Editado por

Saúl Blanco LanzaSaúl Blanco Lanza

Buscar
Temas
Archivos
Hemeroteca
Sindicación
PARTICIPACIÓN
SERVICIOS



Viajando

Permalink 27.12.08 @ 01:58:45. Archivado en Astronomía

¿Podremos algún día viajar a las estrellas? Para responder a esta pregunta habría que saber qué se entiende por "poder". Desde luego, físicamente no hay nada que impida viajar a las estrellas -o a su cercanía, claro está- pero tecnológicamente es una empresa inviable hoy en día. A lo más lejos que hemos llegado es a la Luna, y probablemente durante este siglo se realicen los primeros viajes tripulados a Marte, que está como mínimo a 60 millones de km. El Sol, la estrella más cercana, está a más del doble de distancia, y aún así habría que solventar el problema de la tremenda temperatura y las radiaciones que hay cerca de este astro. Por otra parte, la estrella más cercana al Sol está a más de cuatro años luz, lo que significa que tardaríamos cuatro años en ir y cuatro en volver, y eso suponiendo que podemos acelerar inmediatamente a la velocidad de la luz y mantenerla durante todo el viaje (lo cual es imposible). A las máximas velocidades que han alcanzado algunos ingenios humanos (unos 100 km/s), tardaríamos 12.000 años en llegar. Imaginar un viaje que abarque nuestra galaxia –la Vía Láctea- es casi imposible, ya que de lado a lado tiene 100.000 años luz. Pero hoy sabemos que hay miles de millones de galaxias similares a distancias descomunales de nuestro hogar. Andrómeda, una de las más cercanas, está a más de dos millones de años luz, y es el objeto más distante del Universo que podemos ver a simple vista en una noche oscura y despejada. Los rayos lumínicos que ahora llegan a nuestros ojos procedentes de este cuerpo salieron de él cuando en la Tierra nuestros antepasados los Australopitecus daban sus primeros pasos.

24 horas

Permalink 19.12.08 @ 16:38:38. Archivado en Astronomía

La velocidad de rotación de la Tierra no es constante, se va ralentizando paulatinamente con el transcurso de los milenios debido a las fuerzas de marea ejercidas por la Luna y, secundariamente, por el Sol. La fuerza de atracción de estos dos astros provoca la aparición de dos protuberancias diametralmente opuestas en la esfera terrestre. En los océanos identificamos estas elevaciones como las mareas que se suceden con regularidad todos los días, como comentamos la semana pasada. No obstante, también ocurren pequeñas "mareas" de escasos milímetros en los continentes, menos aparentes debido a que la roca es menos fluida que las masas de agua. Debido a la rotación de la Tierra, estas elevaciones se mueven a gran velocidad con respecto a la superficie del planeta. La fricción constante que generan esos enormes volúmenes de agua y roca en movimiento acaba "frenando" lenta pero constantemente la rotación de la Tierra. En consecuencia, la duración del día se alarga aproximadamente un segundo cada 100.000 años. Existen pruebas paleontológicas que demuestran que hace 620 millones de años los días duraban sólo 22 h. Como consecuencia precisamente también de este efecto marea, la Luna se está alejando constantemente de la Tierra, unos cuatro centímetros cada año, de forma que su capacidad de generar mareas es cada vez menor y este efecto de frenado sobre el giro del planeta se irá atenuando con el tiempo. Este alejamiento tendrá consecuencias curiosas sobre los eclipses: una Luna aparentemente más pequeña no cubrirá completamente al Sol en los futuros eclipses, y de hecho estos fenómenos desaparecerán dentro de 2000 millones de años.

Mareas

Permalink 10.12.08 @ 20:38:41. Archivado en Astronomía

Las mareas se producen por la atracción gravitatoria que ejerce principalmente la Luna sobre las masas oceánicas de nuestro planeta. Un pequeño porcentaje de la elevación en el nivel del mar se debe también a la atracción gravitatoria del Sol, que, aunque es más grande que la Luna, está muchísimo mas lejos. En luna llena y nueva se producen mareas especialmente intensas, como resultado de la posición que adquiere en ese momento nuestro satélite. En luna llena vemos toda la superficie lunar iluminada, eso significa que tenemos el sol justo a nuestra espalda, pero debajo del horizonte: la Tierra está pasando entre la Luna y el Sol. Por el contrario, en luna nueva el Sol ilumina justo la cara de la Luna que no vemos y por eso dejamos de verla durante unos días: es la Luna la que está pasando entre el Sol y la Tierra. En ambos casos los tres astros están alineados y la fuerza gravitatoria que ejercen se suma, provocando mareas particularmente elevadas. Durante el cuarto creciente o menguante, los rayos de Sol inciden oblicuamente sobre la Luna, iluminando sólo la mitad de la parte que vemos. El Sol, la Tierra y la Luna están formando un ángulo recto, de modo que sus fuerzas gravitatorias se contrarrestan entre sí, originando mareas poco intensas o "muertas". Las mareas debidas a la Luna se suceden cada 12 h y 25 minutos, ya que el "día lunar" -el tiempo que transcurre entre dos puestas de luna sucesivas- dura unas 24 h y 50 minutos. Estos 50 minutos extra se van acumulando con el tiempo de forma que constituyen una vuelta completa a la Tierra al cabo de unos 28 días, que es lo que tarda la Luna en dar una vuelta a la Tierra.

Vida estelar

Permalink 06.12.08 @ 00:25:42. Archivado en Astronomía

La evolución de una estrella depende, esencialmente, de su masa original. Las estrellas de tamaño medio, como el Sol, tienen vidas activas generalmente largas, del orden de los 10.000 millones de años. Gran parte de este periodo lo pasan en la llamada "secuencia principal", obteniendo la energía mediante la fusión de hidrógeno en helio, en la que no experimentan cambios fisiológicos de importancia. Al terminarse este combustible, la estrella experimenta un aumento de tamaño y se transforma en una "gigante roja", fase que dura unos millones de años más. Finalmente, el astro explota liberándose de sus capas superficiales que quedan rodeándola (formando lo que llamamos una nebulosa planetaria) y el núcleo queda reducido a un astro denso y caliente llamado "enana blanca". Las estrellas más masivas consumen hidrógeno mucho más deprisa y están poco tiempo dentro de la secuencia principal. Al final de sus vidas su diámetro crece enormemente hasta convertirse en "supergigantes rojas" que estallarán en una colosal explosión final o "supernova". El núcleo implota sobre sí mismo formando un cuerpo extremadamente denso conocido como estrella de neutrones. El material que constituye estos astros es extremadamente compacto: una sola cucharadita pesa más que una montaña de la Tierra. Las estrellas de neutrones normalmente giran a gran velocidad, emitiendo radiación que llega a nuestro planeta con un ritmo que recuerda a los faros marítimos, por lo que se las llama estrellas pulsantes o “púlsares”. Si el astro inicial era suficientemente masivo, el colapso puede continuar hasta formar un cuerpo infinitamente denso: un agujero negro.

Espectro

Permalink 29.11.08 @ 01:11:41. Archivado en Astronomía

La luz que captan nuestros ojos es sólo una pequeña fracción de la cantidad total realmente existente. Si ordenamos los diferentes tipos de luz por su color, a modo de arco iris, comprobamos que sólo podemos ver tres tonos básicos (rojo, verde y azul) y sus combinaciones (amarillo, violeta, naranja, etc.) ordenados en lo que se conoce como “espectro lumínico”, que se puede obtener haciendo pasar un haz de luz blanca a través de un prisma de vidrio. En realidad hay colores por debajo del rojo -como el “infrarrojo”- y por encima del violeta -como el “ultravioleta”- que son invisibles para nuestra especie pero no para otros animales, como las abejas o las serpientes. William Herschel, el descubridor de Urano, se dio cuenta de ello cuando colocó un termómetro al lado del borde rojo de un espectro, en una zona aparentemente oscura, y comprobó que su temperatura aumentaba sensiblemente. Más allá del infrarrojo aparecen las “microondas”, que usamos diariamente para calentarnos la comida, y las ondas de radio, que transmiten información por todo el mundo a la velocidad de la luz. Hacia el otro lado del espectro, por encima del ultravioleta, tenemos los rayos X, cuyas aplicaciones son de sobra conocidas, y los rayos gamma, usados para esterilizar alimentos y equipos médicos. Los astrónomos han aprendido a mirar al Universo utilizando estos tipos de rayos invisibles, descubriendo fenómenos insospechados y tipos de astros completamente nuevos. Lamentablemente, la atmósfera de la Tierra es opaca para varios tipos de estas ondas, pero nuestros telescopios orbitales pueden captar con gran nitidez este tipo de imágenes de gran belleza.

