
02.01.12 @ 00:13:28. Archivado en La vida misma
Hace una eternidad que sigo puntualmente, cada primero de enero, el concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena desde la Sala Dorada del Musikverein. Mi madre me inculcó esa costumbre, facilitada por otra parte por mi escasa predisposición a la celebración de Nochevieja, lo cual hace más llevadero despertarse a una hora razonable.
Siempre resulta una experiencia agradable, plácida, puntual, placentera y rigurosamente previsible. Pero en los últimos años, y en éste más que nunca, no puedo evitar que me venga a la cabeza, mientras lo veo y escucho, la imagen de la orquestina del Titanic tocando sobre la cubierta inclinada del monstruo agonizante. Todo en la retransmisión emana una cálida decadencia, añoranza por un mundo que ya dejó de existir hace un siglo, admiración por una cultura y una vitalidad irrepetibles, por una época que dió a Europa su máximo esplendor.
Ahora más que nunca, acuciada por la crisis económica y por las amenazas exteriores, la vieja Europa es un transatlántico suntuoso e iluminado que se hunde irremisiblemente, no en el océano, sino en un plácido lago centroeuropeo, contemplado por los ojos atónitos y pétreos de arrogantes esculturas barrocas que glorificaron a monarcas, artistas, literatos, mariscales, archiduques y princesas que en su tiempo se deslizaron por las fastuosas pistas de baile a los acordes de esta música. La misma, por cierto, que también el pueblo bailaba en las tabernas.
Las marchas triunfales, los redobles de tambores militares que suavizaron sus ritmos de conquista para adaptarlos a las necesidades del baile, nos remiten a un tiempo en que el poder de Europa se expandía por el mundo llevando explotación de recursos, pero también cultura y bienestar, civilización y progreso. Hoy suenan vacías, ridículas cuando son seguidas con aplausos rítmicos por un público que ya ha convertido esa anécdota en categoría y se siente obligado a palmotear cada vez que la Marcha Radetzky suena en cualquier rincón del mundo, sin saber siquiera quién dió nombre a la pieza. Y los valses, ésos que ya solo se bailan en las bodas y previo ensayo, justo antes de pasarse al último hit discotequero, se deslizan desmayadamente mientras la realización de la televisión austríaca nos hace recorrer palacios de ensueño en los que ya no reside poder alguno, pabellones de caza a orillas de lagos brumosos en los que ya no se citan a escondidas marquesas y húsares, salones inimaginables en los que ya no se decide nada, cascarones vacíos tan espectaculares como tristes, con la misma tristeza que transmiten las casas cuando sus habitantes han fallecido. Europa, aquella Europa, falleció hace décadas, pero sigue sonando a lo lejos el estribillo: "Mein Lebenslauf ist Lieb und Lust...".
Al mismo tiempo que la Filarmónica seguía el cauce del Danubio, no muy lejos Irán desarrollaba otro tipo de celebraciones, probando misiles y ensayando el bloqueo del Estrecho de Ormuz. Mientras, indescifrables operaciones financieras llevan y traen miles de millones de euros arriba y abajo. Y al propio tiempo varios millones de inmigrantes permanecen absolutamente ajenos, cuando no hostiles, a las celebraciones propias de la esencia europea. Y simultáneamente la inmensa mayoría de la ciudadanía europea no se siente en absoluto eso, europea, sino alemana, francesa, española, italiana,... Europa es para ellos solo burocracia, funcionariado, normativas abstrusas. Este es el verdadero iceberg que rasga el casco de la nave. Son demasiadas europas para poder ser una sola, potente y fuerte. Y nadie quiere renunciar a la suya.
La orquesta toca en cubierta, y como es propio de quien mucho fue, no es una orquestina, sino una filarmónica. Pero el barco se hunde, y los que se hallan próximos se aprestan más bien a apoderarse de los tesoros que a rescatar a los náufragos.
Que siga sonando la música. Quizá lo más sensato será que sea la orquesta la que se salve en un bote, y así algo de todo aquello perdure.
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14.12.11 @ 22:42:13. Archivado en La vida misma
No se puede negar que, siendo abogado, todos los culebrones judiciales que salpican la actualidad nacional resultan apasionantes. El juicio a Camps, el de Matas, la instrucción del asunto Urgandarín, el fantasmagórico asunto Millet,... Todos ellos tienen su interés especial, y como digo no solo político, sino también jurídico.
