Horizonte (y II)
13.03.08 @ 18:47:48. Archivado en Astronomía
¿Por qué tienen la Luna y el Sol un aspecto achatado al salir o al ponerse? Los rayos lumínicos procedentes de estos astros se propagan por el medio interplanetario, prácticamente vacío, y por lo tanto sin densidad, no sufriendo ningún tipo de refracción. Al llegar a las capas altas de la atmósfera, de baja densidad, sufren un ligero desvío hacia abajo, adentrándose cada vez más en las capas inferiores de aire, más densas, que desvían más los rayos, etc. Imaginemos el Sol saliendo, justo sobre el horizonte Este. El tamaño aparente de la estrella es de aproximadamente medio grado, más o menos lo que ocupa el ancho de nuestro dedo meñique visto con el brazo extendido. Esto significa que existe un cierto ángulo entre el extremo superior y el inferior del Sol. Los rayos que proceden del extremo inferior circulan por la baja atmósfera, sufriendo una desviación mucho más intensa que los que proceden del extremo superior, que se desplazan por capas de aire algo menos densas. Como consecuencia, la imagen solar se deforma en sentido vertical, confiriendo al Astro Rey el aspecto típicamente ovalado que vemos cuando sale o se pone. Pero pensemos en los rayos que proceden de los extremos este y oeste del Sol: ¿hay alguna diferencia de densidad en las capas de aire que atraviesan? No, porque están a la misma altura del horizonte, por lo tanto no hay refracción posible, ya que esta sólo se produce al cambiar la densidad del medio, no importa el valor absoluto de la densidad del medio atravesado. El razonamiento para el caso de la Luna es análogo. No obstante, por un efecto óptico estos astros nos parecen mayores en esta posición.
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