Exoplanetas

Permalink 21.11.08 @ 18:03:03. Archivado en Astronomía

Esta semana ha tenido lugar uno de los acontecimientos científicos más relevantes del año: por primera vez los astrónomos han sido capaces de fotografiar un planeta extrasolar del en el espectro visible, una hazaña conjunta de la NASA, la Agencia Espacial Europea y la Universidad de California. Desde hace unos años se conoce la existencia de planetas alrededor de otras estrellas; hasta hace poco sólo se habían detectado los más grandes -del tamaño de Júpiter y mayores- aunque se sospecha que existen muchos sistemas solares equiparables al nuestro, con planetas parecidos a la Tierra. De algunos se conocen parámetros suficientes como para comenzar a analizar las posibilidades y condiciones que presentan para albergar vida tal y como la conocemos en nuestro planeta. La observación de estos lejanos mundos es siempre muy complicada, ya que el resplandor de los soles que orbitan impide que estos comparativamente pequeños astros se hagan visibles. El método tradicional de estudiar estos cuerpos consiste en deducir indirectamente su posición a partir de las oscilaciones gravitatorias que provocan en la estrella que circundan. En el caso de la imagen publicada esta semana, se consiguió eclipsar artificialmente el brillo de la estrella Fomalhaut, de la constelación de los Peces Australes, para que apareciera un tenue anillo alrededor formado por cuerpos equivalentes a los cometas y asteroides que circundan al Sol. Entre ellos se aprecia un débil punto de luz que los expertos identifican con un planeta gigante. Es probable que las nuevas técnicas observacionales sigan dándonos agradables sorpresas como ésta durante los próximos años.

Conmemoraciones

Permalink 15.11.08 @ 01:03:24. Archivado en Astronomía

La casualidad ha querido que durante el próximo año celebremos los aniversarios de dos de las más importantes revoluciones científicas de la historia: el Año Internacional de la Astronomía y el Año Darwin. En efecto, en 2009 se conmemora el IV centenario de las primeras observaciones sistemáticas del cielo a mediante telescopio por parte de Galileo Galilei. En contra de la creencia popular, Galileo no inventó el telescopio, pero fue él el primero en dar un sentido completamente novedoso a sus observaciones, sobre las que se basó buena parte de la Revolución Científica. Con su rudimentario catalejo casero, él sólo protagonizó más descubrimientos astronómicos que el resto de astrónomos de la historia. 2009 será también el II centenario del nacimiento de Charles Darwin y, además, el 150º aniversario de la publicación de su “Origen de las Especies”. Pasó a la historia al ofrecer una explicación completamente fisicalista a la diversidad de la vida en nuestro planeta que, con matices, sigue plenamente vigente hoy en día. Más allá de una teoría científica, la Evolución es un paradigma en el que convergen multitud de disciplinas como la Geología, la Biología y, por supuesto, la Astronomía. Así, la Astrofísica y la Planetología ofrecen algunos de los más importantes argumentos a favor de la Evolución, demostrando la enorme antigüedad de nuestro Universo, necesaria para dar cabida a los lentos procesos evolutivos. Análogamente, la Astroquímica y la Astrobiología proporcional las bases científicas necesarias para explorar el origen de la vida y las posibilidades y condiciones de evolución biológica que ofrecen los distintos planetas.

Marcianos

Permalink 07.11.08 @ 10:32:45. Archivado en Astronomía

El domingo 30 de octubre de 1938 -es decir, hace 70 años- tenía lugar una de las más célebres emisiones radiofónicas de la historia. Avanzada la tarde, un programa musical en la cadena estadounidense CBS se vio interrumpido por un inquietante boletín informativo que daba cuenta, aparentemente en directo y con todo lujo de detalles, de la invasión de la ciudad de Nueva Jersey por parte de una raza especialmente agresiva de alienígenas procedentes de Marte. En realidad se trataba de una versión de la famosa novela de ciencia-ficción “La Guerra de los Mundos”, de H. G. Wells, adaptada para la radio por el cineasta norteamericano Orson Welles. Los narradores, haciendo uso de ingeniosos recursos radiofónicos y un imaginativo y bien estructurado guión, construyeron un relato altamente convincente sobre cómo los extraterrestres tomaban por la fuerza nuestro planeta, destruyendo a su paso todo tipo de vida. Las simuladas conexiones en directo con las zonas afectadas y los efectos sonoros dotaron de gran realismo a la historia. De hecho, miles de personas, que no habían atendido a las advertencias iniciales que aclaraban que se trataba de una dramatización, creyeron realmente que la Tierra estaba en peligro y huyeron despavoridas y aterrorizadas de sus casas. Se puede situar en esta época el inicio de uno de los mitos más populares del siglo XX: la creencia en la existencia en el Planeta Rojo de una civilización avanzada y hostil que ocasionalmente visita nuestro mundo a bordo de platillos volantes. Increíblemente, aún tras décadas de conocimiento científico acumulado sobre nuestro vecino planetario, el mito se resiste a desaparecer.

NASA

Permalink 31.10.08 @ 12:47:18. Archivado en Astronomía

Este año se celebra el 50 aniversario de la creación de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA). Aunque la carrera espacial entre los bloques geopolíticos imperantes durante el siglo XX había comenzado bastante antes, el fin del conflicto bélico mundial y el recrudecimiento de la guerra fría aceleraron la aparición de este organismo, inicialmente con una clara vinculación militar. Los primeros y más relevantes éxitos correspondieron, sin embargo, a los soviéticos: el primer satélite artificial, los primeros vuelos orbitales tripulados, las primeras actividades extravehiculares, los primeros alunizajes, etc. Por ello los norteamericanos se centraron durante los años 60 en el ambicioso plan de llevar hombres a la Luna (el proyecto Apolo), que culminó exitosamente en 1969 gracias a un esfuerzo tecnológico y presupuestario sin precedentes. A partir de entonces la NASA adquirió un carácter más científico, con notables descubrimientos surgidos a partir de las sondas interplanetarias y los telescopios en órbita. Recordamos también aspectos no tan positivos, como la accidentada historia de los transbordadores espaciales y el consiguiente retraso en la finalización de la Estación Espacial Internacional. Con la vista puesta en la colonización de Marte, la NASA se enfrenta en la actualidad a un futuro incierto de recortes presupuestarios -directamente relacionados con la crisis económica- y la dura competencia no sólo de las agencias espaciales europea y rusa, sino también de potencias emergentes como China o India que recientemente han demostrado ser capaces de emular al coloso americano.

Al-Andalus

Permalink 24.10.08 @ 12:35:50. Archivado en Astronomía

Esta semana podemos ver una interesante exposición sobre la Ciencia en el mundo andalusí. El periodo de máximo esplendor del mundo islámico coincidió en el tiempo con los siglos en que ocuparon buena parte de la Península Ibérica. Esto propició que aparecieran en Al-Andalus todos los elementos clásicos de esta cultura que aún hoy son visibles, por ejemplo, en un amplio espectro de manifestaciones artísticas en nuestro país. En el ámbito científico, los andalusíes prestaron especial atención a la Astronomía, disciplina en la que se dedicaron a recopilar y preservar los avanzados conocimientos alcanzados por las civilizaciones antiguas, principalmente los griegos. Los árabes profesaron especial devoción por el tratado de Astronomía de Claudio Ptolomeo, al que llamaron “Almagesto” (“El más grande”), nombre por el que se conoce aún hoy en día. Desarrollaron algunas líneas filosóficas de las escuelas pitagórica y aristotélica, llegando a proponer ingeniosos modelos cosmológicos que en cierto sentido anticipan ideas que tardarían todavía varios siglos en aparecer en Europa. Su influencia en la historia de la Ciencia persiste hoy en día en su contribución a las lenguas romances como el español. Palabras como “álgebra”, “cero” o “algoritmo” son de origen árabe, como muchos de los términos usados en astronomía actual (“acimut”, “cenit”), por no hablar de los nombres comunes de las estrellas, mayoritariamente con esta etimología. Andalusíes fueron también algunos de los astrónomos más relevantes del medioevo, como el toledano Azarquiel -inventor de la azafea- o Maslama al-Mayriti, uno de los grandes intelectuales de la época.

Simetría

Permalink 17.10.08 @ 13:27:04. Archivado en Astronomía

Por alguna razón, las leyes que rigen el Universo tienden a ser extraordinariamente simples. De hecho, la simplicidad es un criterio usado habitualmente por los científicos para decantarse entre dos explicaciones alternativas del mismo fenómeno (es la llamada “navaja de Occam”). Esta simplicidad se manifiesta por la aparición generalizada de estructuras y procesos simétricos. No nos referimos sólo a la simetría morfológica de muchos seres vivos, sino que encontramos este equilibrio sobre todo en el campo de la física: polos opuestos que se atraen, reacciones que alcanzan un equilibrio, etc. En el mundo de la física subatómica, encontramos que todas las partículas tienen su correspondiente “antipartícula”, y esta simetría se manifiesta en diversas propiedades: las parejas de partículas tienen cargas eléctricas opuestas, o sentidos de giro opuestos, o bien se complementan en otras propiedades mucho más sutiles y difíciles de comprender. En experimentos complejos que implican grandes cantidades de energía, como los que se desarrollarán en el LHC, se generan familias de cientos de partículas emparentadas todas ellas mediante relaciones de simetría de ese tipo, de forma que la “suma total” de todas ellas es nula. Es lo que se llama “conservación de la simetría”. Si los científicos encuentran una presunta violación de esta ley, inmediatamente encuentran pistas para dar con la partícula esquiva que satisface este orden natural aparentemente inmutable. Por sus trascendentales contribuciones en este campo, los investigadores Yoichiro Nambu, Makoto Kobayashi y Toshihide Maskawa acaban de ser laureados con el Premio Nobel de Física.