Pero el que me tiene desconcertado es el procedimiento, o procedimientos mejor, porque son varios y diversos, contra Baltasar Garzón, quizá por aquello de ver al alguacil alguacilado. Ya pasó hace muchos años con el tristemente célebre Lluís Pascual Estivill: ver a todo un señor magistrado siendo juzgado por sus colegas tiene un morbo añadido. Pero lo que me asombra en el asunto Garzón es cómo cambian las cosas según uno esté en un papel u otro. Tenía fama Garzón de implacable en sus instrucciones, y no me refiero a su calidad técnica, que según me dicen colegas que le han tratado dejaba bastante que desear, sino a su actitud aplastante e intimidatoria frente a testigos, procesados y abogados. Un super magistrado nunca dispuesto a tolerar que se le pretendiese torear con triquiñuelas legales, añagazas procesales y maniobras dilatorias.
Pues bien, ahora resulta que es precisamente el juez Garzón quien está haciendo un despliegue casi barroco de maniobras procesales, recusando a todo magistrado que se le pone por delante alegando animadversiones, manías, antipatías y odios visigodos. De entrada a uno se le ocurre que Garzón ha cultivado muy pocas amistades en sus años como instructor, si atendemos al ingente número de magistrados que han sido fulminados como consecuencia de sus alegaciones. Tal vez pretenda que le juzgue el Tribunal de La Haya, vayan ustedes a saber.
Pero lo que es chocante es comprobar la poca fe que el hombre tiene en el sistema judicial del que él ha venido formando parte hasta ayer mismo. Su recusación sistemática de juzgadores indica a las claras que no cree en la imparcialidad de unos profesionales entre los que él se contaba, insisto, hasta fecha bien reciente. ¿Era él el único juez imparcial, o le es de aplicación aquello de que cree el ladrón que todos son de su condición?
Es un lamentable ejemplo para el mundo del derecho. Stricto sensu, por dignidad y convicción un juez procesado debería dejarse juzgar sin recurrir a ninguna argucia legal dilatoria, por haber sido precisamente víctimas una y mil veces de las triquiñuelas de los abogados. Defensa sí, garantías todas, pero filibusterismo procesal nunca. Mal síntoma cuando un juez se resiste como un vulgar carterista a ser juzgado.
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12.12.11 @ 19:16:32. Archivado en La vida misma
Dice el abogado barcelonés que representa a Iñaki Urdangarín en este maldito embrollo en el que está metido, que su representado está "un poco indignado". Vaya por Dios, no podía haber escogido otra palabra el letrado. Molesto, irritado, enfadado, ofendido, enfurecido, qué sé yo. Pero indignado, con las connotaciones asamblearias que el término tiene desde el 15M, no parece la elección más afortunada. Máxime cuando además el abogado se refiere a su cliente como Su Excelencia. Vamos, que no dudo yo que protocolariamente sea lo correcto, pero la mezcla resulta explosiva.
Si además resulta que el propio señor Urdangarín ha manifestado en un comunicado que lo suyo nada tiene que ver con la Familia Real, y ésta decide a las pocas horas excusarle de los actos oficiales por su conducta poco ejemplar, lo menos que se detecta es una muy considerable descoordinación. O, lo que sería peor, un pulso poco soterrado.
Porque vamos a ver: los abogados no hablan, no hablamos a humo de paja. Si en un asunto de esta envergadura el letrado escoge referirse al Sr. Urdangarín como Su Excelencia el Duque de Palma, no parece que esté intentando precisamente marcar distancias abismales o pretender que la gente "olvide" la vinculación directa con la realeza. Con lo fácil que hubiera sido decir que el Sr. Urdangarín se siente muy perjudicado por el hecho de que, pendiendo el secreto del sumario, las filtraciones adornen cada mañana las portadas de los diarios. Pues no, ha tenido que decir que "Su Excelencia el Duque de Palma está un poco indignado". Me resisto a creer que el insigne letrado (que lo es) no haya valorado exactamente qué términos usaría.
Y luego está una cuestión metafísica: ¿puede alguien estar un poco indignado? Indignación es "enojo, ira, enfado vehemente contra una persona o contra sus actos". ¿Un poco indignado? Pues ya le veo protagonizando uno de esos anuncios asamblearios de Movistar, con esos indignados aseaditos y educados...
