cuatro años más de gobierno zapaterino puede alcanzar dimensiones de auténtico agujero negro que engulla la materia y la antimateria. Triunfarán las “nacioncillas rabiosas” que bautizó uno de los pocos políticos cuerdos que quedan en el páramo, igual que triunfan los hombrecillos rabiosos en la vida cotidiana: en la calle, en la carretera, en las tiendas y en los bares, en la prensa y en la televisión. Todo está a favor de quien más chilla, empuja y gesticula, y en contra de quien razona, argumenta y respeta. Todo son derechos, y ya no hay obligaciones. Todo son reclamaciones, pero ninguna responsabilidad. El poder difuso de las administraciones es cada vez más aplastante, porque ya se realiza al margen de la seguridad jurídica que antes protegía al ciudadano. Las administraciones simplemente incumplen de manera sistemática las leyes y las sentencias judiciales que no les convienen, y no pasa nada: en última instancia, paga el ciudadano. Pueden interferir impunemente en vidas y haciendas, y hasta en conciencias y lenguas, y lograr que en una parte de España uno no pueda estudiar en español, cumbre del sin sentido, o que un señor de Córdoba se empeñe en farfullar en un idioma que no es el suyo para hacerse perdonar su origen y así conseguir lo único importante, el poder.

Los túneles se hunden, los trenes no llegan los aeropuertos se colapsan, los hospitales se incendian, la ciudad queda sin luz, y la consecuencia es que queremos la independencia. Los que simplemente queremos la eficiencia somos unos crispadores profesionales, sólo equiparables a los que osan exhibir la bandera española o defender la Constitución, indefendible por otra parte a la vista de sus resultados. El dinero público se va en campañas publicitarias, y a través de las comunidades históricas (valiente filfa) en formar el espíritu nacional: televisiones y radios propias y tendenciosas, policía propia, política lingüística, selecciones deportivas propias, pseudoembajadas,... Miles de millones en la construcción nacional, mientras las infraestructuras se derrumban y los niños fracasan estrepitosamente en sus estudios aunque, magnífico consuelo, lo hacen en catalán. Y el ciudadano decide permitir que todo siga igual quedándose en casa a la hora de votar, y otorgando así carta blanca para que la casta dominante, integrada única y exclusivamente por nacionalistas, frente a la realidad social mucho más plural, se perpetúe en el poder.

No pasa nada. No pasará nada. No hay que esperar nada más que el desastre final, del que con seguridad, como de todas las guerras, surgirá un mundo nuevo que, sin embargo, no cabe esperar que sea mejor. Estamos derribando la sólida casa de nuestros ancestros, nuestra cultura, nuestros principios, para llenar el terreno resultante con un poblado de chabolas donde sólo rija el principio de que quien no llora no mama, y de que para mamar más hay que llorar más alto que el vecino. A última hora, la magnánima ubre del Estado acaba alimentando a quienes más protestan, en especial si para ello recurren a la violencia y la amenaza.

La justicia, que quienes nos dedicamos al derecho siempre considerábamos el último reducto de los hombres justos, el recinto mágico donde al final acababan devolviendo las cosas a su cauce, ya ha sido invadido y devastado por el virus de la política, y mientras los jueces ya salen de la oposición con la etiqueta de su adscripción política cosida a la toga, los periodistas se empeñan en considerarlos buenos o malos en función exclusiva de que sus fallos sean favorables o contrarios a las posturas que defienden ante sus micrófonos o en sus editoriales. Paradigma de esa valoración tan objetiva es lo sucedido recientemente, por ejemplo, con la acusación popular: es una figura jurídica ejemplar si nos permite empapelar a nuestros enemigos, pero abusiva cuando alcanza a los amigos. Vamos, que igual sirve para arremeter contra los del bórico, como para sentar en el banquillo al presidente de la AVT. ¿Es la institución el problema, o una vez más su uso partidario?

Y todo ello sin que sea de aplicación siquiera el consolador adagio del Cantar del Mío Cid: “Dios, qué buen vasallo, si hubiera buen señor”. No, buena parte de la ciudadanía española ya no merece ni esa especie de absolución última: es lamentable, y me duele especialmente decirlo, pero toda esa casta dominante que se extiende a políticos, intelectuales y comunicadores es ya un fiel reflejo de la mayoría social imperante, y eso es lo que hace la situación desesperada. España es Marte, y las Crónicas Marcianas de Sardà constituyen la mejor radiografía de la esencia mayoritaria de su ciudadanía.

Me he cansado de predicar en el desierto. Y no me refiero a la escasez de lectores, cosa que ni me preocupa ni me sorprende. De hecho, sí me ha gratificado enormemente la calidad humana de los que me han honrado con sus mensajes y con su fidelidad. Tampoco quiero decir que me considere mejor que nadie, ni ofendido porque mis opiniones, tan válidas o absurdas como otras cualesquiera, no lleven a ninguna parte. Es un hartazgo generado por la evidencia que se obtiene hablando con la gente, escuchando comentarios en televisión, o en la cafetería. Ya nada escandaliza, ya nada subleva, ya nada sirve para que la gente deje de serlo para dar un puñetazo en la mesa y convertirse en ciudadanos individuales, única calidad respetable y digna frente a la masa. Nada parece desgastar al poder, siempre que éste aparezca cubierto de la preceptiva pátina de progresismo. Se puede defender alternativamente lo blanco y lo negro, y si se cuenta con los medios de comunicación a favor nada de ello pasará factura, la contradicción y la inconstancia serán vistas como pragmatismo y “cintura política”.

Me exilio. De momento, a mi propio interior, al menos en lo que a la política se refiere. Me he hecho el firme propósito de no escribir más sobre estos temas, de no escuchar más tertulias políticas ni leer más artículos de opinión que los que me atraigan por su calidad literaria. Ni un minuto más de mi tiempo dedicado a la gran impostura. Tal vez más adelante venga otro tipo de exilio menos introspectivo y más real, pero ésa es otra cuestión. No me voy a privar de recomendar una serie de blogs: visiten inexcusablemente al amigo que escribe con germánica lucidez, aunque sea asturleonés, en “Desde el exilio”; al luchador suevo que gobierna “Lugo liberal” en medio de las galernas del incipiente nacionalismo gallego; al renacentista Granados, que se explaya en el relajante y magnífico “Y sin embargo se mueve”, y que además escribe formidables novelas históricas; a la luchadora Anghara que defiende con el más noble empeño y ejemplar abnegación la causa de la libertad desde “Es la libertad de expresión, idiotas”; a Angel, Frid y sus amigos que están poniendo en órbita con esfuerzo y éxito “Aragón Liberal”, cuyo título lo dice todo y no engaña; a Inmaculada Sánchez Ramos, que cuando tiene un hueco en sus mil obligaciones cotidianas nos deja pensativos con sus reflexiones “Desde la libertad”. A todos ellos los tienen en Foro Liberal, que es donde yo nací, y en donde se alojan y refugian otros muchos miembros de la resistencia, o de la disidencia si prefieren.

Sí, decididamente me gusta el término disidencia aplicado a nuestra postura. Ya no estamos ni en la oposición, sino directamente en la disidencia, en la resistencia discrepante al Régimen que las mayorías gobernantes nos están imponiendo con ánimo totalitario de impedir la alternativa normal en cualquier país plenamente democrático. España ya se divide en marcianos y disidentes.

A todos, muchas gracias. Si la inspiración me sorprende en alguna esquina traicionera quizá les describa una puesta de sol recortándose contra la silueta de la Ciudad Condal que se divisa en el horizonte desde mi ventana, o el placer de una exposición, o la anécdota banal, pero siendo sinceros hay que admitir que uno es más redactor que escritor, así que es poco probable.

Señoras, señores: gracias y hasta siempre.

Permalink 06.12.07 @ 20:40:09. Archivado en política

Un país a cámara lenta

Permalink 03.12.07 @ 16:47:03. Archivado en política

En Cataluña ha entrado en vigor la norma por la cual en todo el área metropolitana de Barcelona no se puede circular a más de 80 kilómetros por hora. Ayer tuve ocasión de comprobar que las señales han sido cambiadas y los paneles luminosos avisan con gran despliegue de imágenes de que lo que se pretende es reducir la contaminación y los accidentes.

La imagen era muy curiosa ayer domingo, una mañana soleada en la que por la autopista que lleva a la costa al norte de Barcelona circulaban apenas una decenas de coches, a velocidad ridícula, casi imposible. Tres carriles de magnífico asfalto y perfecta visibilidad, prácticamente vacíos, y los coches a ochenta por hora, sin atreverse a adelantarse los unos a los otros. La sensación era como la de aquellas películas de ciencia ficción de serie B, en que los abducidos por los extraterrestres se mueven con extraña lentitud, como guiados por una fuerza externa que marca sus movimientos. No falta mucho para que las autoridades catalanas nos digan cómo hemos de colocar las manos en el volante, y cuántas veces por segundo podemos parpadear mientras conducimos. Magnífica metáfora de la realidad catalana, por cierto.

Y a mí que me surge una duda siempre que me dicen que la menor velocidad reduce la contaminación. .. Vamos a ver, yo me desplazo cada día a 15 kilómetros de Barcelona. Suponiendo que lo haga a 120 kilómetros por hora, mi coche está en la carretera durante 7,5 minutos. Si voy a ochenta, el mismo recorrido dura 11,25 minutos. ¿Alguien puede asegurarme que mi vehículo ha contaminado menos yendo a ochenta, pese a que he aumentado el período de emisión de gases en un 50 %? Yo no lo veo muy claro, pero si hay algún ingeniero en la sala y me lo puede aclarar, será de gran ayuda. Quiero ser un ciudadano sostenible conde los haya, pero necesito que me convenzan con argumentos, qué le vamos a hacer: será por eso que no soy el catalán modélico.

Ah, y la traca final: el Director General de Tráfico pillado a 130 en un tramo señalizado a 90. Él, el gran Pere Navarro, el hombre que nos aterra con campañas sangrientas y terroríficas y que amenaza con enchironar a medio país, saltándose a la torera los límites de velocidad. Habrá dimitido ya, ¿no? ¿Que no? No me lo puedo creer...

Camarero, este café está frío: ¡quiero la independencia!

Permalink 02.12.07 @ 19:04:38. Archivado en política

Qué idiotez, ¿verdad? Pues no andan muy lejos los independentistas catalanes. En el Maresme, comarca costera al norte de Barcelona, cuelgan desde hace días pancartas con la siguiente e inteligente leyenda: “Hoy he vuelto a llegar tarde al trabajo por culpa de RENFE. ¡Por eso quiero la independencia!”. Palabra de honor, las he visto. Más o menos el mismo era el trasfondo de la manifestación del sábado en la capital catalana: los trenes van mal, luego queremos la independencia. Con el desparpajo que les caracteriza, los políticos catalanes (excepción hecha del PSC, que se moría de ganas pero tenía el corazón partío) aplican el axioma que les es propio e indiscutible: cualquier cosa, si la gestionasen los nacionalistas catalanes, funcionaría mejor. Algo que nunca ha sido demostrado, por cierto, pero tanto da: ¿se dan cuenta de que hace muchos años que, salvo contadas y muy honrosas excepciones, los políticos han renunciado a discutir las afirmaciones de los nacionalistas, dándolas sin más como hechos probados? Y entrando acto seguido, claro está, directamente en la negociación sobre cómo compensar con transferencias y dinero el supuesto agravio.

Hoy mismo el diario El Mundo revela en sus páginas de economía que el gobierno no publica sus balanzas fiscales “para no desmentir a los nacionalistas”. Quien lo entienda que me lo explique: resulta que al parecer tenemos guardadas en un cajón las pruebas que demostrarían que uno de los argumentos más recurrentes del independentismo es falso. Pero no las exhibimos, no se vayan a ofender los farsantes. Claro, necesitaremos sus votos en la próxima investidura…

Pero es que además, a mi modo de ver, es imposible elaborar una balanza fiscal que dé un resultado mínimamente objetivo e imparcial. Por ejemplo, si nos referimos al IVA, ¿quién soporta realmente el coste del impuesto, la empresa que lo liquida a Hacienda o el consumidor final que en definitiva es quien lo paga? Es decir, si mi fábrica situada en Cataluña tiene su principal cliente en Segovia, si a él le facturo el 90 % de mis ventas más el 16 % del IVA, ¿quién hace el esfuerzo fiscal, de dónde sale en definitiva el dinero: de mi bolsillo o del de quien me ha pagado a mí antes? Bien, no se me ofendan los nacionalistas, planteémoslo a la inversa: una fábrica de tapones de corcho con sede en Extremadura, que vende el 90 % de su producción a los fabricantes de cava catalán por valor de un millón de euros, más 160.000 de IVA. Los cavistas pagarán al empresario extremeño 1.160.000 euros, y éste liquidará a Hacienda los 160.000 menos el IVA deducible de que disponga. ¿Es justo que consideremos ese pago imputable al esfuerzo fiscal del fabricante de tapones, cuando los 160.000 euros han salido de la empresa de cava? Que a su vez lo percibirá de sus compradores, que probablemente estén repartidos por toda España. Bien, yo no tengo la respuesta, evidentemente: tan sólo pretendo decir que elaborar una balanza fiscal rigurosa e inapelable es imposible, y que por tanto los resultados serán siempre a conveniencia de quien la encargue.

¡Euskadi nos roba!

Permalink 01.12.07 @ 13:48:50. Archivado en política

Ahora resulta que cuando alguien por primera vez se lanza a publicar balanzas fiscales, vieja aspiración del nacionalismo catalán (que no del vasco, luego se verá porqué), las cifras no arrojan los resultados esperados.

El BBVA ha publicado un estudio que demuestra, oh cielos, que el contribuyente madrileño es el que más aporta a la solidaridad interterritorial. Las reacciones han sido diversas: desde un vástago de Pujol que no ha tenido mejor ocurrencia que animar a Madrid a sumarse a la reclamación de una nueva financiación, hasta quienes reprochan total falsedad al estudio, por omitir según dicen determinadas inversiones en aeropuertos y museos.

La primera consecuencia de todo ello, y probablemente la única que se pueda sacar en claro al final, es que lo de las balanzas fiscales es una auténtica filfa. De entrada, porque no hay un método comúnmente aceptado que permita llegar a unas conclusiones objetivas, sino que, como en el gazpacho, cada uno tiene su receta que probablemente vendrá dada por el interés político que le guíe. Aunque en honor a la verdad hay que decir que merece aparentemente mayor credibilidad el informe de una entidad bancaria en principio neutral que el de una fundación presidida por un destacado dirigente de ERC.

La segunda conclusión es que, como habitualmente sucede con el nacionalismo, la discusión es inacabable por mucho que los datos se desplomen de forma aplastante sobre sus argumentos. Hasta ahora, las balanzas fiscales serían la revelación máxima, definitiva, total, que acabaría por dejar en evidencia al estado opresor. Ahora resulta que no está tan claro, sino más bien lo contrario… pues no pasa nada, vamos a otra cosa y sigamos lamentándonos, no sea que la realidad de las cifras, una vez más, nos chafe el espléndido banderín de enganche del victimismo y el expolio, esa leyenda urbana…

En tercer lugar, obtenemos la demostración palmaria de que los nacionalismos no pretenden sino la destrucción del Estado, y para nada la equidad en el reparto. No siendo así, sería lógico esperar que los catalanistas clamasen ahora contra la comunidad vasca, que merced a unos privilegios que podemos calificar sin exageración de feudales, insolidarios, abusivos e injustificados, acaba resultando beneficiaria neta en el reparto del pastel. O sea, que una de las comunidades más ricas e industriosas de España (y una de las que más se queja de la opresión española) recibe cada año dinero de las demás comunidades, en lugar de aportar. Quizá debieran los nacionalistas catalanes modificar el objetivo de sus iras y sus reivindicaciones, en lugar de unirse como hacen a los vascos en todas sus reivindicaciones. Pero claro, eso sería así si el objetivo fuese realmente obtener un trato justo para todos, y no lo es: la meta final de unos y otros nacionalistas es cargarse la estructura actual del Estado, y para ello están dispuestos a tragar las ruedas de molino de la evidencia: Cataluña no le está dando dinero a Madrid. Se lo está dando, entre otros, a Vitoria. ¡Euskadi nos roba!

¿Quién teme al fascismo feroz?

Permalink 30.11.07 @ 20:18:02. Archivado en política

Siempre he pensado que algo no funciona en un país, en una sociedad, en los que el apelativo “comunista” todavía no es considerado un epíteto denigrante, un insulto como lo es el de “fascista”. No es una exclusiva española, por supuesto, sino que el curioso fenómeno se extiende por todo el mundo, en algunos lugares con más intensidad que en otros. Pero ciertamente en nuestro país la cuestión alcanza niveles sonrojantes, en especial a raíz de las últimas tendencias en materia de lo que se ha dado en llamar memoria histórica.

La perversión del lenguaje es total: si unos vándalos son neonazis o fascistas, a los de enfrente no se les califica de comunistas, sino de antifascistas, con lo cual automáticamente se está justificando de alguna manera su actuación: tan sólo están reaccionando a la agresión fascista. Hace poco, con ocasión del 20-N, se celebró en Tele5 un pseudodebate sobre grupos fascistas. Pilar Rahola, que evidentemente sabía de antemano a lo que iba, se ausentó diciendo que ella no compartía mesa con fascistas. ¿Haría lo mismo con comunistas?

El fascismo causó sin duda millones de víctimas a lo largo del siglo XX, especialmente en su primera mitad. Podríamos debatir largamente si determinadas dictaduras posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial eran fascistas o eran totalitarismos de otro tipo. Pienso en Pinochet, Videla, Franco, Stroessner, Somoza, pero tanto da: contabilicemos sus muertos en el haber del fascismo. Al menos igual número de víctimas causó el comunismo. Y lo que es peor: las sigue causando. Esa es una diferencia fundamental con el fascismo: éste nació y murió en un plazo relativamente corto, en medio de una orgía de fuego y destrucción, mientras que el comunismo, que participó en esa matanza desde el bando contrario, persistió en su empeño durante décadas, y de hecho persiste en algunos lugares. También es interesante profundizar en el estudio de hasta qué punto los fascismos europeos surgieron precisamente como reacción a la aparición previa del comunismo soviético, pero en cualquier caso eso no justificaría sus desmanes, que curiosamente nadie, excepto un puñado de iluminados, discute. No sucede lo mismo con las atrocidades del comunismo, negadas o justificadas por multitud de intelectuales y políticos de todo pelaje. En España, sin ir más lejos, tenemos al inefable Llamazares defendiendo la dictadura cubana y a unos cuantos auténticos criminales de guerra de los años 30 en nuestro país.

Sigamos con la comparación: visite usted cualquier librería, grande o pequeña. Sin problemas de ningún tipo encontrará usted multitud de libros que loan, alaban o analizan con benévolos criterios a personajes como Ché Guevara, Fidel Castro y otros. Busque usted, si tiene interés, que ya son ganas, alguna obra que con similar talante justifique los crímenes del nazismo. No sólo no la hallará, sino que según y cómo puede acabar procesado por un delito tan peculiar como el de negación del holocausto. Hay en Barcelona una librería, llamada Europa para mayor escarnio, donde una pandilla de miserables divulga libros que niegan o cuestionan los crímenes nazis, organizan conferencias a las que invitan a personajes tan indignos como un líder del Ku Klux Klan, o vende ediciones comentadas del Mein Kampf. Su dueño ha sido detenido, procesado, condenado, su local registrado, sus libros confiscados,… ¿Pasaría lo mismo si ese mismo personaje se hubiese volcado en propagar la ideología comunista e idolatrar la figura de Stalin en lugar de la de Hitler? Apunte para el debate en otro momento: ¿debe prohibirse la difusión de ciertas ideas? ¿Quién puede hacerlo?

Item más: ¿existe actualmente alguna dictadura fascista en el mundo? Curiosamente pueden citarse unas cuantas comunistas, y otros tantos regímenes que bajo una apariencia supuestamente democrática encubren el germen de una dictadura de izquierdas. Corea del Norte es el paradigma, por supuesto, pero ahí están Cuba, Venezuela, China, Bolivia,… Por no hablar de los movimientos terroristas, guerrilleros, subversivos o como se les quiera llamar: ¿dónde hay terrorismo fascista que ponga en jaque a gobiernos y estados, dónde hay bandas organizadas neonazis que supongan un verdadero desafío al poder democrático de un país? Sí las hay en cambio en el terreno contrario, y Colombia es el ejemplo perfecto de este asunto, sin perder de vista la ideología leninista de ETA para no irnos tan lejos.

Otro tema que nos llevaría muy lejos, y que podemos dejar para mejor ocasión, es la interesada identificación que desde los medios de la izquierda se ha hecho y se hace, con enorme éxito por cierto, entre los fascismos y la derecha, por muy democrática que esta sea en sus comportamientos e historiales. Daría mucho de sí un debate sobre si el nazismo, que por cierto no es más que abreviatura de nacional-socialismo, aunque eso casi siempre suele omitirse cuidadosamente, era un sistema político que por sus fundamentos resultaba más próximo al socialismo o al liberalismo conservador. Desde luego que si nos guiamos por algunos caracteres básicos como la primacía del estado frente al individuo, la colectivización de medios de producción, la planificación económica, la propaganda y la penetración estatal en todas y cada una de las facetas de la vida privada, la aversión al catolicismo y el carácter policíaco del estado, habremos de convenir que poco o nada tienen que ver con lo que tradicionalmente se ha considerado la derecha, y mucho en cambio con la izquierda, por definición anticapitalista, antirreligiosa y defensora de los intereses colectivos frente a los individuales.

En definitiva, ¿quién teme al fascismo feroz? ¿No estaremos nuevamente ante un espantajo sumamente útil para, debidamente magnificado, convertirlo en instrumento propagandístico y justificar así la eterna lucha contra un enemigo prácticamente inexistente?

Los anormales

Permalink 29.11.07 @ 17:38:09. Archivado en política

La ministra de Fomento sostiene que la gente normal le envía cartas dándole apoyo y felicitándole por su gestión. Incluso ciudadanos catalanes. Bueno, será que el criterio de normalidad se está alterando, modificándose a la baja. Nada extraño por otra parte en la era zapaterina: de hecho el nivel de exigencia en todos los aspectos se ha degradado de forma alarmante en los últimos tiempos, y la prueba viviente de ello la constituye precisamente doña Magdalena que, si exceptuamos el mandato de Zapatero, no podría haber sido ministra del gobierno de España ni en una película de Esteso y Pajares.

La ministra de Fomento está adornada de múltiples virtudes, y al parecer su reciente periplo catalán le ha permitido añadir a su baúl la del victimismo: me critican por mi sonrisa, por mi vestido, por haber nacido…, clama melodramática en los pasillos del Congreso, cual Sarah Bernhardt sureña. No, mire: la critican por incompetente, por soberbia, por negligente, por arrogante, por maleducada, por embustera, por ignorante, por despótica, por irrespetuosa. Vamos, que motivos para criticarla no faltan, mucho antes de reparar en su vestuario o su sonrisa, sin duda arrebatadora. El problema no está en que personajes como usted nazcan, al contrario, que de todo ha de haber. El problema verdadero estriba en que en la España zapaterina gente como usted pueda llegar a ministro del gobierno.

Ayer mismo superó usted, si la memoria no me engaña, el listón de los desplantes a la soberanía popular, llegando veinte minutos tarde a la sesión de su propia reprobación, y haciéndolo además saludando al tendido en el más torero de los estilos. Nuevamente el problema no es usted: la ignorancia unida a la soberbia constituye una mezcla explosiva. No, el problema es que la banda de indocumentados que ocupa los bancos del PSOE le aplaudió a su entrada, uniendo a la suya su propia burla a los ciudadanos allí representados.

Eso sí: en su excursión catalana la ministra aprendió a sustituir con gracejo incomparable el tradicional “cercanías” por un saleroso “rodalies” con el que tal vez esperaba congraciarse con algún mandamás nacionalista. Vano intento. Se le da mejor lo de “antes partía que dimitía”. ¿O era antes muerta que doblada? ¿O antes sencilla que…? No sé, ahora me he hecho un lío. Me estaré volviendo normal, como la ministra.

Que reste-t'il?

Permalink 25.11.07 @ 13:35:28. Archivado en política

Que reste-t’il de nos amours, que reste-t’il de ces beaux jours, une photo, vieille photo de ma jeunesse…

Los más viejos recordarán esta hermosa canción francesa en la voz de Charles Trenet o de Gilbert Bécaud. “¿Qué queda de nuestros amores, de aquellos hermosos días? Una foto, una vieja foto de mi juventud…”. Algo semejante, aunque con menos amor pero igual nostalgia, le debe estar pasando a nuestra sentimental izquierda en las últimas semanas. ¿Qué nos queda del recuerdo idealizado de aquellos días de oposición feroz, romántica, en que la progresía en pleno tomaba calles y plazas (y no tomaba emisoras de televisión o radio porque ya las tenía casi todas) en gloriosas manifestaciones? Lo que queda es eso, las fotos, las viejas fotos de aquella época, y en muchos de los participantes e inductores la convicción de que, pese a todo, aún pueden exprimirlas electoralmente para sacarles unas gotas más de rentabilidad.

Las fotos y los recuerdos, porque la realidad, ingrata ella, se ha empeñado en estas últimas semanas en privarles de cualquier argumento. Hagamos memoria: la embestida final contra el gobierno del PP fue larga y continuada, pero tuvo tres argumentos estelares: la guerra de Irak, luego utilizada para relacionarla con el atentado del 11-M, el naufragio del Prestige y el accidente del Yak42. Como si alguien hubiese hecho sonar las trompetas de Jericó, las sólidas murallas del antiaznarismo se han desplomado de forma consecutiva en cuestión de días.

Primero fue la sentencia del juicio sobre el atentado de Madrid, que para escándalo de algunos descartó la relación entre la foto de las Azores y el ataque a los trenes. Luego apareció un estudio encargado por la Junta de Galicia en el que al parecer se viene a decir que la gestión de la crisis por parte de las administraciones populares fue poco menos que ejemplar, una vez producida ya la catástrofe. Y por último la Audiencia Nacional acaba de archivar la causa por el accidente de un avión en Turquía, en el que murió una sesentona de militares españoles, por entender que no existen las responsabilidades que se imputaban al gobierno de Aznar y en particular a su ministro de defensa, Federico Trillo. Si quieren añadan como guinda la histérica campaña contra Alvarez Cascos con motivo de unos supuestos “agujeros” próximos al trazado del AVE a su paso por Guadalajara o Zaragoza, y compénsenla con la brillante gestión de Magdalena Alvarez, y se darán cuenta de dos cosas: primero, que casi todo aquello fue mentira. Segundo, que tanto da, porque la fuerza de la propaganda es tan inmensa que dio sus frutos en aquel momento y probablemente ocultará ahora estas significativas novedades.

¿Puede un sesudo informe competir con una popular presentadora de televisión chapoteando entre los restos del naufragio? ¿Es capaz una sentencia judicial de suplir la patética imagen de unos familiares de militares fallecidos insultando al ministro en los pasillos del Congreso? ¿Podrá otra sentencia sustituir los lemas de “Aznar asesino”? En absoluto. La verdad suele ser aburrida, poco espectacular, fría. Pero no deja de ser la verdad, y a quienes todavía mantenemos algunos principios nos reconforta.

Las víctimas

Permalink 24.11.07 @ 17:50:40. Archivado en política

Ellas son las únicas protagonistas del día de hoy, y muy a su pesar de buena parte de la primera legislatura Zapatero. Intercalo lo de primera por dos motivos opuestos: la sensación de que va a ser muy difícil evitar que haya una segunda, y el deseo ferviente de que estos cuatro años sean un paréntesis, una especie de enajenación nacional transitoria que pueda ser corregida en el próximo mes de marzo.

Preguntas en positivo y en negativo

Permalink 21.11.07 @ 16:27:01. Archivado en política

Este fin de semana, Pedro J. Ramírez en El Mundo y Juan Carlos Girauta en Libertad Digital han ilustrado espléndidamente las dos posturas entre las que oscila el debate público sobre la actitud que debería adoptar el Partido Popular ante las próximas elecciones generales. Ambos artículos merecen la pena en su integridad, pero por necesidades de espacio voy a reproducir tan sólo los dos párrafos en los que entiendo se resume la tesis de cada uno de ellos.

Dice el director de El Mundo: “casi cuatro años después de su derrota en las urnas, el PP continúa siendo rehén de aquellas equivocaciones y la madre de todos sus problemas es la pérdida de los principales atributos que durante la década anterior caracterizaron su centralidad. El PP está dirigido por gente inteligente, atractiva y cargada de ingenio pero vuelve a ser percibido como un partido duro, inflexible, anticuado y antipático que reacciona a golpe de calentón. En gran medida ello se debe a la eficaz labor de propaganda de sus adversarios y al desequilibrio mediático -fruto de la mezcla de desconfianza y displicencia de Aznar hacia quienes más podían sintonizar con su proyecto-, pero también a la disposición de la cúpula del partido a dejarse arrinconar, como en los tiempos de Fraga, en posiciones políticas que suscitan el entusiasmo de los incondicionales -y estamos hablando de unos cuantos millones de votantes-, pero difícilmente servirán para atraer en un grado suficiente ni a los moderados indecisos ni a los jóvenes que se incorporan al proceso de participación política."

Dice Girauta: "Dado que no se mueven votos del PSOE al PP en una sola legislatura, no hay motivo para renunciar a nada a fin de caer bien a los votantes del partido que ha querido cambiar el régimen del 78. Al PP le basta con seguir donde está, donde ha estado toda la legislatura, dejando que la hemorragia (por leve que sea) de votos socialistas hacia IU o hacia la abstención, siga su curso natural."

En definitiva, uno aboga por lanzarse a la caza de los que denomina “moderados indecisos” y de los nuevos votantes, y el otro apuesta por cultivar a los propios, ignorar a los demás y confiar que los votos que el PSOE pierda por la izquierda y por la abstención le den la mayoría al PP.

Suelo coincidir con Girauta, en especial en todo lo que se refiere a Cataluña, pero en este caso me da la sensación de que no aspira a que el PP gane las elecciones, sino a que las pierda el PSOE. No intenta ampliar base electoral, sino que confía en que el PSOE vea la suya reducida. Bien, aceptemos que el resultado final será el mismo en uno u otro caso, pero está claro que esta opción no resulta muy motivadora: llama a ganar por abandono del contrario, no por entusiasmo de los propios. Y eso nos aboca nuevamente al carácter excepcional de las victorias del PP: la derecha sólo puede ganar si la izquierda se abstiene o se fracciona, pero nunca por méritos propios. Y aún esto es discutible, puesto que la victoria en escaños del PP no garantiza, y esta vez menos que ninguna otra, que una amalgama informe de todos los demás partidos no aúpe de nuevo a Zapatero a la presidencia, dada su comunidad de intereses.

¿Se debe esta postura de Girauta a la convicción inconfesa de que el PP no es capaz de arañar ni un solo voto más allá de sus fieles más convencidos? Y si es así, ¿es éste un problema del partido, del programa o de sus líderes? Parece que Girauta renuncia o se niega a aceptar que exista una bolsa de votos que puede votar al PSOE o al PP en función de muy diferentes factores, y menciona tan sólo la imposibilidad metafísica de que un socialista pueda votar al PP. De acuerdo, pero ¿y los no socialistas que tampoco digieren bien al PP? ¿No vale la pena aproximarse a ellos, o es que no existen?

Es un debate abierto, y el mejor lema es el título de ambos artículos. Pedro J. titula “¿Puede aún ganar el PP las elecciones?”, y Girauta “¿Puede aún perder el PP las elecciones?”. Desde luego, la respuesta es afirmativa en ambos casos. Pero es tristísimo y preocupante que a estas alturas, y con lo que ha caído, aún estemos haciéndonos esta pregunta.

El cobardón de Chávez

Permalink 20.11.07 @ 21:34:31. Archivado en política

Pretende hacer creer ahora el caudillo venezolano que no oyó el estentóreo “¿por qué no te callas?” de Don Juan Carlos. Sorprendente, porque el reproche retumbó en la sala (el Rey no estaba ante el micrófono), y en las imágenes puede apreciarse como Chávez calla y hace un significativo gesto con la cabeza, una leve y sorprendida inclinación.

Por supuesto que lo oyó. Sucede que a Chávez le ha sentado fatal que alguien, por primera vez, le haya hecho callar. Y que las imágenes hayan dado la vuelta al mundo, pero sobre todo hayan sido vistas en su país, la maltratada Venezuela donde la frase parece haberse convertido en bandera y lema de la oposición que intenta frenar el proceso revolucionario y totalitario del dictador en ciernes y golpista confeso.

Todos nos hemos encontrado alguna vez en una situación tensa que, una vez pasada, hemos reconstruido mentalmente imaginando lo que le hubiésemos dicho al otro, y lamentando que el ingenio no nos haya asistido en el momento crítico, o que el nerviosismo haya bloqueado nuestra natural inventiva.

Ahora recorre Chávez el mundo abalanzándose sobre cualquier micrófono indefenso que encuentra para bravuconear: “suerte que no lo escuché, suerte tuvo el rey…”. Menos lobos, caperucita: lo escuchaste perfectamente, y te quedaste en blanco, fulminado. Y en tu país han visto por primera vez cómo alguien te callaba. Pésimo precedente para el más locuaz de los aspirantes a sucesor de Castro en ese peculiar “club de la comedia” que constituyen las interminables alocuciones de los líderes comunistas hispanoamericanos.

En cambio, otra de las cosas que va pregonando últimamente me resulta, no sé porqué, más verosímil: que el gobierno español va como loco implorando un comunicado conjunto que zanje la cuestión. Será que imaginar a Moratinos implorando no me resulta difícil. Será que suponer a Zapatero ejerciendo de felpudo ante un dictador no me es extraño. Será. Bastaría con desmentirlo, ¿no?

Cachondeíto

Permalink 17.11.07 @ 15:14:52. Archivado en política

El presidente Aznar compareció anoche en el show televisado de un conocido humorista. En un sketch preparado de antemano, el humorista se presentó en el plató con la camisa ostensiblemente manchada de negro, disculpándose por ello ante el presidente. Aznar, con la sonrisa bailándole en los ojos, siguió el guión diciéndole “no te preocupes, hombre. Ya entiendo, habrás venido paseando por las costas gallegas, ¿no?, ahí donde el Prestige…”, para prorrumpir a continuación en una risa cómplice que fue acogida con aplausos por el público.

El presidente Zapatero compareció anoche en el show televisado de un conocido humorista. En un sketch preparado de antemano, el humorista fingió llegar tarde, disculpándose por ello ante el presidente. Zapatero, con la sonrisa bailándole en los ojos, siguió el guión diciéndole “ya, habrás venido con cercanías, ¿no?”, para prorrumpir a continuación en una risa cómplice que fue acogida con aplausos por el público.

Bien, una de estas dos situaciones no se ha producido, pero la otra sí. Una de ellas hubiese provocado manifestaciones callejeras convocadas por la oposición, plenos extraordinarios, peticiones de dimisión, proclamas inflamadas, acusaciones de insensibilidad y sangrantes parodias televisivas, con repetición una y otra vez del sketch. La otra no. Una de ellas hubiera sido explotada hasta la saciedad y oportunas encuestas hubieran ratificado la vertiginosa pérdida de popularidad del impertinente líder. La otra no. Es sencillo: una de ellas la hubiera protagonizado un líder de la derecha y la hubiese utilizado la izquierda y los nacionalistas. La otra la ha protagonizado el líder de la izquierda… y el resto del universo la ha acogido con considerable suavidad. Es la bula de la izquierda, la enorme ventaja con la que parte el izquierdismo en la vida política española.

Zapatero se ha permitido mofarse de los usuarios de cercanías en el programa de Buenafuente. Debe ser una aplicación práctica de aquel reciente lema según el cual “todo puede decirse con una sonrisa”. Pues sí, se ve que sí. Un presidente del gobierno le puede decir a sus ciudadanos, con la sonrisa en los labios, que son unos pringados que pagan sus impuestos para padecer unas infraestructuras indignas de la supuesta octava potencia mundial. Y no pasa nada, precisamente en una comunidad en la que los socialistas gozan de unas cotas de poder tan apabullantes que rozan lo hegemónico. ¿Qué ha de suceder para que los ciudadanos, y en este caso muy particularmente los catalanes, nos demos cuenta de que “s’en foten de nosaltres”, y reaccionemos de la única manera que podemos hacerlo, que es en el momento de votar?

Pues sí, parece que algo se mueve

Permalink 13.11.07 @ 17:12:16. Archivado en política

En Cataluña, quiero decir. Los últimos pronunciamientos de empresarios distinguidos son realmente interesantes, por decir lo que dicen y por venir de quien vienen. Lo de ayer en el Círculo de Economía, por ejemplo, me ha dejado petrificado. Uno puede encontrar razonable que José Manuel Lara Bosch (Planeta, La Razón, Avui, Casa del Libro, Vueling y no sé cuántas cosas más) se desmarque del discurso nacionalista, y lo cierto es que lo que resulta extraño es que no lo hiciese antes. Pero es que quien se destapó de manera absolutamente sorprendente fue Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell. La sólida entidad bancaria pasaba por ser (si excluimos a La Caixa, que no es propiamente un banco) el paradigma de catalanidad y aplauso constante al poder de la Generalitat. Muy mal deben verse venir las cosas cuando su presidente sale diciendo, negro sobre blanco, que nos ha resultado y nos resulta muy cómodo a todos, políticos y empresarios, tener siempre un culpable a 600 kilómetros de distancia, y reprochando, con tintes de severa autocrítica, el alarde de victimismo cotidiano.

Lara se permitió incluso recordar que FECSA y ENHER eran empresas catalanas, que cuando las cosas vinieron mal dadas, básicamente por una lamentable gestión, optaron por socializar las pérdidas pidiendo ayuda al Estado... español, por supuesto. Y que hoy nos quejamos de la gestión que han hecho, pero olvidamos que estuvieron en manos catalanas y no fuimos capaces de sacarlas adelante.

Contrasta todo ello con la sorprendente arremetida de la víspera, por parte de Joan Rosell, que siempre había pasado por próximo al PP, y que preside Fomento del Trabajo Nacional, tradicionalmente la patronal menos nacionalista de las que operan en Cataluña, filial de CEOE. Rosell clamó por la publicación de las balanzas fiscales, e insistió en la leyenda urbana de la falta de inversiones del Estado en Cataluña, argumento recurrente en el nacionalismo más rancio.

Repito que lo del presidente del Sabadell es lo más sorprendente, y tratándose de un banquero hay que estar seguro de que se siente con las espaldas bien cubiertas. ¿Algo se mueve en Cataluña, empieza el dinero a decir basta a tanto experimento social, a tanto afán separador, a tanto progresismo de salón, a tanta administración socialista / comunista / ecologista / separatista superpuesta? No sería mal comienzo, a ver quién sigue, porque tales pronunciamientos provocan necesariamente alineamientos posteriores. Y a ver quién, de entre los políticos, recoge el guante y da la cara ante el empresariado. Ya debería estar Rajoy en el puente aéreo camino de Barcelona, porque los líderes de que dispone aquí, francamente, no dan la talla ante tales interlocutores.

Prepárese, Majestad

Permalink 11.11.07 @ 19:02:07. Archivado en política

No le va a salir gratis al Rey su gallarda actuación de ayer en Santiago de Chile. Y no porque el insufrible y narcisista dictador venezolano vaya a declarar la guerra a España, no, aunque sin duda se las ingeniará para intentar ensuciar la imagen de nuestro Monarca con la ayuda de los abundantes petrodólares con los que, paradójicamente, no es capaz de sacar de la miseria a su pueblo (lógico por otra parte: los déspotas socialistas sólo tienen posibilidad de perpetuarse en la medida en que prometan luchar contra la miseria, y para ello precisan justamente que esa miseria persista).

Quien no se lo va a perdonar es José Luis “Rencor” Zapatero, que bastante mal lo estaba pasando ya teniendo que defender con la boca pequeña a Aznar. Sí, con la boca pequeña, porque no otra descripción merece esa defensa que requiere dejar claro de entrada que él está en las antípodas de la ideología del anterior presidente. Vamos, que su mandato fue un accidente que no pudimos evitar y que lamentamos mucho, y que justifica los ataques de Chávez, pero mira, los ciudadanos son así y a veces se equivocan, son los problemas de la democracia, ése vino a ser el mensaje de la forzada defensa zapaterina. A todo eso, y como paréntesis, una pregunta a quienes entiendan de estas cosas: si el Jefe del Estado se levanta y se larga, ¿es normal protocolariamente que el Presidente y el Ministro de Exteriores se queden ahí sentados? No me imagino a la Reina de Inglaterra abandonando airada una reunión, y a Tony Blair permaneciendo en la mesa mirando al suelo.

Entre los malintencionados y los berzotas, Su Majestad lo tiene crudo, y bien que intentará el Señor Z reconducir la marea en su propio beneficio. Hay quienes aúnan ambas categorías, Llamazares sin ir más lejos, a quien ha faltado tiempo para cargar contra el Rey. Faltan en la lista todavía los alegres chicos de la Esquerra Republicana, y probablemente algún que otro nacionalista vasco. La Cuatro ya ha sacado las cámaras a la calle para preguntar al pueblo soberano qué piensa de la contundencia real, y ya ha recopilado, sorprendentemente, casi un empate entre quienes lo aplauden y quienes reprochan un exceso de vehemencia. Los programas de televisión ya deben andar preparando sus parodias, y por supuesto Chávez, Ortega, Castro o su momia, Morales y otros estadistas ya estarán desempolvando sus mejores soflamas anticolonialistas, a las que no tardará en unirse seguramente el rey marroquí. ¿Debe esperar el Rey una defensa cerrada por parte del Señor Z? Ni pensarlo. Le dejará a los pies de los caballos e intentará templar gaitas con toda esa panda de revolucionarios de opereta, y al propio tiempo desgastar la figura del Monarca. El espíritu de su abuelo le debe estar susurrando al oído que aproveche la ocasión.

Quizá el Rey deba empezar a reflexionar sobre las amistades y enemistades a que nos somete la política exterior del Señor Z. Y no solo la exterior: en definitiva, el dictador venezolano no hizo sino repetir lo que José Blanco, Diego López Garrido y otros dicen aquí a diario. Piense Su Majestad en la antipatía de Aznar, y en los socios internacionales que entonces teníamos. Piense y compare.