Alrucaba (y III)

Permalink 10.10.08 @ 16:15:14. Archivado en Astronomía

Veíamos hace unas semanas cómo el lugar que ocupa de la Estrella Polar no coincide exactamente con la posición del Polo Celeste, aunque a efectos prácticos nos sirve perfectamente para identificar los puntos cardinales. La distancia entre esta estrella y el Polo, además, varía levemente con el tiempo. En primer lugar, como todas las estrellas está dotada de un movimiento propio. Aunque estos astros en realidad se desplazan a varios kilómetros por segundo, están a distancias tan colosales que a simple vista es imposible observarlo a no ser que se sigan sus posiciones a lo largo de los siglos. Más notable es el movimiento aparente que afecta no a la Polar, sino a la posición del Polo Celeste, llamado “precesión de los equinoccios”. Debido a este fenómeno, el Polo completa un circuito alrededor de un punto -situado en la constelación del Dragón- cada 26 milenios aproximadamente. Así se entiende que, en tiempos remotos, la distancia entre la Polar y el Polo era mucho mayor, de forma que otras estrellas cumplían mejor su función de señalar esta importante referencia celeste. Por ejemplo, hace 4.500 años, en la época de las grandes pirámides de Egipto, era la estrella Thuban la que hacía las veces de Polar. En el siglo IX el polo pasaba cerca de una pequeña estrella de la constelación de la Girafa. De hecho, la actual Polar abandonará sus funciones dentro de unos 15 siglos, cuando el Polo se adentre en la constelación de Cefeo. Finalmente, será la brillante Vega, que ahora vemos iluminando los cielos otoñales, la que nos indique el norte dentro de 13.000 años, recuperando así la posición que tuvo durante la última glaciación.

Alrucaba (II)

Permalink 03.10.08 @ 11:17:59. Archivado en Astronomía

Tuvo el honor de ser el primer astro observado por el Gran Telescopio de Canarias en la ceremonia inaugural de este instrumento hace unos meses. Los primeros rayos de luz que atravesaron la complejísima óptica del que es, probablemente, el mejor telescopio del mundo, confirmaron que se trata, efectivamente, de una estrella múltiple. Al contrario de lo que le sucede al Sol, parece ser que la mayoría de estrellas que conocemos son en realidad parejas, tríos e incluso sextetos de soles muy cercanos entre sí, y en ocasiones muy diferentes, que se mantienen unidos por la fuerza gravitatoria. Desde la Tierra, a simple vista los vemos a tales distancias que sólo distinguimos un único punto de luz con el brillo conjunto de sus componentes. Así, muchas de las estrellas que vemos por la noche -Aldebarán, Rígel, Antares, etc.- son sistemas múltiples de este tipo. A Alrucaba, por ejemplo, le acompaña una estrella menor llamada Polaris B (observable con telescopios de aficionado) y, como recientemente ha revelado el Hubble, una estrella enana bautizada como Polaris C que completa una vuelta entorno a la Polar cada 30 años. La propia Polar es un astro de por sí muy interesante ya que se trata, además, de una estrella variable, es decir, cuyo brillo oscila con el tiempo. Aunque mejor diríamos que “oscilaba”, ya que durante las últimas décadas, por razones no muy bien comprendidas, ha perdido prácticamente esta característica. Si nuestro planeta orbitara este astro, veríamos una estrella 45 veces mayor y 2000 veces más luminosa que nuestro Sol; si la vemos con un brillo tan modesto es porque se sitúa a más de 430 años-luz de la Tierra.

Alrucaba (I)

Permalink 26.09.08 @ 19:28:17. Archivado en Astronomía

El significado de este nombre permanecerá oculto incluso para muchos aficionados a la Astronomía. No se trata sino del nombre dado por los astrónomos árabes a la que es probablemente la estrella más importante de nuestro cielo: la Polar. En efecto, casi todas las estrellas brillantes que vemos por la noche tienen un nombre propio, que deriva generalmente del árabe, con algunas excepciones procedentes del latín y del griego; aunque los científicos prefieren usar códigos numéricos para evitar confusiones. De hecho, el nombre latino de esta estrella es Polaris. Su fama se debe no a su brillo -hay decenas de estrellas más brillantes que ella- sino a su posición, cercana al denominado polo celeste. El giro de nuestro planeta hace que los astros parezcan moverse de este a oeste, completando una rotación cada día. Este movimiento circular aparente se realiza entorno a un punto fijo en el cielo situado sobre el polo norte de la Tierra, el polo celeste. Así, las estrellas parecen moverse a lo largo de la noche entorno a la Estrella Polar, que permanece inmóvil sobre el punto cardinal norte; de ahí su importancia para orientarnos. La coincidencia, sin embargo, no es total, pues entre la Polar y el verdadero polo celeste cabrían casi dos lunas llenas. De todas formas, es una suerte que cerca de este punto tan importante haya una estrella relativamente brillante. Nuestros vecinos del Hemisferio Sur no son tan afortunados, pues carecen de astros luminosos en las inmediaciones del polo celeste sur. Como referencia, allí suelen utilizar la llamada “Cruz del Sur”, una constelación que apunta permanentemente en dirección a este polo.

LHC

Permalink 18.09.08 @ 17:17:37. Archivado en Astronomía

Son las siglas inglesas de “Gran Colisionador de Hadrones”, probablemente el experimento más ambicioso de la historia. Más de 2000 científicos de 34 países llevan décadas trabajando en un proyecto que arrojará luz sobre aspectos fundamentales del funcionamiento del Universo. España aporta 180 investigadores y el 8 % del presupuesto total del proyecto. En esencia se trata de una máquina diseñada para acelerar partículas subatómicas a velocidades cercanas a la de la luz. Para ello se ha construido un túnel circular subterráneo de 27 km de longitud en la frontera franco-suiza. Esta semana ha concluido con éxito el primer intento para hacer circular haces de protones conducidos mediante gigantescos imanes. Emitiendo partículas en sentido contrario se conseguirán colisiones muy enérgicas que reproducirán en cierto sentido las condiciones primigenias del Universo. Los experimentos previstos para los próximos años permitirán responder a cuestiones básicas como ¿por qué tienen masa los objetos?, ¿qué partículas fundamentales constituyen los átomos?, ¿cómo se formó la materia tras el Big Bang?, ¿qué es la materia oscura?, etc. Por primera vez, la humanidad está cerca de conocer la estructura básica de la materia y las fuerzas fundamentales que rigen el funcionamiento del Cosmos. Más allá de tales asuntos teóricos, la aceleración de partículas tiene también aplicaciones prácticas, como la supercomputación o la tecnología médica usada en el estudio del cáncer y el cerebro. El LHC ha costado más de 6.000 millones de euros. Aunque parece un gasto excesivo, pensemos que es lo que se gasta el Departamento de Defensa de EEUU cada semana.

Celeste

Permalink 08.09.08 @ 17:31:41. Archivado en Astronomía

En la naturaleza, el azul es un color que prácticamente sólo encontramos en el cielo diurno. A la tonalidad pálida y luminosa que puede adquirir este color se le conoce precisamente como “azul celeste”. Pero ¿por qué el cielo es azul? En cierto sentido, los rayos de luz son como ondas en las que la distancia entre dos “picos” sucesivos (la longitud de onda) determina su color característico. La longitud de onda en los rayos rojos es mayor que en los azules. La luz blanca que nos llega del Sol es en realidad resultante de la mezcla de todos los colores del arco iris. Cuando los rayos solares penetran en la atmósfera, las partículas de polvo y de vapor de agua que existen en suspensión alteran de forma diferente a los rayos solares en función de su longitud de onda. Los rayos rojos y de colores afines tienen ondas lo suficientemente grandes como para “saltar” sobre estas partículas sin desviarse apenas, pero los de color azul interactúan con esta materia, desviándose ligeramente hasta chocar con otra partícula, y así sucesivamente. Estas ondas siguen, por tanto, un tortuoso camino en zig-zag, dispersándose por toda la atmósfera y tiñendo con su color el aire que desde la superficie apreciamos con ese tono característico. Así, las nubes y las montañas muy alejadas también adquieren una coloración azulada, hasta llegar a confundirse con el cielo. La atmósfera de otros planetas es diferente y por ello es esperable que sus cielos tengan colores distintos. El cielo de Marte es muy variable, predominando las tonalidades amarillas, mientras que desde Venus se vería de color rojo intenso y desde Titán -una luna de Saturno-, rosado.

Sagitario

Permalink 08.09.08 @ 17:30:26. Archivado en Astronomía

Las noches estivales nos permiten disfrutar de regiones del cielo que son menos accesibles el resto del año. Tras la puesta de Sol podemos contemplar en el horizonte sudeste una constelación muy fácil de reconocer: Sagitario o el Arquero. Sus estrellas no son especialmente brillantes, pero su forma característica permite identificarla de inmediato, ya que la figura que parece dibujar recuerda a la silueta de una tetera, con el asa orientada hacia el este. Como su nombre indica, en la antigüedad creían ver allí la silueta de un arquero, normalmente representado en forma de centauro, ser mitológico mitad hombre, mitad caballo. Muchos lo identificaban con Croto, hijo de Eufeme, nodriza de las musas, hijas de Zeus. A Croto se le atribuye la creación del tiro con arco y de un invento mucho más celebrado: el aplauso, lo que le valió la inmortalidad en forma de constelación. Vista desde la Tierra, el núcleo de nuestra galaxia (la Via Láctea) se sitúa en esta región del cielo, que acumula así un gran número de nebulosas y cúmulos de estrellas. Un recorrido por Sagitario a través de unos prismáticos o de un pequeño telescopio revelará, por lo tanto, una gran cantidad de astros interesantes. Un ejemplo es la Nebulosa de la Laguna, una enorme burbuja de gas caliente en la que se están formando continuamente nuevas estrellas. Otro objeto destacado, cerca del anterior, es la Nebulosa Trífida, también una zona de formación estelar muy joven, con sólo 300.000 años. Cubierta por nubes de polvo interestelar, se encuentra una zona llamada Sagitario A, en el centro de la galaxia, donde con toda probabilidad reside un agujero negro supermasivo.