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11.12.11 @ 23:28:37. Archivado en La vida misma
Empezaré por aclarar que no entiendo apenas nada de fútbol y que me cuesta aguantar un partido entero, así que ya pueden empezar a insultarme por atreverme a opinar de cosas que desconozco.
Pero me fascina lo que le sucede últimamente al Madrid con el Barcelona. Es una especie de lucha psicológica, de pulso mental más que deportivo. El Madrid llevaba una racha espectacular de goleadas, tanto en Liga como en Champions. Su afición estaba ilusionadísima con llegar al clásico con ese bagaje que permitía augurar el ansiado vuelco a la historia de los últimos enfrentamientos, escandalosamente favorables a los culés. La venganza se atisbaba en el horizonte, todo fluía adecuadamente, e incluso el gran partido empezó con un gol fulgurante de Benzema. Pero no. El gran equipo rocoso que el inefable Mourinho está esculpiendo laboriosamente a martillo y cincel resultó nuevamente desarbolado por el formidable grupo de amigos que Guardiola ha diseñado con ligeros, finos y airosos trazos de lápiz.
Nada que hacer, pero sobre todo por la losa psicológica que pesa, y cada día más, sobre Mourinho cuando se ha de enfrentar a su némesis, al entrenador zen que le tiene tomada la medida y le torea de manera inconcebible en el campo y fuera de él. Eso es lo más jodido (si me permiten la expresión) para el Real Madrid: que el entrenador y los jugadores del Barcelona, además de ganarles se divierten. Y el Madrid, además de perder, se obsesiona cada día un poco más, se desespera en el más puro estilo "Pierre no doy una", consiguiendo que Mourinho acabe metiéndose el dedo en el ojo a sí mismo.
No lo puedo remediar (y quienes me conocen saben que no soy especialmente culé), pero cuando veo a Guardiola no puedo dejar de oir un burlón "bipbip", y cuando miro a Mourinho le veo equipado con un chandal que pone "ACME".
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06.12.11 @ 22:38:28. Archivado en La vida misma
O el arte de interpretar los discursos y reflexiones de don José Bono. Hoy, celebración del Día de la Constitución, no podía desperdiciar la ocasión de despedirse por todo lo alto. Pasen y lean: "Cuando la mar se calme, la tempestad amaine y con la perspectiva, señor presidente que da el tiempo se puedan distinguir las voces de los ecos, contemplaremos en toda su dimensión tu obra de gobernante. Presidente, has dado a España lo mejor de ti en un tiempo difícil, y los españoles son generosos y han de saber apreciarlo como te mereces. Presidente, gracias por tus desvelos. Salud y éxito en tu vida personal y familiar".
Si uno se acoge a lo que se espera de este tipo de actos, la interpretación elogiosa se impone. Elogiosa y elegíaca. Pero conociendo la retranca de don José, vuelvan a leer el texto en modo "ironía on", y verán que soporta perfectamente esta visión. Lo de contemplar en toda su dimensión la obra del gobernante no tiene precio.
Y luego está esta otra frase críptica: "Si para el acuerdo hace falta memoria, bebamos de la fuente de la memoria. Pero si para llegar a entendimientos y acuerdos fuera menester olvidar, bebamos entonces de la fuente del olvido, que es asi es como decian los griegos que se abrian paso la gente inteligente, bebiendo de la fuente de la memoria y cuando hiciera falta de la del olvido". No está en la parte del discurso dedicada al final de ETA, pero bien podría interpretarse en ese contexto. Y si es así, ¿qué demonios ha querido decir el astuto manchego? ¿Que hay que olvidar, o que no? ¿O que en cada momento lo que convenga, en un alarde de relatividad casi acrobática? Tampoco sería de extrañar, si repasamos la trayectoria del personaje en materias como el aborto o el estatuto de Cataluña: sus principios y sus votos han ido a menudo por sendas aparentemente dispares.
Pero en todo caso, genio y figura, nunca nos dejará indiferentes.
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04.12.11 @ 20:58:34. Archivado en La vida misma
Parece ser que los residentes en Alava tienen ciertos problemas para que en los centros asistenciales de La Rioja les atiendan, con el argumento de que pertenecen a una comunidad autónoma diferente y que por lo tanto gestiona sus recursos en beneficio de sus propios ciudadanos. La verdad es que todo ello resulta de una lógica aplastante, si obviamos el disparate inicial que supone que un ciudadano español no pueda ser atendido indistintamente en cualquier punto del territorio nacional.