Marianico

Permalink 08.11.07 @ 15:15:42. Archivado en política

Dos marianos tenemos en activo en la política nacional. Los dos con barba entrecana y gafas. Uno líder de la oposición y el otro ministro de Justicia. Ahí acaban las similitudes. El señor Rajoy suele ser respetuoso, irónico y prudente, tímido y en ocasiones inseguro, con escaso afán de protagonismo y expresión a menudo embobada. Creo que lo más duro que nunca ha salido de su boca fue aquello de “bobo solemne” referido al Señor Z. El señor Fernández Bermejo, por el contrario, es bravucón, zafio, se gusta un montón y tiene una preocupante tendencia al sectarismo y sobre todo a olvidar que es el ministro de Justicia del gobierno de España, y que semejante cargo, que lleva aparejado el muy rimbombante de Notario Mayor del Reino, exige un comportamiento digamos más institucional. Vamos, que es el ministro de Justicia de todos los españoles, y no sólo el de los bravucones y zafios.

Ayer, sin ir más lejos, se marcó unos sarcasmos, en su estilo tabernario habitual, contra José María Aznar fingiendo no saber de quién le hablaban. Es fácil imaginarle acodado en la barra del bar. No un bar cualquiera, no: uno de esos con calendario de mujer recauchutada colgado encima de la plancha, fosilizada ensaladilla rusa en la vitrina, máquinas tragaperras atronando con la melodía de los pajaritos y el suelo junto a la barra lleno de servilletas de papel arrugadas, colillas y huesos de aceituna. Uno de aquellos locales cuyo olor queda impregnado en la ropa durante días. Ahí está nuestro Mariano, con el palillo en la comisura de los labios y la cerveza en la mano, deleitando a la parroquia con sus ocurrencias. “¿Aznar? ¿Y ése quién es?”.

Es el hombre que receta aceite de ricino para la oposición, el que luchó contra nuestros padres (y contra el suyo propio, a lo que cuentan las crónicas) para volver a hacerlo contra los hijos. El comisionado por el Señor Z para domeñar la justicia, último reducto de resistencia a la revolución sonriente. Sin duda, querrá forjarla a su imagen y semejanza. Vayámonos acostumbrando a que la imagen de la Justicia deje de ser la doncella de ojos vendados y balanza y espada en ristre, para adoptar las formas de la chica recauchutada del calendario. Pronto las sentencias nos llegarán con lamparones de aceite, dictadas y redactadas en la mismísima barra: “Marianico, aparta el bocata de sardinas, que lo estás poniendo todo perdido...”.

¿Qué problema tienen con la COPE?

Permalink 07.11.07 @ 09:49:19. Archivado en política

Vamos a ver, ¿tan grave e insostenible resulta para el “sistema” que exista una emisora, una sola, que sea declaradamente antisocialista, antinacionalista, y en definitiva antiprogre? Podríamos encontrar alguna otra más o menos centrada, como ocurre por ejemplo con Onda Cero, donde Carlos Herrera sacude estopa cada mañana a Zapatero y sus muchachos. Pero las demás, con sorprendente y casi soviética unanimidad, constituyen prácticamente el llamado cordón sanitario contra “la derecha”, esa especie de monstruo peludo que sirve de chivo expiatorio de todos los males.

Añadamos las cadenas televisivas, que no difunden precisamente los valores del liberalismo y la derecha civilizada, y tendremos un panorama en el que la prensa escrita es el único sector que presenta un cierto equilibrio: La Razón, El Mundo, ABC, La Vanguardia, El País, El Periódico, Público, más los autonómicos, se reparten con relativa equidad a los lectores de todo el abanico político. Aún así, añadiendo los gratuitos y las revistas, la mayoría se decanta nuevamente si no por la izquierda, sí por el antiderechismo militante.

Bien, ¿tanto daño hace que una cadena de radio de titularidad nada sospechosa de pretender subvertir el orden establecido clame en el desierto de las ondas? ¿Tan peligrosos elementos antisistema son Federico Jiménez Losantos, Cristina López Schlichting o César Vidal, como para que el propio presidente del gobierno y multitud de políticos clamen, incluso en sede parlamentaria, por su clausura o censura?

Yo no sé si la COPE o sus comunicadores mienten, manipulan o tergiversan. En cualquier caso, tengo muy claro que no lo hacen en mayor medida que sus equivalentes en la SER. Cada uno tiene su estilo, y entre la bronca matutina y marrullera de FJL y la demoledora argumentación profesoral vespertina de Vidal se deslizan como es lógico noticias y opiniones, y la propia forma de dar o seleccionar las noticias ya es una opinión en sí misma. ¿No hacen lo mismo las demás emisoras? ¿Existe una verdad oficial en política, un credo a seguir con devoción y sumisión? ¿Es el que posee y transmite la SER?

No he oído jamás a la COPE incitar a la violencia, ni a la desobediencia civil, ni a la rebelión, ni al golpe de Estado. Sí les he escuchado posicionarse de forma clara y diáfana contra aquellas iniciativas, gubernamentales o no, que entienden van contra los principios de la democracia liberal, contra la unidad de España, y contra los que tradicionalmente venimos entendiendo como civilización occidental. Particularmente me parece bien, pero aunque no me lo pareciese no pediría su cierre: simplemente escucharía otra emisora. De la misma manera que desde medios de la izquierda se critica constantemente el sistema capitalista, o desde emisoras autonómicas se carga de forma inmisericorde contra todo lo que puede representar la unidad de España: no lo comparto, y por lo tanto procuro no escucharlo.

Al que no le guste la COPE, que no la escuche. Yo mismo suelo eludir el “editorial” de FJL a las ocho de la mañana porque me desagrada su estilo y le soy infiel con Carlos Herrera. Pero luego vuelvo a la tertulia, porque creo que José Raga, Pedro J. Ramírez, José Angel Vara, Jesús Cacho, Carmen Tomás, Luis Herrero y los demás tertulianos componen un plantel envidiable, y no se trata precisamente de extremistas peligrosos. Vamos, que si ellos lo son yo también. Me encanta la apertura del programa de César Vidal, con sus referencias históricas y sus apabullantes “hechos”, que caen como losas en manera semejante a los de una sentencia judicial. Luego se estará o no de acuerdo con sus conclusiones, pero no estarlo ¿implica necesariamente que haya que silenciarlos? ¿Tanto es el poder de la COPE, y tanto miedo les da a todos los demás que exista una única voz discordante?

Sentit comú

Permalink 05.11.07 @ 22:52:40. Archivado en política

Así se presenta, con tan sonoro y sensato lema, un grupo de amiguetes de Josep Antoni Duran i Lleida que han decidido convertirse en una especie de grupo de presión (leve, porque de momento son quince) para potenciar la figura del insigne político de Unió Democràtica de Catalunya, que como saben es uno de los dos partidos que forman Convergencia i Unió.

Una de las cuestiones más debatidas a lo largo de la milenaria historia de Cataluña es la relativa al número de votantes que Duran arrastraría si en alguna ocasión se presentase sin el paraguas de CiU. Probablemente alguno más que esos quince abajofirmantes, sí, pero tampoco muchos más. Lo que ocurre es que a Duran se le está pasando el arroz. Más allá de la leyenda urbana que le representa mendigando un ministerio, de lo que sea y con el partido que sea, en el gobierno de Madrid (tengan por seguro que no sería peor que Moratinos), Duran se encuentra ante un previsible relevo en la cúpula de CiU (o sea, en la cabeza de lista) por la inminente defunción política de Artur Mas, y no acaba de ver claro el futuro. Parece que el jovencito Pujol (Oriol) es el candidato mejor situado para competir en radicalismo, pero afeitadito y aseado, con los muchachos asilvestrados de ERC. Enfrente, Montilla emula en expresividad a las estatuas de la Isla de Pascua. ¿Qué le queda al bueno de Duran? Pues comerle el terreno al Partido Popular, no hay más. Intentar seducir a los votantes que se escandalicen por la inclinación independentista de CiU con el mensaje del sentido común y convertirse en decisivo con el puñado de votos que pueda arrancar. Sí, esa bisagra soñada que garantiza un cargo público gane quien gane las elecciones.

Hace mucho que se habla de la posibilidad de que en Cataluña el PP arroje la toalla y acabe vendiendo su “cartera de clientes” a una especie de franquicia al modo de UPN en Navarra, o como la que tenía en Baviera Franz-Josef Strauss respecto a la CDU. Y a menudo parece que la indefinición sobre los cabezas de lista populares en Cataluña abone esa tesis, que dejaría esa bolsa de votantes en manos de Duran (y por supuesto de la abstención).

Sé que está mal visto decir esto aquí y ahora, pero lo único que aconseja el sentido común en Cataluña es votar al Partido Popular. Es el único partido incontaminado por asuntos de corrupción, por venadas soberanistas, por arrebatos de pureza lingüística y por victimismos delirantes. Son los únicos que no han tocado poder aquí, y por lo tanto los únicos que no han demostrado aún haberse vuelto locos y haberse alejado a años luz de los problemas reales de los ciudadanos. Cuestión distinta es que, como he dicho, la errática política popular en materia de líderes haga dudar en ocasiones de que ese sentido común impere a la hora de elaborar las listas. Pero es que lo demás ya lo conocemos: más de lo mismo. Más soberanismo, más victimismo, más reivindicación, más tensión, más crispación, más violación de la Constitución. Así que el monopolio del sentido común, quizá incluso a su pesar, lo tiene el Partido Popular.

Sarkozy también se escribe con zeta

Permalink 04.11.07 @ 20:12:08. Archivado en política

No voy a entrar a valorar la transparencia de la ONG francesa L’Arche de Zoé, porque parece que hay demasiadas cosas turbias por medio, hasta el punto de que incluso la propia administración francesa ha marcado claramente distancias y se ha volcado en la liberación de los periodistas franceses que acompañaban la expedición, dejando en manos de la justicia (si es que en Chad existe algo semejante a eso tal como aquí lo entendemos) la valoración sobre las actividades de los supuestos cooperantes. No dejó de llamarme la atención la frase de una de las muchachas, que venía a decir que más allá de los permisos ellos venían a salvar niños. Hombre, dicho así suena muy loable y emotivo, pero no deja de ser una demostración más de ese despotismo, ilustrado o no, a que tan adictos son los progres de todo pelaje: ellos saben lo que hay que hacer en cualquier circunstancia, por encima de leyes, normas y convenios. Vamos, que están en posesión de la verdad. Más allá de que la situación de los niños en Chad sea dramática, y de que en todas estas supuestas operaciones de tráfico de niños intervenga con toda seguridad algún funcionario corrupto, cuando no la administración en pleno, no deja de ser chocante la ligereza con que el público suele aceptar determinados abusos cuando vienen recubiertos con la pátina de una buena causa.

Pero a lo que iba: que monsieur Sarkozy, ni corto ni perezoso, ha agarrado su avión, se ha plantado en Chad y se ha traído a aquellos de sus compatriotas de cuya inocencia estaba convencido. Y de paso ha arrancado también de las inhóspitas manos de la administración chadiana a las cuatro azafatas españolas cuya ausencia de culpabilidad parece también estar por encima de cualquier duda. Bien por Sarkozy, que ni ha hecho gesto alguno de arrodillarse ante el gobierno chadiano, ni ha caído en el recurso fácil del “right or wrong, my country” para reclamar la liberación de los suyos por el mero hecho de ser franceses, sino por ser inocentes, y con los demás ya se verá.

Entre tanto, que yo sepa, el gobierno español en pleno se halla empeñado en convencernos de que las protestas del primer ministro marroquí, la retirada del embajador, el pronunciamiento del parlamento y demás menudencias son muestra evidente de que las relaciones entre España y Marruecos son “excelentes”, por utilizar la palabra más empleada estos días. Vaya, que si sólo son correctas nos declaran la guerra… ¿Qué gestiones ha hecho Moratinos ante el gobierno del Chad, qué ha hecho Zapatero, al que la zeta de eficaz parece atragantársele? Tanto en un sentido como en otro (para apoyar la actuación de la justicia en el caso de sospechosos razonables y para actuar con diligencia en el caso de inocentes manifiestos), Francia ha actuado como se espera de un gobierno occidental eficiente, con principios y decisión. Zapatero debe estar esperando que algún niño chadiano le mire a los ojos, como aquel senegalés con que nos emocionó hace un par de semanas, y le pregunte por su futuro. Hay una canción de Chenoa cuyo estribillo, no sé porqué, se me metió en la cabeza: “cuando tú vas, yo vengo de allí; cuando yo voy, tú todavía estás aquí”. No me negarán que viene al pelo.

Habemus sentencia

Permalink 01.11.07 @ 23:19:24. Archivado en política

Pues sí, ya la tenemos aquí. 600 folios de sentencia, pero que en la práctica se reducen a bastantes menos si pasamos por alto la relación de víctimas, los antecedentes que sitúan a cada uno de los acusados y la pormenorizada relación de cargos imputados a cada uno. Vamos, que si nos limitamos a los hechos probados y fundamentos de derecho la cosa resulta relativamente manejable.

Después de leerla de forma somera he navegado un rato por el blog de Luís del Pino y he pulsado los sentimientos de los peones negros que ahí se expresan. Y por supuesto he padecido la infame reacción de José Blanco. Sí, lo sé: infamia y José Blanco son sinónimos, pero siempre consigue sorprenderme cómo con empeño consigue hundirse más y más en el tenebroso mundo de la miseria moral, de la indignidad absoluta, del rencor infinito. José Blanco es un desecho humano. Está bien, lo retiro: retiro lo de humano. Hoy ha estado bien en cambio Zaplana, que no suele ser santo de mi devoción. De entrada, parece que alguien ha tenido el buen sentido de mandar a Acebes de puente a algún balneario remoto, impidiéndole así que apareciese para concentrar el fuego enemigo. Pero Zaplana ha usado un argumento sencillo que no sé hasta qué punto había utilizado el PP hasta ahora, y que es mejor que cien mil circunloquios: mientras ustedes sitiaban nuestras sedes y acosaban a nuestros militantes y representantes (él no ha sido tan claro al expresarlo), nosotros deteníamos a los culpables. Sí señor. He ahí una verdad incontestable, incluso para el Desecho.

Los peones negros andan desolados, y entre ellos pueden distinguirse personas juiciosas que sienten que han padecido una derrota en sus esperanzas y lo dan todo por perdido; seres animosos que arengan a seguir adelante hacia no se sabe muy bien dónde; y también auténticos paranoicos que de una tacada han incluido a los tres magistrados de la Audiencia Nacional en la nómina de conspiradores, que para ellos crece exponencialmente hasta acercarse peligrosamente a abarcar todo lo que se halla fuera de su grupo.

La sentencia efectivamente no señala “autores intelectuales” (vamos, lo que toda la vida hemos llamado inductores…), pero ello no implica necesariamente que éstos sean distintos a los materiales: podría interpretarse perfectamente que los asesinos actuaron por propia iniciativa y convicción, porque tampoco se dice en ningún punto expresamente que esos inductores, pese a no estar identificados, existan. Por supuesto, pueden ser otros, y precisamente por no mencionarse nada al respecto la cuestión queda abierta a ulteriores investigaciones. El explosivo: los jueces (los tres, por unanimidad) entienden que hay elementos de juicio suficientes para saber que procedía de la mina asturiana, aunque no sea posible determinar su marca o tipo. Llegan a esa conclusión no a través de los análisis científicos, sino a partir de la reconstrucción de los recorridos de los explosivos y de la actividad traficante de Trashorras. Dicho de otro modo, de forma coloquial: si ha quedado acreditado que Trashorras vendía explosivos, que los moros los compraban, que algunos los trasladaron a Madrid por diferentes vías, y que alguno de esos moros fue identificado como colocador de bombas en los trenes, ¿qué más da el tipo de explosivo? Bueno, es una manera de verlo, y he de decir que en lo que a la valoración de las pruebas se refiere mi confianza se inclina más hacia el buen criterio de Gómez Bermúdez y sus compañeros que hacia el de tanto juzgador aficionado como aparece últimamente.

Está luego el grupo de los que se han volcado, desde los medios de comunicación, en poner en duda la versión oficial. Básicamente, Luís del Pino y Federico Jiménez Losantos (a Pedro J. no le he oído todavía). He de decir que me han dado una sensación un tanto triste, agarrados a algún clavo ardiendo como la referencia del juez al extravagante recorrido de alguna de las pruebas: de la literalidad del texto se desprende que únicamente está reprochando una falta de coordinación entre comisarios y jueces a la hora de decidir dónde debían almacenarse los efectos recogidos en los andenes, pero nada más. Los jueces no albergan ninguna duda sobre que la llamada “cadena de custodia” de los objetos no se rompió nunca, y quién mejor que ellos para valorarlo. Muy convincente resulta la descripción del juez sobre los famosos sesenta y tantos objetos hallados en la Renault Kangoo, no observados en la primera inspección ocular efectuada desde fuera: se trata de muchos objetos si consideramos su número, pero perfectamente asumibles si vemos su tamaño. Miren, mi coche tiene fama de estar siempre vacío de todo tipo de trastos, pese a que hace casi siete años que lo tengo. Si uno mira por la ventana, e incluso si abre fugazmente el maletero, no apreciará nada digno de mención. Y sin embargo, si me pongo a vaciar todas las guanteras, portaobjetos y rinconcitos diversos hallaré sin duda algunas decenas de objetos, si como tales consideramos monedas, papelitos, un bolígrafo, una tarjeta, un chaleco, unos guantes de plástico, una botella de agua, un mapa, unas llaves, un paraguas plegable,…

Mi conclusión: me parecerá muy bien que la prensa siga investigando este asunto durante décadas, como el asesinato de Kennedy. Lo seguiré leyendo con atención, porque es apasionante y porque nunca se sabe dónde puede haber una verdad oculta. Pero en lo que a mí respecta el atentado del 11-M ha quedado razonablemente esclarecido en lo esencial. Si alguien tiene más pruebas, que las saque y tendremos un nuevo juicio. Pero lo que había sobre la mesa de la Audiencia es lo que refleja la sentencia. De momento, es lo más fiable que tenemos. Arcadi Espada hace hoy en su blog un análisis bastante certero. Con puntos discutibles, claro está, pero creo que razonablemente ajustado a la realidad objetiva.

Dependiendo de cómo reaccione el PP, esta sentencia puede convertirse en un trampolín para Mister Z de cara a las elecciones de marzo. Habrá que ver cómo afrontan los estrategas de Génova la situación, porque desde Ferraz la manipulación va a ser masiva.

Vidal Quadras

Permalink 31.10.07 @ 09:32:22. Archivado en política

Me voy a permitir el enorme lujo de transcribir un discurso de Alejo Vidal Quadras, para mí con gran diferencia el mejor orador que hay hoy en España, y que sería un excelente candidato a la presidencia del Gobierno. Sin comentarios:

Intervención del presidente de la Fundación Concordia, Alejo Vidal-Quadras, en el acto de presentación de la plataforma "Por la Concordia Nacional y la Reforma Constitucional" , en el Casino de Madrid el 25 de octubre de 2007

El propósito que nos ha animado durante los dos años que llevamos madurando este planteamiento que os presentamos esta noche es muy sencillo, diáfano me atrevería a decir. Hemos llegado hace ya mucho tiempo a la conclusión de que alguien ha de atreverse a decir lo que todo el mundo sabe y nadie osa pronunciar. Sí, exactamente lo que estáis pensando. El emperador va desnudo. En otras palabras, los nacionalistas no son integrables. Esta es una verdad tan silenciada como dolorosa, tan desagradable como incómoda, tan terrible como innegable. Lo horrible a veces sucede y ante ello caben dos actitudes: la negación de su existencia y entonces lo horrible nos devora o la asunción lúcida de su presencia y la determinación serena, pero firme, de hacerle frente y vencerlo.

Desde la transición, hemos seguido el primer camino y el resultado está a la vista. No hay catastrofismo, ni alarmismo ni tremendismo alguno en el enunciado de la realidad que nos aflige: Después de la aprobación del nuevo Estatuto de Cataluña, de la elevación de ETA a la categoría de interlocutor válido del Gobierno y del anuncio por parte de los partidos nacionalistas tenidos hasta hoy por moderados, de la celebración de referendos de autodeterminació n ilegales e inconstitucionales, España, esta tremenda mole que se alza en el paisaje de la Historia, amasada de piedra, sangre y sueños, constructora de nuevos mundos, cuna de hazañas legendarias, féretro de tantas ilusiones, cosida a cicatrices, gloriosa y humillada, mística y prosaica, cobijo por fin seguro de nuestras libertades y derechos, todavía viva y reconocible, se encuentra al borde mismo de su disgregación. Otra legislatura más como la que ahora termina y nuestra gran Nación de ciudadanos libres e iguales se fragmentará en un agregado informe de nacioncillas inventadas y ajenas entre sí.
Por eso hemos de tomar la segunda senda, la de la decisión, la de la lucidez, la del compromiso indeclinable con los principios y valores de la vigente Constitución, que son los de la sociedad abierta, los de la civilización occidental, los que ponen al individuo con rostro, nombre y dignidad inalienable por encima de abstracciones colectivas aniquiladoras de la libertad.
¿Para qué, pues, nuestra propuesta? Para resolver el único de nuestros conflictos seculares que aún no hemos superado. La Constitución de 1978 marca el final de una larga etapa en nuestro devenir colectivo en la que los ricos se enfrentaron a los pobres, los militares a los civiles, los creyentes a los anticlericales y los monárquicos a los republicanos. La transición inició una era de reconciliació n, de equilibrio, de generosidad, de fórmulas normativas y de usos sociales bajo cuyo manto los cuatro frentes de desgarro que habían sacudido nuestros dos últimos siglos quedaron definitivamente apaciguados. Sin embargo, queda una herida que no ha sido cerrada, que sigue ulcerada y que se resiste a los desinfectantes más potentes. El encono de los nacionalistas por dinamitar la empresa común y por liquidar la unidad nacional no ha cesado ni un instante a lo largo de las tres décadas de democracia recuperada que hemos recorrido desde el fin de la dictadura. Y bien sabéis, bien sabemos todos en esta sala que se ha hecho todo lo posible, y más que lo posible, por sumarles al proyecto aglutinador que los españoles emprendimos esperanzados tras medio siglo de anormalidad institucional.
Hemos transformado un Estado tradicionalmente unitario en uno de los más descentralizados administrativa y políticamente del planeta, hemos establecido la cooficialidad de las lenguas mal llamadas propias hasta el punto de permitir y sufrir que se elevaran al rango de hiperoficiales, hemos procedido al reconocimiento de símbolos, himnos, banderas y hechos diferenciales diversos hasta la extenuación, hemos transferido en masa competencias y recursos a las Comunidades Autónomas debilitando las instancias centrales del Estado a niveles que ponen en peligro su operatividad y su eficacia, hemos consagrado un sistema electoral que otorga a las minorías nacionalistas el papel de bisagras parlamentarias todopoderosas sometiendo a la Nación a la férula de aquellos cuyo objetivo explícito es deshacerla, hemos destinado un ingente esfuerzo económico a satisfacer a los nacionalistas porque el Estado de las Autonomías nos cuesta del orden de un punto del PIB por año en comparación con un Estado políticamente unitario administrativamente descentralizado, y hemos soportado apretando los dientes con paciencia atormentada más de ochocientos asesinatos de escalofriante vileza. Y el Presidente del Gobierno nos avisa sonriente que si revalida dentro de cuatro meses su victoria, se propone continuar su tarea de descuadernamiento del Estado y de disolución de la Nación.
Las entidades que os hemos convocado aquí esta noche hemos llegado a una conclusión que nos parece la única posible si queremos ser algo más que un conglomerado amorfo de televidentes hedonistas y anestesiados. Y la conclusión es ésta: Hasta aquí hemos llegado. El proceso de desintegració n nacional al que nos vemos arrastrados contra la voluntad de la inmensa mayoría ha de detenerse, el Estado se ha de fortalecer y la Nación ha de recuperar el rumbo perdido. Basta de claudicaciones, de oportunismos, de renuncias, de fingimientos, de disimulos, de cobardías, de ingenuidades y de chatas conveniencias partidistas. Basta. A partir de hoy, ni un paso atrás y todos los necesarios adelante. Ha llegado la hora de la acción y de las decisiones. A grandes males, grandes remedios. Si España ha albergado durante demasiado tiempo, como dice el morisco Ricote en el Quijote, a la sierpe en su seno, y el veneno ya nos paraliza, es urgente buscar un antídoto. Nosotros lo hemos destilado y está en nuestra propuesta y en la agenda política concreta que reclamamos para hacerla realidad. Si los nacionalistas no son integrables, sí son neutralizables. No se trata de excluirlos ni de marginarlos ni de arrinconarlos. Nada más lejos de nuestro ánimo, siendo como somos partidarios del pluralismo político y de la biodiversidad. Se trata simplemente de colocarlos en su sitio y de paso volver a alzar a España al suyo.
Nuestro sistema se apoya en dos pilares que son los dos grandes partidos nacionales. Uno de ellos está secuestrado por un pequeño grupo de oportunistas relativistas y desideologizados, gentes ameboides cuyo lema es que no es la Verdad la que nos hace libres, sino la libertad la que nos hace verdaderos y que han sustituido los métodos inductivo y deductivo por el método deliberativo para que nada ni nadie ponga freno a sus desmanes. Sin racionalidad y sin moral y pasando de curso en el bachillerato con cuatro asignaturas suspendidas la estación final del viaje degradante en el que nos han embarcado sólo puede ser el desastre.
De ahí nuestra propuesta y nuestra llamada a quien corresponda para que la haga suya y la ofrezca a los españoles, a todos, de derecha, de izquierda, de arriba, de abajo, de centro, de mar, de meseta y de montaña, y lo haga de tal manera que sus argumentos les convenzan y su pasión les arrastre. No son tiempos para las maniobras de despacho, ni para las cenas exploratorias ni para la administració n inercial del statu quo, entre otras razones porque el nuevo Estatuto de Cataluña, el compadreo con ETA y la suelta del espantajo de los plebiscitos secesionistas han hecho saltar el statu quo por los aires. Son tiempos de salir a la calle, exponer sin tapujos la gravedad de la situación, indicar la salida y lanzarse a atravesarla.
Permitidme que termine recordando la esclarecedora reflexión de George Orwell, escrita en una fase particularmente trágica de la historia europea: "Nos hemos hundido hasta una profundidad tal", decía Orwell, "que el restablecimiento de lo obvio se ha convertido en el primer deber de las personas inteligentes" .
Os invitamos esta noche a restablecer lo obvio, y obvio es que la parte está contenida en el todo y no al revés, que los impuestos los pagan los individuos y las empresas y no los territorios, que los árboles, los ríos y las cordilleras no hablan, que las que hablan son las personas, y que España es una gran Nación que no dejaremos que sea descuartizada por una pandilla de asesinos y por una tropilla de caciques de barrio. Os invitamos a movilizaros sin vacilaciones, a comportaros como lo que sois, como lo que son muchos millones de españoles a lo largo y a lo ancho de la Nación, ciudadanos por supuesto inteligentes, pero también patriotas y valientes. Y quiero subrayar lo de valientes porque a la luz de los acontecimientos que se avecinan habrá que derrochar inteligencia y patriotismo, pero sobre todo valor. Mucho valor. Enormes dosis de valor. Que no os falte. Que no le falte. Que no nos falte.

En capilla

Permalink 30.10.07 @ 21:42:26. Archivado en política

En unas horas se conocerá la sentencia por los atentados del 11-M en Madrid. Improba labor la que han tenido que afrontar los tres magistrados de la Audiencia Nacional, para acabar sacando a la luz mañana un texto que de inmediato será despedazado a dentelladas por políticos de uno y otro signo, y por periodistas al servicio de sus amos. Sea cual sea el fallo, y sobre todo sean cuales sean los hechos probados, en los gabinetes de prensa de la mayor parte de partidos deben estar redactados ya a estas horas distintos comunicados que luego tan sólo habrá que adaptar levemente a la literalidad de los pronunciamientos judiciales, para ser emitidos para consumo del electorado. A estas horas ya se afilan los puñales, y algunos ya se han lanzado al ataque antes de leer una sola línea. Otros, en cambio, parece que se colocan a la defensiva. Difícil saber si ambas actitudes responden a que “saben algo”, y si ese algo favorece a sus intereses, o si por el contrario son salvas de distracción. Dudo que el presidente del tribunal haya permitido filtraciones, pero ciertamente legiones de abogados a sueldo de los políticos habrán analizado los autos y habrán hecho diversas simulaciones.

No tengo ni idea de lo que dirán los jueces, pero con toda seguridad me atrevo a vaticinar que no será más que el pistoletazo de salida para una nueva escalada de descalificaciones mutuas. No parece probable que la sentencia diga que todo fue obra de los acusados más los muertos en Leganés, que las pruebas son diáfanas e inatacables, que el origen inequívoco está en la aparición de Aznar en la foto de las Azores y que la negligencia del gobierno del PP permitió unos atentados que pudieron haberse evitado. Igualmente improbable resulta que el tribunal dictamine que las pruebas fueron manipuladas e incluso creadas por manos negras, que todo obedeció a una conspiración gigantesca y genial encaminada a colocar a los socialistas en el gobierno, en la que intervinieron en diversos grados miembros del entorno etarra y antiguos habitantes de las cloacas del Estado,

Descartadas estas dos opciones, cualquier otra garantiza una nueva escalada de la tensión entre el PP y todos los demás partidos. Y ahí sabemos que la potencia de fuego de la izquierda y los nacionalistas es abrumadoramente superior en los medios de comunicación. Nadie entre la ciudadanía, excepto algunos viciosos del derecho, va a leer los 600 folios de la sentencia para ver qué verdades y qué mentiras profieren los medios. Es terreno abonado para el titular fácil y simplificador. Esperemos que el PP tenga sus defensas a punto, porque es previsible que un auténtico tsunami de manipulación y rencor se les venga encima en las próximas semanas y meses. Y dicho sea de paso, no ayuda que su imagen más pública sea precisamente la de quien fue ministro del interior en aquellos momentos. Pero eso ya no tiene remedio a estas horas, así que con estos mimbres habrá que afrontar la ola. Tic tac tic tac… Cuestión de horas.

Bien, Mariano, bien

Permalink 22.10.07 @ 23:05:15. Archivado en política

Hay quien me dice que este blog está ligeramente escorado a la derecha. No me lo explico, la verdad. No sé en qué puede basarse esa percepción, a todas luces alejada de la realidad. Y para demostrarlo, hoy le toca recibir a Don Mariano.

Y es que hay días en que uno no debería levantarse de la cama. Con lo calentito que se está… Pero claro, hay elecciones pronto y hay que saltar a la arena, a soltar declaraciones y opiniones que serán recogidas de manera inmisericorde por baterías de micrófonos y cámaras. Admitamos que ha de ser duro saber que estás siendo grabado, escuchado durante toda tu jornada, y que cualquier frase será analizada. Como dicen en las películas de policías, “todo lo que diga podrá ser usado en su contra”, con la circunstancia agravante de que al parecer a los políticos no les asiste el derecho a guardar silencio sobre ningún asunto.

Hoy Rajoy se ha cubierto de gloria. Podemos admitir, e incluso aplaudir, que el tema del calentamiento global sea objeto de discusión, y no por ello hay que caer en tonterías como las de Gabilondo hoy mismo cuando calificaba a los escépticos de “negacionistas", como si se tratase de quienes cuestionan el holocausto nazi. Podemos sentir un cierto hastío ante el uso evidentemente sesgado, siempre contrario al capitalismo y a la libertad de mercado, que se hace de esta cuestión. Podemos indignarnos ante el apostolado ecologista que ejercen algunos políticos cuyas trayectorias personales no parecen respaldar tan súbita conversión, y ante el reconocimiento aparentemente injustificado que suponen ciertos premios.

Pero todo ello requiere al menos un cierto esfuerzo de argumentación sólida. Y no parece que recurrir a “tengo un primo en Sevilla” sea una aportación que vaya a dejar huella, ni en los anales de la ciencia ni en los de la dialéctica política. Veamos la trascendental revelación del líder de la oposición en una reunión con empresarios, al ser preguntado por su opinión sobre el calentamiento global: “Yo de este asunto sé poco, pero mi primo supongo que sabrá. Y entonces dijo: 'Oiga, he traído aquí a diez de los más importantes científicos del mundo y ninguno me ha garantizado el tiempo que iba a hacer mañana en Sevilla'. ¿Cómo alguien puede decir lo que va a pasar en el mundo dentro de 300 años?". Huelga decir que las cadenas televisivas proclives al gobierno aprovechan para reproducir una y otra vez ese glorioso pasaje. Lógico.

Don Mariano, esto es una solemne chorrada, con independencia de que el calentamiento global deba o no constituir nuestra máxima preocupación. Si no tiene usted opinión propia, lo cual tampoco es pecado mortal (es más grave no ser capaz de admitir qué periódico lee), memorice usted el argumentario de algún científico “gorescéptico”. Pero olvide a su primo, o empezaremos a pensar que el primo que realmente necesita es el de zumosol.

¡Ze ziente, ze ziente, Zapatero Prezidente!

Permalink 19.10.07 @ 20:03:24. Archivado en política

Lo he tenido que ver varias veces para creerlo. Dudaba si era una broma protagonizada por aquel cómico italiano que le imita, pero no: es él. El presidente del Gobierno de España. “Todo puede decirse con una sonrisa”. Prepárense para la catarata de sonrisas almibaradas que nos espera de aquí a las elecciones. La nueva versión del talante es la sonrisa. Y efectivamente, todo puede decirse con una sonrisa: que las hipotecas suben imparables mientras los precios de las viviendas caen. Que el “proceso de paz” va viento en popa cuando te están colocando 500 kilos de explosivos en el aeropuerto. Que “aceptaré lo que venga del parlamento de Cataluña” cuando éste envía un bodrio que no encaja en la Constitución ni a bofetadas. Que Otegi y De Juana son hombres de paz. Que en Afganistán estamos en misión de paz mientras somos el segundo país con más caídos en combate. Que “entiendo lo que sufres por que los terroristas te hayan mutilado, porque a mi abuelo lo fusilaron en la guerra”. Que la nación es un concepto discutido y discutible. Que tenemos un rey muy republicano.

Todo puede decirse con una sonrisa, y un vídeo como éste sólo puede combatirse desde la oposición con la más estentórea de las carcajadas, con el cachondeo más completo, con la burla más sangrante. Empiezo a pensar que este tipo está realmente mal de la chaveta. Ahora bien, quienes lo tienen más crudo son sus correligionarios. ¿Queda algún átomo de dignidad en algún militante socialista? ¿Les resta algo de vergüenza, algún respeto por sí mismos? El partido de los 100 años de honradez, ¿ha dejado de existir para convertirse en el club de fans de ZP? Bono, Guerra, González, ¿dónde estáis, nadie tiene el coraje de decir que el rey no sólo está desnudo, sino que necesita una camisa de fuerza? Si los socialistas de bien, que debe haberlos, tragan sin más con este ejercicio de caudillismo a la venezolana, con esta demostración de personalismo sin límites, de culto servil al líder por el mero hecho de serlo, si permiten sin más que el concepto socialista sea sustituido por el de zapaterismo, hasta asumir como borregos el seguidismo de una especie de telepredicador que promete sonrisas, apaga y vámonos. Si la mayoría de este santo país decide que compra las sonrisas hipnóticas de ZP como todo programa electoral, será cuestión de empezar a creer aquello de que todo país tiene el gobierno que se merece, porque los españoles estarán dispuestos a que se insulte impunemente su inteligencia. Este vídeo es, sobre todo, una inmensa falta de respeto al ciudadano, al que considera literalmente imbécil. De lo ingenioso a lo ridículo hay un paso, y ZP ha dado un salto. Nada hay más letal para un político que el ridículo

Bien pensado, a lo que más se parece es a Cicciolina: todo puede decirse con una teta al aire. Pues venga: a ver si conseguimos helarle la sonrisa.

El mundo al revés

Permalink 14.10.07 @ 19:18:53. Archivado en política

O al menos el país. No hablo de periódicos, que ahí si permanecen todos más o menos estáticos en sus posiciones, si bien es cierto que los del ala izquierda presentan una marcialidad y una adhesión inquebrantable en la defensa de sus intereses superior a sus homólogos de la derecha, por más que pretendan hacernos creer de cuando en cuando que mantienen cierto grado de independencia. Vamos, que lo del fuego amigo no se lo cree nadie: ¿acaso va El País a pedir el voto para Rajoy? Ni hablar, y Zapatero lo sabe. Su única preocupación sería que el diario de Cebrián se decidiese a apoyar a un candidato alternativo dentro del PSOE, pero eso parece improbable, dada la poca predisposición que los posibles aspirantes muestran.

No, me refería a la curiosa inversión de papeles que hemos contemplado en los últimos tiempos, siendo la máxima prueba de ello el vídeo de Rajoy animando a los españoles a celebrar con entusiasmo la fiesta nacional de España. No sé si la escenografía fue cuidadosamente elegida, o fruto por el contrario de la improvisación a menudo torpe que se suele reprochar a los asesores de imagen del PP. Una cosa queda clara: por la irritación que ha causado en los socialistas, parece que el estilo ha sido el adecuado, sea ello consecuencia de una acertada estrategia o fruto de la casualidad o de la torpeza del adversario. Reconozco que la primera vez que lo vi me produjo un cierto sonrojo. El tono institucional, el decorado presidencial, la vacuidad infantil de algunas de las frases y la pobrísima gestualidad de Rajoy componían una estampa bastante patética, que me hizo pensar en un nuevo patinazo del gabinete de comunicación del partido de la derecha. Pero luego, las furibundas y torpes reacciones del PSOE me hicieron verlo con otros ojos.

El PSOE tenía facilísimo desactivar ese vídeo sumándose entusiasta a la petición de mostrar con orgullo la bandera española. No lo hizo, sino que se enrocó en lo que el otro día Lourdes Martín Salgado diagnosticaba en El Mundo con la precisión que le caracteriza: mantener que, como los símbolos patrios son de todos, nadie puede utilizarlos, con lo cual se produce la paradoja de que se convierten en invisibles. Tan torpe reacción no se debe, creo, a una especial aversión hacia la bandera, sino a que en el momento en que se volcase en defensa de la enseña nacional recibiría una andanada de esos peculiares socios nacionalistas en los que ha decidido apoyarse, y que ya tenían la artillería presta.

En definitiva, y a eso iba, Rajoy y sus asesores han intentado, en mi opinión, aprovechar un hueco clamoroso que el PSOE está dejando, por mucho que se llene la boca hablando de unos meses a esta parte del “Gobierno de España” a todas horas. Y es que el PSOE se ha desenvuelto muy bien en un papel inteligente que hasta ahora había pillado al PP con el pie cambiado: ejercer, desde el gobierno, como si fuese la oposición. Nótese que se da en España algo que no recuerdo yo haber visto en la política de ningún país avanzado, con democracia sana y respetada: los ministros del gobierno dedican la mayor parte de sus intervenciones públicas a denigrar al principal partido de la oposición. El máximo exponente, por supuesto, la Vicepresidenta, que convierte las ruedas de prensa del Consejo de Ministros en verdaderas expediciones de castigo contra el PP, en una actitud que habría que analizar cuidadosamente porque implica un uso totalmente impropio de un cargo público. Dicho de otro modo: para criticar al PP ya están el señor Blanco y el señor López Garrido, a quienes paga su partido y que existen básicamente para eso. A la Vicepresidenta le pagamos entre todos, y no precisamente para que nos insulte desde una posición presuntamente institucional. Le siguen en su estela el inefable Bermejo, el indescriptible Moratinos, y el inclasificable Bernat Soria (que en su toma de posesión cometió por cierto una vulgaridad mucho más grave que pedir el Nobel para Zapatero: lucir la etiqueta del traje en la bocamanga).

Ahí ha visto el hueco el PP: si el Gobierno actúa como oposición radical, marrullera y faltona, ¿qué mejor ocasión para la verdadera oposición de comportarse como gobierno serio, responsable y sólido? Pretendido o no, quizá el resultado de ese mensaje casi navideño en pleno octubre no fuese tan malo como a primera vista parecía. A veces las apariencias engañan y no hay que quedarse en la superficie.

La España serena

Permalink 14.10.07 @ 14:09:52. Archivado en política

Los cerebros de Ferraz se esfuerzan por encontrar, en un frenético brainstorming, una palabra o una frase que contrarreste el impacto del vídeo de Rajoy (por otra parte bastante patético). "La España serena" es la expresión que alumbran los montes. Uno no puede dejar de recordar aquellas manifestaciones del "Aznar asesino", y los cercos a las sedes del PP en la víspera electoral, pero bueno, como hallazgo propagandístico no está mal. Lástima que los hechos no siempre acompañen. Así, a los pocos minutos de que el presidente de la cabeza bamboleante y los ojos vidriosos pronunciase el nuevo mantra, el no menos presidente Montilla (sí, ése que es considerado turco por su vicepresidente) aclara que ellos representan el contraste con la España "rancia y casposa" que simboliza el PP. Toma serenidad. Por cierto, que habrá que empezar a preguntarse si los líderes de la izquierda tienen acciones en alguna marca de champú, dada la obsesión enfermiza que muestran hacia la caspa. Incomprensible, por otra parte, porque ¿puede imaginarse algo más casposo, en la acepción que ellos le dan, que el propio Montilla?

Pero dejémoslo, porque la prueba del nueve de la España serena que enarbola Zapatero no acaba ahí: José Blanco dice hoy que la reacción del PP ante el atentado de Bilbao le produce "vómitos". Si fuésemos malvados diríamos que poca cosa más genera Blanco que no sean vómitos, e incluso que sorprende que tamañas arcadas no las produzca el atentado en sí, sino la reacción de la oposición.

Pero llegamos al hit indiscutible del fin de semana: la serenidad en estado puro se contiene en este vídeo de la Vicepresidenta del Gobierno abroncando públicamente a la Presidenta del Tribunal Constitucional en la tribuna de autoridades, durante el desfile del 12 de octubre. A tal punto llegó el chorreo que, si se fijan, al final, tanto Moratinos como Marín no pueden dejar de mirar de soslayo a la pareja. Madame De la Vega es la imagen vívida de la serenidad, sí señor.

