Fases
04.09.09 @ 19:08:49. Archivado en Astronomía
El hecho más notable del movimiento mensual de la Luna es, lógicamente, la presencia de fases. Cuando la Luna está pasando entre el Sol y la Tierra (está en conjunción), la estrella está iluminando la cara que no vemos: es la Luna nueva o novilunio. En la posición diametralmente opuesta (en oposición), el Sol ilumina de pleno la cara visible de la Luna (Luna llena o Plenilunio). En las posiciones intermedias, se ilumina una fracción cada vez menor de la cara visible (fase menguante) hasta rebasar un novilunio, tras el cual la fracción iluminada vuelve a crecer (fase creciente). La edad de la Luna se refiere al número de días transcurridos desde el último novilunio. Cuando Sol, Luna y Tierra forman un ángulo recto (están en cuadratura), se ilumina exactamente la mitad de la cara visible del satélite: es el cuarto creciente (en forma de ‘D’) o menguante (en forma de ‘C’). Cuando la fracción iluminada supera este 50% se habla de luna gibosa, y cuando no llega a él, de lúnula. En realidad, debido a la inclinación de la órbita lunar, ni si quiera durante un plenilunio la iluminación alcanza al 100 % de la cara visible. Análogamente, durante los novilunios, si no fuera por el resplandor solar se vería una estrechísima lúnula dirigida a la estrella. La fase sólo alcanza teóricamente los valores máximos durante los eclipses totales de Sol y Luna (cuando el ángulo Sol-Tierra-Luna alcanza 0º y 180º), respectivamente. En una noche despejada podemos ver un cierto resplandor en la zona no iluminada de la Luna: es la luz cenicienta que, como afirmó Galileo, se debe al reflejo de la luz que a su vez refleja nuestro planeta en su superficie.
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