Es decir, el disparate no está en que el gobierno autónomo de La Rioja se resista a atender con su presupuesto a residentes en otras comunidades vecinas, sino en que hayamos llegado a una situación en que España tenga, pues qué sé yo, probablemente diecisiete sistemas sanitarios. Si alguna utilidad tiene la anécdota es precisamente que puede elevarse a categoría, y que deja en evidencia el desatino que supone habernos hecho creer que el estado de las autonomías pasaba por crear una pléyade de estados pequeñitos, mezquinos e insolidarios, cuando en la mayor parte de los casos hubiese bastado una simple descentralización administrativa en determinados aspectos. Pequeña diferencia que, por cierto, nos estaría a estas horas ahorrando miles de millones de euros en decenas de parlamentitos, gobiernitos y administracioncitas.
Saben los que me siguen que no soy nacionalista ni mientras duermo, pero no puede negarse que haber extendido a La Rioja, Cantabria o Murcia (y aquí añado siempre la coletilla de "dicho sea con el debido respeto a todos ellos") el estado autonómico es absurdo. Y que además de absurdo es intolerable, sea en estas comunidades citadas o en las denominadas históricas, que no se haya sido capaz de mantener ni siquiera la unidad en el sistema sanitario público. Eso no tiene nada que ver con la autonomía, sino con la igualdad de los ciudadanos y de sus derechos. En ningún sitio está escrito, ni mucho menos demostrado, que este desparrame de administraciones con poder de decisión supongan una mejor gestión, muestren una sola ventaja para el ciudadano, que en definitiva es lo único que debería preocuparnos.
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02.12.11 @ 20:46:23. Archivado en La vida misma
No lo acabo de entender. Dice el diputado y notario López Tena que España nos roba (a los catalanes, se entiende). Hoy publica El Periódico de Cataluña un curioso informe del que se extraen las siguientes conclusiones, o mejor aún, informaciones, sobre los sueldos de los empleados públicos:
- un médico especialista de la Sanidad pública catalana cobra 54.278 euros, mientras que uno de la Administración central percibe 45.152. O sea, que el médico catalán cobra 9.000 euros más al año.
- un titulado superior en la Administración catalana percibe 46.505 euros, y su equivalente en la Administración central 40.105. En Cataluña, por tanto, 6.400 euros más.
- un administrativo en Cataluña cobra 17.640 euros y el mismo administrativo, si trabajase para el Estado español, cobraría 14.014 euros. En la Generalitat, 3.600 euros más.
- un telefonista que trabaje para la Generalitat tiene un sueldo de 14.829 euros, y el mismo puesto en el Estado está retribuido con 11.621 euros. El funcionario catalán cobra así 3.200 euros más.
- un Mosso d'Esquadra tiene un salario de 30.157 euros, mientras que el de un Policía Nacional es de 25.198 y el de un Guardia Civil de 22.948. O sea, 5.000 euros más que el policía y 7.000 más que el del tricornio.
Oigan, a mi me encanta que mis compatriotas catalanes ganen buenos sueldos, y ojalá pudiesen ser todavía mejores. Y me haría muy feliz que los demás funcionarios del Estado pudiesen equipararse.
Pero no siendo esto posible, lo que me digo ahora mismo es que somos una nación oprimida realmente rara. Es más, somos víctimas de un expolio muy torpe, tanto que los expoliados cobran bastante más que los expoliadores.
No lo entiendo. Tendrá que explicármelo López Tena, pero temo que empiece a insultarme incluso antes de saludarme.
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17.11.11 @ 23:11:32. Archivado en La vida misma
Bueno, alea jacta est en lo que a este blog respecta: ya no habrá más posts antes de las elecciones. Todo parece indicar que la victoria del PP será abultada, y personalmente deseo que sea aplastante. No nos engañemos: estamos votando la gestión de Zapatero, por mucho que haga semanas que lo mantienen encerrado bajo siete llaves y que Rubalcaba si se lo cruza por la calle finja no conocerle. Solo Chacón ha tenido hoy la humorada de agradecerle que "hubiese hecho los deberes para que hoy España esté como está". Realmente no sabe uno qué pensar cuando oye estas cosas. Claro que luego ha pedido que las catalanas le voten (imagino que por ser mujer; luego hablarán de sexismo), y ha tenido un muy oportuno recuerdo a Ernest Lluch aprovechando que el Pisuerga del mitin pasaba por el Valladolid de la sanidad. Qué elegante manera de traer a ETA al discurso.