12 de octubre

Permalink 12.10.07 @ 12:26:14. Archivado en política

Un turco en la Generalitat

Permalink 11.10.07 @ 10:18:16. Archivado en política

Dice Carod, vicepresidente de la Generalitat: “si la cultura alemana fuera invitada a una feria del libro, tampoco permitirían que fueran escritores alemanes que escriben en turco”. La frase hace referencia a la polémica exclusión, para la delegación catalana en la Feria del Libro de Frankfurt, de escritores catalanes que crean en castellano. Dejemos de lado la gramática y la sintaxis, que merecerían estudio aparte, y centrémonos en la cuestión. Este señor vicepreside un gobierno encabezado por un turco, según su atinada metáfora. Nada más otomano que Montilla, quien ya puede ir preparando un fez con el que tocarse en los actos oficiales de la Generalitat. Veamos la ecuación: si idioma español utilizado en Cataluña = idioma turco utilizado en Alemania, ciudadano del resto de España afincado en Cataluña = inmigrante turco residente en Alemania. Luego Montilla es turco, al carótido modo.

Hay que admitir que supone un avance: antes sólo era un charnego, pero esa palabra fue abolida por los nacionalistas porque tenía un no sé qué de racista que en aquellos momentos no convenía a su imagen pública. Pasar de charnego a turco es dejar de ser un apátrida para gozar de una nacionalidad que además cualquier día formará parte de la Unión Europea.

Por supuesto, nadie ha respondido, ni el propio Montilla, que a estas horas debe estar consultando los mapamundis para ubicar su nueva patria. Nadie le ha recordado a Carod cosas tan elementales como que el español es lengua oficial en Cataluña; que Cataluña forma parte, le guste o no, de España; que los españoles no son inmigrantes en Cataluña; que ya está bien de insultar al resto de España con cargo a los presupuestos. Nada, excepto las rutinarias manifestaciones de protesta de PP y Ciutadans.

Luego sale Mas, don Artur, y dice que le parece fatal que Mustafá Montilla asista al desfile del 12 de octubre en Madrid “con la que está cayendo”. La que está cayendo, dice... ¿se referirá a lo de Carod que acabamos de comentar? O tal vez a la quema de retratos del Rey. O a las arengas independentistas del pequeño Napoleón del Nou Camp. O al anuncio de la secesión para 2014. O a las proclamas de López Tena. O al despido “por castellanoparlante” de una tertuliana. O a las amenazas a políticos del PP y de Ciutadans. O al independentismo en la sección de deportes de TV3. O al programa / panfleto sobre los inmigrantes nacionalistas. O a la aplicación acelerada del Estatut sin esperar el fallo del TC. Es verdad: con la que está cayendo, y no pasa nada...

Si nos ganan, nos lo habremos merecido

Permalink 07.10.07 @ 20:32:59. Archivado en política

Quienes tenemos la desdicha de residir en alguna de las comunidades infestadas por el nacionalismo y no somos precisamente propensos a sucumbir al virus, nos hacemos cruces al ver la facilidad asombrosa con que se producen los avances de los secesionistas, y lo poco que se hace por frenarlos. Por mi parte, he llegado hace tiempo a la convicción de que, si finalmente ganan la partida (y a mi modo de ver todo indica que así será), se deberá en buena medida a la escasísima oposición que se les habrá planteado. En determinadas épocas esa falta de determinación para enfrentárseles pudo deberse a la “necesidad” (¿realmente eran tan potentes los nacionalismos en 1978 como para ceder tanto a sus pretensiones?) de conseguir su aquiescencia para el cambio de sistema político; en otras a la ingenuidad de quienes desde diversas instancias han pensado que alguna vez se darían por saciados; más tarde a la necesidad sucesiva de los diferentes gobiernos de Madrid de recurrir a los votos de los nacionalistas para garantizarse la mayoría suficiente (e incluso en ocasiones sin necesidad, inmenso error sólo atribuible a un muy encomiable pero errado afán integrador, o a una estúpida mala conciencia de tener algo que hacerse perdonar); más recientemente al deliberado proyecto de aliarse con ellos para expulsar al PP de la vida política. Y siempre, sin excepción, al distanciamiento displicente con que desde Madrid se han contemplado estos “fenómenos”.

Es decir, que se han acumulado diagnósticos erróneos, cesiones inexplicables, intercambios interesados y temerarios, falta de ambición y de proyectos, remordimientos y malas conciencias, para dar como resultado, treinta años después de la muerte de Franco, una situación a la que le falta muy poco para ser irreversible y que, al propio tiempo, resulta enormemente paradójica, en especial por lo que respecta a Cataluña: y es que aquí, aunque pueda parecer increíble a estas alturas, eran poquísimos los nacionalistas que había en 1978, y siguen siendo relativamente pocos pese a los esfuerzos indescriptibles por “catalanizar a los catalanes” que lleva haciendo la Generalitat desde hace tres décadas. Valga como prueba de ello la participación registrada en el referéndum para la aprobación del nuevo estatuto de autonomía, o la escasez de banderas en los balcones en la festividad del 11 de septiembre. Valoremos ese dato para la esperanza: el nacionalismo lleva treinta años gestionando en beneficio exclusivo la enseñanza, la cultura, los medios de comunicación públicos y muchos de los privados a través de las subvenciones y de las maniobras para controlarlos, la creación audiovisual, la política lingüística, al tiempo que viene practicando de forma implacable una infiltración en colegios profesionales, patronales, asociaciones, clubes deportivos y todo tipo de agrupaciones y entidades de la llamada sociedad civil, hasta el punto de conseguir una apariencia externa de homogeneidad total… que sin embargo no tiene su reflejo en ocasiones críticas como la votación por el estatuto. No hay que ser un gran analista para constatar que si pese a tal siembra, prolongada a lo largo de casi treinta años, no han conseguido que ni un 40 % del electorado respalde un proyecto de estatuto que, según ellos, era un clamor de la sociedad catalana y en cuya promoción se habían volcado todas esas terminales mediáticas, sociales e institucionales a que me refería, es que el sentimiento nacionalista inicial era realmente mínimo, y que actualmente dista aún de ser mayoritario.

Probablemente cualquier político honesto sacaría conclusiones de ello, y comprendería que la inquietud de la ciudadanía va por otros derroteros. Ocurre que en Cataluña política y honestidad intelectual no suelen ir de la mano. Pero si nos trasladamos al bando opuesto deberemos constatar justamente lo contrario: si el nacionalismo (el independentismo, que es exactamente lo mismo) ha tenido tantas dificultades para calar, ¿cuál sería nuestra situación si desde la administración central se hubiese sembrado de manera parecida pero en sentido inverso, o se hubiesen vetado ciertos abusos? La gente necesita que la lideren, que la encaminen, que la dirijan y la ilusionen. Y los únicos que llevan décadas haciéndolo en Cataluña son los nacionalistas. Hay un inmenso caladero de votos que no son independentistas y que se hallan huérfanos de proyectos y de líderes, y generan estas monstruosas cotas de abstención. Y hay también muchos que se consideran nacionalistas porque en realidad no creen que sus líderes vayan en serio a conducirles a la independencia, y juegan a esa rebeldía facilona frente al lejano enemigo madrileño, como los progres insultan al remoto imperialismo americano. Sobre todo, corean gregariamente al líder chulesco que finge enfrentarse heroicamente a un monstruo que no existe y que les pinta horizontes gloriosos. Y lo corean porque, entre otras cosas, no existe enfrente nadie que se haya planteado seriamente que a los catalanes ya va siendo hora de que alguien los siente y les exponga crudamente la realidad que les espera. Tienen ya, es cierto, un anticipo de ello ante sus ojos: el gobierno y la clase política más mediocre que los tiempos han visto y que un territorio europeo pueda soñar. Créanme, muchos catalanes piensan que viven en una especie de modorra de la que algún día despertarán. Pero si alguien no los agita enérgicamente, cuando despierten tal vez sea demasiado tarde.

Orgullo

Permalink 03.10.07 @ 22:54:43. Archivado en política

"Estoy muy orgulloso de que en el debate de investidura me dieran apoyo los diputados independentistas y no tuviera el apoyo de ustedes, tampoco se los pedí", por no querer "el apoyo de los que han trabajado y continúan trabajando por enfrentar Cataluña con España, por que haya animadversión hacia Cataluña, que ha interpuesto un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut y continúa manipulando la justicia en contra de lo que votó el pueblo de Cataluña en referéndum. De no contar con su apoyo y contar con otros apoyos, señor diputado, me siento muy orgulloso", aseveró José Montilla, levantando el aplauso de la bancada del tripartito.

Montilla replicó así a los reproches del presidente del PP catalán, Daniel Sirera, por que estuviera gobernando "gracias al voto de diputados que se autoinculpan en la quema de fotos al Rey", en alusión al diputado de ERC Uriel Bertrán; o que contara con un socio de Gobierno que "tiene a personas que forman parte de candidaturas municipales que se dedican a amenazar de muerte a dirigentes del PP o que en sus juventudes hay personas que amenazan de muerte a diputados de esta Cámara", en alusión también a ERC.

Yerran quienes se escandalizan o esperaban otra cosa. Es simple: 159.418 euros al año, más residencia oficial. Sí, Montilla, el que en la vida laboral ordinaria, es decir, fuera de la política, podría aspirar tal vez a un sueldo anual de… ¿pongamos 30.000 euros, antigüedad incluida? No parece que su currículum dé mucho más de sí. ¿Cómo no va a estar orgulloso de estos muchachos que le han hecho un hombre, que le han resuelto la existencia aún a costa de renunciar a sus orígenes y hasta a su lengua, de tolerar que tal vez a gentes procedentes de su propia Andalucía natal las multen por rotular su bar en castellano, de admitir que los nietos de sus propios vecinos cordobeses no puedan estudiar en español ni hablarlo libremente en los recreos? Montilla no es un independentista. Montilla es un tipo que aún no se cree lo que le ha tocado en la lotería de la vida, y que por ello mismo guardará eterno agradecimiento, servilismo si hace falta, a quienes le han dado el boleto premiado. ¿Qué para ello hay que ponerse del lado de los agresores y hurgar en la herida de los agredidos? Bueno, el heroísmo no va en el sueldo. Ni la dignidad.

Su pulso no temblará

Permalink 01.10.07 @ 21:43:33. Archivado en política

“No me temblará el pulso para convocar la consulta si no hay acuerdo”, afirma con su hablar sincopado el lendakari Ibarreche, el semblante visionario, las cejas en abierta competición circunfleja con las de Zapatero, recorriendo con la vista el mar de rabos de txapela que se extiende ante sus ojos en el aquelarre del Alberdi Eguna.

“Ponéis en mis manos a España. Mi mano será firme, mi pulso no temblará y yo procuraré alzar a España al puesto que le corresponde conforme a su Historia, y que ocupó en épocas pretéritas”, declamaba con voz aflautada el general Franco en 1936.

Hay diferencias, claro está, pero no me negarán que la coincidencia es divertida. Es lo que tienen los que se consideran depositarios de encargos trascendentales que les ha hecho la patria, protagonistas de misiones elevadísimas para las que el pueblo, siempre abstracto, les ha elegido.

Al Caudillo de España por la gracia de Dios no le tembló el pulso, qué va. Y al lendakari, que en definitiva no es más que el presidente de una comunidad autónoma, o sea, como un alcalde de un pueblo grande, es de suponer que tampoco le va a temblar cuando compruebe que sus compañeros de viaje más entusiastas son los terroristas. No vacilará lo más mínimo al convocar su consulta, pese a que es sabedor de que es absolutamente ilegal e inconstitucional. Ni un parpadeo le provocará el conocimiento de que, gracias a sus compañeros de correrías (aquellos entrañables “chicos de la gasolina” del abuelo Arzallus), hay unos 200.000 vascos que, según cuentan las crónicas, se han tenido que exiliar de su tierra y en consecuencia no podrán votar. Ni un leve temblorcillo le sacudirá al saber que en buena parte del País Vasco no se vota en libertad porque esos muchachos “a los que no les va a permitir que marquen la agenda de los vascos y las vascas” coaccionan, chantajean, amedrentan y, si es preciso, asesinan, secuestran, incendian o mutilan en nombre de esa misma soberanía que Ibarreche reivindica en su nombre sin exigirles siquiera como cuestión previa que renuncien ala violencia.

Qué demonios: que tiemblen los demás al mirar bajo sus coches, al comprar el periódico, al ver una sombra en el portal, al hacer un comentario político en el bar del pueblo. La patria vasca está por encima de estas debilidades maketas.

Nunca unas elecciones fueron tan sencillas

Permalink 29.09.07 @ 22:38:27. Archivado en política

El vendaval nacionalista arrecia, y toma visos de convertirse en huracán. Es lógico: el nacionalismo nunca se apacigua con la debilidad, sino que se crece. Creo que ya lo he escrito muchas veces, y me disculpo de antemano por la reiteración, pero es que es un punto de partida ineludible para enfocar correctamente la cuestión: el nacionalismo, llamémosle radical o moderado, tiene un sólo e irrenunciable objetivo, que es la independencia de los territorios que considera propios. Ni más ni menos. No se va a conformar con nada que esté por debajo de eso, si se le da margen para ello. Es inútil pensar que cediéndoles más y más competencias van a acabar conformándose y diciendo, “gracias, ya tenemos suficiente”. Solo hay un objetivo, y en la lucha por él no caben empates: o lo consiguen o no. Y por lo tanto ceder ante el nacionalismo, aunque sea en lo más nimio, siempre es un paso más que les acerca a su meta final, y que en consecuencia les anima a dar el siguiente.

En los últimos tres años, los nacionalistas han visto el carril despejado y han apretado el acelerador a fondo: ahora o nunca. Jamás un presidente del Gobierno de España había sido tan débil, tan inconsciente, tan carente de escrúpulos y de la más mínima formación, principios y experiencia como el actual. Nunca un partido político, al menos no en la democracia del 78, había reordenado sus prioridades dando preferencia a la aniquilación del adversario como alternativa de poder, frente a la consolidación del Estado de derecho próspero y estable que los anteriores gobiernos habían dibujado, aún desde sus diferencias ideológicas. Ahora, en esta situación antes impensable, desde el País Vasco y desde Cataluña se anuncian ya los asaltos definitivos a la legalidad constitucional y a la continuidad misma de España tal y como la conocemos. La diferencia sólo aparente entre nacionalistas moderados y radicales se ha esfumado, y ya todos pueden exhibir sin reparos la coincidencia en los objetivos.

Llegados a este punto crucial de nuestra historia, ahora la pregunta ya es muy simple, y debería ser formulada una y otra vez de aquí a las elecciones generales: ¿cree Ud. que Rodríguez Zapatero es el gobernante adecuado para enfrentarse al asalto frontal al régimen constitucional, a la unidad de la nación española, que están planteando los nacionalistas en Cataluña y el País Vasco? Sí es que sí, vótele en marzo. Si es que no, vote al PP sin dudarlo, más allá de ideologías, dejando de lado que sea Ud. de izquierdas o de derechas, o de todo lo contrario. Créanme, si yo opinase que él es el mejor líder para este empeño, le votaría sin pensarlo dos veces.

Ya no es momento de disquisiciones sobre progresismo o conservadurismo: cuando hay hambre uno no desdeña el pan porque prefiera el jamón. Cuando hay sed uno no rechaza el agua aunque no encuentre su refresco favorito. Es una cuestión de supervivencia. Los nacionalistas están crecidos y ya no ocultan sus intenciones. Hay que decidir simplemente si queremos hacerles frente o si preferimos aceptar como fruto de la fatalidad que se vayan a salir con la suya, con todo lo que ello implica. Si se opta por hacerles frente, en marzo habrá que escoger entre lo que nos presentan los dos partidos de ámbito nacional. Proyectos y personas. ¿Quién cree el lector que está más capacitado, por voluntad, formación y convicciones, por trayectoria y por seriedad, para hacer frente al embate secesionista? Ese será mi único criterio a la hora de votar en marzo de 2008.

Las neuronas de Palacios van despacio

Permalink 22.09.07 @ 21:09:09. Archivado en política

Aquello de que las imágenes valen más que mil palabras nunca me ha gustado, pero hay ocasiones en que resulta forzoso reconocer que es cierto. Les traigo hoy una imagen con la única finalidad de que vean al sujeto que nos quiere a todos muertos, deseo cariñoso que acompaña de un no menos cálido gesto que, en el mejor estilo de las antiguas películas de gangsters, resigue con el pulgar la garganta de lado a lado como lo haría una navaja.

Cuando digo a todos, me refiero evidentemente a los que no pensamos como él, por lo cual desde ahora me incluyo en la nómina de potenciales cadáveres sacrificados justificadamente en el altar del nuevo nacionalismo. Y permitan que me ahorre el adjetivo “radical”, porque referido al nacionalismo constituye una flagrante redundancia. Bien, me temo que me he dejado llevar por la inercia de la frase al decir que no pensamos como él, y le he atribuido una habilidad que no está enteramente demostrada en su caso: pensar.

Volvamos a la foto. El personaje, que responde al catalanísimo apellido de Palacios, sostiene una pancartita escrita en inglés, conteniendo proclamas antitaurinas. Sí, tal cual: no sé si se equivocó de fiesta y confundió el monumento a Rafael de Casanova con una efigie de Manolete, o de ciudad y creyó estar en Hyde Park en lugar de en Barcelona, pero lo cierto es que su proclama es antitaurina y está en inglés. Con tamaña confusión el pobre chaval no se percató de que justo detrás tenía a un robusto mosso d’esquadra. Tampoco debería haberle preocupado mucho, a decir verdad: los “hombres de Saura” no se caracterizan precisamente por inquietar a los antisistema, ni a los okupas, ni a los filoterroristas. Pero eso sí: son implacables montando controles de alcoholemia y asaltando timbas de juego clandestinas. Son una policía sostenible, sobre todo para que el bueno de Saura y su compañera Mayol sostengan su aura progresista.

La cara del mendrugo Palacios también lo dice todo. ¿Se han fijado que todos los componentes de movimientos violentos tienen parecida cara de imbécil? Cámbienle la pancarta antitaurina por una foto de un preso etarra, o colóquenle una esvástica en las manos, o vístanle con una camiseta del Che Guevara, o simplemente provéanle de una bufanda de los Boixos Nois o de los Ultrasur: la expresión idiotizada no desaparece. Son como aquellos muñequitos de papel que se vestían con disfraces superpuestos en nuestra lejana infancia, y con parecida capacidad de raciocinio. No hay que quitarles, sin embargo, la importancia que tienen: amenazar a alguien de muerte debería seguir siendo, incluso bajo las tres capas superpuestas de Hereu, Montilla y Zapatero, algo como mínimo censurable. Aunque el amenazado no sea ni socialista ni nacionalista.

Otro héroe

Permalink 22.09.07 @ 12:38:37. Archivado en política

El señor López Tena, desde la rancia catalanidad de sus dos apellidos, hace día sí, día también, proclamas de separatismo a las cuales, como cualquier ciudadano, tiene perfecto derecho. Más aún tratándose como se trata de un militante, imagino, de alguno de los múltiples partidos nacionalistas que desde hace treinta años parasitan a la pobre Cataluña en el más puro estilo Alien. En cualquier caso, militante o no, está apadrinado por CiU en su actual puesto. Ya saben, CiU, esos nacionalistas moderados que se desviven por garantizar la gobernabilidad de España desde los tiempos del gran estadista Pujol…

Últimamente López Tena ha hablado de un supuesto genocidio que España está cometiendo contra Cataluña, de que “mientras los españoles sean como son” la vía más fácil es la independencia, de que los catalanes están sometidos a un “proceso de discriminació n, exclusión y subordinación” , y ha denunciado “la decadencia que genera la subordinación de Cataluña al Estado español”. Genial. Conste que la cita viene esta vez de un medio progresista, vamos, qué digo, del más progresista de todos: el digital que dirige el irascible Enric Sopena. Que no quepan dudas de que las declaraciones hayan sido manipuladas por la siempre mendaz derechona.

A mí lo que me choca es que todo esto no le produzca la menor contradicción ética con el hecho de que, según los presupuestos del Estado para 2007, el cargo de vocal del Consejo General del Poder Judicial esté remunerado con la bonita cifra de 121.088,94 euros. Cabe incluso que por residir fuera de la capital (imagino que su sensibilidad no resistiría habitar en el corazón de la bestia opresora) le correspondan algún tipo de dietas o complementos. Con toda seguridad, el hecho de cobrar en euros y ya no en pesetas hace menos doloroso el sacrificio. Aún así, a mí me resultaría difícil aceptar un salario, incluso uno tan modesto como ése, del opresor, del genocida, del discriminador.

Probablemente la explicación sea sencilla: debe ser uno de aquellos héroes que trabaja desde dentro del sistema para destruirlo. Como las termitas. Con grave riesgo de su vida, claro está; a la vista está la discreción con que ha de desenvolverse en sus declaraciones. Que el Estado opresor no se anda con chiquitas, y prueba de ello es la evidente intención de soborno que encierra esa retribución. Pero pierdan cuidado: a un héroe no se le compra con dinero. Animo, López. Es usted la prueba viviente de que el sistema constitucional español tiene los días contados: que pueda acoger en sus más altos órganos de decisión a personas cuyo objetivo confeso es cargárselo. Y que nadie rechiste.

Demandando a Dios

Permalink 21.09.07 @ 21:30:20. Archivado en política

Un senador por Nebraska ha presentado una demanda contra Dios y un juzgado se la ha admitido a trámite. Bien, nada nuevo tratándose del país donde una cafetería tuvo que indemnizar a una conductora por servirle café demasiado caliente, que se le derramó por encima… ¡al beberlo mientras conducía!

Pero como abogado me asaltan ciertas dudas, digamos de procedimiento. La primera, la citación. ¿Cómo se cita a Dios? O tal vez se le invoca. ¿Será citado en estrados, o en este caso será más adecuado hacerlo en púlpitos? Publicar la citación en la hoja parroquial puede ser una manera, aunque si la demanda es larga encarecerá la edición, y ya se sabe que las parroquias van justitas. Depositar el pliego en el cepillo no garantiza que lo reciba, que hay mucho chorizo por ahí. Dejarlo en el altar puede resultar sacrílego. ¿Una plegaria colectiva, tal vez? O a lo mejor es que como lo sabe todo y lo ve todo no hace falta entregarle los papeles…

Y lo mismo a la inversa, claro: ¿cómo contestará Dios la demanda dentro de los 20 días hábiles para ello? ¿Ha de aparecerse de alguna forma válida en derecho, deberá otorgar poderes a un procurador, bastará con que alguien diga “¡Dios me ha hablado!” y transmita a continuación sus palabras? Y cuando declare, ¿jurará por Dios? No parece muy fiable, se percibe una clara incompatibilidad. Máxime en un país en cuyos billetes figura impreso el lema “In God we trust”. Vamos, que juega en casa.

Siendo el Papa su máximo representante en la tierra, ¿deberá pedir Washington la extradición del bueno de Ratzinger? ¿Comparecerá Bin Laden como acusación particular? Y sobre todo, ¿qué opina Garzón, aprovechará la ocasión para pedir la apertura de una pieza separada para investigarle por el asesinato de Caín, al menos en grado de inducción?

Como pueden ver, se abren muchas más incógnitas que las que se despejan. Eso sí, una cosa está clara: no hay huevos para demandar a Alá, ¿a que no? En fin, hecha la broma, no queda si no ver la foto adjunta del honorable senador por Nebraska para hacerse una idea de la cuestión. Una imagen vale más que mil palabras, ¿verdad?

Estos sí que dan miedo

Permalink 16.09.07 @ 23:21:05. Archivado en política

Más que la quema de fotos por parte de 300 vándalos, tal como decía hace un par de días en este mismo foro, a mí me preocupan las declaraciones y acciones de los líderes políticos que nos han tocado en desgracia. La última, de Artur Mas: propone un “pacto de sangre” con los demás nacionalistas para frenar cambios en la Constitución. Cambios que tiendan a restar poder de representación en las Cámaras a los nacionalistas o competencias a las autonomías, se entiende. Porque no es que de pronto les haya asaltado una súbita voluntad de defensa de la Constitución de 1978, no, qué va: si de ellos dependiese se la habrían cargado tiempo atrás. De hecho, están en ello vía reforma estatutaria.

Los nacionalistas siempre están dotados de un punto melodramático, de un grado de histrionismo pseudoheroico que los haría entrañablemente patéticos si no fuese por el peligro que representan, sobre todo ahora que sus reivindicaciones van cuesta abajo gracias a haber encontrado en la presidencia del Gobierno de España a un ferviente seguidor del célebre carpe diem: de momento, disfrutemos del poder y mantengámoslo, que después ya se verá. No cabe otra interpretación de la política zapateril: se trata de mantener el poder tanto tiempo como sea posible e intentar que la derecha no pueda volver a él jamás. Que para ello haya que apoyarse en partidos que pretenden literalmente la destrucción de España (no vean dramatismo en esta afirmación; es sencilla y llanamente lo que los partidos separatistas pretenden, y además como pretensión hasta cierto punto legítima), no ha de suponer ningún obstáculo: cuando llegue el momento, desactivada la derecha, ya nos ocuparemos de ellos. El pueblo también me apoyará en ese momento, debe pensar Zapatero, ya que hasta ahora me ha comprado todo tipo de motos averiadas. Es una especie de carrera contrarreloj: ¿qué durará más, el PP ante los embates de la izquierda, o la nación ante los ataques de los nacionalistas? Nuestro presidente debe considerar que, si sucumbe antes el PP, está salvado. Luego intentará traicionar a su vez a los nacionalistas, y entonces se envolverá en la bandera de España para recabar el apoyo de la nación, que por ensalmo dejará de ser un concepto discutido y discutible para convertirse en la garantía del progreso y la libertad. Piruetas más difíciles le hemos visto, y ha caído de pie. Y como comparte con los nacionalistas, como estrategia coyuntural, el objetivo de evitar a toda costa que el PP pueda volver a gobernar in secula seculorum, pues a ello se aplica con denuedo.

Perdonen la divagación: decía que me preocupan mucho más las declaraciones públicas, incluso institucionales, de los representantes políticos, que los incidentes callejeros que en definitiva son una cuestión de orden público. Deberían haber oído el discurso de Montilla el 11 de septiembre. Es probablemente uno de los de mayor tinte nacionalista de los últimos años. Hasta cuatro veces repitió la estrofa de “Cataluña será más fuerte”, amén de profundizar en el autogobierno y, por supuesto, la duda ofende, no mencionar ni una sola vez a España. Añadan el referéndum de Carod en 2014, la propuesta de Maragall de elaborar un plan nacional casualmente a siete años vista (anda, miren: 2007 + 7 = 2014, qué curioso), y comprenderán que unos tipos que son capaces de enredar al mismísimo Dalai Lama son francamente peligrosos. Aunque no quemen fotos y se limiten a reír por lo bajinis cuando sus cachorros juegan con la gasolina, y a pagársela.

¿Quién teme al Rajoy feroz?

Permalink 16.09.07 @ 19:06:59. Archivado en política

Realmente dice mucho del magistral uso que de la propaganda hace la izquierda el hecho de que, en buena parte de la sociedad, haya calado la idea de que Rajoy es un peligroso radical fanático de extrema derecha que amenaza la convivencia. Pero por el amor de Dios, mírenle a la cara, escúchenle hablar, moléstense en leer sus discursos (sí, mejor leídos que escuchados) prescindiendo del subsiguiente comentario de texto de José Blanco o de la Vicepresidenta De la Vega (por cierto, jamás en la historia se ha utilizado de forma tan torticera el puesto de portavoz del Gobierno para atacar a la oposición). ¿De verdad creen los tradicionales votantes de izquierda, y sobre todo aquellos que se limitan a argumentar (es un decir) que ellos “jamás podrían votar a la derecha”, que las ideas que Rajoy sostiene son las propias de un radical peligroso?

Desde que Rodríguez Zapatero afirmó, sin aparente crecimiento de su apéndice nasal, que bajar impuestos es de izquierdas (falso de toda falsedad, por cierto: bajar impuestos es reconocer al ciudadano una mayor libertad para administrar sus propios recursos, y el fomento de las libertades individuales no es precisamente uno de los puntos fuertes de la izquierda), desde que el presidente aseveró eso campanudamente (de qué otra manera, si no…), las discrepancias entre los dos grandes partidos, si bien lo analizamos, se centran en unas pocas cuestiones capitales planteadas por el Gobierno, a saber: el recurso al diálogo como método de acabar con el terrorismo; el avance en el autogobierno de las comunidades autónomas; la política internacional; algunas cuestiones sociales como el denominado matrimonio homosexual; y la reforma del sistema educativo, básicamente en dos sentidos: facilitar el pase de curso e incluir la asignatura de educación para la ciudadanía.

Si analizamos la postura del partido de Rajoy en cada una de estas cuestiones, evidentemente podremos discrepar o estar de acuerdo con ella en cada caso, pero será muy difícil calificarla, con un mínimo de vergüenza, de radical y de dañina para la convivencia.

Respecto al diálogo con ETA: Rajoy defiende que a los terroristas se les derrota policial y judicialmente, y que no hay nada que negociar con ellos. ¿Es ésta una postura radical?

Respecto al avance en el autogobierno, Rajoy vaticina que la progresiva centrifugación del Estado acabará teniendo consecuencias nefastas. Se puede estar o no de acuerdo con esa interpretación, pero ¿es un planteamiento radical oponerse a esa línea de vaciamiento de competencias del poder central?

En política internacional, Rajoy vota por seguir la estela de Francia, Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña. ¿Qué tiene eso de radical, acaso no son las naciones de nuestro entorno natural? En cualquier caso, ¿es eso más radical que la aproximación a Venezuela, la suavización del trato a Cuba, la propuesta de Alianza de Civilizaciones a la que se adhieren entusiastas Irán, Turquía, Corea y semejantes?
Las cuestiones sociales, básicamente centradas en el denominado matrimonio homosexual: el partido de Rajoy no se opone a que se arbitren medidas para garantizar a los homosexuales igualdad de derechos y obligaciones en sus uniones; simplemente se opone a que se las denomine matrimonio. ¿Es esta una opinión profundamente radical?

Y la reforma educativa: ¿es extremista sostener que no es positivo facilitar el pase de curso con un puñado de asignaturas suspendidas? ¿Es radical considerar que, tal como está formulada, la asignatura de educación para la ciudadanía se puede convertir en un magnífico instrumento de adoctrinamiento en manos del gobierno de turno, y por eso pedir que sea una asignatura optativa?

A lo mejor resulta que la realidad es más bien que la izquierda está muy poco acostumbrada a debatir civilizadamente, y le resulta mucho más fácil arremeter contra los discrepantes tachándolos de radicales, por mucho que se limiten a oponerse de forma legítima a las medidas de un gobierno que, básicamente, legisla para los suyos.

Así que busquen otro pretexto, o esfuércense en hallar argumentos sólido, porque el del radicalismo de Rajoy, honestamente, no se sostiene. Ni en la forma ni en el fondo.

Hay que sembrar, Majestad

Permalink 14.09.07 @ 19:16:57. Archivado en política

Lo lamento si alguien se ofende, pero lo diré ya de entrada: para mí, quemar una foto del Rey tiene una importancia relativa. Por supuesto, me parece mal, me parece propio de gamberros y vándalos impresentables, pero tengo mis serias dudas sobre si este comportamiento ha de tener un castigo penal. Vamos, que si a mí me da por pegarle fuego a una foto de Zapatero no creo que sea como para llevarme a la cárcel. Sí, lo sé: el Rey representa al Estado, la soberanía nacional y tal. Vale, pero aún así me parece que hay cosas mucho más graves (declaraciones de algunos altos líderes políticos, presidentes autonómicos, etc.), y que tanto revuelo mediático, útil por supuesto para demostrar con qué virulencia se expande el separatismo, eso sí, ha acabado dando en definitiva más eco a un asunto del que, de otra forma, no se hubiera enterado casi nadie.

Dicho lo cual, me sirve este hecho para comentar con un ejemplo lo que a veces he reprochado en este foro respecto a la actitud de los poderes del Estado respecto a los territorios digamos problemáticos. No sé si la información es cierta, pero tal como la he oído la transcribo: los Reyes no visitaban Gerona desde hacía… ¡32 años! Vamos, que la debieron visitar nada más ser proclamados, probablemente para tomar posesión del título de Príncipe de Gerona, o algo así. Es sólo un ejemplo, pero es muy fácil pedir luego que mantengamos encendida la llama de la adhesión a la Monarquía y cosas similares, cuando nuestro Rey, sin duda con una agenda apretadísima, no ha podido darse un garbeo por Gerona más que una vez en 32 años. De la misma manera que, según dicen los que entienden, el amor hay que alimentarlo día a día, el patriotismo y la adhesión a las instituciones que simbolizan la Nación también requieren cierta “siembra”.

Un novelón que nunca será un peliculón

Permalink 12.09.07 @ 16:00:13. Archivado en política

He acabado de leer “La enfermera de Brunete”, de Manuel Maristany. 1.000 páginas de novela, con todos los alicientes de las historias clásicas: amores, desamores, traiciones, guerra, asesinatos, espías, pasiones, lujo, miseria, heroísmo, honor,... Una intensa historia de amor que presenta la particularidad de estar ambientada en la Guerra Civil española y la absoluta originalidad dados los tiempos que corren de presentarse desde el punto de vista de los nacionales.

El protagonista principal es el hijo de una familia aristocrática catalana, al que el estallido de la guerra pilla apenas en la veintena, y que se alista con los requetés en buena medida para vengar las muertes de su abuelo, su padre y su hermano y la violación de su hermana, así como el incendio de su casa, a manos todo ello de los rojos en los primeros días de la guerra.

Es especialmente interesante el relato de esos días de julio en Barcelona, en particular para quienes habíamos oído de nuestros propios padres y abuelos estas o similares historias, y que de un tiempo a esta parte empezábamos a dudar si todo eso había sucedido realmente, ya que la nueva “memoria histórica” parece haber decidido borrar de los libros la barbarie revolucionaria de aquellas fechas.

No esperen ver la versión cinematográfica. Sin duda, daría para un gran guión, pero no cabe esperar que, dada su perspectiva poco progresista, ningún productor se lance a la tarea. Recomiendo su lectura. Tendrá mayor o menor valor literario, aunque en general está bien escrita y es fácil de leer, pero en todo caso constituye un fresco histórico nada desdeñable, en el que se entremezclan personajes reales (Franco, Pasionaria, Mola, Ridruejo, Hemingway, Philby, Companys,...) con otros de ficción. Eso sí: procúrense un atril, porque el tomo se las trae. Abstenerse los convencidos de que la República era el mejor de los mundos, y de que los únicos malvados de la historia eran los facciosos rebeldes.

Què fas, Sirera?

Permalink 10.09.07 @ 23:24:02. Archivado en política

A ver. El 11 de septiembre de 2007, como cada año, lo previsible es que los líderes del PP que acudan a depositar una ofrenda floral ante el monumento a Rafael de Casanova sean increpados, abucheados, insultados y, tal vez, agredidos de manera más o menos liviana. Será Daniel Sirera el tercer, cuarto o quinto líder del PP que acuda a esta ceremonia que celebran los líderes políticos y sociales barceloneses sin más objetivo que el de salir en la foto con semblante solemne y grave. Piqué, Fernández, Vidal Quadras,… no sé si me dejo alguno.

Por supuesto, todo el mundo debería tener el derecho de acudir a depositar flores en memoria de quien le dé la gana, llámese Rafael de Casanova o Mary Santpere. Y por supuesto también las autoridades tienen la obligación inexcusable (que incumplen año tras año, claro está) de garantizar que ese gesto se produzca sin agresiones. O sea, que entiendo que se reivindique, como hace Girauta en su artículo de LD, la indispensable libertad de “ir donde les dé la gana”. Sentado esto, mi pregunta es qué narices se le ha perdido al líder de turno del PP yendo a depositar un ramo de flores ante el mitificado conseller en cap.

A ver si nos enteramos de una vez: los militantes y simpatizantes del PP en Cataluña no somos precisamente nacionalistas. Hace tiempo que dejamos de creer, casi simultáneamente, en el ratoncito Pérez, en los Reyes Magos, y en la historia de Rafael de Casanova, a quien durante décadas nos dieron por muerto en defensa de Cataluña frente a España. Luego resultó que ni murió en combate, sino ejerciendo como abogado muchísimos años más tarde, ni por supuesto la guerra es la que nos cuentan. Vean si no el brillante resumen que hace Fernando Díaz Villanueva al respecto.

Entonces, ¿de qué se trata, para qué va el PP en procesión de marcado carácter masoquista a un acto con el que sus simpatizantes no nos sentimos en absoluto identificados? ¿Para confundirse con el paisaje, para poder lucir alguna brecha en la frente o alguna americana manchada de huevo? ¿No sería mucho más digno plantarse y decir “no hay ofrenda floral porque no participamos de la demagogia ni de la falsificación histórica que rodea el 11 de septiembre, icono nacionalista introducido con calzador en una comunidad que celebra con mucho más entusiasmo la festividad de Sant Jordi"? Hubiera sido un buen primer paso plantarse, pero no por miedo, sino por una decisión clara y argumentada. Bien, quizá el próximo líder…

El descrédito de un terrorista

Permalink 08.09.07 @ 20:35:06. Archivado en política

En su último vídeo, Bin Laden sale con la barba teñida. Se acabó el fantasma del terror apocalíptico, se acabó el pánico que pretendía infundir con sus vídeos, con su dedo admonitorio moviéndose rítmicamente al compás de sus amenazas tremebundas. ¿Qué se puede temer de un tiarrón que se supone vive en las montañas remotas de Afganistán, o de Akistán, según aquel divertidísimo mapa que corría hace un par de años por internet, y que encuentra tiempo para teñirse la barba? Vamos, hombre… Que se supone que se pasa el día esquivando misiles inteligentes y rangers menos espabilados, y que el resto del tiempo lo ocupa planeando la destrucción del mundo occidental, y ahora resulta que hasta llevará hecha la manicura.

Este tío está acabado. A ver con qué cara les explica ahora a sus mugrientos seguidores, esos que sólo se lavan y depilan cuando van a inmolarse, que él ha encontrado un estilista ahí donde Pakistán pierde su nombre, y previa visita a un asesor de imagen ha decidido cubrirse las canas, porque en la tele da mejor.

Ya me imagino sus arengas en lo sucesivo. Todas acabarán con un rotundo y estremecedor “Alá es grande… porque yo lo valgo”. Cualquier día se hace un lifting.

Yo nunca le oí cantar

Permalink 06.09.07 @ 10:21:01. Archivado en política

No me pasó con Sinatra, a quien pude ver y oír en Barcelona’92, pero me ha pasado esta vez: se me ha muerto Pavarotti y nunca le oí cantar en directo. Bueno, miento: tuve ocasión de asistir en una ocasión a un ensayo general de los tres tenores en el Nou Camp, pero evidentemente no es eso.

Hace muchos años anunció una actuación en el Liceo. Una Tosca, o un Rigoletto tal vez, no estoy muy seguro. Hice un puñado de horas de cola en la taquilla y finalmente conseguí una entrada. A última hora, una inoportuna gripe le apartó del escenario y nos dejó en manos de un pobre tenor que afrontó con dignidad la terrible papeleta de sustituir al más grande ante un público ya decepcionado antes de empezar. Y lo hizo bien, que conste. Pero claro, no era Pavarotti.

Se hizo célebre la leyenda nunca confirmada de que no tenía ni idea de música, y cantaba de oído porque no sabía leer un pentagrama. No sé. O la historieta de que, cuando lanzó el disco que le dio la fama entre el gran público que antes no le conocía de nada, el famoso “Tutto Pavarotti”, más de uno y más de dos se quedaron con la idea de que Tutto era el nombre de pila. Y es que Pavarotti saltó al estrellato popular ya maduro, cuando empezó a divulgarse su imagen de bon vivant inmenso y su pañuelo (sábana pequeña, más bien) en la mano mientras atacaba sin esfuerzo aparente las notas más comprometidas. Se puede discutir si fue o no el mejor de esa época, que aún colea, en que coincidieron sobre los escenarios líricos mundiales una pléyade de grandísimos tenores, la mayor parte de ellos españoles: Domingo, Carreras, Kraus, Aragall, Pavarotti. Vean las imágenes de cualquier concierto de los tres tenores: mientras Carreras está al borde del colapso y con las expresiones de su rostro nos tiene a todos con el corazón en un puño (y acaba sin defraudar, todo hay que decirlo), y Domingo actúa dominando el escenario y la expresividad con esa voz capaz de adaptarse a Wagner y a Machín, Pavarotti tiene la mirada perdida en algún lugar de la grada y canta sin mover apenas un músculo. Cuando clava algún do de pecho llega, a lo sumo, a enarcar levemente una ceja, máxima muestra de esfuerzo que refleja su rostro.

Lo sé: son multitud los que consideran que la ópera es un auténtico tostón. A menudo no les falta razón, soy el primero en admitirlo. Y sin embargo... con el tiempo uno llega a descubrir que puede valer la pena aguantar cinco horas de Parsifal para escuchar tan sólo una frase, aquella melodía que parece casi poderse tocar con las manos. Y qué decir de aquellos momentos críticos en que el famoso tenor ataca el aria conocidísima en la que no cabe el menor fallo, porque todos la tenemos en casa en una magnífica grabación, probablemente del maldito Pavarotti, que convierte cualquier comparación en odiosa. En ese instante, las dos mil personas que llenan el teatro contienen el aliento, y hasta el imbécil que desenvuelve caramelitos envueltos en celofán deja de hacerlo porque una fuerza superior le advierte de que algo grande se avecina. Los ataques de tos se curan milagrosamente y el impulso inevitable del tarareo debe reprimirse con fuerza. Y se produce el momento mágico, irrepetible porque no hay dos funciones iguales.

No hay ya argumentos como los de las óperas, resistentes incluso a las fechorías de los escenógrafos al uso, de los Calixto Bieito de turno. Más allá de la reducción burlona, pero en buena medida cierta, de que la ópera consiste siempre en que el tenor quiere acostarse con la soprano y el barítono trata de impedirlo, no es posible encontrar fuera de la ópera historias de un romanticismo tan decadente y a la vez tan arrebatador. Honor, valor, amor, traición, venganza, sacrificio, engaño, heroísmo, mitología, ... son argumentos siempre presentes, y además con una carga poética en la forma de expresarlos que a menudo pasa desapercibida porque la música eclipsa la letra. Vale la pena conocer el texto de las arias famosas; adquieren un nuevo valor.