¿Estrella?

Permalink 28.08.08 @ 19:09:07. Archivado en Astronomía

“¿Cuál es esa estrella que brilla tanto al atardecer?” Es ésta una de las preguntas habituales dirigidas a los aficionados a la Astronomía. La respuesta va a depender esencialmente de la época del año, ya que lo astros acostumbran a desplazarse por el firmamento, haciéndose visibles sólo en determinados periodos. Actualmente es muy probable que la primera estrella que vemos tras la puesta de Sol, en el horizonte Oeste, sea Júpiter, que como todo el mundo sabe se trata en realidad de un planeta. En efecto, los cinco primeros planetas no sólo resultan perfectamente visibles a simple vista, sino que destacan precisamente por su brillo, frecuentemente superior al del resto de luces que adornan el cielo. No esperemos, sin embargo, vislumbrar ningún detalle superficial en estos mundos sin contar con instrumentos adecuados, ya que aparecen como simples puntos de luz distinguibles de las estrellas principalmente por su falta de “titileo”. Los planetas, además, aparecen únicamente en una banda relativamente estrecha de la bóveda celeste llamada “zodiaco”, debido a que las constelaciones que la pueblan representan generalmente a animales. Al contrario que las estrellas, los planetas se mueven lentamente, desplazándose a través del zodiaco. Júpiter, por ejemplo, completa su circuito en unos 12 años, de forma que cada año se sitúa en una constelación zodiacal diferente por término medio. Hoy sabemos que ambos tipos de astros son muy diferentes, los planetas son cuerpos relativamente pequeños que se limitan a reflejar la luz procedente del Sol, mientras que las estrellas son enormes masas de gas incomparablemente más lejanas.

Eclipses (y III)

Permalink 22.08.08 @ 11:33:04. Archivado en Astronomía

Los eclipses lunares, además de constituir formidables espectáculos, tienen su utilidad desde distintos campos de la Ciencia. La Luna actúa en esos instantes como gran pantalla de proyección de la sombra de nuestro planeta; y el hecho de que invariablemente presentara una silueta circular se utilizó históricamente como uno de los principales argumentos a favor de la esfericidad de la Tierra. Colón observó atentamente desde la actual Jamaica el eclipse de Luna acontecido el 29 de febrero de 1504, gracias a lo cual se pudo estimar la posición geográfica del nuevo continente. El grado de oscurecimiento de la Luna durante el máximo del eclipse se utiliza también para valorar la cantidad de materia en suspensión que contiene el aire. Como se pudo observar en el eclipse de hace unos días, la sombra de la Tierra no consigue ocultar completamente a nuestro satélite, esto es debido los rayos solares que atraviesan tangencialmente nuestra atmósfera se refractan, tiñendo la superficie de la Luna de un color rojizo apagado. Una Luna eclipsada será tanto más oscura cuanto más polvo y partículas existan flotando en el aire, incluyendo los contaminantes derivados de las actividades industriales. El astrónomo francés André-Louis Danjon propuso en el siglo pasado una escala visual para calcular este efecto. Desde entonces se han registrado eclipses prácticamente inapreciables, coincidiendo con atmósferas inusualmente limpias; hasta Lunas prácticamente invisibles en eclipses inmediatamente posteriores a grandes erupciones volcánicas, como el observado en diciembre de 1992 tras el trágicamente recordado estallido del Monte Pinatubo, en Filipinas.

Eclipses (II)

Permalink 15.08.08 @ 12:34:47. Archivado en Astronomía

Los primeros astrónomos se percataron ya de la regularidad del movimiento de los astros. Los antiguos asirios y babilónicos se dedicaron a anotar cuidadosamente la ocurrencia de estos fenómenos celestes y dedujeron que, aproximadamente cada 51 años, acontecían eclipses de naturaleza muy similar en cuanto a duración y características. Se dice que, en base a estas observaciones, el científico griego Tales de Mileto pudo predecir un eclipse en el 585 a.C. Como quiera que los eclipses totales de Sol son únicamente visibles desde zonas geográficas muy limitadas -generalmente franjas de sólo unos cuantos kilómetros de ancho-, analizando los registros que mencionan estos eventos es posible datar con precisión determinados acontecimientos históricos. Por ejemplo, la batalla de Simancas, que el 19 de julio de 939 enfrentó a Ramiro II contra los ejércitos de Abd al-Rahman III se vio interrumpida por un espectacular eclipse que atemorizó a ambos bandos. Cálculos posteriores han revelado que muchos eclipses pretéritos fueron visibles cientos de kilómetros más allá de sus áreas de observabilidad teóricas. La única explicación de esta anomalía pasa por admitir que el movimiento de rotación de la Tierra se ha ralentizado con el transcurso de los siglos. En efecto, la atracción gravitatoria de la Luna provoca elevaciones periódicas del nivel de los océanos (las mareas), y la fricción permanente de estas enormes masas de agua contra los continentes frena paulatinamente el giro de nuestro planeta. De esta forma, en la época medieval, los días eran casi medio minuto más cortos que en la actualidad, y continuarán prolongándose en el futuro.

Eclipses (I)

Permalink 08.08.08 @ 12:44:16. Archivado en Astronomía

Estamos en época de eclipses. Estos grandiosos fenómenos celestes, que tanta expectación provocan, se producen al alinearse en el espacio el Sol, la Luna y nuestro propio planeta. En efecto, todos hemos visto a pleno día la Luna y el Sol a una cierta distancia, que varía día a día; de forma que se acercan más y más a medida que la fase de nuestro satélite va menguando, pasando muy cerca todos los meses en luna nueva. Dos veces al año, por lo menos, ambos astros se cruzan en el cielo, de forma que la luna tapa parcial o totalmente el disco solar, produciendo un eclipse. En 2008, la primera vez que pasó esto fue el 7 de febrero, pero este eclipse sólo pudo verse desde las remotas regiones antárticas. El del pasado viernes pudo ser seguido por mucha más gente, al recorrer buena parte de Europa y Asia. Al avanzar los días, la Luna se sigue moviendo y llega al extremo opuesto del cielo, de forma que entonces es la Tierra la que se interpone entre ambos cuerpos, impidiendo durantes unas horas que la luz del Sol ilumine al satélite, que se oscurece sensiblemente: es un eclipse de Luna. Por ello normalmente ambos tipos de eclipses aparecen emparejados todos los años, separados por un intervalo de unas dos semanas. En efecto, el próximo día 16 de agosto podremos contemplar un eclipse de Luna, que comentaremos en próximas entregas. En España, habremos de esperar hasta el 4 de enero de 2011 para poder volver a contemplar un magnífico eclipse solar. Ese día se producirá además una circunstancia insólita: el Sol saldrá en nuestro país ya eclipsado, de forma que podremos contemplar uno de los más extraordinarios amaneceres del siglo.

Crepúsculo

Permalink 30.07.08 @ 21:16:44. Archivado en Astronomía

Es el intervalo de tiempo que transcurre entre la puesta de Sol y el comienzo de la verdadera “noche”. Cuando las estrellas son visibles en todo su esplendor se dice que ha finalizado el crepúsculo astronómico, para distinguirlo del civil y del náutico, más cortos. Si tenemos ocasión de viajar a menudo, comprobaremos que la duración del crepúsculo varía de unas zonas a otras. En concreto, es especialmente largo en los países situados a elevadas latitudes. ¿Por qué? El Sol, en su camino aparente diario entre el horizonte Este y el Oeste, se mueve siempre paralelo a una línea imaginaria del cielo que se llama "Ecuador Celeste". Esta línea es una circunferencia que atraviesa todo el cielo, pasando exactamente por los puntos cardinales Este y Oeste, y que es simplemente una proyección en el firmamento del propio Ecuador de la Tierra. Pues bien, sucede que esta línea, vista desde las regiones ecuatoriales, es prácticamente vertical, es decir, forma un ángulo de 90º con respecto al horizonte. Al ponerse el Sol, se oculta por el oeste siguiendo una trayectoria paralela a esta línea, por lo que "cae" verticalmente a gran velocidad. Desde otras regiones del globo el Ecuador Celeste forma un cierto ángulo con el horizonte, por lo que el sol no "cae" verticalmente, sino de forma oblicua, y tarda más en desaparecer. Tanto es así que, en las regiones cercanas a los polos, este ángulo es tan pequeño que el sol prácticamente se mueve paralelo al horizonte, pudiendo tardar varias semanas o meses en ocultarse. Durante este tiempo la estrella va descendiendo, describiendo una espiral que barre toda la circunferencia del horizonte cada día.

