Pegaso
23.01.09 @ 10:36:50. Archivado en Astronomía
Cualquier recorrido visual por el firmamento merece detenerse largo tiempo en esta interesantísima región del cielo, una de las mayores constelaciones del hemisferio norte, que todavía puede verse durante estas largas noches de invierno. Sus tres astros principales (Markab, Scheat y Algenib) forman, junto con la estrella más brillante de Andrómeda (Alpheratz) un cuadrado casi perfecto fácilmente reconocible y prácticamente desprovisto de luminarias brillantes. De hecho, los astrónomos, contando el número de estrellas observables a simple vista en esta región, pueden estimar rápidamente la calidad visual del cielo desde ese lugar. De entre sus objetos más célebres, asequibles con unos simples prismáticos, destaca el llamado “cúmulo globular M15”, una densa agrupación de soles situada cerca de la estrella Enif, 51 Pegasi, astro en torno al cual se descubrió el primer planeta extrasolar en 1995, o el sistema IK Pegasi, una de cuyas componentes evolucionará con toda probabilidad hacia un estallido supernova, el más cercano a nuestro planeta detectado hasta la fecha. En la mitología clásica, Pegaso era el caballo alado de Perseo, e hijo de Poseidón y Medusa. Se dice que, al nacer, de una coz creó la fuente del monte Helicón, que desde entonces sirve de inspiración divina. Criado por las Musas, cierto día voló hasta el Olimpo y allí Zeus le encargó la tarea de conducir los rayos y los truenos. Apresado por Belerofonte, lucho con él contra las Amazonas y la Quimera. Los dioses castigaron el exceso de orgullo del jinete, que presumía de poder volar como ellos. Pegaso lo dejó caer desde el Olimpo para vagar eternamente por la Tierra.
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