En fin, voy a chutarme un Nessun dorma directamente en vena. Es lo que tengo más a mano. Sin ir más lejos, ¿cuántos de los que esto leen saben porqué no puede dormir el pueblo de Pekín esa noche...?

Gracias, Maestro.

Un sordo rumor

Permalink 05.09.07 @ 18:01:20. Archivado en política

Puede parecer exagerado, y yo mismo hasta hace bien poco no había reparado en ello. Quizá sea que las últimas declaraciones de Carod anunciando iniciativas para la independencia de Cataluña a siete años vista (un suspiro) han despertado sensibilidades, o quizá simplemente un día empiezas a encajar piezas y a relacionar cosas que has oído en un sitio con frases que te han dicho en otro, pero lo cierto es que, por increíble que resulte, empieza a escucharse en Cataluña el rumor sordo del exilio.

Nadie puede hablar, como es lógico, de cifras. Pero empieza a ser, si no habitual tampoco excepcional, la referencia del tipo “habrá que ir pensando en largarse”. He tenido ocasión recientemente de intercambiar opiniones con diversas personas. Empresarios, profesionales, ejecutivos,... Y puedo asegurarles que la idea de cambiar de aires empieza a cundir de manera sorprendente. Por supuesto, la Cataluña oficial negará este hecho, esta percepción, y la atribuirá a los desvaríos de los enemigos de la Patria, y en última instancia añadirá un despectivo “pues que se vayan” (que fotin el camp, más bien).

Me consta que ya no son pocas las familias con posibles que, aparte de enviar a sus hijos a estudiar fuera (cosa que no es nueva), están estableciendo su domicilio fiscal en otras comunidades autónomas que no están gobernadas por exóticas coaliciones de socialistas, comunistas, ecologistas y separatistas. Me consta también que bastantes profesionales y empresarios, ya de una cierta edad, con su fortuna hecha y en la recta final (aunque larga) hacia la jubilación, empiezan a plantearse seriamente enajenar sus propiedades y con el fruto obtenido establecer su domicilio en Madrid o en Valencia para esa última etapa de su vida. Y me consta que gente más joven comienza a pensar seriamente en situar su horizonte laboral fuera de Cataluña.

Demasiadas incertidumbres, demasiadas convulsiones previsibles, demasiado intervensionismo, demasiado aldeanismo, demasiada estrechez de miras, demasiadas limitaciones.

Algo pasa, pero por supuesto nadie desde la Cataluña oficial lo admitirá ni, menos aún, sacará conclusiones de ello.

2014: el poder y la gloria

Permalink 28.08.07 @ 11:54:01. Archivado en política

Por primera vez, un independentista catalán se ha atrevido a poner fecha a la secesión: 2014. Nada sorprendente, por otra parte: yo mismo, aunque esté mal la autocita, tengo escrito en varios sitios que deberíamos irnos preparando para ese 300 aniversario del famoso 11 de septiembre de 1714. No voy a perder el tiempo aquí discutiendo qué fue lo que Cataluña perdió en aquella ocasión. A los nacionalistas les interesa hacer pasar que se perdió la calidad de estado de Cataluña (falso), que fue una guerra contra España (falso) y que ahí se torció la historia (cierto para ellos, claro). Tanto da: es un hito temporal importante, que no van a dejar pasar.

Muchas risitas ha suscitado la declaración de Carod, pero yo no veo ni la gracia ni la posibilidad de que una sonrisa displicente baste para afrontar el reto. Quizá es hora de hacer balance de fuerzas, y asumir unos cuantos hechos. Primero, que la secesión de Cataluña no se decidirá aquí, sino que en última instancia su viabilidad dependerá de la firmeza que muestren el Estado y sus instituciones, y del marco legal al que puedan acudir para frenar la operación. Segundo, que la operación no viene sola: es evidente que los nacionalismos vasco y catalán actuarán en este asunto de forma concertada, quizá no pretendiendo coincidir en el tiempo con exactitud (más que nada porque el hecho vasco no quede eclipsado por la reivindicación catalana), pero sí tensando todas las cuerdas aprovechando el simbolismo de la fecha. Y no perdamos de vista a los alevines gallegos, aventajados alumnos en el delirio nacionalista. Tercero, que toda esta pandilla de visionarios (ya que así se les sigue queriendo ver desde las atalayas madrileñas) no son una partida de gamberros antisistema: de hecho, gobiernan en Cataluña, en el País Vasco, en Baleares, en Galicia, pueden gobernar mañana mismo si se lo proponen en Navarra, y en la práctica sostienen el gobierno de España. Así que poca broma, que los boletines oficiales y los presupuestos que manejan no son escasos. Un 30 % de la población de España y un 17 % de su territorio, incluidas las principales vías de comunicación con Europa. Cuarto, no nos quedemos con los estrambotes de Carod: agazapados detrás están los nacionalistas supuestamente moderados, que hoy por hoy huyen como de la peste del pronunciamiento de un referéndum, pero que en la tesitura de votar evidentemente no lo harán a favor de España. Simplemente, saben que hoy perderían, pero hasta 2014 falta tiempo.

Todo esto requiere, por descontado, una segunda legislatura de Zapatero. Y es por ello que puede darse por hecho que la tendrá. No le van a faltar apoyos al líder socialista, con tal de perpetuar su permanencia en el poder como dependiente de los nacionalistas. Es precisa esta segunda legislatura para acabar de cerrar de una forma u otra el tema del estatuto catalán, y para realizar las modificaciones legales imprescindibles para que todo esto “encaje”. Nos colocamos entonces en 2012. ¿Somos conscientes de lo que dan de sí unos presupuestos como los de esas comunidades, gestionados en su práctica totalidad con el único objetivo de “hacer país”?

Así que poca broma con 2014. El reto va muy en serio, y aquí hay que admitir que el que avisa no es traidor. Ellos tienen muy claro lo que quieren: el poder (que ya tienen) y la gloria de alumbrar el nacimiento de una nación. Y saben también cómo conseguirlo. ¿Podemos decir nosotros lo mismo?

Otra visión

Permalink 21.08.07 @ 09:26:41. Archivado en política

Hace unas semanas que reside en Barcelona uno de los subalternos de Dª Magdalena Alvarez, Ministra de Fomento. Este señor, que ostenta un cargo importante, ahora no sé si secretario de estado o director general o algo semejante, vino a instalarse aquí con la intención en principio loable de conocer de primera mano el caos, principalmente ferroviario, de la capital catalana, y por supuesto ponerle coto. Me pareció una buena idea, e incluso una brillante reacción del gobierno Zapatero. El problema surge cuando este caballero no hace otra cosa, desde que llegó, que repetir incansable el lema "el PP abandonó a Cataluña". Declaración tras declaración, rueda de prensa tras rueda de prensa, no se le ha escuchado otra afirmación ni explicación. Miento: a los cuatro días de estancia afirmó que durante los ocho años de PP todos los vagones nuevos de cercanías fueron a parar a Madrid.

Para empezar, creo que un alto funcionario técnico de la administración no está para eso, no está para ejercer como altavoz del disco rayado de la propaganda partidista, sino para analizar y dar soluciones. Ya está el partido para los mítines y las proclamas electoralistas, que a este señor le pagamos entre todos el sueldo. Pero es que además resulta que al parecer no está tan claro que lo que con tanta reiteración afirma sea cierto. Yo no quito ni pongo rey, porque no está al alcance de mis humildes capacidades saber quién dice la verdad. Pero a la cantinela del funcionario hay quien opone cifras y datos que indican cosas muy distintas. Como muestra, vean este botón en el muy apreciable blog "Lugo Liberal". A partir de ahí, que cada uno juzgue. Insisto en que me limito a ofrecer una versión diferente, sin apoyarla ni defenderla, y más que nada porque resulta difícil hallar en la prensa catalana algo que se salga del discurso oficial, que curiosamente coincide con el del alto funcionario.

Y por cierto, supongamos por un momento que fuese verdad que en los ocho años de PP la inversión en Cataluña fue inferior a la de otras partes de España. No parece estar claro, pero supongamos que sí. Hagamos cálculos: llevamos tres años de zapaterismo inmaculado, más ocho de aznarismo deleznable, lo cual nos sitúa a principios del 96. Cuatro años antes se habían celebrado en Barcelona los Juegos Olímpicos. ¿Cuál fue el esfuerzo inversor del Estado en aquella memorable Olimpíada, durante muchos años antes de tal fecha? ¿Puede explicar eso que después del evento los recursos se derivasen hacia otras zonas que en aquellos años hubiesen sido dejadas de lado ante la prioridad indiscutible de la cita olímpica? Estaría bien que si alguien tiene los datos los aporte. Es que estoy de vacaciones y me da pereza buscarlos...

El tiburón de Madrit

Permalink 19.08.07 @ 20:37:24. Archivado en política

Confirmado: los análisis realizados al escualo que durante los últimos días ha recorrido las playas próximas a Tarragona demuestran que se trata de un animal criado en cautividad en el zoológico de Madrit, y enviado con nocturnidad y alevosía por las administraciones autonómica y municipal madrileñas (que como todo el mundo sabe son del PP) a las costas catalanas con el objetivo de arruinar la temporada de baños estival. Se anuncia un pleno extraordinario del Parlament para pedir explicaciones al director del zoo madrileño, si bien se esperan pocos frutos si éste, en su comparecencia, repite el desafío intolerable del presidente de Endesa al negarse a hablar en catalán.

Esta nueva agresión centralista valientemente denunciada por los partidos catalanes viene a sumarse así a la campaña inagotable de ataques que el país vecino lanza incansable contra Catalunya. Apagones, inundaciones, pérdida de maletas, atascos circulatorios, retrasos ferroviarios, incluso un sospechosísimo incidente en el Funicular de Montjuïc, infraestructura catalana de primerísimo orden, están siendo investigados por los Mossos d’Esquadra que han detectado algunos vínculos entre todos estos incidentes. Los más atrevidos insinúan incluso que las sorprendentes lluvias que en pleno mes de agosto están descargando sobre Catalunya podrían tener su origen en un proyecto secreto que inició hace años (por supuesto bajo los gobiernos de Aznar) el Centro Superior de Investigaciones Científicas, y que pretendía conseguir la generación artificial de nubes y su desplazamiento controlado hacia aquellas comunidades autónomas hostiles al centralismo de Madrit.

Entre tanto, las autoridades han tomado las medidas de precaución más adecuadas a la situación de crisis que nos amenaza, y han colocado vigilancia armada en el cremallera de Montserrat, el Tramvía Blau y la fuente de Canaletas, objetivos que los servicios de información catalanes en la capital de España han señalado como posibles blancos de nuevas acciones tendentes a deteriorar el prestigio internacional de Catalunya y perpetuar así la opresión y la dependencia.

Misantropía estival

Permalink 17.08.07 @ 19:29:00. Archivado en política

Misántropo: persona que, por su humor tétrico, manifiesta aversión al trato humano. Tétrico: triste, demasiadamente serio, grave y melancólico.

No sé ustedes. Yo ya soy de natural misantrópico, o así lo dicen quienes me tratan y al propio tiempo conocen el significado del término, pero en período vacacional la dolencia, si así puede llamarse, alcanza su momento crítico. Cuando el imperio de la chancleta contraataca no hay donde refugiarse, salvo en uno mismo. Parece que la humanidad, usado sea el término en el peor de los sentidos, pierde con los primeros calores los últimos vestigios de dignidad y de respeto por el prójimo y por sí mismo que pudiesen quedarle, o simplemente se despoja de los ligeros velos que durante el resto del año cubren su vulgaridad, desparramando por doquier la zafiedad, el exceso y el adocenamiento. Los pies enrojecidos y descuidados aparecen por todas partes, el sonido descompasado del chancleteo te persigue a todas horas, los andares desgarbados y patosos que tal calzado impone acrecientan la imagen horrorosa de la mayoría de sus portadores. Estoy harto de cruzarme con turistas sudorosos que engullen jugosas frutas por la calle, para a continuación introducirse en el transporte público o en cualquier local y toquetear con sus manos pegajosas asientos y asideros. Detesto a los urbanitas que de pronto se sienten émulos de Lawrence de Arabia y concluyen que no podrán cruzar la ciudad sin acarrear una botella de litro y medio de agua a la que amorrarse en cada semáforo. ¿Acaso han desaparecido las fuentes o los bares, tan largas son las distancias a recorrer que no se puede sobrevivir a ellas sin el líquido elemento, tanta es la amenaza de deshidratación que nos acecha mientras recorremos el Paseo de Gracia?

Estoy aburrido de contemplar los más insólitos tatuajes en los más impensables recodos de la anatomía humana. Sí, lo sé: en invierno también están ahí, pero quedan más disimulados bajo la ropa. Odio a los viajeros que se suben al metro (sí, eso que dicen que transita bajo tierra), al autobús o incluso al taxi con el torso desnudo, obligando a que el siguiente ocupante de su asiento absorba los restos de su sudor. Aborrezco a quienes se sientan en la terraza de un bar y sienten la perentoria necesidad de liberarse por un instante de sus chancletas posando sus pies desnudos sobre la silla libre, que luego ocupará un incauto cualquiera. Condenaría al ostracismo, si supiesen lo que es, a quienes suben al autobús chupeteando un helado de cucurucho o un polo que les gotea antebrazo abajo. Acompañaría a un paseo hasta la roca Tarpeia a quienes nos obligan a contemplar ombligos imposibles, michelines insultantes, celulitis oceánicas o canillas ofensivas. Retiraría el carnet, pero el de identidad, a quienes se pasean semidesnudos en sus coches tuneados, con las ventanillas abiertas y el chumbachumba de sus radios a todo meter, como único medio de que alguien, aparte de su santa madre, se fije en ellos. Y omitiré por respeto al lector el apartado de la percepción olfativa.

Sí, lo sé: luego se cruza en nuestro camino, una sola vez en todo el verano, una diosa que exhibe un vientre plano y suavemente bronceado, que camina grácilmente y luce un cabello limpio y cuidado y parece flotar sobre unas piernas diseñadas por el mismísimo Fidias, y que calza sandalias (que no chanclas) y deja ver unos pies perfectos. Sí, es una reconciliación con el ser humano, pero fugaz, que a menudo no sirve más que para acentuar por comparación la vulgaridad que nos rodea.

P.S.: Aclararé, por si acaso, que uno no tiene un cuerpo armonioso, ni unas piernas bien torneadas, ni unos brazos musculosos, ni unos pies de concurso. Pero uno es consciente de ello y no se exhibe, coño….

"Agrupémonos todos...

Permalink 02.08.07 @ 21:39:28. Archivado en política

"Agrupémonos todos en la lucha final", dice una de las estrofas de La Internacional. En Navarra debería añadírsele algún verso más. Algo así como "unamos las manos, por el coche oficial". Realmente patético el espectáculo, y no precisamente de los de Nafarroa Bai, que van a lo suyo y bien claro que lo tienen. Me refiero a los socialistas, con ese Puras de sonrisa encallada a la cabeza, votando en masa en sus órganos de partido a favor de cualquier pacto que les permita, por fin, acceder a la moqueta, el despacho y el coche oficiales.

Hay que entenderles: lo que se vive en Navarra por parte de socialistas y comunistas (sí, ya lo sé, ahora no les gusta llamarse así, pero es que no me acuerdo de su nombre y además qué más da: lo son) no es un profundo debate ideológico, sino una pugna cruel, feroz y desesperada por el puesto de trabajo, por el salario, por la manutención de la familia en los próximos cuatro años, por el pago de la hipoteca; tal vez incluso, si se pilla una consejería con posibilidades, por el deseado salto al chalecito adosado y al BMW. Es decir, que la política de Zapatero está a punto de quedar en evidencia por la ambición personal, humana y dominguera de unos mindundis que llevan un puñado de años en la oposición, y que se mueren de ganas de llegar a un carguito. Que los años no pasan en balde, y hay que asegurarse la jubilación. Puras, colócanos a todos, que se nos pasa el arroz.

¿Que los otros han ganado las elecciones quedándose al borde de la mayoría absoluta? Qué tendrá eso que ver, Pepiño, que es ahora o nunca. Que en marzo vete a saber lo que pasa y luego nosotros qué, de oscuros diputados provinciales por los restos.

¿Quién dijo que la política está alejada de las necesidades de la gente de la calle? He aquí el mejor ejemplo de lo contrario: una pandilla de políticos ignotos, mayormente los que ni siquiera han sacado escaño, preocupándose de lo mismo que los ciudadanos de a pie. De su sustento cotidiano. Qué edificante.

Cuidado con los 1.500 euros

Permalink 30.07.07 @ 10:52:47. Archivado en política

Es curiosa la política. Me apuesto lo que quieran a que a Zapatero puede acabar haciéndole mucho más daño la disposición a pagar 1.500 euros mensuales durante diez años a los ex terroristas, que su idéntica disponibilidad a reconocer el derecho de autodeterminación de los vascos (y las vascas) y la territorialidad, entendiendo como tal la concepción de Navarra, Euskadi y el País Vasco francés como un todo a efectos políticos.

Tenemos que irnos acostumbrando a lidiar con lo que tenemos. El electorado español es como es, y nunca se ha mostrado especialmente sensible a grandes enunciados como el estado de derecho, el imperio de la ley, la dignidad, el honor, los principios. Podrían ser útiles, sí, en boca de algún líder carismático que supiese trasmitir de forma creíble ese mensaje. Pero no disponemos de ningún Churchill, no nos engañemos. De este modo, es verosímil lo que en otro país civilizado resultaría increíble: que todo un ministro de Justicia diga que el pueblo español no quiere conocer pormenores del llamado proceso de paz, sino que lo único que desea es atisbar la luz al final del túnel.

Pero llegamos a la prosaica realidad, al momento en que el glorioso concepto de paz choca con el duro suelo tras elevarse cual pompa de jabón en boca de nuestro presidente. ¿Está dispuesto el ciudadano español a que a unos asesinos se les mantenga durante diez años a razón de 1.500 euros mensuales? Las viudas con sus irrisorias prestaciones; los jubilados; los autónomos; los mileuristas; los que perciben el salario mínimo interprofesional que ese mismo gobierno sitúa en un 40 % de esa cifra; los asalariados que se rigen por convenios colectivos que ni por asomo alcanzan esa retribución; los que perciben una pensión de invalidez; los que cobran prestaciones no contributivas,... ¿Cómo van a ver todos estos colectivos el esfuerzo económico, que además saldrá de sus, de nuestros, propios impuestos, para mantener a un millar de terroristas?

Esto es fácil de entender, no hay que marearse navegando sobre grandes principios si no se quiere. ¿Por qué no pagar un sueldo al “Solitario” para que deje de matar y atracar? O a las mafias del este de Europa. Si ésa es la solución, funcionará con cualquier tipo de delincuente, porque si no sólo caben dos interpretaciones. Una, que el Estado ha llegado a la conclusión de que puede vencer al “Solitario”, pero no a ETA. Dos, que el gobierno prefiere no derrotar a ETA, por alguna razón. Quédense con la que prefieran, pero lo único claro es que nuestro presidente, al parecer, se proponía mantener a los terroristas durante diez años. Ah, y no olviden fijarse en las vías alternativas que sin duda aparecerán, como ese sospechosísimo nombramiento de varios miles de profesores de euskera para la nueva fase de inmersión, o el no menos llamativo reconocimiento de cotizaciones para quienes hubiesen enseñado clandestinamente el vascuence durante el franquismo. Desengáñense: todo sale de nuestros impuestos. ¿Estamos dispuestos?

¡Que se dopen, que se dopen!

Permalink 26.07.07 @ 15:50:59. Archivado en política

Yo me dejaría de tonterías: es evidente que ningún ser humano puede, en condiciones normales, echarse al coleto etapas de 400 kilómetros pedaleando a pleno sol, y ascensiones criminales con un 10 % de desnivel. Por lo tanto, dejemos que se dopen a gusto. Que se chuten lo que quieran, y a ver quién lo hace mejor.

Incluso podrían instaurarse unos trofeos diferentes, patrocinados por supuesto por laboratorios farmacéuticos: meta volante al mejor chute combinado, o maillot verde sanitario al mejor cóctel de anabolizantes, o trofeo especial al mayor colocón en escapada, o el maillot rouge a la mejor succión de sangre ajena. Qué más da. De verdad, que se tomen lo que quieran, y asistamos de una vez sin engañarnos a una auténtica carrera de botiquines ambulantes, a un concurso de doctores Frankenstein a pedales. El espectáculo estará garantizado. Aunque corran enchufados a un gotero que cuelgue del coche de equipo.

A fin de cuentas, ¿en cuántas profesiones no encontramos cada día a competidores chutados con cualquier tipo de sustancia? No deberían ser menos los ciclistas que los artistas, los abogados, los diseñadores, los brokers o los altos ejecutivos, ¿no les parece? Y sin embargo, los componentes de la “serpiente multicolor” van a la cárcel y son expulsados por ello. ¿Se imaginan controles antidoping en nuestros despachos o empresas?

X, Y, Iceta

Permalink 26.07.07 @ 15:28:35. Archivado en política

Hay apellidos que predestinan. El del tal Iceta le destina, evidentemente, a ocupar el último escalón. No sé si en la evolución humana o en la degradación política, pero el último en todo caso, entendiendo como último, por supuesto, no el más evolucionado, sino todo lo contrario.

La ocurrencia de Iceta, mientras rebuscaba a oscuras en su despacho, ha sido la de acusar directamente a Manuel Pizarro, presidente de Endesa, de castigar a Cataluña con escasas inversiones que han motivado el monumental apagón que desde hace tres días mantiene a un puñado de barceloneses sin luz, y que durante muchas horas tuvo a la práctica totalidad de la ciudad fuera de combate.

Iceta es hombre de pocas luces, y por lo tanto en las tinieblas del apagón debió moverse a su gusto. De hecho, si alguna notoriedad tiene es por su ya antigua definición sexual. Que nadie le pidió, por cierto, pero que si a él le gusta comentarla, pues adelante. Gracias a eso alguien le conoce, todo sea dicho. El invento de atizarle a Pizarro, a quien las hordas opinantes de la izquierda consideran el brazo empresarial del PP, no es muy original, pero sí que revela la desesperación y la desvergüenza socialista. No me extenderé en la desvergüenza, que la izquierda tiene sobradamente acreditada. La desesperación, en cambio, tiene orígenes más recientes: imagínense lo duro que ha de ser para uno de estos mindundis volverse a su alrededor buscando culpables a los que achacar tempestades, naufragios, hecatombes eléctricas o aumentos de la violencia de género, y descubrir que todas, todas sin excepción, las administraciones que podrían resultar responsables las controlan ellos mismos. Cielos, y ahora a quién culpamos... Es lo que tiene ejercer de gobierno y de oposición al mismo tiempo: una vez alcanzados todos los niveles del poder (no sé si somos muy conscientes de hasta qué punto acumula poder el partido socialista en este país) resulta muy difícil escurrir el bulto cuando sucede algo.

Podríamos entrar en algún debate más sesudo, como por ejemplo analizar en qué gasta la Generalitat el dinero que administra. Poco dinero, cierto, porque ya se sabe que Madrid nos roba a todas horas, sin descanso, límite ni vergüenza. Pero reconocido ese pecado original, ese lema universal e indiscutible del nacionalismo, convendría pensar si el dinero invertido en política lingüística, en televisiones y radios públicas, en selecciones deportivas propias, en pseudoembajadas catalanas, en reivindicaciones de archivos, etc. no podría tener un uso menos “nacional” y más práctico para el ciudadano. Sí, construir un país es caro. Pero si cuando lo construimos se queda a oscuras no podremos lucirlo. Y tener que pedir generadores al ejército de ocupación es poco digno.

Raro, raro, raro

Permalink 25.07.07 @ 15:42:27. Archivado en política

No me negarán que los conceptos “rueda de prensa” y “espías” suenan, a los oídos de cualquier mortal, como incompatibles. ¿Desde cuándo, en qué país del mundo el jefe de los espías aparece en rueda de prensa para comunicar que uno de sus hombres ha sido detenido por vender secretos al enemigo? Es más: se trata de un individuo que a lo que parece dejó de “trabajar” a principios de 2004. Se le detiene ahora y aparece el jefe supremo de los espías (un señor por cierto con buena presencia, pero cuyo rostro probablemente sería preferible que no conociésemos) para explicarnos la peripecia. Y lo hace incluso con un puntito de orgullo, como diciendo “vean qué importantes somos, que hasta nos espían”. Total, que con el cachondeíto acaban quedando claras un par de cosas: que el fulano en cuestión al parecer filtró a no sabemos quién, y entre otras cosas, la lista completa, o casi, de agentes españoles en el extranjero, y que la culpa básicamente fue de que en tiempos del PP la seguridad se había relajado de forma excesiva.

Dado lo insólito de la comparecencia y lo maquiavélico de quien nos gobierna (a nadie le cabe en la cabeza que este señor salga en la tele sin autorización o incluso instrucción superior) cabe deducir que lo importante del mensaje era precisamente eso: el PP nos tenía vendidos, y por eso pasó lo que pasó en aquel infausto inicio de 2004. Y aún así parece poco parto para tanto ruido. Yo creo que detrás de esto viene algo más, pero lo que no sé es si lo maneja el gobierno controlando las dosis, o es que se cierne algo que en Moncloa se están apresurando a desactivar mediante este anuncio.

El director del CNI se ha dado prisa en asegurar que entre estas filtraciones y el asesinato en Irak de todos (los entrantes y los salientes) nuestros agentes secretos no hay la menor relación. Y sin embargo parece admitir que los nombres de los asesinados, víctimas evidentes no del azar, sino de unas operaciones perfectamente orquestadas, estaban entre los trapicheados por el agente Florez. Quién sabe por cuántas manos ha pasado esa lista, manipulada o no, en pago de qué otros favores inconfesables. Si el destinatario primero fue Rusia, no es descartable en absoluto que acabase en manos de los sicarios de Saddam. Pero nuestro espía superior dice que nanay, que no hay la menor relación. ¿Y cómo lo sabrá?

En fin, puede que nada sea lo que parece, y que este insólito show forme parte a su vez de una operación de mayor envergadura. En el mundo de los espías, como nos enseñó el bueno de Smiley, nada es lo que parece. Pero yo estaría atento al parche, porque sería raro que esto acabase aquí.

Pendientes de un cable

Permalink 23.07.07 @ 23:21:24. Archivado en política

La segunda ciudad de España, la flamante y rutilante capital de Cataluña, ha dejado esta mañana sin luz a 350.000 de sus habitantes. Semáforos, ascensores, hospitales, metro, tranvía, cámaras frigoríficas, aires acondicionados,… el caos absoluto en un lunes de verano. Negocios paralizados, oficinistas ociosos pero paradójicamente más sudorosos que nunca, congeladores arruinados, cafeterías desiertas,… Y no es eso lo peor: mi señora madre, que vive en el centro geográfico de Barcelona si cogen ustedes un plano y buscan el cruce de Diagonal con Balmes, lleva en estos momentos doce horas sin luz. Hablamos de una persona impedida físicamente de moverse por sí sola, que pasa muchas horas ante el televisor, que precisa del ascensor para poder salir en su silla de ruedas a la calle, que se refresca con el aire acondicionado en sus largas horas de sillón, que precisa una cama con elevación eléctrica,… No creo que esté apreciando el romanticismo de las velas. Doce horas sin electricidad en pleno centro de Barcelona, en un barrio plagado de despachos, notarías, agencias bancarias y frente a una comisaría donde expiden el DNI. Como ella, por lo tanto, varias decenas de miles de personas (unas 30.000) a las que se les dice que tal vez les quedan doce o quince horas más. Más lejos del centro hay otra zona en la que unas 80.000 personas puede que pasen días sin luz.

Un cable. Se ha caído un cable. Gordo, sí, pero un cable. Y toda una ciudad a hacer puñetas. Podemos adoptar medidas supremas de seguridad para evitar atentados terroristas, y a última hora todo pende, nunca mejor dicho, de un cable. FECSA, Endesa, Red Eléctrica Española,… No sé quién es el responsable, pero es una vergüenza. Eso sí, supremo sarcasmo: en la ciudad colapsada funcionaban perfectamente las máquinas dispensadoras de tickets para la zona azul. Funcionan con energía solar.

Tras el cheque bebé, la sorpresa vivienda

Permalink 23.07.07 @ 21:25:15. Archivado en política

Si el gobierno pretende que nuestro país se convierta en una especie de tómbola, en una verbena constante de aquí a las elecciones, va por el camino de conseguirlo. Escuchar cada aparición pública de Zapatero (y digo aparición en su segunda acepción en el DRAE: “visión de un ser sobrenatural o fantástico; espectro, fantasma”) viene a ser como esperar la revelación de los nuevos misterios de Lourdes o, más modesta y laicamente, como abrir esa bolsa de cotillón que entregan en las fiestas, que contiene sorpresas de todo tipo. Los primeros sorprendidos, por cierto, los propios ministros del ramo, al parecer. El jefe, el líder, el ser sobrenatural aparece con la cornucopia bajo el brazo y anuncia cualquier nueva dádiva que se derrama sobre los ciudadanos como el agua de mayo sobre la tierra reseca, haciendo florecer ilusión, adhesión, confianza y votos. Y el ministro de turno sale disparado hacia su despacho a intentar cuadrar los números que permitan financiar la nueva genialidad.

“Tranquilos, confiad en mí”. Algo así como “dejad que los niños se acerquen a mí”, que sus padres me voten y os daré 2.500 euros. Poco importa que el truco del mago “cante” de mala manera: a ocho meses de las elecciones, tras 20 meses de no tomar ninguna medida en pro de la familia, sin ley que lo respalde, y con pago asegurado para las semanas inmediatamente anteriores a los comicios. Es igual: toma el dinero y corre, pero no te olvides de votar al salir. O al parir.

Empuña de nuevo la cornucopia el líder, y esta vez la ilusión adquiere caracteres cósmicos, porque ni siquiera se concreta. Es una nueva categoría: el anuncio de la ilusión. “En verdad, en verdad os digo que antes de que finalice la legislatura adoptaremos trascendentales medidas en pro del acceso de los jóvenes a la vivienda”, enuncia el líder, mientras la ministra del ramo murmura el mantra “que ningún proyecto vital se trunque, que ningún niño deje de nacer por falta de una vivienda digna”. Orgasmos entre el público. Los new reds han asistido a una nueva pirueta: no es una promesa, es la promesa de una promesa.

¿Qué es demagogia?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. Más le vale al PP ir espabilando. Eso sí: parece que está en el buen camino. La imagen de un Juan Costa repeinado, con su Lacoste ceñidito, desgranando monótonamente sus propuestas electorales ante las NNGG, promete. Por Dios, ¿hay algún asesor de imagen en la sala?

Desde cero

Permalink 12.07.07 @ 23:28:51. Archivado en política

Nunca el nacionalismo había estado tan cerca de alcanzar sus objetivos. Nunca nadie imaginó que aquellos postulados que hace veinte años parecían descabellados estuviesen tan cerca de materializarse. Nunca nadie creyó que un país que ha consolidado un estado de derecho aparentemente firme se halle, apenas tres décadas después, al borde literalmente de su desmembración y liquidación. Y es más que probable que muchos de los que lean esto piensen sinceramente que exageramos, que esto no está sucediendo así, que no corremos riesgo alguno, y que las ensoñaciones nacionalistas siguen en el terreno onírico. Pero hoy es una posibilidad real que Cataluña y el País Vasco sean estados independientes antes de que transcurra una generación.

Las causas son muchas, y por supuesto el tremendo y reciente impulso del separatismo se debe en forma muy directa a la política de Zapatero. Pero también es cierto que estamos donde estamos, entre otras cosas, porque han empezado ganándonos la batalla de las ideas, les hemos dejado imponerse en el lenguaje. Por ello, no sería un mal comienzo, si no es que es demasiado tarde, rebatir algunos de los supuestos axiomas nacionalistas. Si vamos a por los cimientos, a por las raíces, podremos presentar una batalla más eficaz que si nos andamos por las ramas, por la hojarasca de su retórica. Así, repitan conmigo, como un mantra, aunque les miren mal, estos diez mandamientos:

Primero, no es una verdad científica que un estado centralizado sea menos eficiente que uno descentralizado. Francia, por ejemplo, es el estado centralista por excelencia, y no parece que sea un desastre administrativo. Dicho de otra manera, que la autonomía gestione un determinado servicio no implica necesariamente que ese servicio acabe estando mejor gestionado.

Segundo, un estado autonómico o federal es con toda seguridad más costoso por la multiplicación de administraciones, de clases políticas, y por los mecanismos de coordinación que precisa. Diecisiete parlamentos, gobiernos y administraciones son sin duda más caras que una sola. Se nos dirá, claro, que siendo eso cierto la que debería desaparecer es la administración central. Sí, es una posibilidad, pero no más indiscutible que la contraria.

Tercero, un estado autonómico es mucho más proclive a generar desigualdades entre sus ciudadanos. De cajón: si cada comunidad puede legislar en materia fiscal, por ejemplo, los ciudadanos de España pierden en igualdad.

Cuarto, no está escrito en ningún sitio que la historia deba avanzar necesariamente en el sentido que defienden los nacionalistas. Igual que en algunos momentos la historia puede avanzar en el sentido de la descentralización, debe aceptarse que en otros pueda hacerlo en sentido contrario, y ello no significará un retroceso, sino un avance en otra dirección.

Quinto, todo es reversible, al menos en teoría. Los diferentes grados de autonomía pueden obtenerse según el juego de las mayorías, luego también han de poder perderse por el mismo método. Una reforma constitucional recuperando competencias para el estado sería perfectamente legítima.

Sexto, cuando se cede la educación, la cultura y los medios de comunicación, ya sólo es cuestión de tiempo. Por algo los nacionalistas siempre exigen estas transferencias en primer lugar. Una vez se tiene el poder de educar a las generaciones futuras, la consecución de un objetivo es una simple cuestión de tiempo. El estado ha hecho durante décadas una gravísima renuncia en ese terreno.

Séptimo, el nacionalismo necesita la debilidad del estado. Sus aportaciones a la gobernabilidad del estado nunca son con la intención de apoyar al gobierno de turno, sino de perpetuar su debilidad y su dependencia. El nacionalismo necesita que España vaya mal, porque si España va bien no hay competencia posible.

Octavo, no tiene sentido que los nacionalistas participen de la gobernación del estado. Como acabamos de decir, si una determinada formación aspira abiertamente a cargarse el estado, su apoyo no debería ser nunca aceptado por el partido que gobierne. Lo que para ellos sea bueno, será necesariamente malo para el estado.

Noveno, no hay nada que negociar con el nacionalismo, porque su fin último es irrenunciable. Todo nacionalismo aspira a la soberanía, a la independencia. Y lógicamente no va a renunciar nunca a esa aspiración. Por tanto, cualquier negociación ya es un triunfo para ellos, porque con toda seguridad implicará un avance hacia su objetivo. No se negocia con el verdugo: su función es matarte, por lo tanto el único debate será cómo y cuándo, pero el resultado será el mismo. Negociando ya estamos aceptando sus argumentos y sus razones, y a partir de ahí ellos siempre avanzarán.

Décimo, en España el terrorismo va unido al nacionalismo y viceversa. Es así, por mucho que algunos se indignen: el terrorismo vasco tiene un componente esencial de nacionalismo. Al nacionalismo político no le interesa una derrota del terrorismo nacionalista, porque ello fortalece al estado.

Muy elemental, de acuerdo. Pero es que cuando se está siendo arrollado, lo suyo es replegarse, poner pies en pared y empezar desde abajo. Si se pierde por ocho a cero y se pretende remontar, habrá que empezar por el ocho a uno.

Tenemos un problema...

Permalink 06.07.07 @ 18:13:14. Archivado en política

... y la solución desde luego no está en Houston. Ni probablemente en Madrid. El día 2 de julio se podían encontrar en la prensa estas tres noticias:

1. La normativa medioambiental «asfixia» a las pequeñas y medianas empresas en Cataluña. Muchas optan por crecer fuera de su comunidad para eludir la presión de la legislación y las numerosas trabas administrativas. Según datos facilitados por Pimec, el 6% de las pymes industriales que operan en Cataluña, -un total de 1.200- eligen otros territorios donde poder desarrollar sus proyectos sin tener que soportar la presión de esta normativa, «mucho mayor que la vigente en el resto de comunidades y en la Unión Europea».

2. Joan Rosell (Fomento) denuncia que Cataluña no forma el perfil de estudiantes que el mercado reclama. "El gran déficit, el gran problema del país es la educación. Lo tenemos que decir claro y rotundo. La educación no funciona. No sale lo que el mercado pide. Cada año en Cataluña hay unas 60.000 personas que hacen FP y 230.000 universitarios. Estamos haciendo muchísimos generales y pocos tenientes y sargentos".

3. Catalunya pierde 13.200 empleos cualificados en 2006. la economía catalana cerró el año creciendo y creando empleo, pero no fue capaz de crear puestos de trabajo cualificados, que requieren estudios universitarios o FP tercer grado, y ni siquiera de mantener los ya existentes. La situación de Cataluña destaca en el conjunto de España, donde se crearon 201.050 empleos de alto nivel en 2006, con un alza del 4,1%.

Una vez más podemos optar por llorar lo desdichados que somos, o volver la vista buscando un culpable cómodo a 600 kilómetros, o empeñarnos en mantener que nuestro modelo funciona y que es el resto del mundo el que está equivocado, o suspirar por la llegada intacta de un estatuto panacea que sin duda resolverá nuestros males presentes y futuros. Puede que los políticos consideren que justifican su sueldo con ello. Pero quienes estamos en contacto con la realidad cotidiana de la empresa desde las asociaciones patronales o las cámaras de comercio no podemos aceptar sin más estas escapatorias, que no son más que lo que en catalán llamamos “fugir d’estudi”.

Tenemos problemas, serios y profundos, que ponen en cuestión el modelo social, económico y educativo de Cataluña. De la misma manera que cuando las cosas van bien los gobernantes son los primeros en sacar pecho para colgarse las medallas, cuando las fuerzas flaquean se esperan de ellos actuaciones decididas. Más que encorsetar hay que incentivar; más que regular hay que liberalizar; más que vigilar a los empresarios como peligrosos seres antisociales hay que tratarlos como generadores de riqueza; más que intervenir hay que motivar; más que limitar hay que despejar. Y más que castigar con fiscalidades y burocracias kafkianas, hay que premiar a quienes crean empleo y hacen funcionar día a día el país. Y no hay mejor premio para un empresario que el reconocimiento de su labor, el respeto para su legítimo beneficio, y el apoyo para seguir creciendo.

Salvar a la soldado Otaola

Permalink 04.07.07 @ 20:52:32. Archivado en política

Regina Otaola ha tomado posesión de su cargo de alcaldesa de Lizarza, en un ambiente de amenazas, insultos, coacciones y violencia. La alcaldesa del Partido Popular entra por derecho propio y por la puerta grande en la nómina de héroes de nuestro tiempo. Ya han empezado los melifluos habituales a poner peros a su victoria, por cuanto los votos de los populares han sido minoritarios si los comparamos con los de quienes han votado a candidaturas anuladas por los tribunales. Ese cuestionamiento del valor moral de su triunfo tiene una doble consecuencia: deslegitimar la fuerza de la ley (“tanto da que los votos de los demás fuesen declarados ilegales: son mayoría y eso les legitima automáticamente”) y crear el caldo de cultivo que, en su caso, permita justificar un acto violento contra la alcaldesa electa.

Los gobiernos de Madrid y Vitoria tienen una enorme responsabilidad sobre sus espaldas: proteger contra viento y marea y garantizar más allá de todos los esfuerzos razonables la integridad física de la alcaldesa y sus concejales, y el libre ejercicio de su mandato. No me hago, sin embargo, muchas ilusiones. Es tarea nuestra, de todos los ciudadanos de bien y de los medios de comunicación mantener en todo momento el foco de atención en ese pequeño pueblo vasco. No podemos permitir que se apague la luz, porque en la oscuridad puede ocurrir lo peor. Regina Otaola, como el soldado Ryan rodeado de nazis, merece que se despliegue una operación en toda regla en su defensa, y para ello nada mejor que mantener la atención sobre ella. Es durísimo tener que escribirlo así, pero lo más probable es que en el momento en que desviemos la mirada la maten, sin más. Regina Otaola se ha convertido en un símbolo al que hemos de hacer llegar, por todas las vías posibles, el mensaje de que no está sola.

Hoy todos los españoles de bien somos Regina, y ella ha de saberlo. Por carta, por correo electrónico, o mejor aún, visitando su pueblo, hemos de hacer que se sienta arropada.

Puigcercós lo tiene claro

Permalink 01.07.07 @ 20:27:51. Archivado en política

Muchas cosas podrán reprochársele a Joan Puigcercós, pero no falta de claridad en las ideas y de desparpajo al exponerlas. De entre los líderes de ERC es sin duda el más directo y claro, y probablemente también el más inteligente. Hace tiempo que ha entendido que la única posibilidad que ERC tiene para alcanzar la soñada independencia es superar esa barrera que hasta ahora les separa de las clases económicamente pudientes, de los empresarios, los profesionales y la gente acomodada. ERC ha venido nutriéndose de una curiosa amalgama de antisistema, jóvenes radicales, estudiantes y, en general, clases sociales medias y bajas trufadas con algún que otro intelectual. La misma composición de las jerarquías dominantes del partido así lo confirma: unos cuantos maestros, un jardinero municipal que ejerce como presidente del parlamento, y poco más.

Puigcercós apuesta radicalmente por acercarse a los que tienen el dinero y por lo tanto el poder, y lo hace para quitarles el miedo que a este tipo de gente puedan transmitirles las palabras “izquierda” y “republicana”. Opta por centrar el discurso en lo económico, con la vieja cantinela de que todas las limitaciones de crecimiento que padece Cataluña se deben a Madrid. Y empieza a desarrollar un planteamiento de internacionalización interesante, arrinconando también los tópicos antiamericanos de los cachorros de la Esquerra. En definitiva, se trata de que determinadas clases y estamentos que hasta ahora mantenían un recelo irracional hacia la idea de una Cataluña independiente, empiecen a preguntarse porqué no. Aclararé lo de irracional: es un rechazo no argumentado, sin más fundamento que el miedo indefinido a una situación incierta. No es una oposición sólida y fundamentada a la idea de la segregación de Cataluña de España. Y por tanto es un recelo que puede ser vencido a poco que se aporten argumentos contundentes, con independencia de que sean ciertos o falsos, o demagógicos.