Agujeros negros

Permalink 24.07.08 @ 21:50:35. Archivado en Astronomía

Las estrellas viven en un constante equilibrio entre la presión que ejerce su propia radiación, que tiende a expandirlas, y su propio peso, que tiende a hacerlas más pequeñas. Cuando en una estrella se agota el combustible nuclear, al final de su vida, el peso gana sobre la radiación y la estrella se desploma sobre sí misma (se dice que colapsa o implota). En función de la masa original de la estrella pueden suceder varias cosas. Si la estrella era suficientemente masiva, se deshace de sus capas exteriores y el núcleo se condensa en un punto adimensional de densidad infinita, llamado singularidad. El campo gravitatorio que genera es tan intenso que la velocidad de escape supera la velocidad de la luz, por lo tanto nada, ni si quiera la radiación electromagnética, puede escapar de una cierta distancia entorno a este punto, llamada “horizonte de sucesos”. Algunos científicos opinan que la materia que cae en un agujero negro es radiada posteriormente en otro punto de este (o de otro) Universo, a través de un fenómeno complementario (un “agujero blanco”). Las primeras conjeturas acerca de la posible existencia de los agujeros negros se remontan al siglo XVIII, pero no fue hasta hace pocas décadas cuando se reunieron observaciones suficientes para demostrar su existencia más allá de toda duda razonable; además de las contribuciones teóricas desarrolladas por físicos como Albert Einstein o Stephen Hawking. Hay claras evidencias, por ejemplo, de que en el centro de nuestra galaxia –y posiblemente en otras muchas- hay un agujero negro supermasivo. No obstante, la ciencia de estos fascinantes astros está aún en sus comienzos.

Luz cenicienta

Permalink 18.07.08 @ 16:10:52. Archivado en Astronomía

Este poético nombre se refiere al resplandor apagado que, en noches oscuras y despejadas, vemos en el lado no iluminado de la Luna. En efecto, aunque nuestro satélite esté en fase creciente o menguante, generalmente podemos distinguir todo el contorno del mismo recortado sobre la bóveda celeste, gracias a este débil brillo, que aumenta la sensación de relieve al contemplarlo. A simple vista y, especialmente a través de unos prismáticos, percibimos efectivamente un cuerpo esférico y no un disco plano. Fue el gran científico italiano Galileo Galilei el primero en ofrecer una explicación coherente –y acertada- del fenómeno de la luz cenicienta. La luz “normal” de la Luna se debe, como todos sabemos, al reflejo de los rayos solares sobre su superficie. La luz cenicienta se correspondería con la fracción iluminada por la Tierra, que refleja a su vez los rayos solares. En resumen, este resplandor es la parte de la Luna iluminada por nuestro propio planeta, de la misma forma que la Luna nos ilumina a nosotros por las noches. Esto se corrobora por el hecho de que este brillo es tanto más intenso cuanto menor es la fase de la Luna, debido a que las fases de la Tierra y la Luna son complementarias: cuando vemos la Luna en cuarto creciente, desde allí se vería la Tierra en cuarto menguante, y viceversa. Poco antes o después de la luna nueva podemos distinguir claramente esta luz, ya que desde la Luna la Tierra se ve “casi llena” e ilumina mucho más eficazmente el lado oscuro del satélite. Análogamente, cerca de la luna llena la Tierra se vería prácticamente “nueva”, únicamente con un estrecho huso iluminado por la luz del Sol.

Basura espacial

Permalink 11.07.08 @ 10:45:23. Archivado en Astronomía

En los comienzos de la carrera espacial no se prestaba mucha atención a la acumulación de los residuos inútiles que ocasionalmente, de manera imprevista o no, quedaban orbitando nuestro planeta. Si hay algo ilimitado, eso es el espacio interplanetario. Como quiera que la astronáutica y la puesta en órbita de satélites artificiales han experimentado un crecimiento exponencial desde entonces, el problema de la acumulación de estos materiales ha pasado a ser una de las principales preocupaciones de científicos y técnicos, que han acuñado el término “basura espacial” para denominar este problema. En efecto, muchos de los antiguos ingenios enviados al espacio no estaban diseñados para “caer” a tierra una vez finalizada su vida útil, y hoy encontramos miles de cadáveres tecnológicos zumbando por el espacio interplanetario sin otra misión que crear serios trastornos en las trayectorias de los nuevos modelos que tratan de esquivarlos. Se han dado casos de colisiones accidentales incluso con vehículos tripulados. Estos impactos, además, liberan al espacio miles de pequeños fragmentos que en sí parecen no muy peligrosos. Pero tengamos en cuenta las enormes velocidades que poseen estos objetos: un pequeño tornillo puede atravesar de parte a parte un panel solar o una antena, inutilizando costosísimos aparatos. Ocasionalmente penetran y se funden en la atmósfera, llegando incluso a precipitarse contra el suelo. Se estima que hay unos 50.000 elementos de más de 1 cm, no todos ellos controlados, orbitando a diferentes alturas. Las agencias espaciales han establecido protocolos estrictos para evitar que esta cifra siga en aumento.

Tunguska

Permalink 04.07.08 @ 11:11:53. Archivado en Astronomía

Estos días se conmemora el primer centenario del denominado “evento de Tunguska”. Es ésta una región prácticamente deshabitada de la Siberia central que, en la madrugada del día 30 de junio de 1808 recibió el mayor impacto producido por un cuerpo celeste registrado en tiempos históricos. Los escasos testigos hablaron de una enorme bola de fuego, tan brillante como el Sol, que irrumpió en el cielo estallando a varios kilómetros de altura, como una gran bomba nuclear. Miles de kilómetros cuadrados de espeso bosque quedaron totalmente arrasados. La onda sísmica dio la vuelta al mundo y el resplandor tardó varios días en disiparse. Las primeras expediciones científicas no llegaron hasta esta remota zona hasta trece años después, y los estudios llevados a cabo desde entonces han revelado que, sorprendentemente, el estallido no dejó cráter alguno. Este hecho, unido a otros detalles insólitos y al confuso avance de las investigaciones, dio pie a numerosas teorías más o menos extravagantes o disparatadas. Sin embargo, la teoría científica forjada a la luz de posteriores análisis apunta a que probablemente fue un pequeño cometa, de unos cuantos cientos de metros de diámetro, el que se precipitó contra la Tierra a gran velocidad. Al tratarse de objetos constituidos eminentemente de hielo, éste se vaporizaría inmediatamente al penetrar en la atmósfera, generando una gran ola de calor responsable de los posteriores incendios acontecidos en la zona. La suerte sonrió aquella mañana a nuestro planeta ya que, si el fenómeno se hubiera producido tan sólo 6 horas más tarde, hubiera borrado del mapa la populosa ciudad de San Petersburgo.

Solsticio (y II)

Permalink 27.06.08 @ 15:32:19. Archivado en Astronomía

Desde la Tierra percibimos el transcurso de las estaciones como cambios en la duración del periodo diurno, así como en el punto del horizonte por donde sale y se pone el Sol. A medida que avanza la primavera, el Sol sale y se pone cada vez más al Norte (y llega más alto al mediodía), y también vemos que, simultáneamente, amanece más pronto y anochece más tarde, por lo que los días se van alargando. El día del solsticio de verano es el día en que sale y se pone más al norte, y también es el día más largo del año, con más de 15 horas de sol; pero curiosamente no es el día en que el Sol sale antes (que en nuestras latitudes es el 14 de junio) ni en que se pone más tarde (el 27 de junio). El Sol parece quedarse unos días saliendo por el mismo punto del Noroeste antes de retornar al Sur, de ahí viene la palabra Solsticio ("Sol estático"). La diferencia de duración entre el periodo diurno y nocturno se acentúa al desplazarnos al norte. En los países nórdicos gozan de muy pocas horas de noche y, más allá del Circulo Polar Ártico, el Sol ni si quiera se pone y los días son de 24 h. Una conocida atracción turística en el Cabo Norte (Noruega) consiste en ver el "Sol de medianoche": el Sol se acerca al horizonte pero, en lugar de ponerse, se detiene y vuelve a ascender. Desde la prehistoria se ha percibido la importancia astronómica de este día como culminación del ciclo anual. Por todo el mundo se celebran festividades que conmemoran la noche más corta del año, con un elemento común: el fuego, símbolo de purificación y renovación. La tradición cristiana ha absorbido esta fiesta pagana en forma del "día de San Juan", el 24 de junio.

Solsticio (I)

Permalink 19.06.08 @ 20:48:47. Archivado en Astronomía

El transcurso de las estaciones es consecuencia de que el eje de giro de la Tierra está algo inclinado y, lo que es más importante, apunta en la misma dirección durante todo el año. Así, hay ocasiones en que los rayos solares inciden de forma más vertical en el hemisferio Norte y, simultáneamente, de forma oblicua en el hemisferio Sur, situaciones que identificamos, respectivamente con "verano" e "invierno", pues es el ángulo de incidencia de los rayos solares el principal factor que regula la temperatura media del planeta. Medio año después, la Tierra se sitúa en el punto opuesto de su órbita y es en nuestro hemisferio donde recibimos los rayos solares muy inclinados (y viceversa), por lo que aquí es invierno. Entre ambas situaciones acontecen dos puntos intermedios en los que ambos hemisferios reciben los rayos solares con una inclinación moderada y similar: son la "primavera" y el "otoño" respectivamente. En realidad, como todos los planetas presentan un eje de giro inclinado, todos ellos presentan estaciones más o menos acusadas. En verano existe un día llamado "solsticio" (20-21 de junio) que, convencionalmente, hemos elegido como inicio de esta estación astronómica y meteorológica, aunque más propiamente debería ser el día "central" del verano. Durante el mediodía de ese día los rayos solares llegan prácticamente verticales (en España, con un ángulo de unos 15º - 20º respecto a la vertical). En el Trópico de Cáncer este ángulo es nulo: el sol del mediodía se sitúa directamente sobre la cabeza y los objetos no arrojan sombra. Es el lugar más al norte donde puede suceder esto, precisamente el día del solsticio.