Zapatero nos ha traído hasta aquí, cierto. Hasta los cinco millones de parados y hasta el epicentro de una crisis monstruosa. Podemos culpar a los mercados, pero tampoco podemos dejar de preguntarnos por qué en España el efecto de la crisis está siendo mucho peor que en otros países de nuestro entorno. Algo tendrá que ver el Gobierno con eso. Y en ese Gobierno ha estado de principio a fin Rubalcaba, de modo que es cooperador necesario de lo sucedido. No ha lugar a mayores oportunidades, no puede aceptarse el cinismo de quien dice ahora tener la receta contra el paro cuando ha permitido que éste creciese hasta límites inhumanos.
Es hora de la oposición, en la mecánica más simple y lógica de la democracia: a un gobierno inepto se le expulsa y se le cambia por otro, que su ocasión tendrá para demostrar su valía. Estos ya han demostrado sobradamente su incompetencia.
Rajoy es desastroso como candidato, pero tengo la convicción de que puede ser un gobernante razonablemente bueno. Sus exasperantes defectos como candidato pueden llegar a ser virtudes como gobernante: paciencia, templanza, moderación y sensatez. No es probablemente el carismático líder que la situación requeriría, pero de entre lo que tenemos a mano es el menos malo, y esperemos que acabe siendo incluso el mejor. Rubalcaba, ahora mismo, es votar por cuatro años más de un zapaterismo que hasta él mismo trata de hacer olvidar.
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12.11.11 @ 20:14:11. Archivado en La vida misma
Lucía Méndez citaba en El Mundo esta semana la frase de uno de los personajes de la película Margin Call. Cuando ya los empleados del banco en el que se centra la película en cuestión tienen clara la ruina a la que se enfrentan y las terribles fuerzas que van a desatar cuando se haga pública la insolvencia de la entidad (una referencia a Lehman Brothers y el supuesto origen de la crisis), uno de ellos tiene un momento de debilidad y se compadece de lo que va a perder "la gente normal". El otro le contesta que la gente normal "compró casas y coches que no podían pagar", y concluye con un rotundo "que se jodan".
Lo cierto es que el diagnóstico que encierra ese resumen contenido en una frase brutal y vulgar es perfecto. Probablemente piensen ustedes que simplifico mucho cuando digo que todo el problema viene de que todos, ciudadanos y estados, decidimos hace muchos años vivir por encima de nuestras posibilidades reales. Tal como dice el personaje de esa película, todos compramos coches y casas que no podíamos pagar, y los políticos prometieron cosas que no podían pagar, y las administraciones construyeron obras y prestaron servicios que no podían pagar, y algunas se embarcaron en guerras que no podían pagar, y todos se prestaron entre sí dinero que en realidad no existía para simular un tren de vida que en realidad ni podíamos permitirnos, ni nos habíamos ganado, ni nos merecíamos. C'est tout. Y de repente el mundo se viene abajo, y empieza de una forma ridícula como casi todos los grandes cataclismos: porque un puñado de "ninjas" no puede pagar sus deudas, lo cual pone en evidencia a todo el sistema. Las garantías no valen lo que se dijo, los balances no son como se pretendía, las inversiones dejan de tener valor y todo se va al carajo.
Y eso no es culpa del capitalismo, sino esencialmente de la pérdida de unos valores, de la desaparición de la cultura del mérito, de la responsabilidad, del esfuerzo, de la constancia, del reconocimiento, para su sustitución por la de la apariencia, del subsidio, de la irresponsabilidad, del gratis total, de la envidia y la simulación. Pero también es cierto que sin préstamos arriesgados la economía no se habría movido como lo hizo, las constructoras no habrían edificado sin compradores potenciales y todo ello generó un torrente artificial de riqueza frágil como un castillo de naipes.
En el fondo es estremecedoramente simple: hemos querido creer que éramos ricos sin serlo, en todos los aspectos. En el individual por supuesto, pero también en el colectivo, reclamando como innatos derechos y servicios públicos que probablemente no estaban ni remotamente a nuestro alcance.