Esta debilidad en la postura antiseparatista se debe, en muy buena medida, a la absoluta falta de pegada que se detecta en el bando digamos españolista. Ya se sabe: la realidad normalmente no hace falta defenderla; está ahí y con eso basta. Cataluña es España, no hay más que ver el DNI de los catalanes. Cataluña es inviable económicamente sin España, qué duda cabe. Pero se equivocan profundamente quienes piensen que esta vez bastará con eso. Ya no. El separatismo ha avanzado tanto, se le ha cedido tanto terreno, en particular en enseñanza, medios de comunicación y cultura, que ahora ya resulta imprescindible (en realidad siempre lo fue) hacer acopio de argumentos, equipar el arsenal de respuestas, utilizar la claridad y el desparpajo que al líder republicano le reconocíamos al principio de este texto.

Este es probablemente el propósito de Montserrat Nebrera en esas cenas o encuentros que organiza con miembros de esos mismos colectivos a los que corteja Puigcercós. Esta lucha la ganará quien consiga granjearse la confianza de estas clases medias y altas, con poder económico y generadoras al propio tiempo de opinión, hasta ahora ajenas a la Esquerra, que se fueron alejando del PP por causas que darían para otros muchos artículos, y que ante la demolición cuidadosa de CiU están quedando huérfanas de referencias, pudiendo decantarse indistintamente, por sorprendente que parezca, de un lado o del otro. Tal como está España es muy difícil enardecer a esta gente con un discurso basado en la unidad de la Patria indisoluble de todos los españoles. Puigcercós vende entelequias, futuros rutilantes y libertades embelesadoras, indemostrables por supuesto, y con toda probabilidad condenadas al más atroz de los despertares. Pero su música suena bien a muchos oídos desencantados que no encuentran enfrente una melodía atractiva que vaya más allá del “ya estamos bien como estamos”.

Puigcercós prepara el embate contra España. Pues va siendo hora de que vayamos preparando el embate contra el nacionalismo, porque la simple resistencia impasible no va a ser suficiente.

Estem molt malalts...

Permalink 27.06.07 @ 17:24:15. Archivado en política

... que traducido del catañuflo a la lengua del Imperio significa "estamos muy enfermos". Vean si no: el lunes, 32.000 personas esperaron durante dos horas en el Nou Camp para ver al nuevo fichaje del Barça, Thierry Henry.

32.000 personas pueden y, lo que es peor, quieren perder dos horas de su vida para ver de lejos a un señor que se viste un uniforme y da unos toquecitos de balón. Un tío que cobrará probablemente más que los 32.000 juntos en toda su vida laboral. Y esperan dos horas para verlo de lejos, animarle, aplaudirle y comentar que "este año sí", que vaya toque de pelota que tiene y que el estilo es evidente en la forma de acariciar el cuero.

Estem molt malalts, de veritat. Este país no tiene cura.

Por fin, España en cabeza

Permalink 27.06.07 @ 09:05:23. Archivado en política

Ya era hora de que España encabezase alguna de las estadísticas mundiales. No es la mejor, vale, pero por algo se empieza: España ya es el primer país consumidor de cocaína del mundo. Sí señor, con un par. Por delante de EE.UU., ahí es nada. Y no es todo: cuadruplicamos la media europea, y uno de cada cinco cocainómanos europeos está en España. Vamos, que en materia de adicción a la cocaína no hay quien nos tosa.

Yo lamento profundamente no haber contribuido a mejorar estas cifras. No he visto la cocaína ni de lejos, pero claro, qué se puede esperar de alguien que ni siquiera le ha dado una caladita a un porro en su puñetera vida. Si es que quien mal empieza... Pero vamos, que si todos nos pusiésemos a arrimar el hombro estoy seguro de que podríamos mejorar la marca.

Merienda de mallorquines

Permalink 26.06.07 @ 17:17:47. Archivado en política

Según La Vanguardia de hoy, el pacto de gobierno balear entre el PSOE, cuatro partidos más y la empresa de Munar, incluye un compromiso de gasto por parte del ministerio de Medio Ambiente en las islas de 40 millones de euros.

Supongo que ya hemos perdido la capacidad de escandalizarnos, e incluso la más mínima preocupación por el destino que se da a nuestro dinero y por cómo se administra. Pero si lo entiendo bien esto significa que una de las terminales autonómicas del partido que gobierna España tiene la facultad de poner sobre la mesa, como elemento de negociación a la hora de sumar aliados, partidas presupuestarias que pagan todos los españoles. Y en consecuencia, lo que es más grave, el gobierno de la Nación decide inversiones multimillonarias en las comunidades autónomas en virtud de que en ellas gobiernen los suyos. Dicho de otro modo, estos 40 millones no habrían ido a Mallorca si hubiese gobernado Matas.

A mí me parece de una extraordinaria gravedad, no porque no supiésemos que eso era así, sino por la desfachatez de ponerlo en negro sobre blanco. ¿Piensa el PP interpelar al gobierno en el Congreso sobre esta cuestión? Los que pagamos impuestos lo agradeceríamos.

Unió Mallorquina, S.A.

Permalink 24.06.07 @ 23:54:28. Archivado en política

Cinco partidos y una empresa desbancan al Partido Popular del Gobierno de las Baleares

Que la democracia pierde crédito a cada día que pasa en países como el nuestro no es nada nuevo. Ni sorprendente, a la luz de lo que estamos viendo. Si hubiese que buscar un ejemplo perfecto de las distorsiones que producen los regímenes parlamentarios imperfectos, lo sucedido en Baleares tras las últimas elecciones autonómicas constituiría el paradigma. Conviene perder un minuto repasando los números:

- Un partido, el Popular, obtiene más del 46 % de los sufragios, y se queda a un escaño de la mayoría absoluta. Este resultado en votos (que no en escaños) constituye al parecer el mejor de su historia reciente, con un incremento desde los anteriores comicios tanto en papeletas como en porcentaje.
- A mucha distancia, casi 80.000 votos y 9 puntos menos, le sigue el Partido Socialista.
- Una amalgama de partidos izquierdistas, ecologistas y nacionalistas, en total representados por nada menos que seis siglas diferentes, sacan 12 escaños. Suman unos 60.000 votos.
- Unió Mallorquina pierde 3.700 votos, en torno al 13 % de los que tenía, y con una séptima parte de los votos que tiene el Partido Popular, tiene la llave para dar el poder al partido ampliamente mayoritario, o a la suma de todos los demás.

Pues bien: el Partido Socialista obtendrá la presidencia de la Comunidad, respaldado (es un decir) por una mezcolanza indescifrable que engloba desde Unió Mallorquina hasta los comunistas, pasando, asómbrense, por Esquerra Republicana de Catalunya.

Aclaremos que Unió Mallorquina no es un partido político: es una empresa. Hay quien monta una fábrica de zapatos, un bar o una tienda de calcetines. María Antonia Munar montó un partido político, que aprovechando los mecanismos de la ley electoral, le permite, siendo la cuarta formación política, ser siempre decisiva. El objeto social de esta empresa es conseguir para sus afiliados y dirigentes la máxima rentabilidad de los votos obtenidos. Rentabilidad en cargos, en poder, en partidas de presupuesto manejadas. Unió Mallorquina no tiene ideología alguna, más que el poder por el poder, bajo cualquier bandera. Y lo digo ahora igual que lo diría si diese su apoyo al PP. Ahora bien, asumido el carácter mercantilista de ese pseudopartido, cabría exigirle como mínimo un cierto respeto por las tendencias que marcan los resultados electorales. No es así: simplemente la oferta de la izquierda ha sido más alta. Más cargos, más relumbrón, más dinero. ¿Qué eso sume a las Baleares en el inicio de un caos previsible, y en el principio de una decadencia no menos predecible? Qué más da. La cuenta de resultados de la empresa es lo único que cuenta.

Pero no es María Antonia Munar la única, ni siquiera la principal culpable. La decisión última de que se llegue a formar un gobierno con seis partidos, que entre todos sacan tres escaños más, tres, que el Partido Popular (salen a un promedio de cinco escaños por partido) se toma en Ferraz, y posiblemente en Moncloa. La responsabilidad de que se produzca algo tan grotesco como que Esquerra Republicana de Cataluña gobierne en Baleares (vamos, como si el Partido Nacionalista Vasco gobernase en Galicia) incumbe, por supuesto, a Zapatero, que avanza con pie firme y sin escrúpulo alguno en el que es su único proyecto político claro: laminar al Partido Popular, asfixiarlo económicamente y eliminar del panorama político español cualquier alternativa que no sea de izquierdas. A cualquier precio, y nunca mejor dicho. Pero el caso es que avanza, no lo pierdan de vista.

Por el cine español

Permalink 21.06.07 @ 09:41:16. Archivado en política

Los españoles, tozudos y rebeldes, se resisten a la ministra Calvo y no llenan las salas de cine conde se proyectan películas españolas. Vamos, no es que no las llenen: es que no va ni Dios. Que no vaya Dios, por otra parte, resulta razonable, dado lo mal parado que sale en noventa y nueve de cada cien producciones españolas. Pero como Dios en todo caso no pagaría entrada, no es Él el problema.

El caso es que la ministra, aparte de regar con abundantes subvenciones el sector, hasta el punto de que a cualquier pseudocineasta le sale a cuenta rodar una peli aunque no entre un solo espectador a verla, decidió que tal vez la gente no iba porque los exhibidores, gente rara, capitalista y de derechas probablemente, no programaba suficiente cine español. Total, que impuso unas cuotas de exhibición obligatoria. Pues nada, que ni regalando las palomitas. Los españolitos, inexplicablemente, siguen prefiriendo Spiderman a las desventuras de unas libertarias bondadosas, idealistas y cultas perseguidas por falangistas de atrezzo, curas lascivos y caciques de manual. Vamos, es que ni los progres.

Le sugeriría a la ministra que apriete las clavijas, que ya está bien eso de que el ciudadano se crea que puede decidir libremente qué películas ver. Primera opción: que ver cine español desgrave en la renta. O sea, que metiendo en el sobre de la declaración anual de renta entradas de cine español, se obtenga una deducción equivalente a su importe. Pero eso plantea un problema: habrá picarones que comprarán la entrada y la meterán en el sobre, e igual no van ni a ver la película. Y además se puede generar un peligroso mercado negro, e incluso una cierta explotación: hay gente muy necesitada, y puede ser que al final las salas se llenen de inmigrantes ilegales dispuestos a pasar el trago a cambio de un dinerillo. Total, como no entienden la peli y se está fresquito... Segunda opción, entonces: que para obtener el carné de conducir, o el título de bachiller, o la cartilla de la Seguridad Social, o incluso como sustitutivo de la fe de vida en el caso de los ancianos pensionistas, sea necesario presentar un resumen crítico de al menos tres películas españolas. Crítico, pero poco, que tampoco se trata de sacarle los colores al sufrido mundillo del cine. También podría exigirse para recuperar puntos en el carné de conducir, o como medio de reducir condena en el caso de los presidiarios, aunque esto tal vez choque con alguna directiva internacional en materia de derechos humanos. Ya saben, la tortura no está bien vista.

En fin, son humildes sugerencias, inspiradas por el amor y la admiración hacia nuestro cine, y por el deseo de que, de una vez por todas, se acabe con esa funesta pretensión fascistoide de que el mercado y el consumidor sean los que decidan el éxito o el fracaso de una película.

Glorioso

Permalink 20.06.07 @ 22:17:28. Archivado en política

A menudo se reciben por Internet chistes y anécdotas protagonizados por abogados y jueces. Siempre queda la duda de si son ciertas o fruto de la imaginación y sentido del humor de cualquiera. Hoy no: en el telediario de Tele5 han pasado un corte de la declaración de un acusado ante el juez. El asunto es dramático: todos recordarán aquella niña gitana atropellada sin consecuencias por un conductor, que a continuación fue asesinado de once balazos por el padre de la criatura, con la complicidad, según se ha probado en el juicio, de la madre. Pues bien, si pueden hacer por un instante el esfuerzo de superar lo trágico del tema, disfruten de la pieza. Se abre el interrogatorio del presunto asesino, y el diálogo va como sigue:

Acusado: “Me agarro a la quinta enmienda”
Juez: No, no puede usted acogerse a la quinta enmienda; esto es España y no los Estados Unidos.
Acusado: “Ehhh… ¿puedo ir al servicio, que me estoy meando?”

No me negarán que es apoteósico, digno de la mejor parodia de tribunales, propio de uno de esos memorables chistes de Forges.

Qué momentos nos regala nuestra profesión…

Artista invitada

Permalink 19.06.07 @ 21:43:44. Archivado en política

Hoy voy a ceder la página a una persona con la que, pese a que llevamos el mismo apellido, no sé qué relación me une. Cosas del internet: nos encontramos en la red, empezamos a indagar espoleados por la coincidencia, y de momento la posibilidad más seria de parentesco se remonta más allá de nuestros tatarabuelos. Total, que Francina Jaumandreu ha escrito un artículo sobre la corrida de toros del domingo en Barcelona. No me pronuncio sobre el tema por ahora: me limito a colgar su artículo, escrito desde una perspectiva como mínimo distinta. Que lo disfruten, y si despierta polémica no se priven: sean implacables aunque lleve mi apellido…

Ahí va:

¿Alguno de ustedes puede citar una ocasión de toda la historia del fútbol en que un exaltado haya irrumpido en un partido profiriendo gritos de "incultos!" contra los asistentes?
Los activistas del movimiento antitaurino irrumpen gritando "asesinos!". Y fuera del recinto subliman sus iracundas energías pateando discos de Sabina y Serrat a modo de rabieta infantil -método por cierto poco efectivo o persuasivo-. Suman algunos miles estos activistas que, enmarcados en las modernas corrientes del pensamiento cultural dominante -de importación anglo-americana, cómo no- confunden ideas e incurren en los mismos desatinos ideológicos que aquellos contra los que supuestamente luchan.

>> Sigue...

Zánganos de lujo

Permalink 19.06.07 @ 21:17:23. Archivado en política

¿Cuánto cobra un senador? Siempre pensé que, fonéticamente, tiene mucho mayor empaque un senador que un diputado. Si además se trataba de aquellos extintos "senadores de designación real", ya era la caraba. Senador... suena noble, distinguido, sabio, sensato, docto. Y un cuerno.

"La ausencia de 22 senadores del Partido Popular ha permitido al Gobierno aprobar el techo de Gasto de los Presupuestos Generales del Estado para 2008. Se preveía que los populares bloquearan este paso de la aprobación de los Presupuestos, ya que cuentan con mayoría, pero la ausencia de los senadores ha permitido al Gobierno salirse con la suya. La votación se saldó con 112 votos a favor (PSOE, PNV, CC y la sección socialista de Entesa Catalana de Progrés), 102 en contra (PP) y 13 abstenciones del resto de los grupos." (Hoy en Libertad Digital).

Me da exactamente igual qué es lo que tenían que votar, si es o no es trascendente para el futuro de España o si es una nimiedad de tipo administrativo. Son unos zánganos, unos irresponsables, unos sinvergüenzas y unos gandules. De lujo, eso sí: sueldazo, gastos pagados, secretarias, despachos y honores. Zánganos, más que zánganos.

La dulce utopía comunista

Permalink 17.06.07 @ 13:33:14. Archivado en política

Esta noticia aparece en La Vanguardia del viernes. Pequeñita, en un suelto apenas visible en una página interior:

COREA DEL NORTE
Pena de muerte para los usuarios de móvil
Pyongyang ha incrementado las ejecuciones públicas contra los usuarios de teléfonos móviles y contra los que saquen información fuera del país. Los norcoreanos tienen prohibido comunicarse con el resto del mundo, pero algunos de ellos logran escuchar noticias extranjeras y utilizar teléfonos móviles empleando los sistemas de comunicación chinos. Según el informe de un think tank afín al Gobierno surcoreano, las frecuentes ejecuciones persiguen "mantener el orden social, creando una atmósfera de miedo" . - Europa Press .

Sí, han leído bien: hay un país en el mundo (bueno, más de uno probablemente) cuyos ciudadanos pueden ser ejecutados por hablar por teléfono móvil. Es un país sometido a un régimen comunista, por más señas. No es casualidad, claro. De hecho, sólo podía tratarse de eso o de un régimen islámico. Sí, ya lo sé, no es bueno generalizar, ni es políticamente correcto señalar con el dedo, pero es que ya empieza a estar uno hasta las narices de tener que escuchar a los llamazares de turno, a los progres de manual, defendiendo lo indefendible y dedicando todas sus horas y esfuerzos a señalar no ya las pajas, sino las hebras imperceptibles en los ojos ajenos, pasando como de puntillas, cuando no mirando a otro lado, frente a la viga que representa la realidad de todos esos regímenes que no participan de la decadente y opresora democracia representativa, burguesa y capitalista.

Eso es el comunismo, o si prefieren el socialismo real. Eso no es una aplicación desviada de la utopía comunista: es la consecuencia lógica e inevitable de un sistema político que sólo puede subsistir en la medida en que sus ciudadanos (por llamarles de alguna manera) no conozcan nada más, porque cualquier alternativa les resultaría mejor que lo que padecen. Decir que el comunismo no es eso, ni el gulag de Stalin, ni la dictadura venezolana, viene a ser como decir que Hitler se excedió en las formas, pero que el ideario del nacional socialismo, en realidad, era otra cosa, que tenía un buen trasfondo. A cualquier nazi que nos intentase endosar este argumento lo correríamos a pedradas o, más civilizadamente, lo enchironaríamos. Y en cambio aquí seguimos, noventa años después del inicio de la utopía comunista, soportando que haya zonas del mundo en que los seres humanos sean ejecutados por hablar por teléfono. Y además aguantando en nuestras propias casas, que se exhiban en manifestaciones y mítines, banderas con la hoz y el martillo.

Y aún nos tenemos que avergonzar de decir públicamente que somos de derechas…

La piedra filosofal

Permalink 10.06.07 @ 21:45:20. Archivado en política

Ayer Arcadi Espada halló la piedra filosofal que, con extraordinaria simplicidad, deja totalmente al descubierto las vergüenzas de nuestro presidente. Y de paso las de quienes en cualquier momento y lugar intentan negociar con los terroristas. Lean este párrafo:

“El terrorismo etarra, como cualquier otro, no tiene ciudadela ni palacio de entretiempo que conquistar. Su única posibilidad de vulnerar el pacto social (aspiración de cualquier terrorismo) está en la negociación. Pues bien: nunca habían encontrado un gobierno más ilusionadamente dispuesto; nunca una sociedad política más fragmentada; nunca un ambiente español más dominado por el nacionalismo. Es improbable que el acarreo de sufrimiento que prevén (y entre el que está también, aunque suela olvidarse, su propio sufrimiento) vaya a colocarles en una posición mejorada. El único objetivo del terrorismo etarra es la negociación. Sólo teniéndolo en cuenta podrá comprenderse el grave error del gobierno al igualarse (desgraciadamente: la negociación era también su único proyecto político) y la magnitud del fracaso etarra.”

¿Se dan cuenta? “El único objetivo del terrorismo etarra es la negociación”. “Su única posibilidad de vulnerar el pacto social (aspiración de cualquier terrorismo) está en la negociación”. ¿No les pasa que cuando de pronto leen una idea que hace tiempo les rondaba por la cabeza, plasmada de forma clara, rotunda, contundente, les asalta una sensación confusa, mezcla de satisfacción por haber hallado la fórmula de enunciarla, ¡eureka!, y de envidia por tener que reconocerle la paternidad a otro? Pues éste es uno de esos casos. Para mí es el argumento definitivo frente a cualquier negociación con terroristas. Los terroristas no pueden aspirar, no aspiran de hecho a derrotar al Estado por las armas. Bien, podríamos hacer excepciones en países digamos vulnerables, pero si nos referimos al terrorismo tal y como lo entendemos en Europa, como el que padecieron Italia o Alemania, y por supuesto el que sufrimos aún en España, está claro que ni el más psicópata de los asesinos ha aspirado ni por un momento a que un puñado de desalmados pueda desarbolar a tiros la fuerza de un Estado y hacerse con el poder.

Por lo tanto, ciertamente, a lo único que aspiran es a forzar una negociación. Conseguida ésta, su victoria ya se ha producido, con independencia de que sus frutos sean más o menos importantes. Sentarse a hablar con ellos ya es darles la victoria. Hacerlo, además, cuando su capacidad operativa estaba bajo mínimos, es mucho más que una irresponsabilidad. Posiblemente Zapatero pensó que en su situación ETA aceptaría cualquier abalorio, y así él podría colgarse del pecho la colección completa de medallas: el fin de la violencia, la integración del mundo que llamamos abertzale en la vida democrática, y una nueva ERC en el País Vasco, que permitiese una reedición norteña del exitoso tripartito catalán, con la doble consecuencia de expulsar al PP a las tinieblas exteriores en otra comunidad importante, e iniciar el proceso de asfixia del PNV, como ya hizo con CiU, por su ocasional propensión a aliarse con los populares. Sin CiU ni PNV, al PP sólo le cabe la mayoría absoluta si algún día quiere gobernar.

Tendió el brazo a quien se estaba ahogando, con la esperanza de sacarlo del agua ya exangüe para utilizarlo como un pelele, pero los etarras, que son asesinos pero no tontos, le cogieron enseguida la medida, y nuestro presidente se encontró con que la mano que esperaba inanimada se aferró a su brazo y empezó a tirar de él hacia el abismo. Desoyó todos los consejos y advertencias, guiado por el afán de apropiarse en exclusiva del aparente éxito, y una vez siente la garra tirando de su antebrazo, y el agua cada vez más próxima, opta por chillar clamando por el apoyo incondicional del partido al que quiso aniquilar. Lamentable personaje, que sólo merecería un distraído “te lo habíamos advertido”, mientras nos alejamos de él abandonándole a su destino.

Pero eso es peligroso porque, por increíble que resulte, sus llamadas aún resultan creíbles para un gran número de personas. A ellas les pediría que le miren, que le observen, que le escruten cuando habla en televisión, que analicen sus gestos teatrales, su voz impostada, sus frases huecas. Que prueben a repetir, sin el énfasis que él les da, cada una de esas frases, para darse cuenta de que, sin su escenificación, no contienen absolutamente nada. A pocas personas he visto a las que se les note tanto la mentira en la mirada, en la expresión. ¿Es posible que tanta gente aún no lo haya percibido?

Qué quieren que les diga...

Permalink 09.06.07 @ 23:34:18. Archivado en política

Qué quieren que les diga. Estoy encantado con el hecho objetivo de que De Juana y Otegi estén en la cárcel, lugar del que nunca deberían salir si en este mundo hubiese justicia. Sí, me alegra enormemente que los asesinos, sus inductores y sus palmeros estén bajo llave.

Pero… pero me inquieta sobremanera la sensación que transmite este gobierno. Hace cosa de un mes escribí algo aquí mismo sobre la policía de Zapatero, que me valió incluso el comentario admonitorio de algún amigo, que lo consideró exagerado y casi paranoico. Pues resulta que hoy, pese a la alegría comentada, mi formación jurídica y mi ideología política me nublan esa felicidad, haciéndome notar lo siniestro e inquietante de un gobierno que, en función de cómo le soplan los vientos, es capaz de tomar decisiones absolutamente opuestas. Porque vamos a ver: hace unas semanas De Juana tenía que irse a casita, debidamente vigilado, en cuanto hubiese recuperado su peso ideal, en palabras aproximadas del ministro Rubalcaba. Hoy, el mismo asesino que se paseaba por la calle con su damisela ha vuelto a la cárcel. Otro tanto con Otegi: hasta hace poco un adalid de la paz, al que la fiscalía desbrozaba el camino para evitarle tropiezos, al modo de aquellos caballeros que tendían la capa sobre el charco para que el delicado pie de la dama no se enfangase.

¿Han cambiado Otegi o De Juana? Para nada: defienden lo mismo hoy que hace cinco, diez o cincuenta semanas. Lo que ha cambiado ha sido la actitud del Gobierno Zapatero, que demuestra día sí día también que considera las leyes meros instrumentos que aplicar o desactivar en función de hacia dónde giren las veletas de las encuestas.

Si no fuese porque empiezan a dar miedo, resultan tan patéticos que ni en las decisiones acertadas logran ya exhibir una mínima dosis de grandeza.

Esperando

Permalink 05.06.07 @ 23:30:51. Archivado en política

Alguien se pasea a estas horas, sin saberlo, con una diana dibujada en la frente. Un clima semejante al que precedió al asesinato de Miguel Angel Blanco parece extenderse por el país. Alguien ha sido elegido hace días por una banda de asesinos para escenificar el órdago en la partida que juegan con el presidente del Gobierno. Sí, digo bien: con el presidente del Gobierno, no con el Estado. Es él, y sólo él, quien se ha embarcado en una partida imposible con gentuza con la que no caben juegos, ni apuestas ni faroles. Sólo un insensato vanidoso e iluminado puede acumular tantos errores como este aprendiz de todo que juega con el capital de los demás.

Ese alguien podemos ser nosotros mismos, cualquiera, si los asesinos optan por un atentado indiscriminado. Quede claro desde ahora: si se confirma el siniestro anuncio, los responsables del crimen serán los terroristas y todo su entorno, no el presidente del Gobierno. Aún así, a cualquiera con conciencia le costaría mucho conciliar el sueño. Debería el presidente meditar profundamente hasta qué punto su actitud ha contribuido a reforzar a la banda terrorista permitiéndole abrigar esperanzas de éxito que había perdido bajo los anteriores gobiernos. ¿Se lo permitirá su arrogancia, su infinita soberbia? Muchos españoles todavía estarían dispuestos a perdonar muchas cosas por un simple gesto de humildad, por un sencillo reconocimiento de haberse equivocado. Pero muy pocos lo esperan, en realidad.

Tiempos dificiles.

Una pregunta, Sr. Carod...

Permalink 05.06.07 @ 09:19:11. Archivado en política

Con el debido respeto, leyendo el último comunicado de la ETA me asalta una duda: ¿debemos entender que esa referencia a reactivar la lucha en "todos los frentes" incluye a Cataluña? Quizá convendría que se diese Ud. un paseo hasta Perpiñán para aclararlo. O a lo mejor no hace falta cruzar fronteras: Otegi está disponible no muy lejos, y el propio De Juana resulta ahora mismo accesible.

Por favor, aclárenos pronto nuestra situación: necesitamos saber si gracias a sus buenos oficios los catalanes seguimos siendo considerados un pueblo hermanado con los etarras en la lucha común contra el Estado opresor, y por tanto a salvo de sus... ¿acciones? Sería realmente una lástima constatar que todas sus valerosas gestiones han acabado en nada y volvemos a estar en el punto de mira.

Simplificando

Permalink 04.06.07 @ 23:11:29. Archivado en política

Simplificar es peligroso, pero no lo es menos pretender hilar tan fino que nunca se llegue a una conclusión aceptable, o que todas lo parezcan. De tanto enredarnos en la madeja de los argumentos y contraargumentos, corremos el riesgo de que los árboles no nos dejen ver el bosque.

Ahora tiene Zapatero sobre la mesa dos decisiones que ejemplifican perfectamente lo anterior. Podemos caer en su trampa, que es la de intentar enterrarnos bajo la hojarasca de una verborrea incontenible, ahogarnos en un mar de descalificaciones hacia el Partido Popular, o desarbolarnos con un vendaval de pretextos técnico – jurídicos. Pero todos esos árboles que plantan en nuestra línea de visión no pueden hacernos perder de vista la verdadera dimensión del bosque. El dédalo que tienden ante nosotros tiene fácil salida si nos aferramos, como Teseo al hilo de Ariadna, a las preguntas básicas, que son dos y que no sólo admiten, sino que exigen, respuestas monosilábicas: sí o no.

La primera pregunta se refiere al terrorista De Juana. Es simple: ¿existen medios legales al alcance del Gobierno de España para que el asesino siga en prisión hasta el cumplimiento íntegro de su condena, de por sí ridícula? Formulada de otra manera: ¿interviene de alguna manera el poder de discrecionalidad del Gobierno, ejercido a través de las instrucciones dadas a la Fiscalía, en el hecho de que De Juana vaya a vivir en su domicilio en pocos días? Si la respuesta es sí en alguno de los dos casos, la conclusión es clara: De Juana irá a su casa porque Zapatero lo quiere así.

La segunda pregunta se refiere a la gobernación de Navarra y Pamplona. Y también es simple: ¿piensa el Partido Socialista gobernar con el nacionalismo independentista que compone Nafarroa Bai, utilizando incluso en el caso del ayuntamiento pamplonica los votos de ANV, formación a la que apoya la clandestina dirección de Batasuna?

Es muy sencillo: hay que aferrarse a esas preguntas y repetirlas como un mantra una y otra vez, e insistir en ellas por mucho que el presidente Zapatero escurra el bulto y se descuelgue con el Prestige o con la guerra de Irak. Con paciencia y tenacidad, una y otra vez: ¿sí o no?

Madrid - Barcelona

Permalink 28.05.07 @ 23:32:30. Archivado en política

Inútil pretensión la de que los políticos catalanes extraigan alguna lección de la masiva abstención del electorado barcelonés. Tan masiva que casi puede decirse sin caer en la exageración que toda la clase política surgida de unas elecciones como éstas queda deslegitimada. Ya sucedió con el referéndum de aquel estatuto que, según sus padrinos, era un clamor social. Y sucede también vez tras vez en las elecciones autonómicas. A los políticos catalanes no les preocupa lo más mínimo la abstención. Puede que, a lo sumo, en una primera ojeada a las cifras les recorra el rostro una mínima oleada de rubor, un postrer atisbo de dignidad del tipo “algo estamos haciendo mal”. Pero dura poco: el tiempo justo que tardan en asegurarse de que las alambicadas coaliciones que han dado injustificada fama al pactismo catalán les garantizan el modus vivendi para los próximos cuatro años.

Así que desengáñese quien piense que, esta vez sí, la clase política catalana, ese auténtico Matrix que tan certeramente definen García Domínguez o Girauta, va a darse por aludida. De lo que no me voy a privar, en cambio, es de restregarles por la cara que entre Madrid y Barcelona ha habido nada más y nada menos que 17 puntos de diferencia en participación. En Barcelona la abstención se ha colocado en un glorioso 48,81 %, más un 3,28 % de votos en blanco. Total, 52,09 % de votantes que no se han pronunciado. En Madrid, esa misma suma arroja un 35,48 %. Es decir, 17 puntos de diferencia.

La odiada capital, sede de la crispación, de la gomina, de la brunete mediática, de la derechona, del conservadurismo más rancio, de los resabios de la dictadura, le ha sacado a Barcelona, cuna del progreso, la modernidad, el buen rollito, la tolerancia, la sostenibilidad y la vestimenta casual, nada menos que 17 puntitos, 17, en participación ciudadana. Es la diferencia entre una ciudad viva y despierta y una aletargada y mortecina, entre una urbe abierta al mundo y receptora agradecida de todo tipo de influencias y otra que a través de los ojos de una clase política parasitaria dedica su tiempo y los impuestos de sus ciudadanos a debatir agotadoramente sobre su identidad, en lugar de a preguntarse qué puede hacer. Es lo que distingue una capital que participa enérgicamente en sus propias decisiones de otra que renuncia a su responsabilidad para abandonar su destino en manos de políticos de tercera división cuyas más altas miras se sitúan a la altura de las punteras de sus zapatos.

Es una magnífica metáfora. El futuro de España hoy se divide entre un Madrid vitalista que se expresa en términos claros y contundentes, y una Barcelona abotargada que por enésima vez decide no delegar, sino abandonar su gobierno en manos de una amalgama confusa, sea la que sea, de formaciones políticas que le absorben su energía y la coartan en un desarrollo que hace décadas se antojaba espectacular. Dos modelos de vida. Quién fuera madrileño…

Matizadamente imbécil

Permalink 25.05.07 @ 10:30:23. Archivado en política

Dice Don José Blanco, portavoz de la totalidad monolítica del PSOE, y en consecuencia de la filosofía del Gobierno de España, mientras no se demuestre lo contrario mediante la pertinente desautorización pública, que la aparición de una bomba incendiaria bajo el coche de uno de sus correligionarios en el País Vasco puede que no sea un acto de terrorismo, sino de kale borroka, lo cual sería “matizadamente diferente”. No sé porqué, imagino a un bañista gritando desesperado “¡un cocodrilo me está arrancando la pierna!”, y a Don José rascándose la barbilla en la ribera y afirmando campanudo “habría que ver que no sea un caimán, lo cual es matizadamente diferente”. Igual que lo sería que la bala que te entrase por la nuca fuese del calibre 22 en lugar de 9 mm.

No sé si se puede ser más matizadamente imbécil, pero en todo caso no más decididamente miserable. Pero hay que ser desmesuradamente cobarde para, siendo militante o votante del PSOE, no castigar este domingo a los dirigentes socialistas por buscar matices a lo que es un intento de asesinato con todas las letras. ¿De verdad comparten los votantes del partido de Zapatero la tesis sonrojante de José Blanco? ¿De verdad pueden ir a votar el domingo a esas siglas recordando que su portavoz establece matices a la hora de valorar la tentativa de quemar vivo a uno de los suyos? ¿De verdad no se os revuelven las tripas, os queda un atisbo de dignidad?

En Cataluña se lo han puesto más fácil al matizador: en el domicilio de Albert Rivera, presidente de Ciudadanos de Cataluña, ha aparecido una pintada de Terra Lliure que reza “Rivera, muérete”. Maticemos: no dicen que vayan a matarle. Se limitan a desearle u ordenarle que se muera. Ahí hay un matiz claro, y bien haría el niñato de Ciutadans, si nos hemos de guiar por la doctrina Blanco, en no quejarse tanto. Caramba, con no obedecer, listos.

¡Ah del PSOE...! ¿Queda alguien ahí que conserve unos mínimos principios morales? El bueno de Diógenes habría agotado todas las linternas buscando un hombre en las inmediaciones de Ferraz. Qué vergüenza.

Momentos estelares de la humanidad

Permalink 25.05.07 @ 00:02:43. Archivado en política

Me pregunto si los ciudadanos son conscientes cuando se ven inmersos, y son protagonistas incluso, en situaciones que pueden calificarse, siguiendo a Stefan Zweig, como momentos estelares de la humanidad. O si, por el contrario, la trascendencia de esos instantes sólo es perceptible a posteriori, con la facilidad que da el describir o descubrir a toro pasado. Quizá incluso el momento deviene estelar sólo a la luz de acontecimientos posteriores, que son los que permiten determinar que aquella ocasión, de haberse decidido en otro sentido, hubiese cambiado el curso de la historia.

En pocas ocasiones una cita electoral, y mucho menos una de carácter municipal y autonómico, puede sugerir al ciudadano la inminencia de una bifurcación tan clara como la que tienen ante sí los electores navarros este domingo. Pocas veces habrá estado tan clara la disyuntiva entre avanzar en un proyecto disgregador o resistir en la defensa de una determinada visión de España. Parafraseando a Churchill, nunca tantos habrán debido tanto a tan pocos si finalmente la actual mayoría resistente al nacionalismo consigue superar el ya tradicional embate de los anexionistas vascos, unido en esta ocasión al evidente, aunque inconfeso, cambio de bando de los socialistas.

En Navarra no se dilucida simplemente un puñado de alcaldías, ni la ideología que deberá regir la administración de los impuestos de los navarros. En la Comunidad Foral está en juego, aunque suene terriblemente solemne y grandilocuente, el futuro de la España que conocemos. Si ganan ellos, el proyecto secesionista vasco recibirá un gran impulso, probablemente irreversible, que además dará alas a los demás nacionalismos. Si no ganan, no nos engañemos: las cosas no habrán avanzado en el sentido opuesto, sino que simplemente habremos conseguido conservar el fuerte hasta el próximo ataque. Pero se habrá sentado un precedente de indudable valor psicológico: el nacionalismo puede ser derrotado.

Puede parecer una tontería, pero no lo es: desde hace treinta años, el nacionalismo avanza de victoria en victoria, en un auténtico paseo militar propiciado por las sucesivas cesiones de los gobiernos centrales y por el pasotismo de buena parte de la sociedad. Quienes no somos nacionalistas necesitamos una victoria que nos demuestre que todavía hay partido, que nos haga creer en un todavía lejano punto de inflexión, en que la caída empieza a ralentizarse.

Parece mentira que algo tan trascendental pueda estarse dirimiendo entre propuestas de política municipal, casi aldeana, y en torno a un parlamento autonómico, pero así es. Falta la nobleza y la solemnidad de los grandes acontecimientos. Pero tampoco aquellos pocos a quienes se refería Churchill, pilotos de la Royal Air Force, se desempeñaban a los sones de Pompa y Circunstancia, sino más bien entre grasa, pólvora y sudor. Al final, aquel pelotón de infantería del que según Spengler siempre acaba dependiendo la civilización occidental lo componen soldados desconocidos, equiparables a los ciudadanos anónimos que probablemente sean tan ajenos como aquellos a lo elevado de su responsabilidad, que además no han buscado. Ojalá por un momento sean capaces de intuir que, por una vez sin exageración alguna, su voto puede cambiar una historia que algunos están intentando escribir por ellos.

Sin palabras

Permalink 22.05.07 @ 15:54:52. Archivado en política

Desengáñese: su alcalde es Zapatero

Permalink 21.05.07 @ 23:48:21. Archivado en política

Mucho se repite, y las experiencias lo confirman, que en las municipales el votante prima la proximidad del candidato y la gestión por encima de las siglas y de la ideología. Yo mismo, que resulta evidente que no soy de izquierdas, he votado en alguna ocasión remota al candidato del PSC a la alcaldía de Barcelona. En parte por reconocer que, en tiempos de Maragall, la labor del Ayuntamiento fue importante y meritoria para dar a la ciudad un impulso espectacular, que financió el Estado, por supuesto, pero que se inició en la alcaldía. Y en parte también, porqué no admitirlo, para evitar la pesadilla de tener dos administraciones, la local y la autonómica, en manos de los nacionalistas de CiU. Ya ven que con el paso de los años la situación recuerda bastante aquello de Guatemala y Guatepeor, ya que ahora los barceloneses padecemos hasta tres administraciones tripartitas superpuestas, pero es que les hablo de hace más de 15 años. Eran otros tiempos.

Dicho lo cual, convendría que por una vez quienes no somos de izquierdas valorásemos la importancia de la situación nacional actual y nos dejásemos, si me permiten la expresión, de puñetas: votar al PSOE, al PSC, a ERC, a IU, al BNG, y hasta si me apuran a CiU o al PNV, es votar a Zapatero. Toda esa sopa de siglas apoya al actual presidente del gobierno en su temerario, por no decir demencial, discurrir por la senda de la mentira hacia el despeñadero final de un Estado en ruinas y en vías de disgregación. Vamos a ver, yo es que estoy incluso dispuesto, en aras de facilitar el debate de las ideas, a aceptar que la disgregación de un Estado por parte de quienes absurdamente lo consideran opresor e invasor sea un legítimo objetivo político. Que yo combatiré siempre, pero tal vez legítimo si se plantea por los cauces legales.

Pero la mentira, la mentira elevada a la máxima potencia, la mentira concebida como una de las bellas artes, la mentira sistemática, constante, contumaz, en lo trascendental y en lo nimio, frente a enemigos o a supuestos aliados, ante la opinión pública española o en foros internacionales, en los medios de comunicación, en las ruedas de prensa del Consejo de Ministros y hasta en el Boletín Oficial del Estado,… Esa mentira practicada invariable y cínicamente por la cúpula dirigente del PSOE y tolerada por todos sus corifeos en beneficio de sus diversos objetivos, ninguno de los cuales favorece los intereses del conjunto de la Nación, esa mentira no puede tener el premio de que votemos fijándonos únicamente en la gestión más o menos eficaz de un alcalde que no alza su voz frente a tantos desmanes. Cada uno de esos alcaldes es Zapatero, y cada voto que se les da es un apoyo explícito a la política de Zapatero. No vale ni siquiera quedarse en casa, por escaso que sea el entusiasmo que el candidato alternativo nos despierte.

Zapatero engañó a Rajoy con sucesivas entrevistas trampa. Engañó a ERC pactando in extremis el estatuto con Mas. Engañó a Mas privándole de la presidencia de la Generalitat y colocando a Montilla. Engañó a los accionistas de Endesa afirmando por activa y por pasiva que no intervendría en una operación privada, y alterando las reglas del juego sobre la marcha. Engañó a toda España, y ahora lo sabemos, cuando simultáneamente negociaba con ETA y firmaba el pacto antiterrorista, que expresamente lo prohibía, con el PP. Cada alcaldía que el PSOE conserve, y lo hará en muchos lugares gracias a coaliciones con cualquiera que no sea el PP, es un apunte que Zapatero colocará en el haber de sus apoyos. Tanta mentira no puede quedar difuminada por la gestión más o menos eficiente de un ayuntamiento. Este es el que llegó al poder a lomos del lema “España no se merece un gobierno que mienta”. Hay que mandarle a Zapatero un mensaje claro, a través de sus terminales municipales. Permítanme una grosería: hay que darle a Zapatero una patada en el culo de sus alcaldes.

La izquierda eterna

Permalink 07.05.07 @ 15:40:38. Archivado en política

Las palabras de Ségolène Royal en las últimas horas de la campaña, advirtiendo del riesgo de violencia si Sarkozy alcanzaba la presidencia de la República fueron interpretadas como un último cartucho desesperado de quien iba por detrás en todas las encuestas. Recordar los altercados gravísimos de las banlieues, la quema masiva de automóviles cuando Sarkozy era ministro del Interior era un golpe bajo, pensaron muchos, pero en definitiva uno más de los muchos que se habían propinado durante la campaña.

La pasada noche, sin embargo, ha ofrecido otra interpretación de sus palabras. La pueden ver aquí. ¿Eran las palabras de la irascible Ségolène un argumento electoral o un anuncio amenazador de lo que se le avecinaba al recién elegido?