Rotación

Permalink 13.06.08 @ 12:10:03. Archivado en Astronomía

El movimiento circular -o, más exactamente, el elíptico- es una constante en todo el Universo. Prácticamente todos los astros que conocemos se mueven girando unos respecto a otros y rotando alrededor de su propio eje. En la Tierra percibimos este movimiento con la sucesión de los días y las noches, aunque parece que lo que realmente se mueve es el cielo entorno a nosotros (por eso decimos que el sol “sale” o la luna “se pone”). Los periodos de rotación de los planetas son, sin embargo, bastante dispares. Nuestro planeta completa un giro cada algo menos de 24 h, en Marte los días son unos 40 minutos más largos y en los planetas gigantes la rotación es sorprendentemente rápida: el día de Júpiter dura 10 h y, al ser de naturaleza fluida, las zonas cercanas a los polos tardan algo menos en completar una vuelta. Algo parecido, pero a la inversa, sucede en el Sol, que tarda de media unos 26 días en girar sobre sí mismo. El día en Mercurio dura nada menos que 58 días terrestres, por lo que el Sol abrasa cada zona de su superficie continuamente durante casi durante un mes. El récord, sin embargo, lo ostenta Venus, en el que, con 243 días, el día dura más que el año, pues tarda 224 días en dar la vuelta al Sol. Además es el único planeta que gira “al revés” que los otros. En efecto, el sentido normal de rotación en el Sistema Solar es el contrario a las agujas del reloj, sin embargo en Venus el Sol sale por el Oeste y se oculta por el Este. Se piensa que esta anomalía es consecuencia de un impacto cataclísmico hace millones de años que literalmente “dio la vuelta” al planeta, de forma que sus polos Norte y Sur estarían invertidos.

Atmósferas (y III)

Permalink 06.06.08 @ 15:14:00. Archivado en Astronomía

Más allá del cinturón de asteroides comienza el mundo de los gigantes gaseosos, planetas así denominados por su enorme tamaño y por su naturaleza básicamente fluida. Júpiter, el mayor de ellos, pesa dos veces y media más que el resto de planetas juntos. Al contemplarlo no vemos su superficie sólida, sino la densa capa atmosférica que lo cubre, formada esencialmente por hidrógeno y helio, con nubes de amoníaco y otros compuestos que le confieren su bandeado característico, visible incluso con pequeños telescopios. Entre estas nubes destaca la llamada “gran mancha roja”, observada por primera vez en el siglo XVII por Robert Hooke, que parece ser un inmenso anticiclón (dentro cabrían dos Tierras) que ha permanecido estable en el tiempo. Esta estructura atmosférica es común a Saturno, Urano y Neptuno, si bien en ellos las bandas ecuatoriales son bastante más apagadas y difíciles de apreciar visualmente. En todos ellos en ocasiones aparecen ciclones que evolucionan paulatinamente y que, al telescopio, parecen pequeños óvalos de tonalidades diversas. Muchos aficionados se dedican a estudiarlos, y sus datos sirven para comprender mejor la dinámica de estos complejos mundos. Hoy sabemos que no sólo los planetas tienen atmósferas, algunos satélites han desarrollado capas atmosféricas muy interesantes, como la que recubre Titán, la mayor de las lunas de Saturno. Está compuesta principalmente de nitrógeno (como el aire de la Tierra), y se forman en ella nubes de metano y otros compuestos orgánicos que ocasionalmente precipitan en forma de tormentas, lo que hace de Titán el único lugar conocido fuera de nuestro planeta donde llueve.

Atmósferas (II)

Permalink 30.05.08 @ 10:49:27. Archivado en Astronomía

Los planetas del Sistema Solar se agrupan clásicamente en dos familias, separadas por el cinturón de asteroides que orbitan entre Marte y Júpiter. Los llamados “planetas rocosos” (de Mercurio a Marte) comparten ciertas similitudes entre sí: todos son relativamente pequeños y densos, y su atmósfera está poco desarrollada o carecen de ella. Por el contrario, los planetas gaseosos –de los que hablaremos en otra ocasión- son de tamaño gigantesco y deben su nombre precisamente a sus enromes atmósferas, mayores incluso que el propio planeta. En nuestra vecindad, Venus y Marte representan extremos opuestos en cuanto a sus características atmosféricas. En Venus el aire es muy espeso (la presión atmosférica en la superficie es 90 veces mayor que en la Tierra) y está constituido principalmente de dióxido de carbono. Por ello, este planeta está sometido a un intenso “efecto invernadero” que eleva su temperatura hasta cerca de 500º C. Además, densas nubes de ácido sulfúrico recubren por completo su superficie, de la que no podemos ver nada desde nuestro planeta. El dióxido de carbono es también el principal componente de la atmósfera marciana, pero ésta es mucho más tenue que la de la Tierra. Los vientos alcanzan grandes velocidades, y muchas observaciones telescópicas han dado cuenta del desarrollo de grandes tormentas de polvo que llegan a cubrir buena parte del planeta durante meses, borrando cualquier detalle geográfico. Además, carece prácticamente de capa de ozono, por lo que su suelo está constantemente sometido a la acción de los rayos ultravioleta, que seguramente han impedido el desarrollo de vida superficial compleja.

Atmósferas (I)

Permalink 22.05.08 @ 10:37:25. Archivado en Astronomía

La envoltura gaseosa que presentan muchos planetas determinan en buena medida sus características superficiales, sus rasgos observables al telescopio y, lo que es más importante, su habitabilidad. En la Tierra, el aire no sólo supone un reservorio de oxígeno –que permite la vida de los organismos complejos- sino que, además, estabiliza la temperatura en un rango de variabilidad no muy amplio, nos protege de las radiaciones perjudiciales y de los meteoros procedentes del espacio y crea la presión atmosférica suficiente como para que exista agua abundante en estado líquido. El que un planeta tenga una atmósfera más o menos desarrollada depende esencialmente de su tamaño y de su distancia al Sol. Así, la intensa fuerza gravitatoria en un planeta masivo permite retener gases complejos formando parte de su atmósfera, pero si la temperatura es muy elevada las moléculas que la forman se mueven demasiado deprisa y acaban perdiéndose por el espacio. En el Sistema Solar encontramos mundos como Mercurio o nuestra Luna que carecen prácticamente de atmósfera. En ellos, la superficie es constantemente acribillada por rocas espaciales y rayos cósmicos. El terreno está inundado de cráteres de impacto que se acumulan con el tiempo y que sólo el paso de los eones borra paulatinamente. Las diferencias de temperatura, de cientos de grados, entre el día y la noche, dilatan y contraen periódicamente las rocas hasta que se desgajan y fragmentan. En nuestro satélite se ha formado así el llamado “regolito”, el polvo blanquecino depositado en el suelo sobre el que los astronautas norteamericanos dejaron sus huellas imborrables hace cuatro décadas.

Astrofotografía

Permalink 16.05.08 @ 10:44:24. Archivado en Astronomía

Somos poco conscientes del enorme avance que han supuesto las nuevas tecnologías para el desarrollo de las Ciencias del Espacio y, particularmente, para las actividades que realizan los aficionados a la Astronomía. El aspecto más evidente de este gran salto los constituye probablemente la fotografía astronómica. La antigua fotografía química suponía arriesgar en ocasiones horas de arduo trabajo para obtener resultados como mucho inciertos. La imagen digital, al trabajar sin película, ha permitido abaratar los costes y popularizar estas técnicas entre un amplio sector de la población. Además, al poder visualizar de inmediato los resultados y poder revelar uno mismo las imágenes, las sesiones resultan más rentables y productivas. El tratamiento digital de las fotografías y los procesos de integración permiten a cualquier aficionado actual obtener con un equipo casero imágenes que nada tienen que envidiar a las que obtenían los observatorios profesionales hace sólo unas décadas. Las técnicas básicas son sencillas, simplemente con una cámara compacta sobre el ocular de un pequeño catalejo se pueden obtener imágenes de la Luna verdaderamente impresionantes. Pensemos también en los modernos equipos automatizadas que permiten localizar en un instante y seguir con precisión cualquier cuerpo celeste. ¿Cuántas horas de ardua búsqueda han ahorrado cada noche estos ingenios robóticos? Ahora la explotación de los limitados recursos temporales es mucho más eficiente y los observatorios astronómicos se han convertido gracias a la tecnología en lugares más amigables, donde desarrollar cómodamente actividades didácticas y divulgativas.

