Aunque nos referimos comúnmente con el término “cenizas” a los restos cadavéricos humanos sometidos a un proceso de cremación, no se trata de cenizas como las resultantes de una combustión normal. La incineración del cuerpo consume únicamente su parte orgánica, los restos minerales de los huesos son posteriormente triturados en una máquina llamada cremulador que los convierte en un fino polvo, depositado finalmente en la urna funeraria. Por cierto, muchas veces se habla de “restos calcinados” tras un incendio: es un uso impropio de la palabra calcinación, que en sentido estricto se refiere a la transformación que sufre cualquier material por calor extremo, pero en ausencia de oxígeno.
Se supone que el Santo Grial de los antropólogos consiste en hallar el todavía hoy desconocido eslabón perdido entre nuestros ancestros simiescos y los hombres actuales. Hay que decir que esta expresión se utiliza exclusivamente en el ámbito periodístico, y no es raro hallarla aún en titulares sensacionalistas sobre excavaciones paleontológicas. Éste término carece de sentido desde el punto de vista científico. El hallazgo de cualquier forma transicional entre dos especies ni confirma ni desmiente por sí misma el parentesco evolutivo que mantienen.
No existe una relación directa clara entre el área que llegan a cubrir estos fenómenos atmosféricos y su poder destructivo. Algunos de los tornados más violentos registrados a lo largo de la historia no fueron especialmente grandes. Según el Servicio de Prevención de Tormentas de EE.UU., en los últimos sesenta años ha habido unos cien tornados de máxima intensidad que han cubierto superficies de menos de una hectárea.
Una de las verdades incuestionables que nos enseñaron en clase de geometría era que existen cinco y sólo cinco poliedros regulares, es decir, con caras que son polígonos regulares iguales que se juntan de la misma forma alrededor de cada vértice: el tetraedro, el cubo, el octaedro, el dodecaedro y el icosaedro, los llamados sólidos platónicos. En realidad habría que precisar que sólo existen cinco poliedros regulares convexos. Si quitamos esta última restricción, resulta que hay cuatro figuras más que cumplen los requisitos, pero presentan algunos vértices con ángulos internos de más de 180º. Son los llamados sólidos de Kepler-Poinsot, a saber: el pequeño dodecaedro estrellado, el gran dodecaedro estrellado, el gran icosaedro y el gran dodecaedro.
La gente que presenta este molesto síntoma suele decir que “tiene la tos”, pero toser es una reacción involuntaria de la cavidad torácica común a muchas enfermedades, normalmente infecciones del aparato respiratorio, como puede ser un simple catarro. La verdadera tos (la tos ferina) es una patología muy grave provocada por una bacteria, contra la cual existe afortunadamente una vacuna eficaz.
En las películas, cualquier villano puede dejar profundamente dormida a su víctima de forma inmediata aplicándole en la boca un pañuelo impregnado de cloroformo. Esto no deja de ser un mito cinematográfico, para que este compuesto sea efectivo una persona ha de estar inhalándolo durante varios minutos, lo cual sería impracticable en la mayoría de las situaciones ficticias donde vemos que se emplea. Ni siquiera es usado hoy en día con fines médicos dada su elevada toxicidad.
Suele pensarse que el catolicismo ha supuesto históricamente un obstáculo para el desarrollo del conocimiento científico. Más allá de situaciones concretas o casos aislados, un estudio en perspectiva de las relaciones de la Iglesia con la Ciencia sugiere más bien todo lo contrario. Varios de los avances más significativos en diversos campos de estudio fueron protagonizados por clérigos. Georg Mendel, el precursor de la Genética moderna, era un monje agustino. Copérnico, a quien se identifica con el origen de la Revolución Científica de la Era Moderna, era canónigo de la catedral de Frauenburg; dedicó su famoso Revolutionibus al entonces Papa Paulo III (quien aceptó la dedicatoria) y su teoría heliocéntrica era enseñanza obligatoria en la Universidad de Salamanca ya en el siglo XVI. La célebre teoría del Big Bang fue inicialmente desarrollada por el Dr. Georges Lemaître, sacerdote católico belga. Otros destacados investigadores, como Lavoisier (fundador de la Química moderna), Pasteur (uno de los padres de la Microbiología) o el famoso inventor italiano Guillermo Marconi eran católicos devotos. La creencia de la Iglesia medieval se mostró hostil a los estudios anatómicos y a las disecciones de cadáveres es otro falso mito. En la actualidad, miles de facultades e institutos dependientes de universidades u otras instituciones católicas promueven la investigación científica y técnica. El propio Vaticano posee un observatorio con diversas líneas de investigación en el campo de la Astronomía, algo impensable en otras confesiones religiosas.
En ocasiones se representa a estos pequeños mamíferos comiendo raíces y tubérculos subterráneos. En los dibujos animados aparecen devorando zanahorias, nabos y otros vegetales. Los topos son carnívoros, se alimentan de gusanos, insectos, babosas y en general cualquier animalillo que frecuente el suelo, incluyendo pequeños ratones.
Sí que se llega a comprimir ligeramente a altas presiones. Para que reduzca su volumen un 0,5% es necesario aplicar una presión de unas 70 atmósferas.
En realidad estos mamíferos fueron las primeras víctimas de la peste bubónica, la terrible epidemia que asoló la Europa tardomedieval. El principal vector de infestación fue la pulga Xenopsylla cheopis, capaz de transmitir la bacteria causante de la enfermedad de las ratas infectadas a los humanos.
Se tiene a esta sustancia por un potente diurético, cuando lo cierto es que, en dosis de consumo normales, no se ha visto que provoque desajustes hídricos en el organismo. Los estudios muestran que, comparados con ingestas equivalentes de agua o placebos, las bebidas con cafeína no produce deshi-dratación, aumento del volumen de orina, retención de líquidos o desequilibrios en la concentración de electrolitos. Los científicos también ponen en duda ahora numerosas creencias populares asociadas a este compuesto, como que sea capaz de subir la presión sanguínea, aumentar el riesgo de hipertensión o enfermedades coronarias, o que tenga algún efecto psicológico que aumente la motivación en nuestra especie.
Aunque este músculo del brazo colabora en este movimiento, no es su principal acción, que corresponde más bien al braquial anterior, músculo ancho y aplanado que se sitúa debajo de aquél. La función primordial del bíceps es la de girar el antebrazo, esto es, voltear la palma de la mano hacia arriba cuando el brazo está algo flexionado.
Miércoles, 22 de mayo