Atmósferas (II)
30.05.08 @ 10:49:27. Archivado en Astronomía
Los planetas del Sistema Solar se agrupan clásicamente en dos familias, separadas por el cinturón de asteroides que orbitan entre Marte y Júpiter. Los llamados “planetas rocosos” (de Mercurio a Marte) comparten ciertas similitudes entre sí: todos son relativamente pequeños y densos, y su atmósfera está poco desarrollada o carecen de ella. Por el contrario, los planetas gaseosos –de los que hablaremos en otra ocasión- son de tamaño gigantesco y deben su nombre precisamente a sus enromes atmósferas, mayores incluso que el propio planeta. En nuestra vecindad, Venus y Marte representan extremos opuestos en cuanto a sus características atmosféricas. En Venus el aire es muy espeso (la presión atmosférica en la superficie es 90 veces mayor que en la Tierra) y está constituido principalmente de dióxido de carbono. Por ello, este planeta está sometido a un intenso “efecto invernadero” que eleva su temperatura hasta cerca de 500º C. Además, densas nubes de ácido sulfúrico recubren por completo su superficie, de la que no podemos ver nada desde nuestro planeta. El dióxido de carbono es también el principal componente de la atmósfera marciana, pero ésta es mucho más tenue que la de la Tierra. Los vientos alcanzan grandes velocidades, y muchas observaciones telescópicas han dado cuenta del desarrollo de grandes tormentas de polvo que llegan a cubrir buena parte del planeta durante meses, borrando cualquier detalle geográfico. Además, carece prácticamente de capa de ozono, por lo que su suelo está constantemente sometido a la acción de los rayos ultravioleta, que seguramente han impedido el desarrollo de vida superficial compleja.
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