
29.11.09 @ 12:46:49. Archivado en Astronomía
Nuestro satélite, el cuerpo celeste que tenemos más cerca y el único que hemos visitado, sigue siendo un astro lleno de incógnitas, y no sólo para profanos en Ciencias del Espacio. El mismo Newton decía que le provocaba dolor de cabeza pensar en la Luna. Hace unos días nos preguntábamos la razón por la cual la Luna no cae hacia nuestro planeta, atraída por la fuerza de la gravedad. Hoy responderemos a otra cuestión sobre la que todos hemos reflexionado pero que quizá nos avergüenza preguntar, aunque es un interrogante perfectamente lógico y muy interesante, como todas las grandes preguntas en Astronomía: ¿por qué se ve la Luna de día? En principio puede parecer sorprendente que la Luna (el astro nocturno por excelencia) se vea en ocasiones también de día (¡el Sol no se ve de noche!). En realidad los movimientos de ambos astros están desacoplados. La Tierra invierte un año en completar una vuelta completa alrededor del Sol. Desde nuestro planeta –independientemente de su movimiento diario debido a la rotación de la Tierra- vemos, por tanto, al Sol recorrer toda la bóveda celeste al cabo del año, es decir, recorre los 360º de la circunferencia en unos 365 días, por lo que podemos decir que recorre aproximadamente un grado al día. La Luna, que da una vuelta a la Tierra cada algo menos de un mes, se mueve 13 veces más rápido que el Sol en el cielo (hay unos 13 meses lunares al año), es decir, se mueve 13º al día o medio grado a la hora, por lo que se puede decir que recorre su propio diámetro aparente cada hora. Esto hace que cada día salga por el este y se ponga por el oeste con unos 51 minutos de retraso respecto al día anterior.
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20.11.09 @ 19:20:11. Archivado en Astronomía
Una anécdota, probablemente espuria, cuenta que la teoría de la gravedad fue inspirada a Isaac Newton por una manzana que, al caer del árbol, interrumpió las meditaciones del genio inglés, quien llegó a deducir que la fuerza que atrae al fruto hacia el suelo es la misma que mantiene a la Luna en su órbita. ¿Por qué no se precipita, entonces, nuestro satélite contra la Tierra? Una pregunta que todos nos hemos hecho pero cuya respuesta no es inmediata. Lo que sucede es que la Luna gira alrededor de la Tierra a una velocidad tal que la fuerza centrífuga que genera compensa exactamente la atracción gravitatoria que sobre ella ejerce nuestro planeta. A pesar de ello, debido a las fuerzas de marea, la Luna se está alejando constantemente de la Tierra, a razón de 4 cm por año. La Luna, efectivamente, esta constantemente cayendo hacia la Tierra; pero su movimiento de caída tiene dos componentes: uno vertical, de caída continua hacia la Tierra, y otro uniforme y perpendicular al anterior. La resultante de estas dos componentes es una trayectoria curva que, al cabo de una translación completa, se compensa perfectamente con la curvatura de la Tierra. Dicho de otro modo, la Luna se mueve horizontalmente aproximadamente 1 km cada segundo. En ese tiempo, ha "caído" lo suficiente como para que vuelva a estar a la misma distancia de la superficie de la Tierra. En contraste con esta explicación clásica, la Teoría de la Relatividad propone una solución menos intuitiva: la gravedad de la Tierra curva el espacio-tiempo alrededor suyo de forma que la Luna, en realidad, sigue una trayectoria rectilínea, pero el espacio que atraviesa está curvado.
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13.11.09 @ 18:50:42. Archivado en Astronomía
A diario nos asaltan noticias de grandes desastres naturales que causan miles de víctimas y obstaculizan el desarrollo de muchas regiones. Nuestro mundo puede resultar un lugar tranquilo y apacible si lo miramos con escalas cronológicas limitadas, pero a largo plazo vemos una sucesión constante de fenómenos geológicos y astronómicos que en ocasiones han puesto en peligro la propia subsistencia del fenómeno de la vida. La Tierra ha sido un mar de magma incandescente, una bola de hielo, o el objetivo de intensas lluvias de meteoritos de miles de años de duración. Se calcula que cada aproximadamente 100 millones de años recibimos el impacto de un gran asteroide, con consecuencias devastadoras. Se entiende por Catastrofismo al conjunto de teorías que explican los procesos evolutivos como una consecuencia de una secuencia más o menos arbitraria de catástrofes que se han ido sucediendo a lo largo del tiempo. Se han propuesto teorías catastrofistas para dar cuenta tanto de la evolución de la vida como del propio Universo o de la Tierra. Así, los catastrofistas suponen que los principales rasgos geológicos de nuestro planeta se originaron por profundos y dramáticos cambios acontecidos durante relativamente cortos periodos de tiempo, como por ejemplo colisiones interplanetarias, erupciones masivas de volcanes, etc. Las teorías catastrofistas surgen en el siglo XIX por oposición a los conceptos gradualistas que sostenían que la evolución biológica y geológica es un "continuo" irreducible de pequeños cambios acumulados a lo largo de millones de años. Hoy sabemos que, en efecto, el planeta puede ser en ocasiones un lugar bastante hostil.
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06.11.09 @ 20:08:10. Archivado en Astronomía
La pasada semana veíamos los posibles escenarios que la Astrofísica actual contempla en relación a la evolución de las estrellas y, en concreto, al destino del Sistema Solar. Con los conocimientos científicos actuales, es posible incluso especular con el devenir conjunto del Cosmos. Actualmente se barajan dos posibles futuros para el Universo: uno en el que la fuerza de la gravedad acaba venciendo, provocando el colapso de la materia y el espacio en una gran implosión final llamada “Big Crunch” (por contraposición al “Big Bang” inicial), y otro en el que la actual expansión que acontece en el Universo se prolonga indefinidamente, incluso a velocidades crecientes, de forma que la materia se acaba enfriando y “apagando” sin que exista un límite definido a la duración del Cosmos. El modelo clásico de geometría espacial del Universo sugiere, efectivamente, que nuestro Universo es finito pero ilimitado, el equivalente tridimensional a la superficie de una esfera. Si incluimos la cuarta dimensión (el tiempo), entonces hablamos de la "geometría global" del Universo, y en ese sentido el hecho de que se siga expandiendo o no indefinidamente, y la velocidad con que lo haga, depende esencialmente de la densidad de la materia que contiene -estrellas, planetas, gas interestelar, etc. Aún no sabemos con suficiente precisión cuánta materia alberga el Universo, pero observaciones recientes parecen confirmar que el Universo no sólo se está expandiendo, sino que lo hace a velocidades cada vez mayores. Todo indica que el fin remoto del Universo consistirá, por tanto, en una "muerte térmica" sin que vaya a tener lugar una contracción final.
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