Universo (y II)

Permalink 08.05.08 @ 21:31:45. Archivado en Astronomía

La semana pasada veíamos cómo el Universo es, según las teorías más aceptadas, de extensión finita pero carente de límites. Las galaxias se alejan entre sí, con una velocidad tanto mayor cuanto más lejos están; por lo actualmente también parece claro que el Cosmos se está expandiendo, posiblemente incluso a un ritmo acelerado con el tiempo. Erróneamente se tiende a imaginar este proceso como un conjunto de galaxias alejándose progresivamente a partir de un punto central. En realidad, el hecho de que el Universo sea ilimitado implica que también carece de centro, por muy extraña que nos parezca esa idea. Pensemos, por ejemplo, en el globo terrestre. Obviamente, como figura esférica tiene un centro definido, pero ¿cuál es el centro de su superficie? Ningún punto puede erigirse como el “centro del mundo”, por lo menos desde el punto de vista geométrico. Análogamente no existe en el Universo un centro desde el que todo se esté alejando. Para explicarlo, los astrónomos usan frecuentemente la siguiente metáfora: dibujemos en un globo desinflado una serie de puntos repartidos al azar, para representar las galaxias, y comencemos a hinchar el globo: todos se alejan entre sí sin que exista un punto central especial. A gran escala, se puede decir que el Universo es homogéneo, sin que exista una distribución desigual de la materia, e isotrópico, es decir, sin que existan direcciones o puntos de vista privilegiados desde los cuales su aspecto general sea diferente. Estemos donde estemos, y miremos hacia donde miremos, el Cosmos parece siempre el mismo. A esta importante conclusión la llaman los científicos el “principio cosmológico”.

Universo (I)

Permalink 29.04.08 @ 20:35:15. Archivado en Astronomía

No fue sino hasta bien entrado el siglo pasado cuando el estudio del Universo en su totalidad pasó de ser materia exclusiva de la especulación filosófica a ser objeto de análisis científico mediante la recopilación de datos y su contrastación en modelos teóricos. En efecto, quién no se ha preguntado si el Universo es infinito o si, por el contrario, tiene “bordes” definidos y, en este último caso, qué hay más allá de esa hipotética frontera. Muchas de las teorías más aceptadas en la actualidad sobre estas cuestiones coinciden en la idea básica de que el Cosmos es, en su conjunto, ”finito pero ilimitado”. ¿Qué significa esto? Una buena analogía para explicarlo la encontramos en nuestro propio planeta: su superficie es finita (es decir, tiene un área definida), pero carece de bordes: partiendo desde un punto concreto, y caminando siempre en la misma dirección, cualquiera que ésta sea –o utilizando el medio de locomoción que sea menester en cada caso- llegamos siempre al punto de partida sin haber encontrado nunca el cartel de “fin de la Tierra”. Algo parecido ocurrirá desplazándonos por el espacio: si viajamos durante mucho tiempo con un rumbo invariable, al final “daremos la vuelta” al Universo, llegando al punto inicial por el extremo opuesto. Lo curioso de este hecho es que es independiente de la dirección que tomemos inicialmente. La metáfora bidimensional de la Tierra nos es insuficiente para imaginar este “espacio curvo”, pero muchas observaciones apuntan a que efectivamente vivimos en un Universo ilimitado, envuelto de alguna forma sobre sí mismo, con algunas otras interesantes propiedades que veremos la próxima semana.

Noticias

Permalink 24.04.08 @ 19:03:06. Archivado en Astronomía

Parece ser que los duendes de imprenta, que como todo el mundo sabe se afanan en desvirtuar –normalmente con resultados cómicos- el sentido de lo redactado por el esforzado periodista, tienen especial predilección por las noticias de tipo científico. En muchos casos es difícil discernir entre los efectos supuestamente aleatorios de estos seres y los errores propios del redactor, sin duda bienintencionados, que pueden llegar a enturbiar completamente el sentido de lo que se pretende comunicar. En astronomía, donde abundan las grandes cifras y conceptos extraños al lenguaje común, encontramos abundantes ejemplos. Hace tiempo, un conocido medio –no daremos nombres- se hacía eco de la construcción del mayor telescopio del mundo, “capaz de divisar objetos a 100 m” (en realidad éste era el diámetro del mismo). Un periódico español afirmaba que en cierta fecha los planetas se iban a “aliar”, en vez de “alinear”. Afortunadamente, la nota aclaraba que “los astrólogos han vaticinado una mayor tranquilidad y bienestar general en la sociedad”. Y es que la confusión entre astrología y astronomía es una constante habitual. Una conocida agencia de noticias insistía en atribuir a los astrólogos el descubrimiento de un planeta a 650 años-luz. Por otra parte, la misma CNN aseguraba que el trasbordador espacial viajaba ¡a 18 veces la velocidad de la luz!, poniendo así en tela de juicio los mismísimos fundamentos de la física moderna. Finalmente, una revista publicó hace tiempo una hermosa imagen del Sol, señalando al pie que no sólo se trataba de la fotografía de un eclipse, sino que además había sido obtenida “con un potente microscopio”.

Nuevo asteroide

Permalink 18.04.08 @ 10:34:39. Archivado en Astronomía

Hace unas semanas Sensi Pastor y su marido José Antonio de los Reyes, dos astrónomos que trabajan desde el Observatorio de la Murta (Murcia) vislumbraron una débil luz en el cielo que no tardó en confirmarse como un asteroide desconocido hasta ahora, denominado provisionalmente 2008 FW61 por la Unión Astronómica Internacional. Se trata de una roca de unos 5 km de diámetro situada en el cinturón principal de asteroides que orbita el Sol entre Marte y Júpiter, y su descubrimiento supone toda una recompensa para estos investigadores tras cientos de horas de paciente observación del firmamento estrellado, sobretodo teniendo en cuenta el equipo relativamente modesto empleado en esta pequeña hazaña, más propio de un astrónomo aficionado que de un profesional. No ha sido el único descubrimiento de este tipo realizado desde nuestro país, el primero fue el asteroide “Hispania”, observado por primera vez en 1915 por Josep Comas, director del observatorio Fabra en Barcelona. Este eminente estudioso del cielo daría a conocer una decena más durante el primer tercio del siglo pasado, además de un par de cometas. Después vendría un largo periodo sin resultados destacables, hasta que comenzó la intensa actividad desarrollada en este campo por el Observatorio de Mallorca y centros asociados a partir de los noventa, con más de un centenar de nuevos asteroides. Como el descubridor tiene la potestad de bautizar estos nuevos astros, hoy encontramos en el cielo nombres como “Barcelona”, “Mallorca”, “Madrid”, “Atapuerca”, “Joanoro” (en alusión al célebre bioquímico Joan Oró), “Anaverdu” (Ana Verdú es la esposa del descubridor) o “Pedroduque”.

Alcor

Permalink 10.04.08 @ 11:15:59. Archivado en Astronomía

La Osa Mayor es probablemente la constelación más sencilla de reconocer en el firmamento boreal. Incluso con cielos no muy oscuros es fácil distinguir sus siete estrellas más brillantes que dibujan la conocida forma de carro o de cazo. Varios de esos soles forman parte de la “asociación estelar de la Osa Mayor”, un conjunto de astros que se mueven de forma parecida por el espacio y que probablemente comparten un origen común. Fijémonos un instante en Mizar, la estrella que está en el centro del “mango” del cazo. ¿No vemos encima de ella una diminuta luz? Se trata de Alcor, una estrella apenas visible desde entornos iluminados que dista de Mizar unos 12 minutos de arco (algo menos de un cuarto lunar). Pero no nos fiemos de las apariencias, porque Alcor está a más de 80 años-luz de la Tierra; si estuviera a la distancia del Sol brillaría 12 veces más que él. Los astrónomos no se ponen de acuerdo sobre si este astro orbita entono a Mizar o bien ambas estrellas son independientes, en cualquier caso están físicamente bastante cerca –no sólo aparentemente, tal como las vemos desde aquí. Por su débil brillo y su proximidad a otra estrella, constituye un perfecto “test” de agudeza visual, y como tal la utilizaban los indios norteamericanos. Más aún, hay indicios de que antiguamente brillaba incluso menos, pues parece tratarse de una estrella variable de largo periodo, es decir, cuya luminosidad oscila ligeramente con el paso de las décadas; estando actualmente en una fase de brillo creciente. Basándose en ciertos mitos mesopotámicos, se ha apuntado la posibilidad de que Alcor hubiera sufrido un gran estallido hace 4.000 años.

Banderas

Permalink 03.04.08 @ 20:53:56. Archivado en Astronomía

Las referencias astronómicas son una constante las banderas, escudos y emblemas que encontramos por todo el mundo. Haciendo un recorrido por los estandartes nacionales de todo el mundo no tardaremos en encontrar soles, lunas, estrellas e incluso constelaciones enteras. En la bandera de Brasil podemos ver buena parte del Hemisferio Sur celeste, cada una de las estrellas representando los diferentes estados que lo conforman. De hecho hay una costumbre generalizada de representar los estados o provincias de un país mediante estrellas, aunque de forma meramente simbólica (por ejemplo, Estados Unidos). Varios países australes lucen en sus banderas la constelación conocida como “Cruz del Sur”, una formación de estrellas brillantes que, en esas latitudes, sirve para localizar el Polo Sur del cielo. Análogamente, constelaciones típicamente boreales pueden hallarse en zonas norteñas: en la bandera de Alaska se representa la Osa Mayor y la Estrella Polar, que también aparece en el escudo del territorio canadiense de Nunavut. Las siete estrellas de la bandera de la Comunidad de Madrid parecen ser la de la Osa Menor sobre la Sierra de Guadarrama. Las doce estrellas de la bandera europea tienen, sin embargo, un origen inspirado en el arte religioso católico. Japón, el “país del Sol naciente” lleva lógicamente este astro en su insignia; y en las banderas de Kiribati y Malawi se pueden ver sendos amaneceres. Por su parte, la Luna aparece principalmente en países árabes. Destaca la bandera turca, con la célebre “media luna” al lado de una estrella de cinco puntas –una situación que los astrónomos llamarían “conjunción” de ambos astros.