Por cierto, ¿alguien imagina a hordas de jóvenes liberales o conservadores quemando coches y contenedores, apedreando a la policía con el rostro tapado por pañuelos, para protestar por el triunfo de un candidato socialista? Difícil, ¿verdad? Bueno, son cosas de la superioridad moral de la izquierda.

La palabra del día: paripé

Permalink 06.05.07 @ 19:37:24. Archivado en política

“Fingimiento, simulación o acto hipócrita” (DRAE). La maniobra del gobierno en relación con las listas electorales del entorno etarra es el ejemplo perfecto que facilita la comprensión de la palabra paripé. Se nota la llegada de Bermejo al Ministerio de Justicia. El ministro, buen profesional del derecho, sabe perfectamente que los jueces pueden fallar única y exclusivamente sobre lo que se les plantea, sobre lo que tienen en la mesa. La maniobra realmente era sencilla: impugnamos unas cuantas candidaturas, y por lo tanto sólo sobre ellas podrán pronunciarse los tribunales. Cubrimos las apariencias de cara a la galería, transmitimos un cierto aire de firmeza a nuestro público entregado, que bien poco entiende de sutilezas procedimentales, y ofrecemos a los batasunos y sus satélites un premio de consolación que no es manco, como es gobernar en buena parte de sus feudos tradicionales de la Euskadi profunda (¿hay alguna Euskadi que no lo sea, bien pensado?), y volver así a amamantarse de las arcas públicas, de las que tan cruelmente les había apartado el PP de Aznar, ese alcohólico conductor irresponsable. De rebote, cerramos de facto pactos de gobierno con el PNV en las grandes alcaldías, eliminando el factor distorsionador de un puñado de concejales batasunos que puedan despertar los instintos soberanistas de los nacionalistas sedicentemente moderados: será inevitable el pacto PSE – PNV en la mayoría de alcaldías. Yo te elimino a los batasunos de esos ayuntamientos, y tú me garantizas el apoyo en el Congreso.

Para Batasuna, o como demonios se llame ahora, tampoco es mal trato: les permite seguir ejercitando el victimismo en su campaña, al tiempo que volverán a tocar poder y administrar presupuesto y terror “soft” en los territorios que controlen, pero sin que parezca que se han plegado a participar en el aborrecible “sistema” español.

Brillante maniobra en su conjunto. Bermejo, Rubalcaba y De la Vega forman un trío que ya lo quisieran otras formaciones políticas. Zapatero marca las grandes directrices, las alianzas estratégicas y los objetivos a largo plazo, y el triunvirato desarrolla las tácticas. Y sin disimular: Bermejo no ha podido ser más claro al definir lo sucedido hoy: “no gustará ni al PP ni a Batasuna”. De eso se trataba, también: de establecer nuevamente los extremos del tablero político, reservando para el PSOE la apariencia de la confortable centralidad.

Otro reportaje

Permalink 06.05.07 @ 18:56:47. Archivado en política

Hace días comentábamos el reportaje emitido por Telemadrid sobre la cuestión lingüística en Cataluña. Es de justicia que hoy hagamos otro tanto con el que TV3, Televisió de Catalunya, dedicó al grupo terrorista Terra Lliure. Bueno, en puridad habría que empezar por negar ese punto de partida: el reportaje que elaboró la televisión pública catalana, la que pagamos con nuestros impuestos y que depende directamente de los poderes políticos, no denominó en ningún momento a los muchachos de Terra Lliure terroristas, ni a sus fechorías atentados. Activistas y acciones fue lo más grueso que se oyó.

Pero aunque la corrupción del lenguaje es grave, en este supuesto ni siquiera se limitaron a eso: algunos de los entrevistados se dedicaron directamente a justificar determinadas “acciones”, y a añadir que buena parte de los políticos de la época, e incluso de la sociedad, aplaudían determinado grado de violencia aplicado sobre determinado tipo de personas “que no entiende otro lenguaje que el de la violencia”. En este apartado se inscribían atentados como el que sufrió Federico Jiménez Losantos. Por supuesto que la presunción de apoyo popular o social no es más que una apreciación particular del entrevistado, típica de las personas que por moverse en un entorno fanatizado y totalitario creen que el pueblo comparte sus delirios. La preocupación viene de que ese entorno, con toda probabilidad, lo constituía buena parte de la clase política catalana de aquellos años. De la nacionalista, por ser más exactos.

Algún día habrá que analizar la rara tolerancia que el nacionalismo de cualquier pelaje profesa hacia ciertas dosis de violencia frente a quienes incomprensiblemente no comparten sus ideas. Qué digo sus ideas: su visión indiscutible de la realidad. Se deberá probablemente a que, moviéndose toda su estructura mental en torno a concepto tan elevado como es el de la patria o la nación, cualquier mezquina individualidad debe plegarse a sus designios. Y si no se pliega, se la persuade. Y si no se deja persuadir, se la reeduca. Y si no se deja reeducar y persiste en tan perniciosas convicciones, ¿acaso no habrá merecido una inevitable, aunque no deseada, cierta dosis de violencia?

La policía de Zapatero

Permalink 04.05.07 @ 09:56:29. Archivado en política

Uno de los síntomas más claros e inquietantes de la degeneración democrática de un gobierno es que la ciudadanía empiece a percibir a los cuerpos policiales no como un elemento de seguridad y protección, sino como un instrumento siniestro adscrito al poder político. Dicho de otro modo, que la gente empiece a tener miedo a la policía, en lugar de respetarla y tranquilizarse con su presencia.

En sólo tres años, Zapatero está consiguiendo que una sombra de sospecha se cierna sobre los cuerpos policiales, ahora bajo el mando único de Joan Mesquida. Estamos llegando a un punto en que ya no vemos a la policía como garante de nuestra seguridad, sino que su actuación despierta recelos cada vez más justificados de actuar al impulso de conveniencias políticas, al servicio de estrategias estrictamente partidistas.

Por supuesto que el juicio del 11M, con toda la retahíla de declaraciones de policías de toda obediencia y graduación, es el principal síntoma de esto, pero es que si echamos la vista atrás nos encontraremos a la policía deteniendo a dos militantes del PP por vociferarle a un ministro. O a los agentes armados hasta los dientes irrumpiendo en las sedes de dos sociedades filatélicas que sí, probablemente cometieron delitos, pero cuya peligrosidad no parecía justificar tal despliegue bélico. O a los uniformados sacando esposado en prime time al alcalde (popular por supuesto) de un pueblo mallorquín. O a algún funcionario ignoto avisando a los recaudadores del impuesto revolucionario de la inminencia de una redada. O deteniendo a otro alcalde igualmente popular al poco rato de que saliese de una cena con Rajoy. O deteniendo a una tonadillera justo, justo después de que el presidente del gobierno ofreciera en esa ciudad un mitin diciendo que nadie le parará, “por famoso que sea”, en su cruzada contra la corrupción, y apenas unas horas después de haber visitado la comisaría desde donde se practicó la detención. A las doce de la noche, como si el hecho de que por la mañana se le tomase declaración justificase la escenificació n de una detención nocturna y televisada.

El sorprendente don de la oportunidad de que hacen gala los cuerpos policiales para que sus actuaciones más espectaculares coincidan con cuestiones que al gobierno le interesa oscurecer empieza a ser preocupante. Los cuerpos de seguridad empiezan a ser la policía del régimen, la policía de Zapatero. Cuando llaman a la puerta de madrugada, en España, ya nada garantiza que sea el lechero.

Ya está sucediendo...

Permalink 01.05.07 @ 23:42:21. Archivado en política

Hace años, meses incluso, nos indignábamos imaginando hacia dónde podría evolucionar la situación vasca. Todo eran advertencias apocalípticas, un futuro negro que sin embargo nos negábamos a aceptar, en nuestro fuero interno, que pudiese hacerse realidad: “no, eso no nos puede pasar, es demasiado fuerte”.

Y sin embargo, ya está sucediendo. Vaticinamos no hace tanto en tono sombrío que los terroristas de ETA pasearían por la calle, ocuparían cargos públicos y serían tratados como veteranos de guerra, con honores y respeto. Y que las víctimas corrían el riesgo de ser olvidadas y arrinconadas. Pues ese futuro terrible ya es una realidad: Iñaki de Juana pasea por la calle con su novia, tiene un médico de su misma cuerda ideológica que le receta los paseíllos, y vive protegido por cuatro funcionarios policiales pagados con dinero público que además le sirven la comida. Y las víctimas no sólo son arrinconadas, sino incluso agredidas. Y lo que es peor: no ya por los “radicales” batasunos, sino por los jubilados del PNV. Y no sucede nada. Aún los procesan a ellos por provocadores.

El gobierno dirá lo que quiera por boca de sus portavoces. Es posible incluso que la ley en su aplicación más puntillosa pueda justificar esto. Pero cualquier persona honesta y sensata sabe que la ley admite diversas interpretaciones y graduaciones en su aplicación práctica. Vamos, que como decía hoy no sé quién, si De Juana necesita pasear puede hacerlo por el patio de la prisión o por la calle, y la ley estaría cumplida en ambos casos. Alguien, entonces, decide que lo haga por la calle, abrazadito a la miserable de su novia, porque miserable hay que ser para estar ligada sentimentalmente al asesino de 25 personas. Y ese alguien es una autoridad política, es alguien que depende del gobierno y en última instancia de su presidente. Dicho de otra manera: por supuesto que De Juana puede salir a la calle por prescripción facultativa, y con ello no se vulnera formalmente ninguna ley. Pero por supuesto también que si gobernase el PP De Juana pasearía por el patio de la cárcel y vería a su novia cuando le tocase. Es decir, que existe voluntad política del gobierno para que De Juana disfrute de la interpretación más benévola de la legislación penitenciaria.

Todo aquello tan terrible que no iba suceder nunca ya está pasando. Y el gobierno de Zapatero lo está tolerando. Es bueno recordarlo cuando haya elecciones. Aunque sean municipales y autonómicas.

Preguntas

Permalink 01.05.07 @ 23:42:21. Archivado en política

“En Turquía se está dando el muy interesante caso de un ejército golpista que defiende nuestros valores (del blog de Arcadi Espada)”

Hoy me voy a limitar a enunciar una serie de preguntas. No voy a responder ni a una sola. Tal vez otro día. Pero de momento me gustaría que pensasen sobre ello. Ciertamente es un tema interesante, fascinante para iniciar una discusión política. Nos lleva al origen mismo del debate: ¿la democracia es un bien absoluto, insuperable, indiscutible? ¿Cualquier cosa que decida la mayoría debe ser respetada? ¿Cualquier acción contraria a la voluntad popular es inaceptable por definición? Dicho de otra manera, ¿el pueblo no se equivoca jamás? Y si se equivoca, ¿quién está capacitado para apreciarlo así y corregirlo, y de qué modo y con qué límites?

La vida sigue

Permalink 27.04.07 @ 10:53:14. Archivado en política

“Al final, las obras quedan las gentes se van, otros que vienen las continuarán, la vida sigue igual. Pocos amigos que son de verdad; cuántos te halagan si triunfando estás; y si fracasas bien comprenderás: los buenos quedan los demás se van”.

Esta sensata reflexión, atribuida por unos a Confucio y por otros a Julio Iglesias, va camino de convertirse en el himno oficioso del PSOE. Es comprensible, se ajusta mucho más a la realidad: ¿se imaginan ustedes las risitas y las miradas de complicidad entre los asistentes a los actos del partido cuando, todos juntos puño en alto, entonan aquello de “arriba, parias de la tierra, en pie famélica legión”, mientras los más traviesos hacen correr la fotocopia de la factura de la cena del camarada Arenillas? Ah, La Tache de Romanée Conti 1991, a seiscientos y pico euros la botella... Si es que hay que ir superando contradicciones, como dice el gran patrón.

En cambio, la pegadiza y hasta pegajosa melodía de Julio Iglesias (fíjense, si incluso el apellido coincide con el del fundador del partido...) encaja a la perfección: la sutil referencia a las obras (públicas, por supuesto), la invocación a los caídos (Josep María Sala, Roldán, Rubio, Aída...), la animosa promesa de cubrir sus bajas con otros continuadores de las obras... ¿No los imaginan a todos entonando a coro, con lágrimas en los ojos, el estribillo de la canción, quizá con la mano en la cartera en lugar del puño cerrado, mientras en el videowall se proyectan las imágenes intercaladas de Sala, las vías del AVE, Roldán, los cuarteles de la Guardia Civil, Guido Brunner y unos trenes de Siemens, Mariano Rubio, unos chalets en Ciempozuelos, Juan Guerra junto a una Melitta,...? Emocionante, ¿a que sí?

Ya nos tenía preocupados el PSOE. El caso de Ibiza afortunadamente nos tranquiliza: todo vuelve a su cauce. Otros que vengan continuarán las obras: la vida sigue igual.

Adorables ancianitas

Permalink 26.04.07 @ 23:02:35. Archivado en política

Hoy juzgaban al asesino de Francisco Tomás y Valiente. Se paseaba el individuo por su jaula transparente, con ese semblante forzadamente indiferente que siempre impostan los asesinos etarras cuando les juzgan, como transmitiendo una dureza que les haga aparentar ante los demás, ante su público, que no les importa que les caigan 70 años más o menos. Bueno, antes esa pose era una impostura, ahora ya no lo tengo tan claro puesto que al paso que va el proceso de paz de Zapatero es bien posible que no les afecte mucho.

Pero a lo que iba: entre el público, apenas un metro detrás del hijo del asesinado, se han levantado dos ancianitas de aspecto venerable y sonrisa encantadora, con sus rebequitas y sus collarcitos, y bolso en mano le han enviado al asesino unos besitos con la punta de los dedos. Es una escena que pone la piel de gallina. ¿Qué tipo de seres crea el fanatismo, en este caso nacionalista, en otros religioso, que hace que dos ancianas aparentemente normales lancen besos al valeroso asesino de un catedrático de derecho? No creo ni que fuesen la madre y la tía del individuo en cuestión, pero es que aunque lo fuesen: ¿qué puede esperarse de unos progenitores que aplauden y animan a un hijo capaz de un crimen semejante? No soy padre, y por lo tanto traslado la pregunta a los que sí lo son: si su hijo asesinase a sangre fría a personas indefensas y pacíficas, y no mostrase el menor arrepentimiento, ¿seríais capaces de perdonárselo y de saludarle con besos y carantoñas? El País Vasco está muy enfermo, y ésta no es más que una muestra dolorosa y desconcertante, que sobre todo invita a pensar cuán difícil será, si es que es posible, erradicar tanto odio. Un odio, además, que resulta muy peculiar: es de unos hacia otros, y no a la inversa. Debe ser de los pocos casos en que una parte de la sociedad, que es además la que ostenta el poder y el control de todos sus resortes, odia tan visceralmente al resto, que sin embargo es incapaz de responder de la misma manera, a pesar de haber sido objeto de violencia, muerte, discriminación y desprecio durante décadas.

Los españoles se merecen un gobierno que no enrede

Permalink 26.04.07 @ 23:02:35. Archivado en política

Si algún asunto merece una comisión de investigación, éste es el de la opa a Endesa, con sus alucinantes derivaciones, que han salido a la luz tras la comparecencia de Manuel Conthe ante la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados. Por cierto, que merece la pena ver esa comparecencia. Por supuesto por lo que dice, pero también porque es una rara, rarísima ocasión de escuchar a un alto cargo de un gobierno socialista cuyo discurso merezca la pena de seguirse, por su gramática, sus citas, sus construcciones,… En todo caso, el escenario que describe es espeluznante. En cualquier país democrático, civilizado, un hecho así provocaría la caída de un gobierno en menos que canta un gallo. Y en EE.UU. probablemente responsabilidades penales. Aquí no. Pero el espectáculo de una comisión de investigación a la que se invitase al presidente de E.ON, a Pizarro, a Montilla, a Maite Costa, al de la semillita y el embarazo, al niño Entrecanales, y a tutti quanti, o sea a los italianos, resultaría impagable. Por no hablar de Arenillas explicando su cena de paria de la tierra.

Probablemente el gobierno conseguirá, a golpe de contraprestación y transferencia de competencias, que sus desinteresados socios de gobierno (ya saben, todos contra el PP, como antaño era contra el fuego) le ayuden a impedir que se constituya la comisión. Pero no se puede descartar que CiU, en su muy acreditado rol de doncella ofendida, le haga una mala pasada en época electoral. En cualquier caso, sería un saludable ejercicio de higiene democrática para uso interno. Debería insistir el PP en esa solicitud, porque la misma negativa a aceptarla por parte del gobierno es ya un importante instrumento de desgaste político que el partido de la oposición no puede desdeñar. Y es además una ocasión, probablemente la única, de que la ciudadanía pueda intuir, aunque sea mínimamente, el formidable embrollo que desde los más altos despachos del poder se ha tejido para, primero, intentar entregar Endesa al brazo económico del tripartito; como plan B, para cargarse a Pizarro; y como plan C para impedir que los alemanes se saliesen con la suya única y exclusivamente porque ello podría interpretarse como una derrota del Zapatero prodigioso.

Queremos saber, también en torno a Endesa. Y para ello debemos pedir a gritos una comisión de investigación parlamentaria.

La larga agonía de Acebes

Permalink 19.04.07 @ 00:11:36. Archivado en política

Estoy convencido de que Angel Acebes es un hombre honrado. Pondría también la mano en el fuego por que el 11M no mintió a la ciudadanía. De hecho, no creo que en la historia pueda encontrarse una situación como la que se vivió en aquellos días, con un ministro del Interior retransmitiendo casi en tiempo real una investigación policial y ello, como luego hemos sabido, teniendo a menudo menos información que aquella de que disponía la oposición que le acuciaba a ello.

Aún así, parece claro que la imagen que de él ha quedado desde aquella fecha, de forma notoriamente injusta, es la de un hombre balbuceante, superado por los acontecimientos y, lo que es más grave, como un político que en el peor de los casos mintió, y en el mejor ocultó información. La habilidosísima propaganda de la izquierda ha conseguido

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Ciudadanos de segunda

Permalink 16.04.07 @ 23:02:44. Archivado en política

He visto el reportaje que Telemadrid ha elaborado, bajo el título “Ciudadanos de segunda”, sobre la situación lingüística en Cataluña. Debo decir que no me ha gustado. No es que lo que dice sea falso. Ciertamente en Cataluña no se puede escolarizar a un niño en español; ciertamente se sanciona a empresas por no rotular en catalán; ciertamente la administración pública catalana incumple sistemática y descaradamente leyes y sentencias judiciales; ciertamente desde la Generalitat se desarrolla una política activa tendente a apartar al español; ciertamente varios ciudadanos han sido agredidos por mostrar públicamente su oposición al nacionalismo. Pero siendo todo ello cierto, pienso que se ha desaprovechado una ocasión de enfocarlo desde otra perspectiva mucho más útil para el fin pretendido.

Para empezar, por la elección de los intervinientes.

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Y digo yo...

Permalink 14.04.07 @ 13:14:21. Archivado en política

Pensando en la Ley de Igualdad, ¿resultará que el Partido Feminista, si lo hay, deberá presentar listas paritarias, chico - chica - chico - chica? No me negarán que la corrección política tiene razones que la razón no entiende, que diría aquel. Pero sobre todo, lo que no tiene es sentido del ridículo.

Cambio radical

Permalink 13.04.07 @ 23:47:13. Archivado en política

Hoy me van a permitir una broma. Bueno, o no... Pero quiero decir que, mensajes implícitos aparte, el vídeo que pueden encontrar aquí es francamente divertido y está muy bien hecho. En fin, que me he reído un rato.

¿Quién teme al Conthe feroz?

Permalink 07.04.07 @ 23:28:36. Archivado en política

La verdad es que Conthe da un poco de miedo, con esa cara picada de viruela y esa mirada gélida que parece capaz de atravesar blindajes. Pero no creo que sea ese tipo de miedo el que el Gobierno está mostrando ante su anunciada y voluntaria comparecencia ante el Congreso de los Diputados para informar sobre la opa contra Endesa. Conthe ha de saber mucho, demasiado, y ya se sabe lo que pasa en las películas con los que saben demasiado: acaban mal. Tampoco parece Conthe de los que se amilanan fácilmente, aunque desde las filas de la oposición, que ahora esperan con deleite su comparecencia, se le haya atacado despiadadamente no hace tanto, en el transcurso de la misma operación sobre la eléctrica. Es también éste un interesante elemento de reflexión: la carga feroz de la oposición contra todo aquel, juez o funcionario, que no actúa exacta y precisamente como ellos esperan para luego, con cierta frecuencia, tener que batirse en estratégica retirada y cambiar las críticas aceradas por encendidos elogios y palmaditas en la espalda del tipo “venga, cuéntanos lo que sabes, que en el fondo siempre te hemos apoyado”.

Lo que pasa es que estas actitudes a menudo sectarias de la oposición palidecen ante los espectáculos con que nos deleita el Gobierno, convertido en paternal censor de aquellas cosas que el parlamento no debe oír, para que los castos y virginales oídos de nuestros legisladores no se escandalicen. Ahora se ha empeñado el Ejecutivo en que Conthe no comparezca ante el Congreso para informar de la electrizante, y nunca mejor dicho, tragicomedia de Endesa. Muy gordo ha de ser lo que temen que salga de su boca, para lanzarse a tan antiestética operación de bloqueo. Me recuerda Conthe a aquellos jugadores de rugby que corren raudos por la banda camino de la línea de meta, y los ministros a los contrarios que se lanzan en plancha a placarlos para impedir que anoten el tanto. Difícil y vano empeño, pues tarde o temprano hablará, sea en sede parlamentaria, en rueda de prensa o en tertulia radiofónica. Pero claro, sería mucho más fácil desacreditarle en este caso que viéndole responder a las preguntas de Sus Señorías. Sin olvidar que no parece que sea precisamente de los que se ponen nerviosos en el estrado. Un hueso duro de roer, que quizá desvelará los trucos de magia que llevaron a Clos a sus geniales intuiciones, o aclarará quién abrió la puerta trasera para que Enel accediera a los aposentos vedados a E.on, y si eso tiene algo que ver con las pláticas, sospechosamente coincidentes en el tiempo, entre Zapatero y Prodi.

Aún así, no dejan de ser espectáculos para gourmets, para connaisseurs, para entendidos. Este tipo de escándalos, propios de países en los que el Gobierno considera que la política está por encima de todo, y por supuesto y en particular de las leyes y los procedimientos, no suelen calar demasiado entre el gran público. Probablemente, el temor del Gobierno en este caso se refiera más a su imagen pública ante los ejecutivos extranjeros o ante los grandes inversores: un ilustre cesante despechado resulta menos antiestético que todo un presidente de la CNMV largando en la sede de la soberanía nacional.

Zapatero way of life

Permalink 07.04.07 @ 21:23:58. Archivado en política

El embrollo de Endesa es el paradigma perfecto del zapaterismo rampante. En los procedimientos, en las formas, en el respeto a las normas, en las consecuencias, en el orden de prioridades,… Difícilmente encontraremos otro suceso en el que el depurado estilo de este gobierno quede más en evidencia, con la ventaja plástica de que en esta ocasión todo se ha desarrollado con bastante rapidez, y por lo tanto nos es dado contemplar la sucesión de acontecimientos y su concatenación, cosa que no será tan fácil en otros asuntos que han seguido el mismo patrón, pero cuyo desarrollo en el tiempo, y sus consecuencias, serán más difíciles de percibir, como por ejemplo la aprobación del Estatuto de Cataluña.

El balance de daños, dieciocho meses después de que un casi rijoso Gabarró anunciara la opa como quien describe una eyaculación, resulta espectacular. El prestigio de la Comisión Nacional de la Energía carbonizado, la autoridad de la Comisión Nacional del Mercado de Valores pulverizada, dos sucesivos ministros de Industria calcinados en su credibilidad, un vicepresidente económico emulando a Wally para confundirse con el paisaje, una multinacional alemana cabreadísima, una canciller alemana no menos irritada, la principal eléctrica española en manos de una empresa estatal italiana y de un escualo hispano de apellidos ilustres, y en trance de despedazarse para aplacar la ira del gigante teutón, un Parlamento vejado al impedir el Gobierno que un alto funcionario le informe del desaguisado, las principales industrias y entidades financieras catalanas lamiéndose las heridas, la Comisión Europea abriendo expedientes sancionadores a granel contra España, la seguridad jurídica para inversores extranjeros hecha cisco,… No está mal para tratarse, según el Gobierno, de una operación estrictamente empresarial.

Se han forzado acuerdos, se han alterado resoluciones en el camino del Consejo de Ministros a la imprenta del BOE, se han desvelado reuniones y concertaciones previas absolutamente ilegales, se han establecido limitaciones totalmente inaceptables en Europa, se ha amenazado, se ha mentido y, en síntesis, se ha mantenido un comportamiento similar al de un elefante en una cacharrería. Es lo que tienen la filosofía del “como sea” y la temeridad de “esto es cuestión de un par de tardes”. Es lo que tiene también la única norma sagrada para nuestro Presidente: a él nadie le gana un pulso. “Muera Sansón, y mueran los filisteos”. Lo malo es que los filisteos somos nosotros, y que el tal Sansón siempre se aparta en el último momento, cuando la techumbre se desploma.

Lo dicho: muestra destilada del “Zapatero way of life”. Otras veremos en cuanto la polvareda se disipe. El problema es qué quedará intacto cuando el que se disipe, loado sea el Señor, sea Zapatero.

Repreguntando

Permalink 01.04.07 @ 20:28:19. Archivado en política

En la “entrevista ciudadana” a Rodríguez Zapatero con que nos obsequió TVE el pasado martes hubo muchas cosas interesantes. Una de ellas, por supuesto, los ímprobos esfuerzos del Presidente por alargar al máximo las respuestas, a fin de limitar por una parte el número de preguntas y de lo que vulgarmente se llama marear la perdiz por otra. Si algo quedó constatado, más allá de la anécdota del precio del café, en el que en definitiva tampoco fue tan errado, es que nuestro gobernante se mueve mucho mejor en el terreno de los grandes enunciados (paz, talante, alianza de civilizaciones) que en la realidad cotidiana, mucho más aburrida y mucho más tozuda. De ahí que todas sus respuestas, por muy concreta que fuese la pregunta, navegasen etéreas y ligeras por el limbo que deben habitar los discursos altisonantes, pero vacíos, que han pronunciado todos aquellos políticos que, a falta de argumentos mejores, retozan ágiles por los cerros de Úbeda.

Me apetece destacar dos cosas: por un lado la numantina resistencia de los políticos en general, y de éste muy en particular, a ser sinceros. Y por otro, su huída, como alma que lleva el diablo, de cualquier posibilidad de inculcar en el ciudadano principios tales como el esfuerzo personal, la responsabilidad o el mérito.

La primera de las cuestiones viene a cuento precisamente del cafelito de marras. Porque vamos a ver, qué más natural que un Presidente del Gobierno de España diga “oiga, pues mire, llevo tres años como Presidente y no he dispuesto de muchas ocasiones para ir por los bares a tomar café, así que no sé decirle”. Sencillo, ¿no? Pues no: hay que dar una respuesta, aunque sea equivocada.

El otro tema me resulta más interesante: un muchacho joven y fornido, de El Masnou por más señas, con esa estética digamos progresista que renuncio a describir, preguntó, casi literalmente: “¿cuándo piensa el gobierno hacer algo para que yo pueda comprarme una casa?”. Qué ocasión perdida, Dios… Para Zapatero, por descontado, pero me temo que también para cualquier otro líder en activo. Qué ocasión de responderle, antes de explicar las medidas que el Gobierno adoptará en materia de vivienda, algo así como: “antes de responder a su pregunta, permítame que le haga yo una: ¿está usted dispuesto a trabajar duro, a dedicar las horas que haga falta, a estudiar y reciclarse a fondo para estar entre los mejores, para poder aspirar a puestos de trabajo bien remunerados; está dispuesto a ser competitivo en la economía de mercado; estaría dispuesto a cambiar de residencia y de ciudad si una buena oferta laboral se lo exigiese? ¿Está usted dispuesto a todos estos y otros esfuerzos para poder comprarse una casa, ya que tanta importancia le da a la propiedad privada?”. No me negarán que ver la cara del muchacho hubiera valido todo el programa. Pero no. Impensable. Un político, y más si es de izquierdas, jamás hará eso. Lógico por otra parte: los ciudadanos que llegan a valorar la dependencia de su propio esfuerzo suelen ser cada vez más reacios a depositar su confianza en los políticos.

El silencio de los calçots

Permalink 01.04.07 @ 00:41:54. Archivado en política

La clase política catalana es especialista en movilizar a la llamada “sociedad civil” para los fines más diversos. Y esta sociedad, pagada de sí misma y ufana por el hecho de que desde los despachos del poder se la convoque, sea para reclamar un aeropuerto internacional, sea para defender que el AVE pare en todos y cada uno de los pueblos de Cataluña, sea para animar “espontáneamente” a la conclusión de un nuevo estatuto, acude gustosa a la llamada de la política, convenientemente espoleada por el acicate de las subvenciones y las contratas públicas y atraída por la cornucopia del presupuesto público. Y firma lo que sea, lo que le echen, al grito de “por Cataluña, maricón el último”, y es que la clase política de esta tierra tiene muy buena memoria y su ámbito territorial es tan reducido que, tarde o temprano, todos se encuentran. A este aquelarre se prestan con sorprendente frecuencia editores, financieros, decanos de colegios diversos, presidentes de entidades patronales y de clubes deportivos, industriales, catedráticos,… aderezados todos ellos con algún personaje mediático que bien puede ser un actor o un futbolista del Barça.

La clase política, agradecida, recompensa a sus fieles vasallos con la manguera del presupuesto, sí, pero simultáneamente les humilla de forma periódica con espectáculos lamentables como el último que nos ha deparado ERC, socio del gobierno Montilla que no ha vacilado en ofrecer, en el marco incomparable de una calçotada, la presidencia de la Generalitat al líder de la oposición a cambio de convocar un referéndum ilegal. El espectáculo ha sido, como decimos por aquí, “para alquilar sillas”, porque el presidente traicionado no ha tenido más reacción que decir que estas cosas perjudican el avance del autogobierno de Cataluña y ha seguido aceptando sumiso los votos de sus humillantes socios, al tiempo que ha pasado a lucir una cornamenta política que apenas cabe por las amplias arcadas del Palau de la Generalitat. Y el tentado ha reaccionado de la única forma esperable de él y de CiU: en lugar de rechazar la propuesta soberanista que dinamita el Estado español surgido de la Constitución de 1978, ha retado a ERC a plantear el tema en el Parlament, al tiempo que proponía una moción alternativa hablando de la posibilidad de que Cataluña constituya un estado propio y soberano. O sea, yo la tengo más grande que tú…

Este es el último episodio, pero no el único. No hace falta mucha memoria para recordar el viaje a Perpiñán, el rigodón del 3 % o el sainete de la corona de espinas, amén del colofón apoteósico de la abstención masiva en el referéndum sobre el estatuto que teóricamente constituía una clamorosa aspiración del pueblo catalán.

Si la tan cacareada “sociedad civil catalana” tuviese tanta vergüenza como redaños le faltan, habría adoptado hace tiempo la iniciativa de elaborar, por sí misma y no al dictado, un manifiesto que dejase bien claro a los políticos catalanes cuáles son los límites de los experimentos, que cuando no se hacen con gaseosa acaban salpicando a todos los presentes menos al que descorcha la botella. Hacerles saber que quienes pagan los impuestos son en definitiva quienes mandan, y que los políticos y gobernantes están para administrar de forma eficaz y sensata los recursos del contribuyente, y para resolver conflictos en lugar de crearlos, y para acrecentar día a día la dignidad y el prestigio de las instituciones que les cabe el honor de representar. Sería un buen momento para que alguien se atreviese a proponer que sea la sociedad catalana quien marque los límites a una clase política que, evidentemente, no está a la altura de las circunstancias y que ha olvidado, si alguna vez después de Tarradellas lo supo, que está al servicio del ciudadano, y no éste al de sus delirios y ambiciones.

Una imagen vale más...

Permalink 29.03.07 @ 22:33:40. Archivado en política

Fíjense que hasta hoy nunca había sido yo capaz de colgar una foto en este blog. Ya saben, mis limitaciones con la informática. Pero hoy he decidido esforzarme, porque la ocasión lo valía. Observen con detenimiento la imagen. Pertenece a la agresión sufrida por Antonio Aguirre, socialista de pro y miembro del Foro Ermua cuando, acompañado de un numerosísimo grupo de unas seis personas, osó oponerse a los nacionalistas vascos que en rebaño arropaban a su führer en una comparecencia judicial.

La cara es el espejo del alma, dicen. Este reflejo no es sólo personal. La expresión de este ser es la viva imagen del nacionalismo vasco, o lo que es lo mismo, del fascismo en estado puro. Pónganla en su contexto: los corifeos y palmeros del partido del gobierno vasco, escoltados por la policía del gobierno vasco, agreden a los opositores al gobierno vasco, que además son víctimas del terrorismo que practican quienes comparten los objetivos políticos soberanistas del gobierno vasco. ¿Que les suena? Sí, probablemente les suene más en alemán, acompañado de gritos tipo "Sieg heil!" O con un acento vagamente venezolano, o cubano. Añádanle que luego la portavoz de ese mismo gobierno vasco (sí, ésa señora con los ojos tan abiertos que dice que es una desvergüenza que los jueces la citen a declarar, y que eso no les saldrá gratis) afirma que los agredidos eran unos provocadores. Y pongan como banda sonora las carcajadas de los fascistas al ver desplomarse al agredido, y sus gritos de "que se muera", y tendrán una muy vívida imagen de la vida cotidiana en una de las regiones más prósperas e industriales de España, curioso estado de la Unión Europea que ha decidido dejar que el fascismo, expulsado de toda Europa, gobierne en determinadas partes de su territorio.

De todos modos, tal vez la expresión del rostro que aparece en la foto tenga justificación: en definitiva, alguien le acababa de pisar el pie con los testículos. Y eso duele...

Superando contradicciones

Permalink 28.03.07 @ 18:37:36. Archivado en política

Don Jesús Polanco (o De Polanco, que nunca lo he tenido muy claro) superó elegantemente la contradicción flagrante que suponía que uno de sus redactores, Hermann Tertsch, osase discrepar de la línea editorial del buque insignia del grupo Prisa, y participase además en medios no adictos al régimen. Como sabe el lector, la superación tomó forma de saldo y finiquito. No está el tiempo para contradicciones. El monolitismo y el frentismo son consignas en las filas de la izquierda. Se me dirá que en el bando contrario también impera el “prietas las filas”, pero no: en el odiado diario de Pedro J. pueden encontrarse firmas como las de Javier Ortiz, Eugenio Trías, Arcadi Espada, Raúl del Pozo o Francisco Umbral. ¿Fascistas todos ellos? No creo. Sí, lo sé: alguno de éstos ha evolucionado (no puedo considerarlo de otra manera) hacia posturas conservadoras, pero lo curioso del caso es que resulta imposible encontrar casos a la inversa. Y otros, como el primero de los citados, ni siquiera eso. Interesante tema de estudio: con cuentagotas, pero escritores, ideólogos e incluso algún que otro político de la izquierda transitan hacia los prados del liberalismo, mientras que resulta imposible hallar supuestos de liberales o conservadores migrando hacia el mal llamado progresismo. ¿Evolución de la especie, o tan sólo de sus especimenes más ilustrados? Debería preocupar el fenómeno a la izquierda, pero no lo hace: lo compensan con creces mediante incorporaciones masivas por la parte baja del espectro social e intelectual. Y ya se sabe que el voto de cada ciudadano tiene el mismo valor, independientemente de la formación intelectual de quien lo emita. Perder calidad a cambio de cantidad no es mal negocio para quienes en definitiva no tienen otra aspiración que conseguir el poder o permanecer en él.

Miren por dónde, también ésa es una contradicción superable. Cambio colaborador con vida intelectual propia por cuarto y mitad de lectores acríticos. Buen negocio, si hablamos en términos electorales.

En el lado conservador (o liberal, nadie se ofenda) la contradicción existe también pero, o no la ven superable, o no creen necesario superarla. Tal vez sea que consideran que sus lectores tienen el suficiente criterio para distinguir el grano de la paja, y les respetan como adultos no necesitados de protección a la hora de escoger sus lecturas.

Pereza

Permalink 27.03.07 @ 18:53:24. Archivado en política

Sí, hoy estoy perezoso y poco inspirado. Así que nada mejor que echar mano de los amigos. Cuando además resulta que lo que escriben es modélico y uno lo suscribe de la a a la z, y no puede mejorarlo en estilo, ¿qué mejor que remitir a ellos? Pasen y lean en el blog de Juan Granados una visión desencantada de la política.

Segur que tomba...

Permalink 27.03.07 @ 00:09:39. Archivado en política

No sé si los no catalanes conocen la letra de “L’estaca”, aquella canción que Lluís Llach hizo célebre en las postrimerías del franquismo. “Si tu l’estires fort per quí, i jo l’estiro foro per llà, segur que tomba, tomba tomba, i ens podrem alliberar”. O sea, aunque no haga falta traducción, si tú estiras por aquí y yo por allá, seguro que cae y nos podremos liberar, refiriéndose a la supuesta estaca a la que estábamos encadenados.

El nacionalismo se caracteriza por tener la vista puesta en un prometedor futuro que se sitúa 300 años a sus espaldas. Con estos antecedentes, no es extraño que les siga resultando tan actual la trasnochada canción protesta que, total, tendrá cuarenta años. No hay más que ver con qué fervor y meticulosidad aplican tan sencilla y elemental receta. Un estirón desde Cataluña, un empujón desde Euskadi, un tirón en Galicia,… y la estaca, que ya se tambalea de forma evidente, acabará cayendo. Hasta hace no tanto, las embestidas eran más o menos tímidas, sobre todo porque los nacionalistas sabían que la estaca no iba a dejarse marear, y no hay nada que desanime más al separatismo que la resistencia numantina, en contra de lo que suele afirmarse. No es cierto que la negativa pertinaz enardezca los ánimos de los reivindicativos, todo lo contrario: la persistencia en el “no” tiene el efecto balsámico de aburrirles y de desmovilizarles.

Ahora, sin embargo, aprecian debilidad en la estaca. Y al igual que los buitres detectan aquella presa más vulnerable a sus acometidas, saben bien que es el momento de abrir frentes, de desestabilizar, de tensar. Un gobierno débil, y al propio tiempo ávido de apoyos que a cualquier precio le permitan permanecer en el poder, constituye el ideal absoluto de los pequeños partidos nacionalistas. Así, la receta es simple: tirones constantes, tensiones continuas, aderezadas con apoyos puntuales y palabras de aliento para que el gobierno se sienta motivado para continuar voluntariamente en esa dependencia casi patológica que le promete horizontes inacabables de poder. Que el ámbito territorial de ese poder se vaya reduciendo peligrosamente es un mal menor para los mediocres. A fin de cuentas, no haya como reducir el mundo a la escala de nuestra propia mediocridad para que ésta no se note tanto.

Hoy le tocaba a ERC dar su tirón, y ha lanzado a CiU un órdago importante: os damos la presidencia si convocáis un referéndum de autodeterminación. Curiosa situación la del catalán de Córdoba: mantener en su gobierno a quienes están proponiendo abiertamente defenestrarlo a cambio de un miserable plato que ni siquiera es de lentejas, sino de crispación electoral. No pasa nada. Montilla es el hombre tranquilo, el cordobés impasible. O el presidente imposible. El oasis catalán, el mayor espejismo que los tiempos han visto, se acerca ávido al momento en que la estaca se desplome. ¿Y luego? Ah, ya se verá. La prioridad es el poder.

Trato exquisito

Permalink 22.03.07 @ 00:05:26. Archivado en política

El teniente de la Guardia Civil que comandaba el puesto de Roquetas cuando en él murió el ciudadano Rodríguez Galdeano ha declarado en el juicio que el trato ofrecido fue exquisito. Resultaba chocante oír esas palabras sobre el fondo de las terribles imágenes del cadáver, literalmente cubierto de moratones y golpes de todo tipo.

Es probable que el fallecido estuviese hasta las cejas de cocaína, es seguro que se puso nervioso cuando se le pidió someterse a la prueba de alcoholemia, es convincente que se mostrase violento y hubiese que reducirle. Ciertamente, era un hombre de cien kilos. Pero había ocho o nueve guardias, se supone que entrenados para reducir a personas en situaciones críticas.

Exquisito, lo que se dice exquisito, no parece que lo fuese el trato que recibió una persona que, ebria o sobria, acudió al cuartelillo a pedir ayuda ante un altercado que acababa de padecer, y nunca más salió con vida. Es de desear que la justicia actúe con firmeza para aislar las manzanas podridas, si las hay. La Guardia Civil no merece que generalicemos este caso aislado, lo cual hace que la ejemplaridad sea especialmente necesaria en supuestos como éste.

Un dato para tener en cuenta: la actitud de la oposición en este asunto. ¿Alguien imagina la situación a la inversa, con un gobierno conservador, y Llamazares, Blanco y López Garrido en la oposición? ¿Cuántas cabezas de ministros no se habrían pedido ya, cuántos plenos no se hubieran solicitado, cuántos reportajes se hubiesen emitido, cuántas manifestaciones no se hubiesen convocado? Un buen tema para el debate: ¿hace bien la oposición soslayando prudentemente este asunto?

¿Hay un plan B?

Permalink 21.03.07 @ 23:36:09. Archivado en política

Me pregunto si los dirigentes del Partido Popular tienen un plan B para el supuesto de que la situación respecto a ETA dé un vuelco radical. Para entendernos: que Batasuna realice una condena retórica pero “académica” de la violencia. O que ETA haga un pronunciamiento definitivo e incluso, como se viene rumoreando en los confidenciales, una entrega simbólica de armas. Si no existe ese plan B, debería pergeñarse urgentemente, y habrá de ser particularmente ingenioso y eficaz, porque si se produce alguna de las circunstancias antes mencionadas en el momento procesal oportuno (es decir, con unas elecciones a la vista) Zapatero arrasará y el PP será presentado como el partido del rencor y la venganza frente a los partidarios de la paz y la reconciliación. No perdamos de vista que ETA y el PSOE comparten un objetivo: que el PP no vuelva al poder. ¿Tienen en Génova un plan B? ¿Alguien sabe cuál puede ser?