Y ahora, ¿quién paga el estropicio? Solo hay una fórmula, sumamente dolorosa y humillante: asumir que no somos lo que creíamos ser. Que hay que trabajar más por menos, y que no todos los miembros de la sociedad pueden avanzar al mismo ritmo. Que el número de ciudadanos que pueden permitirse en España un vehículo de 40.000 euros no es ni de lejos el que parecía ser. Que no tanta gente puede adquirir viviendas de 500.000 euros. Que no era verdad que todos pudiésemos sustituir año tras año las tradicionales vacaciones en el pueblo de los abuelos por suntuosos cruceros al Caribe. Que todo lo que aquí producimos pueden producirlo muchísimo más barato en otras partes del mundo. Y que eso, precisamente eso último, no tiene hoy por hoy remedio.
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11.11.11 @ 11:27:51. Archivado en La vida misma
Me temo que ésta será la primera pregunta que figurará en el cuestionario para seleccionar al próximo ministro de Economía del Reino de España. Si no habla alemán, ¿cómo podrá ir a recibir las instrucciones de Frau Merkel? Como alguien dijo no hace mucho, el programa del próximo Gobierno ya está redactado y aprobado, solo falta traducirlo al español, porque está en alemán.
Imagino la cara de la canciller alemana cuando alguien le enseñe el calendario laboral español del próximo mes de diciembre: en la semana del 5 se trabaja un día sí, un día no, un día sí, un día no, y otro día sí. Martes y jueves fiesta. El acueducto de Segovia se queda en mantillas ante este magnífico espectáculo de puente desplegable. ¿No es genial, no resulta absolutamente wunderbar que en una España ruinosa podamos permitirnos una semana casi inhábil? Los tacos (que en alemán suenan como cañonazos) se oirán de un extremo al otro de la maltrecha Unión Europea.
Despejado el enigma del referéndum griego (aunque no nos engañemos: para alegría de indignados varios, el tal Papandreu ha sembrado la semillita de "dar la voz al pueblo"), deberíamos preocuparnos de que no sean los alemanes quienes un buen día decidan votar si quieren seguir tirando con su trabajo de un carro lleno de pensionistas, prejubilados, desempleados, trabajadores sumergidos, políticos despilfarradores, subvencionados natos y, en general, zánganos de diversa índole. El Nein! puede tener dimensiones cósmicas...
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10.11.11 @ 13:15:20. Archivado en La vida misma
Poco se está hablando de lo que en otras circunstancias tendría todos los números para ser un escandalazo monumental: la investigación judicial que está estrechando el cerco en torno al Duque de Palma, don Iñaki Urdangarín, yerno del Rey para más señas.
Cierto es que el fragor de la campaña, el rugir de la crisis, el chirriar de los comunicados de ETA y hasta el zumbido de las moscas sobre el cadáver político de José Blanco distraen tanta dosis de atención que el ciudadano normal no es capaz de añadir a sus intereses otro más. Pero es un tema potente, una auténtica carga de profundidad que si estalla demasiado cerca de fundamentos cruciales puede ser la puntilla que haga tambalearse a un edificio ya muy dañado en su estructura por la crisis económica, por las tensiones separatistas y por la inmensa crisis de confianza que el Gobierno ha generado.
Total, que entre las primas de riesgo y los yernos peligrosos no ganamos para sustos. Pero en este último caso resulta muy curioso el comportamiento de la prensa, que intuye carnaza pero se retiene como olfateando el peligro.
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09.11.11 @ 16:24:03. Archivado en La vida misma
Ha dimitido la Sra. Francisca Pol, esa insensata que colgó en su facebook un estúpido fotomontaje de la ministra Chacón con el pecho al aire en una reunión con militares. Bien dimitida está, faltaría más: a su casa, por inútil.
Pero lo que me ha sorprendido, y éste es el motivo del escrito, es que entre los cargos que ha abandonado está el de miembro del consejo de administración de la funeraria de Palma de Mallorca en representación del Partido Popular. Reconozco que lo he leído dos veces, tal era mi sorpresa: ¿en la funeraria de Palma hay un consejo de administración con representantes de los partidos políticos? ¿Cómo va, por cuotas?
Es alucinante la capacidad de esta casta de chupópteros para infiltrarse en todos y cada uno de los resquicios de nuestra vida, y por lo que se ve hasta de nuestra muerte. ¿A santo de qué la funeraria tiene que tener representación de los partidos políticos?
Dice el hermoso himno que "la muerte no es el final". No, está visto que estos tíos quieren seguir persiguiéndonos en el más allá.
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