
28.03.08 @ 09:57:52. Archivado en Astronomía
Sir Arthur Charles Clarke, el reconocido autor de ciencia-ficción, falleció hace unos días en su casa de Colombo, Sri Lanka, a la edad de 90 años. Clarke es considerado como uno de los dos grandes maestros del XX -el otro era su amigo Isaac Asimov- con obras como "Cánticos de la Lejana Tierra", "Cita con Rama" o "Claro de Tierra". Su prosa elegante y enormemente imaginativa contribuyó a elevar la ficción científica, un género –pese a su popularidad- hasta entonces considerado “inferior”, a la categoría de verdadera literatura. En la década de los 60 el cineasta estadounidense Stanley Kubrick se interesó por su relato corto “El Centinela”, en el que se especulaba sobre las posibilidades de vida inteligente en el Universo. Sobre esta base, Kubrick y Clarke trabajaron conjuntamente durante casi una década elaborando el guión de una película que sería aclamada como la mejor producción de ciencia-ficción de todos los tiempos: “2001, una Odisea Espacial”. Pero las inquietudes personales de Clarke no se restringían exclusivamente a la escritura. En el campo de la astronomía y la astronáutica contribuyó con algunos trabajos científicos, destacando por sus predicciones tecnológicas acerca de la industria espacial actual. Al igual que sus ilustres predecesores Julio Verne o H.G. Wells, se adelantó a su tiempo proponiendo avances científicos que más tarde se harían realidad. Por ejemplo, Clarke previó el concepto de los satélites geoestacionarios de telecomunicaciones años antes de que se inventaran realmente. También fue presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica. Todos los aficionados del mundo van a sentir esta gran pérdida.
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21.03.08 @ 12:36:23. Archivado en Astronomía
Los aficionados a las caminatas se habrán topado en alguna ocasión en medio del campo con unas curiosas construcciones, cuya función no queda muy clara a primera vista, pero que tienen una utilidad muy concreta relacionada en último término con la Astronomía: son los llamados vértices geodésicos, localizaciones geográficas estables sobre las cuales se establecen redes a nivel nacional e internacional. En efecto, en España se establecen varias de ellas, en función de la precisión necesaria y del uso científico o técnico al que se destinen sus datos. Estas redes geodésicas sirven para el estudio en el tiempo de los cambios en la forma y la figura de nuestro planeta (por ejemplo, modificaciones inducidas por seísmos, deriva continental, atracción gravitatoria de la Luna y el Sol), además de posibilitar la elaboración de cartografía de gran precisión. En la provincia de León existen 276 estaciones pertenecientes a la denominada Red de Orden Inferior, que, con unos 11.000 vértices, cubre todo el territorio nacional con puntos que no distan entre sí más de 12 km, de forma que cada vértice es visible desde todos los contiguos. Las coordenadas geográficas de todos estos puntos han sido establecidas mediante teodolitos, y su precisión es del orden de los 10 cm. Dentro del municipio de León existen tres estaciones pertenecientes a esta red: “San Isidro”, que se encuentra en el Parque Municipal del Monte San Isidro, “Quiñones”, ubicado cerca de Villaestrigo, en una zona conocida como “Los Llanos”; y el llamado “Valenciano”, situado en el Portillo, cerca de la carretera de Valladolid, junto a las antenas del repetidor de T.V.
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13.03.08 @ 18:47:48. Archivado en Astronomía
¿Por qué tienen la Luna y el Sol un aspecto achatado al salir o al ponerse? Los rayos lumínicos procedentes de estos astros se propagan por el medio interplanetario, prácticamente vacío, y por lo tanto sin densidad, no sufriendo ningún tipo de refracción. Al llegar a las capas altas de la atmósfera, de baja densidad, sufren un ligero desvío hacia abajo, adentrándose cada vez más en las capas inferiores de aire, más densas, que desvían más los rayos, etc. Imaginemos el Sol saliendo, justo sobre el horizonte Este. El tamaño aparente de la estrella es de aproximadamente medio grado, más o menos lo que ocupa el ancho de nuestro dedo meñique visto con el brazo extendido. Esto significa que existe un cierto ángulo entre el extremo superior y el inferior del Sol. Los rayos que proceden del extremo inferior circulan por la baja atmósfera, sufriendo una desviación mucho más intensa que los que proceden del extremo superior, que se desplazan por capas de aire algo menos densas. Como consecuencia, la imagen solar se deforma en sentido vertical, confiriendo al Astro Rey el aspecto típicamente ovalado que vemos cuando sale o se pone. Pero pensemos en los rayos que proceden de los extremos este y oeste del Sol: ¿hay alguna diferencia de densidad en las capas de aire que atraviesan? No, porque están a la misma altura del horizonte, por lo tanto no hay refracción posible, ya que esta sólo se produce al cambiar la densidad del medio, no importa el valor absoluto de la densidad del medio atravesado. El razonamiento para el caso de la Luna es análogo. No obstante, por un efecto óptico estos astros nos parecen mayores en esta posición.
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07.03.08 @ 11:43:31. Archivado en Astronomía
¿Qué porción del firmamento resulta observable desde la Tierra? Intuitivamente, podemos pensar que, en un determinado momento, sólo vemos exactamente la mitad de la bóveda celeste; la situada por encima del horizonte. Sucede que normalmente los accidentes del relieve, los árboles y los edificios nos dejan ver únicamente los astros que se sitúan altos en el cielo, así que los mejores lugares de observación se sitúan en terrenos llanos, como páramos y estepas. Un mar tranquilo nos garantiza un horizonte amplio y completamente despejado. En esas condiciones, en realidad somos capaces de ver un poquito más por debajo del horizonte teórico. Debido a la forma esférica del la Tierra, la curvatura de nuestro planeta hace que es horizonte se sitúe ligeramente por debajo de su posición teórica. Este efecto se incrementa con la altitud: desde lo alto de una montaña es posible observar astros que, de otra forma, estarían ocultos tras el horizonte. Paralelamente, el radio de visibilidad se amplía sensiblemente; por ejemplo, desde la cumbre de las montañas del norte de León teóricamente es posible contemplar casi toda la provincia e incluso el Mar Cantábrico. No obstante, la visibilidad se ve drásticamente reducida en el horizonte, debido a que el espesor de las capas atmosféricas es mayor que cuando miramos directamente sobre nuestras cabezas. Por ello en realidad ninguna estrella resulta observable en el momento de salir o ponerse tras el horizonte, únicamente el Sol y la Luna pueden contemplarse en esa situación gracias a su gran luminosidad. ¿A qué deben el aspecto achatado que presentan allí? Lo veremos la próxima semana.
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