Van a por Aznar

Permalink 20.03.07 @ 20:45:06. Archivado en política

Empiezan a relamerse de gusto, les brilla el colmillo. Hasta hace poco, la peregrina idea de procesar a Aznar por la guerra de Irak no era más que un sueño calenturiento en los blogs de la izquierda más rancia. Pero será por la presión a que se ve sometido el gobierno en otros frentes, será por las encuestas que manejan, será por el odio rayano en el ensañamiento que profesan a quien les apartó legítima y limpiamente del poder durante ocho años, el caso es que en los últimos días ha alcanzado nivel de debate público esta posibilidad. Hoy, nada menos que Baltasar Garzón y José Blanco han entrado abiertamente en materia.

No es un disparate: sobran asociaciones radicales, fiscales teledirigidos y jueces estrella que son perfectamente capaces de arrancar un espectáculo semejante. Entiendo que en las filas de la izquierda esa posibilidad produzca sensaciones casi orgásmicas, pero deberían medir mucho los pasos que dan en ese terreno, porque ahí tal vez sí que la derecha perdería de una vez por todas sus complejos a manifestarse como tal y daría un puñetazo en la mesa. Pero insisto: oído al parche, porque el rumor va tomando fuerza y, como ya han demostrado, son capaces de todo con tal de aniquilar la imagen más sólida de la derecha española.

Queremos saber

Permalink 16.03.07 @ 20:42:17. Archivado en política

E imagino que los navarros más. Pero aún sin ser navarros, buena parte de los ciudadanos españoles queremos saber qué piensan votar los diputados socialistas en el hipotético caso de que los nacionalistas planteen el inicio del procedimiento de adhesión de la Comunidad Foral a Euskadi. También quisiéramos saber si están dispuestos a formar coalición electoral con alguna formación nacionalista, ya que nos consta que todas ellas propugnan precisamente esa adhesión.

Zapatero ha sido reiteradamente preguntado por la cuestión, y acaba siempre eludiendo la respuesta por el etéreo procedimiento de atribuir a “los navarros” la capacidad de decidir qué quieren ser. De acuerdo. Pero los navarros deciden votando, y para ello han de saber qué piensan sus candidatos sobre tan trascendental cuestión. Propongo una campaña que, con el lema “Queremos saber” (que mira por dónde me suena de algo…), consista en enviar correos electrónicos a todos los candidatos que se presentan a las elecciones en la comunidad Navarra pidiéndoles una respuesta clara, en términos de sí o no, a la cuestión siguiente: “Si resulta usted elegido diputado foral, y durante su mandato llegase a plantearse la incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca por el mecanismo de la Disposición Transitoria Cuarta de la Constitución, ¿votaría usted a favor de dicha incorporación?”. Ningún candidato debería eludir la respuesta, que por otra parte es sencilla y no admite matices.

No necesitamos que los grandes líderes nos anestesien con frases grandilocuentes. Nos basta, y nos interesa mucho más, saber qué botón apretarán los diputados que van a ser elegidos. Preguntémoselo ahora, y así los navarros sabrán qué votar.

Nebrera cabalga sola

Permalink 14.03.07 @ 18:34:08. Archivado en política

O no. Quién sabe. Por lo visto no estuvo mal el acto de anoche, ni en cuanto a los planteamientos ni en cuanto a los asistentes. Nebrera pretende tocar a un segmento elitista en lo profesional y lo académico, consciente o en la creencia al menos de que estos personajes pueden operar como creadores de opinión desde arriba. Si consigue ganarse a empresarios, catedráticos, profesionales, etc., y convencerles de que no se avergüencen en lo sucesivo de defender un proyecto que ni sea de izquierdas ni sea nacionalista, incluso por el simplísimo procedimiento de proclamar públicamente cómo piensan, el esfuerzo no será baldío.

Caben todas las reservas, claro está, sobre el método empleado. Habría que preguntarse si ha optado por él después de agotar todas las vías ordinarias de provocar cambios desde las estructuras de partido, o es simplemente un "espíritu libre" que no encaja en la disciplina de un partido. En cualquier caso, para entender lo que defiende hay que ser consciente de la peculiar situación del PP catalán: su aspiración es llegar a ser ... ¡oposición! Y es que realmente ni eso es. Cuando gobierna CiU, la oposición es el PSC. Cuando gobierna el PSC, la oposición es CiU. Los otros dos partidos (ERC y comunistas) gobiernan de una forma u otra en muchos lugares. El PP ni gobierna ni es alternativa ni es oposición. Y no todo se debe al liderazgo, sino a que en el "oasis catalán" la uniformidad de los medios de comunicación es absoluta, y el PP no encuentra brecha para romper la imagen que se está dando de él. Un ejemplo: el domingo, La Vanguardia publicaba en su Revista un informe sobre la "crispación", y la portada de ese suplemento la ocupaba una foto a toda plana de un viejo carcamal desdentado y vociferante, de vestuario raído, agarrando con la mano crispada al palo de una pancarta cutre con los colores de la bandera nacional y alguna referencia que no recuerdo al 11-M. Esa es la imagen que desde hace años se nos vende aquí del PP. Y además de forma unánime.

Desde ese punto de vista, pienso que lo que Nebrera intenta, amén de ser dificilísimo, no es negativo. Es más, estoy convencido de que lo ha hecho tras cosechar sucesivas negativas de los Vendrell, Luna y demás picatostes del PP catalán a su propuesta de dar un golpe de timón. Y una cosa ha conseguido, como dice ella: que por un día el PP catalán se sitúe en el foco de la noticia. Eso sí: más fuera de Cataluña que aquí. Lo cual no deja de ser un buen síntoma. Wait and see.

A por ellos

Permalink 10.03.07 @ 09:00:27. Archivado en política

Hoy no podrán alegar indignados que la manifestación oculta un propósito antigubernamental: en efecto, la intención es manifiesta. Por supuesto que va dirigida contra el gobierno, y muy especialmente contra su presidente.

De Juana Chaos es el pretexto, es la punta del iceberg contra el que nos manifestaremos esta tarde y contra el que el gobierno parece empeñado en estrellar la nave de la nación para provocar su naufragio. Debajo de esa repugnante masa emergente de hielo que representa el asesino se ocultan muchas otras cosas, actitudes, personas, partidos, medios de comunicación y propósitos que nos llevan a decir basta. A partir de esta tarde vamos a por ellos.

A por los terroristas, por supuesto. A por los gobernantes sin escrúpulos ni sensatez que les han aflojado el dogal con que habíamos conseguido doblegarlos en los ocho años de gobierno de la derecha. A por los nacionalismos que contemplan con indisimulada satisfacción el desencuadernamiento progresivo de las estructuras del Estado, a lo que han colaborado entusiastas durante los últimos treinta años. A por quienes manipulan a los jueces y cambian leyes sobre la marcha para que las sentencias amparen lo que no tiene amparo posible. A por los gobernantes que se hartaron de decir que había que escuchar la voz de la calle cuando ellos estaban en la oposición. Y lideraban manifestaciones sin cuento. A por quienes pretenden que si un estatuto demencial no encaja en la Constitución, lo que ha de cambiar es la Constitución. A por los que pretenden gobernar España con una decena mal contada de diputados, para estrellarla contra los arrecifes. A por los que aceptan gustosos ese peaje con tal de gobernar a cualquier precio. A por quienes alinean a España con los regímenes más despóticos del planeta, al tiempo que nos distancian, cuando no enemistan, de las potencias que constituyen nuestros aliados naturales. A por quienes nos mienten diciendo que nuestros soldados, armados hasta los dientes en el otro confín del mundo, están y mueren en misión humanitaria. A por los titiriteros que sólo se movilizan cuando gobierna la derecha. A por quienes se reúnen con los terroristas para repartirse los despojos de la nación española antes de que ésta esté muerta.

Démosles una sorpresa. Demostrémosles que la nación española está herida, gravemente herida, pero no muerta. Y que no está dispuesta a dejarse desollar sin ofrecer resistencia. A por ellos, a por todos ellos. Que no diré que son pocos, pero sí cobardes. A por ellos, con nuestras banderas y con nuestros himnos. Que las vean donde quiera que miren y que los oigan aunque cierren las ventanas.

Mientes, bellaco

Permalink 07.03.07 @ 23:24:58. Archivado en política

Los embusteros, los miserables, siempre llegan a un punto en que no tienen más opción que desaparecer a la espera de que sus mentiras se olviden o al menos se difumine su vinculación con ellas, o dar la cara e intentar convencer de su sinceridad a sus interlocutores ya escamados.

La infinita soberbia de Zapatero elimina ese dilema. Su creencia de que todo lo puede, de que su verbo florido hipnotizará a los auditorios, le ha llevado a bajar a la arena parlamentaria y enfrentarse en el Senado al portavoz popular Pío García Escudero. Craso error ha cometido el presidente si pensaba que en el Senado estaría más cómodo al no tener enfrente a Rajoy: García Escudero le ha vapuleado inmisericorde, le ha revolcado una y otra vez y le ha ido colocando golpe tras golpe obligándole a desplegar torpemente toda su panoplia de mentiras. Difícil empeño el que se había propuesto, por cierto, no sé si aconsejado por algún asesor insensato o llevado por su propia arrogancia: de los gobiernos de Aznar se pueden decir muchas cosas, y en casi todas ellas se puede encontrar quien las crea. Pero imputarle al anterior gobierno debilidad y cesión ante el terrorismo es literalmente misión imposible. Simplemente, no cuela.

Para mí que hoy Zapatero ha sufrido el mayor revolcón dialéctico desde que está en política. La sucia triquiñuela de intentar desempolvar las supuestas cesiones del PP ante ETA le ha salido muy cara. Está nervioso, muy nervioso. Y su ridículo de hoy, cuando en principio acudía al hemiciclo con sonrisa de sobrado y con un muy aparente fajo de documentos terribles en la mano, puede salirle caro. Tan nervioso ha estado que ha confesado con todas las letras que está cediendo al chantaje etarra. E incluso su entorno más próximo empieza a darse cuenta, creo, de lo insostenible de su situación. En una semana se han retratado todos, han dado la cara por su jefe de forma disciplinada y casi suicida. Y en una sola sesión parlamentaria, llevado por su chulería inmensa, les ha dejado a todos en ridículo.

Se puede engañar a todo el mundo durante un tiempo, o a unos pocos durante todo el tiempo, pero es imposible engañar a todo el mundo durante todo el tiempo. No recuerdo quién lo dijo, algún presidente norteamericano, creo. Es el epitafio perfecto para Zapatero.

¿Existió alguna vez la T4?

Permalink 05.03.07 @ 09:35:10. Archivado en política

Yo juraría que donde ahora hay un solar en trance de acabar de ser desescombrado antes se alzaba una construcción con varias plantas de aparcamiento. Diría incluso, pero me debe sin duda fallar la memoria, que el edificio fue derribado por una monstruosa explosión, y relaciono ese hecho con la muerte de dos ciudadanos ecuatorianos que no llegaron a tiempo o no se enteraron de la necesidad de desalojar.

No hace tanto tiempo de ello. Fue el penúltimo día del año pasado, hace por tanto escasamente 60 días. Y sin embargo, parece que eso nunca ocurrió. Los dos muertos lo fueron por nada y para nada, una simple nota a pie de página del “proceso”, un ruido de fondo molesto pero seguramente necesario para que algunos supiesen que la partida iba en serio. No, no me refiero al gobierno socialista. Creo que el atentado fue más bien un mensaje para consumo interno del propio mundo etarra, una prueba de fuerza de los terroristas con la plena convicción de que no pasaría nada. Quizá también un experimento, sí. Pero no un reto ni un chantaje. Para Zapatero, el atentado de Barajas está superado. Le vale la versión etarra de que no fue en realidad una ruptura de la tregua.

Le hacemos un enorme favor a Rodríguez Zapatero si damos por sentado que actúa chantajeado o coaccionado por la banda. Eso, aún siendo indigno de un gobernante, le daría una coartada. Sí, claro, le incapacitaría para el cargo que ocupa, pero le daría una coartada de humanidad débil pero bondadosa. No, Rodríguez Zapatero actúa como lo hace por convicción. Hace lo que hace porque lo quiere hacer, porque es lo que le pide el cuerpo y la conciencia. No es un cobarde, es mucho peor que eso. Por supuesto que hay una espada de Damocles sobre su cabeza, la que él mismo se ha colgado: la posibilidad de un atentado terrorista en vísperas electorales, algo que a partir del 2004 para siempre se cernirá sobre todos los gobernantes españoles. Pero las decisiones que toma están guiadas por sus convicciones, por sus objetivos, por sus creencias más íntimas. No culpemos al chantaje, no culpemos al miedo. Desde su perspectiva ideológica y mental, Rodríguez Zapatero está mucho más próximo a los esquemas políticos de ETA que a los de la derecha española. ETA “luchó” contra el franquismo que mató al abuelo del presidente. Rodríguez Zapatero no es la víctima de un chantaje. Es el protagonista entusiasta de un intento de reescribir la historia.

No hay término medio

Permalink 01.03.07 @ 23:24:51. Archivado en política

Es un día muy triste, extraño, desasosegante. Ver al ministro del Interior justificando por razones humanitarias la práctica liberación del asesino de 25 personas, y al presidente del Gobierno callando, pero afirmando con media sonrisa que con seguridad le darán ocasión de pronunciarse muchas veces sobre el tema, ver todo eso te hace sentir de pronto totalmente ajeno, remotamente lejano al gobierno de tu país, que parece moverse en unos parámetros de moral y de principios diametralmente opuestos a los tuyos. No hay punto de encuentro posible.

No hay término medio entre la dignidad y la cobardía, ni entre la justicia y la iniquidad, ni entre la rectitud y la inmoralidad, ni entre la justicia y la impunidad, ni entre la honestidad y la mentira. No cabe la cesión al chantaje y al mismo tiempo la defensa del Estado. No cabe la componenda entre la vileza y la integridad, ni entre la corrupción y la limpieza. No se pueden mezclar el agua y el aceite. Este gobierno, este hombre despreciable que lo preside, no tiene ni puede tener nada que ver con la gente honesta de este país. Vive en un universo de rencores y de odios enquistados que le sitúa emocionalmente más cerca de los asesinos que de sus víctimas, más próximo a los criminales que a la oposición democrática. Su mundo no es el nuestro, aunque por desgracia sus decisiones sí nos afectan. Su escala de valores no roza ni tangencialmente la nuestra. No existe ni el más mínimo espacio de diálogo ni de acuerdo posible con este hombre. Y si existiese, él se encargaría de eliminarlo.

El o nosotros. No hay más.

Las motos de Blanco

Permalink 28.02.07 @ 21:04:47. Archivado en política

Cuando se retire de la política, José Blanco debería instalar una tienda de motos. No lo digo por su capacidad intelectual, que el sector de vendedores de ciclomotores no tiene la culpa. Me refiero a que tiene tal habilidad para venderles motos a los ciudadanos que el éxito del negocio parece asegurado.

Bien, habilidad tal vez no sea el término adecuado. Pero ganas, voluntad, tenacidad, descaro y ausencia total de sentido del ridículo, todo eso no puede negársele. La moto no tendrá ruedas, o le faltará el motor, o carecerá de sillín, o ni siquiera será una moto sino una escoba, pero él intentará venderla sin despeinarse ni apear la sonrisa.

La de hoy ha sido gloriosa, una auténtica Harley Davidson. Afirmaba ufano y risueño que el ministro de Industria Joan Clos era hombre de asombrosa intuición puesto que, careciendo de toda información, había vaticinado que la opa de Eon sobre Endesa peligraba a favor de una opción “más española”. El tema surgía a raíz de la noticia de que la italiana Enel aspiraba a adquirir casi un 25 % de la eléctrica española. Horas ha tardado Enel en admitir la reunión mantenida con el ministro hace unos días, y rebajar así las dotes de pitoniso de Clos hasta colocarle en una situación ciertamente comprometida, y de paso en dejar en absoluta evidencia la moto de Blanco: ni ruedas, ni frenos, ni carburador.

Aunque tal vez el problema no sea Blanco. ¿Se han dado ustedes cuenta de que probablemente somos el país europeo en que más motos circulan? Es porque hay mucha gente dispuesta a comprarlas. También en política: aún son millones los que compran al partido socialista flamantes harleys para acabar cabalgando sobre escobas. Y además, satisfechos. País…

Manual del buen manipulador

Permalink 24.02.07 @ 18:32:09. Archivado en política

Tengo entendido que, cuando acabe con la colección de libros bilingües, La Vanguardia se plantea seriamente regalar un manual de manipulación informativa en fascículos. Prueba de ello es que parece estar tanteando la acogida que tendría entre el público, mediante ejercicios de descarada tergiversación. Como muestra, valgan unos botones recogidos en la edición de hoy en este diario de gloriosa historia y que, lamentablemente, se ha convertido en un mero panfleto al servicio del gobierno socialista.

Primero, el titular referido a la condena en EE.UU a un soldado por violación y asesinato de una muchacha iraquí y su familia.

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Aprovechando que el Tigris pasa por Bagdad...

Permalink 24.02.07 @ 00:07:17. Archivado en política

… José Blanco ha vuelto a cargar contra el Partido Popular, esta vez desde la propia capilla ardiente de la soldado caída en acto de servicio en Afganistán. Cualquier ocasión es buena, caña al mono que es de goma y que no decaiga la fiesta. Hay que mantener a la afición caliente, la sangre tiene que correr por la arena para que la plebe ruja de satisfacción, y nadie como Blanco para pronunciar las ofensas y los insultos de ordenanza, para expeler las ignominias y las falsedades de rigor. Cierto es que el PSOE tiene un buen banquillo de rompepiernas: Rubalcaba y López Garrido no son mancos, aunque al primero de ambos hay que reconocerle un estilo mucho menos chocarrero que al comunista reconvertido. Pero Blanco es el amo de este juego. Habría que hacerle ministro;

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La Junta Islámica pide el voto para el PSOE

Permalink 22.02.07 @ 20:12:40. Archivado en política

El portavoz de la Junta Islámica española pide a sus simpatizantes que excluyan al Partido Popular de sus opciones de voto, y que se decanten por el PSOE o Izquierda Unida. Bien. Andaba yo un poco bajo de moral en cuanto al PP, mis razones para votarle decaían peligrosamente cuando, oh maravilla, aparece este sesudo varón islámico y me da la razón definitiva: si los islamistas dicen que no se vote al PP, ¡al PP de cabeza, sin dudarlo!

Prohibido dimitir

Permalink 21.02.07 @ 00:09:10. Archivado en política

Ya sé que vergüenza y político son términos incompatibles, salvo honrosísimas excepciones. Pero pocas veces se ve tan claro como en el reciente referéndum sobre el nuevo estatuto de autonomía de Andalucía. Un 37 % del electorado se ha dignado acercarse al colegio a depositar su voto, y eso que los dos grandes partidos pedían el voto afirmativo. Le ha faltado tiempo al PSOE para afirmar que ha sido justamente eso, la seguridad en el triunfo del sí, lo que ha desmovilizado al electorado. Y de paso, claro está, para echarle la culpa al PP por haber pedido el sí “con la boca pequeña”. Y el PP ha tardado minuto y medio en achacar a Zapatero el fracaso.

La verdad es que la génesis de este estatuto

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Hug, el troglodita

Permalink 18.02.07 @ 19:03:34. Archivado en política

No sé si los más veteranos lectores recordarán al entrañable Hug, el troglodita que frecuentaba las páginas de Pulgarcito, o de Tiovivo, no sé, en todo caso uno de los tebeos de mi infancia. Tanto tiempo ha transcurrido, y ahora me vuelve su recuerdo al leer hoy que la organización del concurso de Miss Cantabria ha desposeído a la ganadora por haber cometido el terrible pecado de ser madre. Ni siquiera por haberlo sido durante su mandato lo cual, forzando la situación y sobre todo el buen gusto, podría haberse alegado como causa de imposibilidad de cumplimiento de las obligaciones propias de su cargo. Qué va: la señorita en cuestión tiene un hermoso crío de tres años, o sea que concursó siendo ya madre. Y aún así superó, y tiene mérito, a la restante pléyade de rozagantes señoritas, todas ellas núbiles, se supone.

La empresa organizadora responde al potente nombre de Propulsora Montañesa, S.L. Sí, lo sé, más bien parece que se dediquen a fabricar cohetes que a organizar concursos de belleza. Imagino que lo que aspiran a propulsar son carreras artísticas, pero lo que en realidad propulsan de manera evidente es una visión cavernícola de la mujer y de su posición en la sociedad.

Si ya los concursos de misses y misters rozan a veces lo patético, aunque alegren la vista, esta decisión remite al certamen de Miss Cantabria a la caverna más tenebrosa, "Es que lo dicen los estatutos", claman los organizadores a través de su portavoz, trasunto del mismísimo Hug. Sí, y aún cómo no dicen que las concursantes deberán ser derribadas de un estacazo y arrastradas del pelo por todo el escenario. En bikini, eso sí.

Serán burros...

La Internacional Papanatas

Permalink 17.02.07 @ 23:40:28. Archivado en política

El nombre es un hallazgo de Quim Monzó. Con él definió en una ocasión, e hizo fortuna, a toda esa pléyade de gente, probablemente bienintencionada pero carente del más elemental sentido del humor o la ironía, capaz de indignarse santamente por un chiste, por un anuncio, dispuesta a enviar raudamente una carta al director del diario de turno para protestar por lo más peregrino que se pueda imaginar, que ve en todo agresiones y que aboga por una hiperprotección y por lo políticamente correcto hasta extremos risibles, pero que ellos se toman muy en serio. Convierten lo más intrascendente en demostraciones palpables de la maldad intrínseca de la sociedad de consumo y del capitalismo, y lo solemnizan todo hasta el ridículo.

El artículo en cuestión lo leí en La Vanguardia, y no sé si por reflejo o porque Monzó se anticipó como observador sagaz, pero lo cierto es que la sección de cartas al director del diario de los Godó se ha convertido en un escaparate del papanatismo universal. También es cierto que para papanatismo difícilmente se hallará un lugar más adecuado que Cataluña, y muy en especial Barcelona. Y su mejor escaparate, La Vanguardia. Hoy, sin ir más lejos. Una carta airada exigiendo que un determinado monumento (cuatro columnas de piedra que representan nada menos que “los símbolos de identidad de Catalunya”) se coloque en un lugar y no en otro a 100 metros. En unos términos de una solemnidad patriótica digna de mejor causa. Otra carta desconsolada quejándose de que un anuncio de la tele juegue con la imagen de “abrazos gratis”: “Es triste que un sentimiento espontáneo, que recorre el mundo propagando el deseo de abrazar a personas, dando amor y haciéndonos sentir como iguales, sea secuestrado por el interés de vender…”. Otra carta sobre el carnaval: para los niños parece inofensivo, pero “es la iniciación a la vida escondida, a la simulación, al mundo atractivo del engaño y el anonimato…”. Y dos cartas sobre Eto’o, cuestión de Estado. Bueno, o de nación.

Luego están los que protestan por el despilfarro de la iluminación navideña, o de cualquier otra iluminación, y por las rebajas. O los que adoran a los okupas, esos chicos sensibilizados socialmente. O la que escribió una carta contra un anuncio en el que un perrito saltaba y se estampaba (figuradamente, por Dios) contra un cajón que se abría inopinadamente: ¡incitación al maltrato a los animales! O los que se empeñan en duplicar la extensión de sus cartas puntualizando el masculino y el femenino de cada sustantivo.

Sí, la Internacional Papanatas tendrá sede en Barcelona, si algún día llega a constituirse formalmente. Dónde mejor…

Quedarse en Blanco

Permalink 17.02.07 @ 20:44:08. Archivado en política

Creo que las últimas andanzas del inefable José Blanco, Pepiño para los enemigos, justifican que la expresión “quedarse en blanco” contemple una nueva acepción. Primero (por no remontarnos más lejos) fue aquel inquietante “ruido de cheques” que según él sonaba como trasfondo de la deserción de los tamayos que brindó a Esperanza Aguirre la oportunidad de reconquistar la presidencia de la Comunidad de Madrid. La frase era afortunada, lo admito: tenía reminiscencias golpistas, aquel famoso y escalofriante “ruido de sables” que se oía en los primeros años del postfranquismo como advertencia de que la democracia estaba vigilada. Pero resulta que de los sonoros cheques nunca más se supo. Y no habrá sido, estoy seguro, porque Blanco y sus acólitos no hayan puesto empeño en buscarlos. ¿Qué se fizo de los tamayos, do moran? Le hubiera faltado tiempo al PSOE para pregonar sus supuestas repentinas fortunas, si éstas existiesen.

Superada la fase de los corrutos, y sin abandonar nunca la afición al adjetivo “masivo”, últimamente la ha tomado con las víctimas del terrorismo. Por un lado, tachó de farsante a un impedido físico que cometió el pecado de manifestarse junto a la AVT en silla de ruedas, en lugar de disimular con dignidad su minusvalía y marcarse unas carreritas. Pero su reciente denuncia contra el Foro Ermua por unas estúpidas cancioncillas coreadas supuestamente por algún patoso con micrófono supera ya lo mísero para entrar de lleno en lo patético. Blanco no da más de sí. El sí tiene una minusvalía, y no se esfuerza lo más mínimo en disimularla, ni tiene la posibilidad de paliarla con prótesis alguna. Es una deficiencia moral, no sé si congénita o sobrevenida, que se acentúa cuando le ponen cerca un atril, y se ve incrementada entonces con un ataque agudo de estulticia.

De ahí mi propuesta de que la expresión “quedarse en Blanco”, escrito con mayúscula, adquiera desde ahora un nuevo significado, aplicado a aquellos personajes de los que nada decente se puede esperar. Por ejemplo, “fíjate en fulanito, tantas aspiraciones como tenía, y finalmente se ha quedado en Blanco”. “Menganito, que iba para ministro y se ha quedado en Blanco”. “Zutanito, aquella joven promesa que se acabó quedando en Blanco”.

Islamistas raritos

Permalink 17.02.07 @ 13:57:05. Archivado en política

Lo primero que me llama la atención en este inicio del tan esperado juicio del 11-M es lo peculiares que están resultando estos presuntos terroristas islámicos. Uno, no sé bien porqué, esperaba grandes proclamas de estos muchachos, del tipo "esto es lo que os espera a todos los infieles que colaboréis con el perro americano, con el gran satán, Alá es grande, blablabla...". Pues no. "¿Atentado? Qué lástima, Señoría, yo condeno todo tipo de violencia. Ni idea, no sé de qué me habla, yo aquel día dormía".

Si verdaderamente son islamistas radicales no sé yo cómo les van a recibir esas 11.000 huríes, hurí más hurí menos, que les esperan en el más allá cuando se sacrifiquen por la causa del Islam. Parece que estos muchachos se han occidentalizado a tal punto que ya prefieren salvar el pellejo y eludir la prisión que asumir su lucha. Aunque caben dos hipótesis más. Una, que sus abogados haya visto tan claro que el sumario es endeble, que les hayan convencido de que para qué cargar con un marrón que les puede salir gratis. Dos, que no hayan sido ellos. ¿Se imaginan?

Hay cosas que no cambian

Permalink 16.02.07 @ 20:14:12. Archivado en política

Un pasatiempo. Lean el párrafo siguiente e intenten atribuirle autor:

"¿A quién debe dirigirse la propaganda? ¿A los intelectuales o a la masa menos instruida? ¡Ella debe dirigirse siempre y únicamente a la masa!... La tarea de la propaganda consiste, no en instruir científicamente al individuo aislado, sino en atraer la atención de las masas sobre hechos y necesidades. ... Toda propaganda debe ser popular, y situar su nivel en el límite de las facultades de asimilación del más corto de alcances de entre aquellos a quienes se dirige... La facultad de asimilación de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande . Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos, e imponerlos a fuerza de fórmulas repetidas, por tanto tiempo como sea necesario, para que el último de los oyentes sea también capaz de captar la idea."

¿A que se les ocurren multitud de nombres, a cuál más actual? ¿A que identifican estos comportamientos aquí definidos con actitudes que cotidianamente vemos en nuestros periódicos? ¿A que lo único que les sorprende es la claridad con que el autor expone los mecanismos y objetivos de la propaganda y la manipulación de masas?

Pues salgan de dudas: el autor de estas teorías tan actuales y absolutamente vigentes a la luz de lo que nos rodea, es nada más y nada menos que Adolfo Hitler en su obra Mein Kampf. Parece que muchos de nuestros políticos no le hacen ascos a algunas de las argucias que contiene el vademecum del nacional socialismo. Debe ser la aplicación práctica de aquello otro de que el fin justifica los medios. Fíjense, aún más antiguo...

Sin tapujos

Permalink 11.02.07 @ 22:47:06. Archivado en política

Lo del nacionalismo es un fenómeno que algún día habrán de estudiar los psicólogos, o los psiquiatras. Es más: lo que debería estudiarse clínicamente es la actitud de los demás frente al nacionalismo. El síndrome de Estocolmo es una niñería al lado de esta entrega devota, esta condescendencia infinita, este eterno mirar a otro lado para no darse cuenta de lo que realmente son.

En este sentido, resulta enormemente ilustrativa la entrevista que este domingo 11 de febrero de 2007 publica el diario El Mundo con Artur Mar. No me resisto a reproducir algunas respuestas, y el que quiera seguir sin entender que lo haga.

“Creo que no hay que prejuzgar la sentencia definitiva del Constitucional, ya se verá. Si es favorable, nada que decir. Seguiremos el camino marcado por el Estatut, que es lo que queremos”.

Pregunta la periodista: “¿Y si no es así?”

“Si la sentencia fuera desfavorable es evidente que Cataluña tendrá que reaccionar dejando claro que no vamos a renunciar a cuotas de autogobierno ni a un sistema de financiación más justo.”

Para mí, la palma se la lleva esta respuesta relativa a la recusación del magistrado Pérez Tremps:

“(…) Además, es bastante inaceptable que al final una sentencia del Constitucional dependa de un miembro más o menos. Porque éste es un espectáculo dantesco del Constitucional. Resulta que un solo miembro es quien determina que el Estatut se vaya al garete o no. ¿Qué confianza podemos tener en un Constitucional que teóricamente se presenta así delante de la opinión pública?”.

Más: “Y qué pasa si el Estatut sale tocado?”

“(…) Si el nuevo Estatut no sirve porque no cabe en la Constitución, tal vez el problema es la Constitución, y habría que cambiarla. (…)”.

“El Constitucional tiene todo el derecho y la libertad para hacer la sentencia que quiera. Eso no se puede discutir. Igual que el Constitucional tiene ese derecho, las instituciones catalanas y el pueblo catalán también tienen derecho a plantear salidas a una situación absurda que no aceptamos.”

“Si esto fuera así (que el Estatut decaiga), España y Cataluña tendrían un grave problema (…). Una vez encauzado, lo mejor es darle agua al río, y lo que no se puede pretender es que el río se pare. El río va a continuar, y el río en este caso son las pretensiones de mayor autogobierno de Cataluña. El nuevo Estatut es el camino de menos zozobra y de mayor capacidad de avanzar serenamente. Pero si éste no es posible, nos tendremos que replantear las cosas”.

La última cita se refiere a De Juana:

“Yo, como demócrata, me siento muy lejano a una persona con la trayectoria de De Juana Chaos. Ahora bien, dicho esto, hay que reconocer que a veces hay decisiones de la Justicia que no tienen solo consecuencias judiciales, sino que tienen consecuencias políticas de gran envergadura. No estoy seguro de que la Justicia ande sobrada de esa capacidad de ver más allá del estricto redactado del punto y coma de la ley”.

En síntesis: este paradigma del nacionalismo supuestamente moderado nos dice que si el Estatut sigue adelante perfecto, porque es como un río que avanza (¿hace falta decir hacia dónde?), pero que si el TC lo tumba (cosa que por otra parte sería imperdonable que sucediese “por un miembro más o un miembro menos”) Cataluña (siempre Cataluña) tendría que replantearse las cosas, porque la equivocada probablemente sería la Constitución. Para entendernos: que si yo me meto en una autopista en contradirección, habrá que cambiar la dirección de la autopista para que yo pueda circular hacia donde he decidido ir. Y si me multan rompo la baraja. Y acaba diciendo sin el menor rubor que los jueces tienen que seguir criterios políticos y no jurídicos. Si el detenido en huelga de hambre fuese Sáenz de Ynestrillas, ¿diríamos lo mismo?

Cuando Cataluña sea independiente (calculen allá por el 2014) será cuestión de plantearse muy seriamente la inmigración, ante el respeto manifiesto que estos personajes tienen por la división de los poderes cuando esta división no les favorece.

Eso sí: pueden ustedes seguir considerándolos moderados, demócratas y leales. Allá ustedes.

La tormenta perfecta

Permalink 07.02.07 @ 23:29:48. Archivado en política

La tormenta perfecta

El cariz que está tomando la situación política me recuerda la película que protagonizara George Clooney, cuando dos tormentas formidables confluían para generar una perturbación imposible de superar. Aquellas murallas de agua, aquellos abismos de espuma, aquella fuerza inconmensurable de la Naturaleza ante la que el ser humano sabe que no puede hacer nada más que luchar con todas sus fuerzas y rezar, rezar mucho a todo aquello en lo que crea porque, en el fondo, sabe que esa lucha no bastará.

La recusación del magistrado Pérez Tremps, puestos a seguir con la comparación, es como aquellos segundos en los que el sol se asoma fugazmente, aquel instante de calma antes de que todas las fuerzas del océano se desaten sobre el pesquero que pilota el bueno de Clooney. Por un momento parece que podemos ganar la batalla, que aún quedan atisbos de aquel Estado de Derecho, con mayúsculas, en el que creíamos vivir. Pero acto seguido el día se oscurece y la tempestad vuelve con tintes si cabe más siniestros.

A proa, la vicepresidenta anuncia que sería normal sustituir al magistrado. Sí, tan normal como que un futbolista al que le anulan un gol decida por ello colgar las botas. Habrá que seguir cuidadosamente la trayectoria del recusado, no sea que de pronto le llueva una oferta multimillonaria de algún organismo “independiente”. En resumen, que la vicepresidenta del Gobierno aboga directamente por cargarse el poco o mucho prestigio que le pueda quedar al Tribunal Constitucional, dejando a sus componentes como lacayos del poder a los ojos de la ciudadanía, y quitándole por tanto al Tribunal todo su prestigio. Otra institución de control aniquilada por el gobierno socialista.

A popa, los nacionalistas empiezan a advertir de que se avecina la catástrofe si el estatuto es rechazado. Ya lo advirtieron cuando se sometió a votación en el Congreso, pero eso no es nuevo: nacionalismo y chantaje son sinónimos. Claro, nada de eso puede tener que ver con el pequeño detalle de que el texto pueda ser inconstitucional: es un ataque a Cataluña, y basta. Imaginemos la que prepararán si el estatuto cae.

A babor, los batasunos enarbolan su esqueleto viviente y amenazan con sacudir de nuevo el árbol mientras el PNV prepara detrás la cesta.

Y a estribor, legiones de tontos útiles se precipitan al abismo como corderos silenciosos.

Los frutos de los inmensos errores de Zapatero empiezan a percibirse mucho antes de lo que los más pesimistas podían presagiar.

Y en medio, nuestro cascarón se balancea sin aparente escapatoria. Pero si algo positivo tienen las situaciones desesperadas es que, como dice el Quevedo de Alatriste, no queda sino batirse. No hay alternativa, no hay salvavidas para todos, así que sólo cabe amarrarse al timón y enfilar la primera ola de frente.

Les molesta el himno nacional

Permalink 05.02.07 @ 23:29:20. Archivado en política

Vaya por Dios. Y las banderas rojigualdas. Qué problema. Un gobierno al que le molesta que los ciudadanos que se manifiestan libremente enarbolen la bandera del país y entonen su himno. Aunque quizá lo que le molesta sea precisamente eso, que se manifiesten libremente. Ahora sí empiezo a pensar que este gobierno puede estar enfilando la puerta de corrales, devuelto por la afición al lugar del que probablemente nunca debió salir. Pierden facultades por momentos, y por primera vez están a la defensiva. Eso se nota en que están empezando a ceder amplios espacios del terreno de juego al rival. Este último es un boquete inmenso, un pasillo enorme por el que llegar hasta la mismísima portería. Que todo un portavoz del Partido Socialista sea tan inepto como para entregar en bandeja la exclusividad de los símbolos nacionales a la oposición demuestra que empiezan a perder los papeles.

Y demuestra, dicho sea de paso, una irresponsable capacidad de dividir a la sociedad. Cualquiera con dos dedos de frente se hubiera dado hoy un baño de banderas rojigualdas para demostrar que no son patrimonio de la oposición, pero estos insensatos prefieren jugar incluso con eso, permitiendo que los más sectarios de sus seguidores identifiquen a partir de ahora los símbolos de España con los de la odiada derecha. Nada nuevo, por otra parte.

El gobierno tiene un problema: la oposición ya no es el PP. La oposición son ya los ciudadanos libres de España, que incluso han perdido el miedo a algo “tan osado” como hacer sonar el himno nacional y ondear sus banderas en las manifestaciones contra los propósitos del gobierno. Es un buen primer paso, que por otra parte demuestra a qué grado de papanatismo colectivo habíamos llegado. Nunca es tarde para rectificar. Que busquen ellos sus banderas y sus himnos, que nosotros ya tenemos los nuestros.

Para no olvidar con quién nos jugamos los cuartos

Permalink 04.02.07 @ 19:17:43. Archivado en política

Lo de los cuartos es una metáfora, evidentemente. Nos jugamos mucho más en el envite, pero en cualquier caso no está de más recordar una historia que yo mismo fui reticente a creer, de tan atroz, hasta que vi a su propia protagonista explicarla en la película “Trece entre mil”, de Iñaki Arteta. Película, por cierto, que, si en este país existiese alguna cadena de televisión decente, debería pasarse en horario de máxima audiencia.

Tal vez muchos de ustedes conozcan ya la historia, y a éstos les pido que la lean de nuevo y recapaciten. A los que no la conocían y les resulte de entrada tan inverosímil como me lo pareció a mí, les invito a que la confirmen en fuentes que les resulten más fiables. La historia es la siguiente. Hace muchos, muchos años, más de cuarenta probablemente, un hombre paseaba por una calle del País Vasco cuando contempló con horror cómo una madre y sus dos críos de corta edad iban a ser irremisiblemente arrollados por un camión. En un esfuerzo desesperado, el hombre consiguió arrancar de la muerte segura al hijo menor, prácticamente un bebé, no pudiendo sin embargo evitar el fallecimiento de la madre y el hermano.

Pasaron unos 18 o 20 años. Aquel ciudadano militaba en un partido político, y tal vez incluso ostentaba un cargo público municipal. Tanto da, no está ahí el horror de la historia. Una noche, el hombre fue objeto de un atentado que le costó la vida tras ser rematado por uno de los terroristas del comando que le atacó. Investigaciones posteriores condujeron a la detención de los terroristas de ETA responsables del crimen, y resultó que el chaval que remató al ciudadano era justamente aquel crío al que veinte años atrás había salvado de perecer bajo las ruedas de un camión.

La historia, hasta aquí, ya justificaría el horror y hasta la incredulidad del lector, los mismos sentimientos que me embargaron a mí la primera vez que la leí. Podría deberse incluso al azar, a la ignorancia, y daría para un magnífico guión cinematográfico en el que pudiésemos ver la desesperación del asesino cuando descubre que ha matado a su salvador. Y probablemente acabaría con el joven criminal pidiendo y recibiendo perdón entre lágrimas a la viuda. Pero esto no es una película, esto es el País Vasco bajo el imperio del terror nacionalista, y la cosa no acaba ahí, ni así. En el País Vasco, en esa mítica Euskadi que los nacionalistas glorifican, en esa tierra en la que tan bien se vive si no te metes en política (salvo que sea en el bando nacionalista), el espanto siempre reserva una nueva vuelta de tuerca. La viuda del asesinado, con admirable entereza, decidió quedarse en su pueblo y presentarse incluso a las elecciones por el mismo partido al que representaba su marido. Pasado el tiempo, el asesino salió de la cárcel. El hombre, pagada ya, aunque a muy bajo precio, su deuda con la sociedad, decidió retomar su vida instalando un negocio de cristalería. No es que el País Vasco sea muy grande, pero haber sitio haylo. Pues bien, el asesino no tuvo mejor ocurrencia que establecer su negocio en los bajos de la casa en la que reside la viuda, de modo que cada día de su vida tenga que cruzarse con él en el portal y ver su mirada desafiante.

Estas cosas pasan en uno de los rincones más ricos de España, y de la Unión Europea. Estas cosas suceden en una comunidad cuyos dirigentes se dicen oprimidos por un Estado invasor cuya policía ya apenas es visible en las calles.

Esta historia es cierta. La viuda se llama Pilar Elías, el pueblo es Azcoitia, el asesinado se llamaba Ramón Baglietto, y el asesino se llama Cándido Aspiazu. Cándido… qué ironías tiene la vida. Por supuesto, el nacionalismo dialogante defiende que el preso que ha cumplido su condena tiene todo el derecho del mundo a desarrollar su nueva vida sin trabas. Todo el derecho del mundo, y todo el mundo a su disposición, para acabar escogiendo el edificio de la mujer a cuyo marido asesinó.

Es bueno recordar estas cosas para saber con quiénes pretende sentarse a hablar el presidente del gobierno de España. Hace bien el obispo de Bilbao en pedir a las víctimas olvido y perdón. Lástima que los asesinos no colaboren.

Difícil elección

Permalink 04.02.07 @ 18:39:41. Archivado en política

Realmente difícil lo tiene Rodríguez Zapatero para elegir entre los dos caminos de la bifurcación que tiene ante sí. Quizá le pueda servir de ayuda ver las imágenes de la manifestación de ayer en Madrid (sí, ésa que La Vanguardia por boca de Joaquim Rollán denomina de “Los hijos de la ira” y que ayer la tira cómica del mismo diario ridiculizaba a través de un señor que llamaba por teléfono a la sede del PP y para aceptar asistir pedía un bocadillo, un autobús, una pancarta, un chándal y una bolsa de deporte). Tenga el presidente esas imágenes a mano, y sostenga en la otra mano las de la concentración de hoy en el País Vasco, donde los 19 prófugos de Jarrai han escenificado su entrega – espectáculo entre puños en alto, vivas a ETA y reivindicaciones de independencia.

Es cierto, hemos mejorado ostensiblemente: en los mítines de los abertzales ya no se corea el viejo éxito “ETA mátalos”, lo cual sin duda constituye una muy esperanzadora muestra de evolución. Pero mire el presidente los rostros de los participantes en ambos actos, observe las banderas que exhiben, compare sus gestos y, sobre todo, vea lo que piden. Sí, ciertamente: en la de Madrid se pedía a gritos su propia dimisión, pero no se deje distraer por eso: entra en su sueldo, no me sea ahora tan sensible. Diga el presidente si está con quienes enarbolan la bandera de España como símbolo integrador de una nación en la que caben todos, o los que esgrimen la ikurriña como bandera que representa para ellos la exclusión e incluso el exterminio físico de quienes no comulguen con sus ideas. Elija entre quienes se emocionan al escuchar los acordes del himno nacional y quienes corean los vivas a los asesinos.

Y si no le bastan las imágenes, por que la “alta política” ha de estar por encima de los sentimientos, tome papel y lápiz y divida la página por la mitad mediante una línea vertical. A continuación, anote en un lado del folio quiénes están a favor de negociar con los terroristas aunque hayan matado a dos personas hace apenas un mes, y en el otro lado relacione quiénes están en contra. Descubrirá con sorpresa, si su sagacidad no se lo ha hecho notar antes, que quienes figuran en la primera lista comparten en buena medida los objetivos (que no los métodos) de ETA: derecho de autodeterminación y consiguiente soberanía; generosidad hacia los presos; correr un tupido velo sobre el dolor de las víctimas para que ese dolor no condicione esa “alta política”. Y que quienes ocupan la segunda lista se aferran a términos como justicia, libertad, estado de derecho o democracia.

Difícil elección, vive Dios.

El lendakari no es un ciudadano más

Permalink 03.02.07 @ 14:28:48. Archivado en política

Eso es lo que proclaman los portavoces del Partido Nacionalista Vasco cuando se duelen de que su dirigente haya tenido que acudir a declarar ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco como consecuencia de su reunión con el batasuno Arnaldo Otegui. Como recordarán, al ser Batasuna una organización declarada ilegal y terrorista están prohibidas sus actividades políticas, y en ese sentido alguien denunció al lendakari por reunirse públicamente con el hombre del pendiente.

Diré de entrada que, en mi opinión, estos procedimientos judiciales son totalmente inútiles, y probablemente incluso contraproducentes a la larga, pero en fin, cualquiera tiene derecho a denunciar ante los tribunales cualquier infracción legal que crea apreciar, los jueces están obligados a instruir unos autos y al final ya veremos.

En este caso, lo que más me fascina es la reacción de los nacionalistas vascos. Las adhesiones inquebrantables, las manifestaciones “espontáneas”, familias, gobierno y militantes escenificando por las calles el apoyo al líder perseguido por el poder opresor tienen un tufo fascista que, si no diese miedo, movería a la risa. Ni que fuese el Sr. Ibarreche a sufrir un castigo de un centenar de azotes, o a ser ajusticiado en la plaza pública. Que sólo va a declarar ante el juez, hombre, que miles de ciudadanos hemos pasado por ese trance alguna que otra vez en nuestra vida. Pero claro: es que el lendakari no es un ciudadano más, se han encargado de recordarnos.

Yo ya lo sospechaba, aunque sólo fuese por su parecido físico con algún personaje de Star Trek, o por esa manía de hablar siempre, sin excepción, de “los vascos y las vascas”, y de “este país”, por ese afán de dialogar siempre con los mismos, por esa voluntad inagotable de comprender a los asesinos y de pedir a las víctimas que olviden y perdonen, por esa idea de que “superar el conflicto” (otra frase habitual en el personaje) pasa por que se entiendan las razones políticas de los asesinos y se acepte que las víctimas no pueden condicionar la política. Ciertamente, el Sr. Ibarreche no es un ciudadano más. Pero en cualquier caso bien harían los militantes nacionalistas en reflexionar (vaya tontería que acabo de pedir…) sobre el concepto de independencia de los tres poderes que gastan los líderes de sus partidos. Pocas esperanzas les cabe albergar sobre su futuro en libertad cuando el gobierno en pleno sale a la calle a coaccionar a los jueces. Gesto habitual en el nacionalismo, por otra parte, y que inauguró Pujol cuando se le procesó por una cuestión mercantil. Ataque a Catalunya, ataque a Euskadi. No, el problema no es ése: como bien decía Francesc de Carreras en un artículo publicado esta semana en La Vanguardia, la cuestión es que los jueces “no son de los nuestros”, sino una manifestación más del poder opresor del Estado español.

Y mientras, Tony Blair declara una y otra vez ante Scotland Yard, al presidente de Israel lo interroga día sí día no la policía, Dominique de Villepin ha tenido que comparecer en varias ocasiones ante los tribunales… No, Ibarreche no es un ciudadano más: es un nacionalista, y eso le sitúa por encima del bien y del mal.

La doctrina Blake

Permalink 22.01.07 @ 17:29:30. Archivado en política

Parece que Anthony Blake se ha convertido en el nuevo mentor ideológico de nuestros gobernantes. Sí, ya saben, aquel que concluye sus proezas siempre con la misma frase: "no le den más vueltas: todo lo que han visto ha sido fruto de su imaginación". Vean si no: el delegado del gobierno en Madrid dice que en Alcorcón no hay bandas latinas. Pues vaya. Es lo que tienen los sms: casi un millar de jóvenes se convocan para una "expedición de castigo" contra bandas latinas que según ellos les hacen la vida imposible y resulta que se equivocan de pueblo. Además con muy mala suerte: Alcorcón debe debe ser la única ciudad sin bandas latinas de España.

Otro ferviente seguidor de Blake es Joan Saura, conseller de Interior de la Generalitat, que insiste en que en Cataluña no hay inseguridad ciudadana, pese a la manía fascistoide de los ciudadanos en considerar que les entran a robar en casa y en ocasiones hasta les matano agreden. Fachas, más que fachas. Que todo es fruto de vuestra imaginación, a ver si os enteráis.

Podríamos añadir la clarividente y novedosa descripción de Rubalcaba sobre un zulo: especie de agujero en el que guardar cosas. La imaginación nuevamente juega malas pasadas a quienes creen que las "cosas" pudieron ser los explosivos de Barajas.

Y en El Prat, las casas y las calles se agrietan a medida que las obras de los túneles del AVE avanzan. En este caso ha habido que mirarlo con más detenimiento, porque cabía la posibilidad de que el proyecto procediese de los tiempos de Alvarez Cascos, y en ese caso bien hubieran hecho los vecinos en clamar contra tamaña incompetencia. Ya saben, como aquellos agujeros que aperecieron en Guadalajara o Soria, y que amenazaban con sumir al AVE en simas insondables. Pero no: se ha comprobado que toda esta gestión corresponde a administraciones socialistas, y por tanto las grietas son, también fruto de la imaginación.

Lamentablemente, el gobierno no lo es. E igual que el dinosaurio del cuento, cuando despertamos cada mañana sigue ahí.

Tranquilos: el mundo se acaba

Permalink 21.01.07 @ 23:02:41. Archivado en política

Pues sí. Andamos todos preocupados con futilezas del tipo de si se rompe España o suben las hipotecas, y para nada. Una pérdida de tiempo y de energía, una acumulación totalmente inútil de mala leche, a la vista de lo que publica hoy El Mundo: que el mundo (valga la redundancia, pero en minúscula) se acabará en el 2029. No, no se extrañe el lector que haya ojeado el diario de este domingo, ni piense “qué raro que se me haya pasado, un notición así debía venir en letras grandes, a fin de cuentas no pasa cada día”. Pues no. Sin duda guiados por el afán de no causar alarma (no sé si social o no, pero alarma en todo caso), la noticia aparece en el magazine, y concretamente en su página 43. En abril de 2029 hay una alta probabilidad de que un asteroide llamado Apophis impacte contra la Tierra liberando una energía equivalente a 100.000 bombas como la de Hiroshima.

Eso sí: la NASA ya ha tomado sus medidas y, en el más puro estilo Bruce Willis en Armaggedon, ya dispone de dos planes, a saber: a y b. El primero consiste en adosarle al meteorito una especie de motor gigante y tirar de él hasta el infinito (“y más allá…”, probablemente). El segundo es más vulgar, ya saben, la consabida bomba atómica que haga estallar el meteorito en mil pedazos y tal. Nada original. Me he quedado más tranquilo, la verdad. No, no porque las soluciones parezcan muy fiables, qué va. Más bien porque oye, me he quitado un montón de preocupaciones de encima. De entrada, sólo he de preocuparme de que la jubilación me dure cuatro años, ya que en el 2029 cumpliré 69 (mira, qué edad más cachonda para morirse). De otra parte, el debate sobre si España es una nación de naciones o no ya no será eterno, sino que tiene fecha de caducidad: abril de 2009. Está luego lo de Bin Laden: ¿vive o murió de un catarro? Tanto da: en el 2029 la palma seguro, y otro tema resuelto. Otro tanto con Castro: para entonces ya no habremos de discutir si tiene cáncer o no, y el dilema revolución o muerte quedará definitivamente resuelto.

Lo dicho: una tranquilidad.

¿Sabremos los catalanes vivir en la vida real?

Permalink 21.01.07 @ 00:42:15. Archivado en política

Desde que Pujol sucedió a Tarradellas, los catalanes hemos vivido en una especie de orgía de nacionalismo que, en contra de lo que parecía, no acabó con la llegada de Maragall a la presidencia de la Generalitat. Desde 1980 hasta 2005, que se dice pronto, hemos estado inmersos en un apasionante debate sobre si somos o no somos una nación, sobre si hemos de construir o no un país, sobre si aspiramos al autogobierno, a la autodeterminación o a la soberanía. Veinticinco años mirándonos el ombligo y psicoanalizándonos a nosotros mismos. Sí, podríamos recurrir a la estratagema sencilla de decir que, en realidad, ese debate sólo ocupaba a los políticos. Pero no sería justo eximir a los ciudadanos catalanes, eximirnos a nosotros mismos, de la responsabilidad de haber permitido que 25 años de nuestra existencia se desperdiciasen en tan estéril debate. Por cierto: cinco lustros de nacionalismo hasta en la sopa, para que al final sólo un treinta y tantos por ciento del electorado vote el formidable estatuto que nos reconoce como nación. Y eso que el nacionalismo respondía al clamor popular y ancestral del pueblo…

Pero a lo que íbamos. Resulta que con tanta ensoñación patriótica los catalanes habíamos descuidado gravemente la preocupación que suele ocupar a los países normales (vamos, a aquellos que no pasan el día debatiendo consigo mismos si son galgos o podencos): ¿qué tipo de sociedad queremos, qué clase de gobierno deseamos? De pronto, nos hemos encontrado con la cruda realidad: los problemas estaban ahí, ocultos bajo la alfombra tediosa del interminable debate identitario, y el despertar ha sido duro. Ya no vale el “si fuésemos”, “si nos reconociesen”, “si nos permitiesen…”. La cuestión ha dejado de ser “qué somos” para pasar a ser “qué hacemos”. Ya somos mayorcitos y tenemos un estatuto que otorga a la Generalitat facultades amplísimas y a menudo exclusivas en casi todo. Por lo tanto, y con independencia de que el estatuto en cuestión se halle recurrido ante el Tribunal Constitucional, ha llegado la hora de que los catalanes nos comportemos de una condenada vez como adultos y nos planteemos las cosas que se plantean las sociedades normales, y hagamos que la lucha política se desarrolle, como en todas partes, en los cauces del debate izquierda / derecha.

Ensimismados con las palabras mágicas del nacionalismo, la próspera Cataluña, la emprendedora Cataluña, la industriosa y comerciante Cataluña se encuentra como quien no quiere la cosa gobernada por una coalición de socialistas, comunistas e independentistas de izquierda. Buena combinación para una región que se pretende entre las más potentes de Europa. Pero, ¿realmente se han sentado a pensarlo los electores catalanes? Ahora el dilema es claro: ¿queremos que la seguridad pública esté en manos de un comunista (no creo que pueda ofenderle el término) cuya pareja, concejal del Ayuntamiento de Barcelona por más señas, aboga por que se dé carta de naturaleza a la ocupación de viviendas ajenas? ¿Desean los ciudadanos catalanes, sus comerciantes, que Barcelona sea la meca de los desarraigados europeos, paraíso de vándalos de todo tipo? ¿Nos entusiasma que la capital catalana figure entre los destinos principales de las abortistas europeas? ¿Nos agrada que la administración interfiera en nuestras libertades individuales hasta el punto de decirnos en qué idioma hemos de rotular nuestros establecimientos o escribir nuestras cartas comerciales? ¿Compartimos la idea de que un organismo de la Generalitat decida qué es verdad y qué no lo es, y en base a esa decisión política pueda sancionar y hasta clausurar medios de comunicación? ¿Nos seduce la idea de ser la comunidad autónoma con impuestos más elevados? ¿Nos preocupa que tanto progresismo pueda ser causa de la huida de determinadas industrias? ¿Estamos dispuestos a vivir en un estado de inseguridad ciudadana consolados tan sólo por la afirmación constante del consejero de Interior de que todo es, como dice el mago, producto de nuestra imaginación?

En suma, ¿queremos realmente los catalanes un gobierno netamente de izquierdas, ahora que ya estamos sentimentalmente realizados como nación? Ha hecho bien Piqué en intentar conducir el debate a este terreno, porque sitúa las cosas en su justo término, y de paso coloca en un brete a CiU, que siempre ha huido como de la peste de cualquier tipo de definición ideológica, intentando abarcar desde la beatería más cursi e impostada de un Durán hasta la socialdemocracia interesada de un Mas. Es hora de gestionar, y ahí no hay nacionalismo que valga: derecha o izquierda, liberalismo o intervencionismo. ¿Estaremos preparados los catalanes para habitar en la vida real?

Por un cordón sanitario frente a la imbecilidad

Permalink 20.01.07 @ 19:54:36. Archivado en política

La cariñosa expresión “cordón sanitario” fue dedicada la pasada semana a la derecha española por el ilustre actor argentino Federico Luppi. Se entiende que el tal Luppi, que quizás entre tanto sea ya español, no sé, encuentre su país tan aseadito que haya trasladado sus ansias sanitarias a la vieja Europa, y nada mejor que empezar por la madre patria. No sé si ignora que es una expresión de raigambre nacional – socialista, que causó furor en aquellos años 30 y 40 en Alemania, y que en definitiva utiliza la acepción primigenia (conjunto de medidas que se adoptan para impedir la propagación de una enfermedad) para aplicarla a una ideología o, porqué no, a una raza, con la sana intención de evitar que contamine o se mezcle con las ideas o con los genes puros. Cuáles son para el Sr. Luppi las ideas puras dignas de ser protegidas mediante tan higiénica propuesta parece claro. Para cordón sanitario eficaz, por cierto, el que aplicaron en su país Videla y sus secuaces. Tal vez es eso lo que echa de menos el ilustre actor. Y quizá no le falte motivo: al contacto con los principios de esa derechona española impresentable a la que hay que aislar, cabe que las ideas límpidas de la izquierda sufran daños irreparables. Como por ejemplo el de quedar en evidencia en su vacuidad. Hay por tanto que evitar el contagio, y si es preciso habrá que aislar incluso al mismísimo sentido común, no sea que se contagie.

Y hablando de contagios, ¿es transmisible la imbecilidad? Me preocupa la transmisión por vía aérea, pues procuro evitar el contacto físico con los afectados, pero no siempre es obviable un encuentro verbal. O la auditiva y la visual, vías que en materia de enfermedades nunca han figurado como transmisoras, pero que en el terreno de las ideas tienen efectos de propagación devastadores. De ahí mi afán por encontrar alguna forma de cordón sanitario contra la imbecilidad. Me interesa sobremanera hallar la fórmula de evitar la extensión del susismo, nueva tendencia filosófica inaugurada por el fascinante escribidor gallego Suso de Toro. Hoy por hoy, que se sepa, su escuela no cuenta más que con un discípulo, siendo el problema que éste reside nada menos que en La Moncloa y por tanto dispone de una capacidad destructiva considerable. No estaría tampoco de más encontrar un antídoto contra el timrobbinsismo, curiosa variante de la imbecilidad importada de los Estados Unidos, concretamente de Beverly Hills, y que puede derivar si no se corta a tiempo en el igualmente peligroso sarandonismo.

Como siempre, el diagnóstico es el primer paso para la curación, si es que la hay. Así que llamarles imbéciles no deja de ser un favor que se les hace.

Cosas veredes...

Permalink 20.01.07 @ 18:32:39. Archivado en política

No sé si nos quedan muchas cosas por ver en este país, pero sin duda una de ellas era la de este mediodía en Madrid: una manifestación de guardias civiles, de uniforme y con tricornio, protestando por sus condiciones laborales al lema de "somos policías y no soldados".

Ignoro en qué medida la razón asiste en sus reivindicaciones a los integrantes del llamado Benemérito Instituto que fundara el Duque de Ahumada. Pero no voy a negar que me ha producido una sensación extraña. Pienso que el mencionado Duque (que por cierto atendía al muy sonoro nombre de Francisco Javier Girón y Ezpeleta Las Casas y Enrile) se habrá removido incómodo en su tumba viendo a "sus hombres" manifestándose pancarta en ristre.

Y a mí me ha causado un cierto desasosiego, la verdad. Sí, lo sé: será probablemente sacar las cosas de quicio y buscarle tres pies al gato, pero no he podido evitar una sensación de "hasta aquí hemos llegado". Quizá sea excesivo sacar de este hecho una conclusión más general sobre la marcha de las cosas en España, pero admito que el pensamiento ha sido "si hasta la Guardia Civil está así...".

En fin.

Una lucha desigual

Permalink 15.01.07 @ 00:04:59. Archivado en política

El mapa político en España hace que la lucha no sea semejante a la que se desarrolla en los demás países europeos. Aquí nos encontramos con tres “equipos”. La izquierda, la derecha y el nacionalismo. Esta peculiaridad hace que ganar unas elecciones sea misión casi imposible para la derecha si se empeña, como ha de ser, en mantener una mínima idea de España como nación y como estado.

Al nacionalismo tanto le da, absolutamente, quien gobierne en España. Su único objetivo es que el gobierno sea lo suficientemente débil como para que les tenga que comprar puntualmente su apoyo parlamentario, siempre mediante pago a tocateja en forma de transferencia de competencias, cesión de recursos o vista gorda ante cualquier tipo de abuso. La mayoría relativa es por tanto el escenario ideal de los nacionalistas. Cuando derecha e izquierda (entendida ésta como la suma de socialistas y comunistas, que siempre alcanzarán acuerdos salvo que aparezca algún personaje tan inusual como Anguita) están en minoría, los nacionalistas simplemente se venden al mejor postor. Ni siquiera me parece criticable: su lealtad es para lo que ellos consideran su país, y todo lo demás es puro instrumentalismo. No hay que llamarse a engaño: los nacionalistas no están por la labor de que España mejore, sino todo lo contrario. Insisto, no es motivo de crítica. En todo caso lo será que mientan y engañen al no reconocerlo abiertamente y que alardeen además hipócritamente de que contribuyen a la gobernabilidad del Estado. Efectivamente: contribuyen siempre que pueden a la gobernabilidad inestable y condicionada. Nada les aterra más que una mayoría absoluta.

En ese terreno, la derecha se ve limitada por una tendencia muy honorable a gobernar respetando unos mínimos principios irrenunciables, cuestión que la izquierda, por unos orígenes revolucionarios a los que nunca ha renunciado más que con la boca pequeña, tiene superadísima. La izquierda aspira a transformar la sociedad, y por tanto a adueñarse de ella, mientras que la derecha aspira a administrarla. Por tanto, ya tenemos de partida incluso una muy importante diferencia de motivación. Pero es que además la derecha sabe que no puede ceder en ciertas cuestiones frente a los nacionalistas, con lo cual éstos concluyen de inmediato que, ante dos minorías necesitadas de su apoyo, se lo darán a aquella que sí está dispuesta a ceder. Esa es la norma general, y no deberíamos caer en el error de pensar que sea una política pendular por el hecho de que en una ocasión apoyaron al PP: cuando la primera e insuficiente victoria del PP, Pujol no podía hacer otra cosa que apoyarle. Los escándalos de corrupción habían alcanzado tal envergadura que nadie hubiera comprendido lo contrario, ni siquiera en la anestesiada Cataluña. Sin olvidar, claro, el humanísimo detalle de que intentaron meter al propio Pujol en la cárcel. Y el PNV lo mismo: ¿cómo iba a apoyar a quienes hasta poco antes habían estado matando a los gudaris al otro lado de la frontera? En aquel momento no había más alternativa que Aznar, pero es porque se produjo una conjunción astral de las que sólo se dan cada varias generaciones.

En situaciones de normalidad, por lo tanto (es decir, sin una corrupción galopante ni crímenes de Estado), la derecha juega una partida absolutamente desigual, porque los otros dos equipos tienden a atacar juntos a la misma portería y defenderse asimismo al unísono. No basta con ganar: sólo vale la mayoría absoluta… salvo que se busque o produzca otra conjunción astral de otro tipo, como podría ser que el nacionalismo necesitase inexcusablemente el voto del PP en la comunidad autónoma de que se trate. Es lo que pretendía Piqué, con muy mala fortuna, en las últimas elecciones catalanas: que la aritmética electoral hiciese cuadrar los resultados de tan diabólico modo que CiU sólo pudiese gobernar con el concurso del PP catalán. Claro que, además de esto, hubiese sido necesario que ese estado de necesidad de los convergentes se hubiese gestionado mucho mejor de lo que se hizo en tiempos de Pujol. Entonces se brindó un apoyo parlamentario constante y leal, sin pedir cargos ni consejerías, y aguantando cada día la frasecita de que “colaboramos con el PP con la nariz tapada”. Esa filosofía, repetida hasta la saciedad, acabó laminando a los populares catalanes, aunque curiosamente se ha acabado volviendo en contra de los propios convergentes, que ahora, si llega el caso, no sabrán cómo convencer a sus bases de que los peperos no eran tan malos y que tal vez, con notarios y todo, los vuelvan a necesitar.

Si el PP, por tanto, necesita ganar por mayoría absoluta, tendrá que perfilar y afinar mucho su mensaje. Pero eso ya es tema de otro artículo.

Otra trampa para elefantes

Permalink 11.01.07 @ 10:14:35. Archivado en política

La manifestación que transcurrirá bajo el lema “Por la paz y contra el terrorismo” lleva camino de convertirse en una nueva trampa para elefantes diseñada específicamente para cazar a un proboscídeo muy concreto, que no es otro que el PP. Que por cierto se encamina hacia ella con paso firme y entusiasta.

Muchas veces hemos hablado de la torpeza innata de los conservadores en general para encontrar estrategias de comunicación que permitan que sus mensajes lleguen claros, nítidos y con sentido a sus destinatarios. Claro, cabe la posibilidad de que consideren que todo su electorado potencial está formado por registradores de la propiedad, notarios, abogados del estado y números uno en sus respectivas promociones. Pero seamos realistas: dudo mucho que aun sumando todos esos colectivos se reúnan votos suficientes para ganar unas elecciones.

Lo cierto es que el común de los mortales se guía y se deja llevar por mensajes sencillos aunque a menudo capciosos. Palabras repetidas como un mantra absorbente, términos a los que nadie en su sano juicio se opondría. Recordaréis aquella campaña de la bandera blanca: no a los accidentes, rezaba el lema que multitud de coches lucían. Pero, ¿es que hay alguien a favor de los accidentes? Evidentemente no, pero a la gente le motivan esos lemas facilones y elementales.

Ahora estamos con la paz. ¿Alguien puede estar contra la paz, así, como concepto abstracto? Claro que no, ni contra el amor ni contra la felicidad. Ya pueden aparecer treinta y cinco sesudos dirigentes populares explicando que en este caso la palabra paz tiene unas implicaciones que la vinculan con el proceso iniciado por Zapatero, y que por tanto salvo que se matice el lema ellos no pueden participar, y blablabla. A última hora, dos horas de sensata disertación sobre esta cuestión, por lo demás absolutamente cierta, se desmoronan con una frase de Pepiño: el PP se niega a manifestarse por la paz. Añadámosle a los Bardem y unos cuantos más que se manifestaban contra la guerra y contra el PP, y ya tenemos nuevamente el soufflé: el PP quiere la guerra, el PP no está por la paz, el PSOE sí.

No sé si me explico. El PP tiene toda la razón en su argumentación, pero no sirve absolutamente para nada, y cualquier esfuerzo por justificar su postura está condenado al fracaso más estrepitoso. Centenares de miles de personas (en este caso sí, ya lo veréis: millones contará la Delegación del Gobierno) se manifestarán tras el lema “por la paz y contra el terrorismo”, arropando además a los representantes del gobierno que tomarán la precaución de colocarse estratégicamente entre la masa.

Con todo esto no quiero decir que el PP debiera actuar de otra manera. Simplemente, hay situaciones que no tienen solución, y eso en general evidencia que el otro jugador es bueno. El buen ajedrecista es aquel que es capaz no sólo de prever los movimientos, sino de forzar los que haya de hacer el contrario. Con esta manifestación el gobierno coloca al PP ante una jugada diabólica, sin solución: si van, su presencia será utilizada como demostración de que apoyan al gobierno, amén de que serán abucheados por el pueblo “espontáneamente”. Si no van, están contra la paz.

¿Cómo se combate esto? Sólo con anticipación, no hay otra. No puede ser que al PP le vayan tendiendo trampas y emboscadas. En cualquier país normal es la oposición la que le monta celadas al gobierno, pero aquí sucede a la inversa. El PP solo saldrá adelante si toma la iniciativa, en lugar de ir a remolque. La única solución es ir por delante, no hay más. Y hoy por hoy eso no sucede.

Curiosidades vanguardistas

Permalink 10.01.07 @ 00:02:22. Archivado en política

Abandonad toda esperanza quienes esperéis encontrar bajo este título una sección dedicada a las vanguardias artísticas. No, es todo mucho más prosaico: me refiero a curiosidades propias de La Vanguardia, diario de Barcelona que, tras piruetas históricas que le han hecho transitar sin mayores problemas por toda clase de regímenes, hace últimamente todo tipo de cabriolas para no incomodar bajo ningún concepto al poder establecido y para mantener una línea editorial que resulta absolutamente insondable para el común de los mortales. Tiempo habrá en otras ocasiones de profundizar sobre ello, pero hoy les brindo un magnífico ejemplo de cómo el de las palabras es probablemente el campo de batalla en el que inopinadamente se resuelven y se consolidan las situaciones más importantes, y se dan por sentadas las cuestiones más sorprendentes.

Uno de los titulares de hoy en primera plana, referido al encuentro entre Zapatero y Montilla, espectacular colisión de cerebros: "los dos gobernantes socialistas cambian el chip de las relaciones entre Catalunya y España". Hay que ver, con qué pocas palabras se retrata certeramente una situacion política: las relaciones entre Catalunya y España. No entre el gobierno central y el autonómico, no entre Catalunya y el resto de España, no entre la administración estatal y la autonómica. Qué va: Catalunya (escrito ya siempre sin ñ) se relaciona de tú a tú con España. No en vano, claro está, es una nación. O son dos. No sé, ahora no recuerdo qué es lo que votó esa aplastante minoría del censo electoral catalán. Tanto da: Catalunya se relaciona con España a través de dos gobernantes socialistas que, vaya usted a saber por qué, han tenido para ello que cambiar no sé qué chip. Pero ahí queda dicho, negro sobre blanco: "las relaciones entre Catalunya y España".

Por cierto: anteayer esta misma Vanguardia, otrora diario preferido de la burguesía catalana, de derechas de toda la vida, cedía media página entera de su sección de opinión a un insigne demócrata: nada menos que el presidente del Parlamento cubano, que por supuesto nos iluminaba con sus certeras opiniones sobre lo malos que son los Estados Unidos de América. Yo ahora mismo no puedo recordarlo, pero estoy seguro, segurísimo, de que algún altísimo cargo de los gobiernos de Pinochet debió disfrutar en su momento de similar privilegio y de que ello, como ahora, no provocó la menor reacción ni entre la clase política ni entre los lectores. ¿A que sí?

De una cárcel mejicana a la portada de Interviu

Permalink 08.01.07 @ 16:18:13. Archivado en política

Curioso periplo vital el de la joven gallega, peluquera por más señas, que hace poco fue retenida en el aeropuerto de Cancún por el supuesto delito de portar en su equipaje munición de guerra. Tras unos días de calvario (uno no quisiera estar ni media hora en una cárcel mejicana, en manos de los reyes de la "mordida"), finalmente un juez la liberó y la muchacha pudo concluir felizmente su luna de miel regresando a su Galicia natal.

Ahora, sorprendentemente, aparece como Dios la trajo al mundo (pero crecidita) en la portada de Interviú. Es difícil saber qué pasa por la mente de una persona anónima, sin más medios de vida que su oficio de peluquera, tan digno por otra parte, cuando aparece un señor que te ofrece unas cuantas decenas de miles de euros, unos milloncejos de pesetas, para que exhibas generosamente tu anatomía. Los ingresos de un pequeño salón de peluquería en todo un año, a cambio de un desnudo. ¿Méritos de la señorita? Aparte de los evidentes, fruto seguramente de su juventud, pero también del photoshop y de adecuadas sesiones de maquillaje, su única peculiaridad parece residir en haber padecido algún tipo de abuso policial. ¿Relación entre ambos hechos? Pues no se me alcanza, la verdad. Probablemente la señorita se ha dejado aconsejar; de hecho hoy he oído algo acerca de "su representante". A lo mejor lo que le ofrecían por una entrevista sobre su odisea no era lo suficientemente tentador, y ha habido que añadir algo, poner toda la carne en el asador, vamos, ya me entienden. Por cierto, qué curiosa la rapidez con que la gente se agencia un agente, si me permiten la redundancia y hasta la cacofonía.

Pero bien, como decía puedo entender que una entrada de dinero inesperada resulte muy tentadora, y que incluso ahora se le abran las puertas a alguna aparición televisiva, lo cual traducido en euros no es desdeñable. Uno, que tiene cierta relación extravagante con el mundo de la peluquería, sabe cuántas cabezas hay que peinar para conseguir, por ejemplo, 20.000 euros. Muchas, créanme. Muchas horas. Así que puedo comprenderlo, partiendo de la base, respetable por supuesto, de que además la persona en cuestión no sea lo que se dice una monjita de clausura. Lo que me resulta difícil de entender es la estructura mental de ciertos editores. Por más que lo intento no consigo imaginar la propuesta: "oye, ¿y si desnudamos en portada a la peluquera gallega que fue detenida en Cancún?". ¿Venderá más ejemplares la revista? ¿Tendrá más clientes la peluquería? ¿Resistirá el matrimonio recién estrenado el embate de la fama? Ah, resulta fascinante chapotear entre las miserias humanas...

Un par de preguntas sencillas

Permalink 08.01.07 @ 00:07:20. Archivado en política

Imaginemos por un momento que en una comunidad cualquiera de España opera un grupo terrorista, respaldado por un partido político, que se proclama abiertamente nacional-socialista, seguidor con toda devoción del Mein Kampf. Imaginemos que se adornan con toda la parafernalia de esvásticas y aguiluchos diversos, y que empapelan sus sedes con retratos de Hitler, Goebbels, Goering, etc. Imaginemos que tienen como propósito confeso desgajar su territorio de España para implantar en él un nuevo Estado con un régimen nacional - socialista. ¿Imaginado? Bien. La pregunta es: ¿apostaría Rodríguez Zapatero por negociar con ese grupo para alcanzar la paz mediante el diálogo? De ahí podrían derivarse otras preguntas, claro, como la de cómo reaccionarían las fuerzas de extrema izquierda que apoyan hoy por hoy al Gobierno (léase Izquierda Unida), los medios de información progresista, etc. Cabe suponer que, aún así, el presidente perseveraría en la búsqueda de la paz mediante el diálogo y la negociación. ¿O no?

Y otra pregunta, que nada tiene que ver con el fondo del asunto del diálogo con ETA, pero sí con lo que pretendo sugerirles en este texto: sigan imaginando, pero ahora la imagen de un doctor de la medicina pública de la Comunidad de Madrid, gobernada por el Partido Popular, que visitase Chile para asistir a Augusto Pinochet. Si aguzan un poco el oído, ¿no escuchan los gritos de Llamazares al fondo?

Estas dos preguntas plantean, a mi modo de ver, el meollo de la cuestión, la madre de todas las cuestiones, si me permiten la pedantería. ¿Han oído hablar del lecho de Procusto? Bueno, otro día hablamos de él.

Permalink 04.01.07 @ 10:02:02. Archivado en política

De la Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2007:

"Disposición adicional quincuagésima quinta

Cotización a la Seguridad Social de docentes del euskera

Se considerarán como cotizados a la Seguridad Social los períodos de dedicación a la enseñanza del euskera de aquellas personas que realizaron dicha actividad profesional sin poder ser dadas de alta en el Sistema de la Seguridad Social como consecuencia de la clandestinidad en la que se desenvolvió dicha actividad. Se habilita al Gobierno para que, en el plazo máximo de seis meses a partir de la entrada en vigor de esta Ley, apruebe las disposiciones normativas necesarias para establecer los términos y condiciones en los que procederá el cómputo de dichos periodos como cotizados a la Seguridad Social, a efectos de que pueda reconocerse a las personas afectadas el derecho a las correspondientes prestaciones o, en su caso, el incremento de las cuantías de las prestaciones que vinieran percibiendo. Los efectos económicos de este reconocimiento se producirán a partir de 1 de enero de 2007.
El coste de la mejora de la pensión, como consecuencia de lo dispuesto en el apartado anterior, será financiado por una transferencia finalista del Estado al presupuesto de la Seguridad Social, por importe de 5.000.000 de euros.
Se faculta al Gobierno para que, en el plazo de los seis meses posteriores a la entrada en vigor de la presente Ley, dicte las normas necesarias para la aplicación de lo dispuesto en esta disposición adicional."

Qué curioso. Habrá que seguir las normas de desarrollo de esta disposición. ¿Se acuerdan que hace un tiempo nos preguntábamos en este mismo blog por los medios de vida que habría que garantizarles a los terroristas una vez consumado, si llegaba, el supuesto proceso de paz? ¿Cuántos activistas reciclados recordarán de pronto que en su juventud enseñaban heroicamente en la clandestinidad euskera a sus alevines?

Justicia poética

Permalink 03.01.07 @ 09:53:31. Archivado en política

El destino depara bromas macabras. Si no fuese por la triste suerte de las dos personas desaparecidas en el atentado de Barajas, daría para mucha sorna la papeleta en que se ven en estos momentos los socialistas, en especial Rubalcaba y Blanco. Con qué nitidez vuelven a la mente los recuerdos del 12 y el 13 de marzo de 2004… Yo recuerdo, y creo que no es fruto de mi imaginación, haber visto al entonces Ministro del Interior dando explicaciones puntuales, con una frecuencia más allá de lo que una investigación en curso parecía aconsejar, sobre todos los pormenores del salvaje atentado. Lo que ahora se dice “en tiempo real”, vamos: nos íbamos enterando sobre la marcha, prácticamente al minuto, de cómo avanzaban las indagaciones, y de la forma en que se iban abriendo nuevas vías de investigación que conducirían en 60 horas a la detención de los primeros islamistas presuntamente implicados. También creo recordar los gritos de “Aznar asesino, PP asesino”, y los cercos a las sedes populares en tono no precisamente amistoso.

Ayer escuchaba con una mezcla de estupor y aturdimiento a D. José Blanco expresando su disgusto por que el PP no hubiese cerrado filas con el gobierno socialista ante la salvajada de ETA en Barajas. Y veo también cómo casi 96 horas más tarde no se sabe nada, y de lo que se sabe no se informa. El ministro Rubalcaba, el del “queremos saber, el de “España no se merece un gobierno que mienta”, elude cualquier pregunta escudándose en el progreso de las investigaciones, e incluso asegura a un periodista audaz que no cabe esperar prontas detenciones. Y lo más curioso: han estallado, al parecer, cerca de 500 kilos de explosivo, y aún no sabemos de qué tipo…

Y oigan, que no me parece mal ninguna de las dos cuestiones: que ante un atentado terrorista la oposición apoye al gobierno, y que hallándose en curso una investigación el gobierno sea discreto. Pero caramba, qué poco ha tardado el destino en hacerles probar una pequeña dosis de su propia medicina. Pequeña, sí, muy pequeña, porque lo de marzo de 2004 fue una obra maestra de agitprop, pero no deja de ser cierto que el tiempo acaba poniendo a cada uno en su sitio. Por cierto, que Zapatero está en el suyo: al parecer volvió raudo a Doñana. Lejos de la realidad, siempre terca y molesta.

Cómo convertir al asesino en mártir

Permalink 02.01.07 @ 23:12:13. Archivado en política

La espeluznante escena de la ejecución de Saddam Hussein, aparte de repugnar a cualquier espíritu sensible, pone de manifiesto la infinita torpeza con que se desarrollan las cosas en Irak. Que no se me diga que el juicio, condena y ajusticiamiento del tirano ha sido un asunto interno iraquí, porque a nadie se le oculta que el gobierno de Irak es un títere de los Estados Unidos. Con un mínimo de voluntad nos podían haber ahorrado este espectáculo que avergüenza a cualquier persona civilizada.

Con independencia de la postura personal de cada uno respecto a la pena de muerte, e incluso de la oportunidad de esta muerte concreta (por la que no derramaré una lágrima, dicho sea de paso), cuando los poderes públicos recurren a la que constituye la expresión máxima y más dramática de su poder y su autoridad (quitar la vida a uno de sus ciudadanos), les es exigible que esa decisión extrema no se convierta en un espectáculo público, en un linchamiento filmado con teléfonos móviles, desarrollado en escenarios sórdidos y con el reo teniendo que soportar en sus últimos minutos de vida insultos y escarnios de sus verdugos.

Saddam Hussein era un asesino sanguinario y cruel, y es lástima que no pudiese ser juzgado por sus otros crímenes innumerables. También es cierto que la peculiar idiosincrasia de los países árabes se recrea en las imágenes de muerte y violencia, y que en un país tan escarmentado la única posibilidad de que los ciudadanos crean que el monstruo realmente ha desaparecido es retransmitiendo en directo cómo su cuello se fractura al caer el cuerpo por la trampilla. Pero en un país ocupado por potencias occidentales debía haberse intentado demostrar que hay otras maneras de hacer las cosas. La principal, probablemente, conmutando la pena de muerte por cadena perpetua. Pero al menos, si eso no era posible o no se quería mantener esa figura con vida como referente para sus partidarios, debía haberse garantizado una ejecución digna. Con esta cruel bufonada se ha conseguido que Saddam acabe poco menos que convertido en un mártir, en un héroe al que sus verdugos casi han transformado en una víctima digna en medio de tanta barbarie. Lo que le faltaba a Irak, y a la ya deteriorada imagen de la guerra: que el monstruo ajusticiado acabe inspirando compasión.

Ya estaba descontado

Permalink 02.01.07 @ 11:24:55. Archivado en política

Victoria Prego lo clavó en su análisis del domingo 31: el bombazo de ETA no ha sido una ruptura de la tregua, o del llamado “alto el fuego permanente”. Ha sido una vuelta de tuerca más en la negociación ante un gobierno al que saben irremisiblemente débil. ETA no ha roto las negociaciones, simplemente ha recordado a Zapatero el calvario que le tocará seguir si no avanzan las cosas por donde la banda y el nacionalismo desean. Los asesinos y sus diversos brazos políticos, y todos aquellos que sin serlo directamente comparten sus objetivos últimos, no tienen la menor intención de dejar de dialogar: se limitan a establecer oportunos recordatorios de sus poderes.

Desde ese punto de vista, tampoco debe interpretarse como un castigo a la “dureza” de un presidente que no les concede lo que quieren, sino más bien como un empujón más a quien ya ven más que dispuesto a negociar lo innegociable. No olvidemos que para ETA, y para todo el nacionalismo, que clama al unísono por que “el proceso no se rompa” (porqué será…), la presente ocasión es única y definitiva: lo que no consigan ahora difícilmente lo lograrán jamás, de ahí el brusco tirón de cuerda, a la vista de que la otra parte no está ni mucho menos firmemente plantada en sus posiciones.

Y lo peor del caso es que, analizada la intervención de Zapatero, cabe concluir que esta acción, y otras que pudieran seguirle, con muertos o sin ellos, buscados o “colaterales”, no serán obstáculo. Está meridianamente claro: “el proceso será largo, duro y difícil”, dijo el presidente en los pasillos del Congreso cuando anunció tramposamente el diálogo (“en” el Parlamento, pero no “ante” el Parlamento). El sábado, no sé si en su declaración o en respuesta a alguna pregunta, dijo “hoy ha sido un día difícil y duro, muy duro”. Evidentemente, sin “accidentes” de este tipo el proceso no sería duro ni difícil: sería largo probablemente, pero la dureza y la dificultad a que se refería Zapatero en su momento anunciaba su disposición a seguir dando todos los pasos necesarios en pos de lo que él llama la paz, pese a cuantos obstáculos surjan en el camino. Lo del sábado fue un obstáculo. Se superará. Por el momento, “se suspende cualquier iniciativa de diálogo”. Lo que Arcadi Espada tradujo genialmente por “pues yo no pienso llamarla mientras no me llame ella”. Pero como dice la canción, “si tú me dices ven lo dejo todo”.

Civilizaciones

Permalink 01.01.07 @ 12:18:36. Archivado en política

Empecemos cumpliendo el protocolo: feliz año nuevo a todos los que por aquí pasen y, porqué no, a todos los que ignoran la existencia de este blog, por otra parte perfectamente prescindible.

Siempre empiezo el año (en sentido literal: la Nochevieja para mí no existe) disfrutando de la retransmisión del Concierto de Año Nuevo desde Viena. Y al hilo de ello se me ocurre que, tanto hablar de alianzas de civilizaciones, o de sus choques, si tuviésemos que definir con una imagen o una palabra o un símbolo la civilización occidental, este concierto sería más útil que mil palabras.

Siendo un poco más osado, y entrando ya de lleno en el terreno de lo políticamente incorrecto, ¿cabe mejor muestra de la superioridad de la civilización occidental que una orquesta sinfónica?

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