Clarke

Permalink 28.03.08 @ 09:57:52. Archivado en Astronomía

Sir Arthur Charles Clarke, el reconocido autor de ciencia-ficción, falleció hace unos días en su casa de Colombo, Sri Lanka, a la edad de 90 años. Clarke es considerado como uno de los dos grandes maestros del XX -el otro era su amigo Isaac Asimov- con obras como "Cánticos de la Lejana Tierra", "Cita con Rama" o "Claro de Tierra". Su prosa elegante y enormemente imaginativa contribuyó a elevar la ficción científica, un género –pese a su popularidad- hasta entonces considerado “inferior”, a la categoría de verdadera literatura. En la década de los 60 el cineasta estadounidense Stanley Kubrick se interesó por su relato corto “El Centinela”, en el que se especulaba sobre las posibilidades de vida inteligente en el Universo. Sobre esta base, Kubrick y Clarke trabajaron conjuntamente durante casi una década elaborando el guión de una película que sería aclamada como la mejor producción de ciencia-ficción de todos los tiempos: “2001, una Odisea Espacial”. Pero las inquietudes personales de Clarke no se restringían exclusivamente a la escritura. En el campo de la astronomía y la astronáutica contribuyó con algunos trabajos científicos, destacando por sus predicciones tecnológicas acerca de la industria espacial actual. Al igual que sus ilustres predecesores Julio Verne o H.G. Wells, se adelantó a su tiempo proponiendo avances científicos que más tarde se harían realidad. Por ejemplo, Clarke previó el concepto de los satélites geoestacionarios de telecomunicaciones años antes de que se inventaran realmente. También fue presidente de la Sociedad Interplanetaria Británica. Todos los aficionados del mundo van a sentir esta gran pérdida.

Vértices

Permalink 21.03.08 @ 12:36:23. Archivado en Astronomía

Los aficionados a las caminatas se habrán topado en alguna ocasión en medio del campo con unas curiosas construcciones, cuya función no queda muy clara a primera vista, pero que tienen una utilidad muy concreta relacionada en último término con la Astronomía: son los llamados vértices geodésicos, localizaciones geográficas estables sobre las cuales se establecen redes a nivel nacional e internacional. En efecto, en España se establecen varias de ellas, en función de la precisión necesaria y del uso científico o técnico al que se destinen sus datos. Estas redes geodésicas sirven para el estudio en el tiempo de los cambios en la forma y la figura de nuestro planeta (por ejemplo, modificaciones inducidas por seísmos, deriva continental, atracción gravitatoria de la Luna y el Sol), además de posibilitar la elaboración de cartografía de gran precisión. En la provincia de León existen 276 estaciones pertenecientes a la denominada Red de Orden Inferior, que, con unos 11.000 vértices, cubre todo el territorio nacional con puntos que no distan entre sí más de 12 km, de forma que cada vértice es visible desde todos los contiguos. Las coordenadas geográficas de todos estos puntos han sido establecidas mediante teodolitos, y su precisión es del orden de los 10 cm. Dentro del municipio de León existen tres estaciones pertenecientes a esta red: “San Isidro”, que se encuentra en el Parque Municipal del Monte San Isidro, “Quiñones”, ubicado cerca de Villaestrigo, en una zona conocida como “Los Llanos”; y el llamado “Valenciano”, situado en el Portillo, cerca de la carretera de Valladolid, junto a las antenas del repetidor de T.V.

Horizonte (y II)

Permalink 13.03.08 @ 18:47:48. Archivado en Astronomía

¿Por qué tienen la Luna y el Sol un aspecto achatado al salir o al ponerse? Los rayos lumínicos procedentes de estos astros se propagan por el medio interplanetario, prácticamente vacío, y por lo tanto sin densidad, no sufriendo ningún tipo de refracción. Al llegar a las capas altas de la atmósfera, de baja densidad, sufren un ligero desvío hacia abajo, adentrándose cada vez más en las capas inferiores de aire, más densas, que desvían más los rayos, etc. Imaginemos el Sol saliendo, justo sobre el horizonte Este. El tamaño aparente de la estrella es de aproximadamente medio grado, más o menos lo que ocupa el ancho de nuestro dedo meñique visto con el brazo extendido. Esto significa que existe un cierto ángulo entre el extremo superior y el inferior del Sol. Los rayos que proceden del extremo inferior circulan por la baja atmósfera, sufriendo una desviación mucho más intensa que los que proceden del extremo superior, que se desplazan por capas de aire algo menos densas. Como consecuencia, la imagen solar se deforma en sentido vertical, confiriendo al Astro Rey el aspecto típicamente ovalado que vemos cuando sale o se pone. Pero pensemos en los rayos que proceden de los extremos este y oeste del Sol: ¿hay alguna diferencia de densidad en las capas de aire que atraviesan? No, porque están a la misma altura del horizonte, por lo tanto no hay refracción posible, ya que esta sólo se produce al cambiar la densidad del medio, no importa el valor absoluto de la densidad del medio atravesado. El razonamiento para el caso de la Luna es análogo. No obstante, por un efecto óptico estos astros nos parecen mayores en esta posición.

Horizonte (I)

Permalink 07.03.08 @ 11:43:31. Archivado en Astronomía

¿Qué porción del firmamento resulta observable desde la Tierra? Intuitivamente, podemos pensar que, en un determinado momento, sólo vemos exactamente la mitad de la bóveda celeste; la situada por encima del horizonte. Sucede que normalmente los accidentes del relieve, los árboles y los edificios nos dejan ver únicamente los astros que se sitúan altos en el cielo, así que los mejores lugares de observación se sitúan en terrenos llanos, como páramos y estepas. Un mar tranquilo nos garantiza un horizonte amplio y completamente despejado. En esas condiciones, en realidad somos capaces de ver un poquito más por debajo del horizonte teórico. Debido a la forma esférica del la Tierra, la curvatura de nuestro planeta hace que es horizonte se sitúe ligeramente por debajo de su posición teórica. Este efecto se incrementa con la altitud: desde lo alto de una montaña es posible observar astros que, de otra forma, estarían ocultos tras el horizonte. Paralelamente, el radio de visibilidad se amplía sensiblemente; por ejemplo, desde la cumbre de las montañas del norte de León teóricamente es posible contemplar casi toda la provincia e incluso el Mar Cantábrico. No obstante, la visibilidad se ve drásticamente reducida en el horizonte, debido a que el espesor de las capas atmosféricas es mayor que cuando miramos directamente sobre nuestras cabezas. Por ello en realidad ninguna estrella resulta observable en el momento de salir o ponerse tras el horizonte, únicamente el Sol y la Luna pueden contemplarse en esa situación gracias a su gran luminosidad. ¿A qué deben el aspecto achatado que presentan allí? Lo veremos la próxima semana.

Eclipse lunar

Permalink 29.02.08 @ 12:20:25. Archivado en Astronomía

A pesar de unas amenazantes nubes dispersas, muchos aficionados a la astronomía trasnocharon el pasado miércoles para presenciar uno de los más hermosos espectáculos que ocasionalmente nos brinda la naturaleza: un eclipse total de Luna. Estos fenómenos acontecen cuando la Tierra pasa exactamente entre el Sol y nuestro satélite, proyectando una sombra que oscurece el disco lunar durante unas horas. Al contrario que los eclipses solares, que sólo afectan a muy limitadas regiones del globo, los eclipses de Luna son observables prácticamente desde todo un hemisferio del mundo, lo que hace que sean más fáciles de estudiar. Durante el fenómeno, la sombra de la Tierra va oscureciendo paulatinamente la superficie lunar, para luego retirarse por el extremo opuesto, como si fuera reproduciendo en sólo unos minutos toda la secuencia de fases que se suceden a lo largo del mes. En el momento central, la Luna adquiere un bello tono rojizo, como si estuviera herida por la afrenta de su hermana la Tierra. Algunos pueblos explicaban tan desconcertante espectáculo recurriendo a leyendas mitológicas o a asignándolos a caprichos de dioses más o menos malévolos que utilizaban los cielos para advertir a los mortales de catástrofes inmediatas. Incluso hoy muchas personas creen en la supuesta influencia maligna de estas alineaciones cósmicas. En algunas culturas las mujeres embarazadas rehúsan contemplar esta danza celeste por miedo a posibles complicaciones. Ni que decir tiene estas supersticiones carecen de fundamento: no hay excusa para no alzar vista al firmamento estrellado y ser testigos de este tipo de eventos tan singulares y atractivos.

Año-luz

Permalink 21.02.08 @ 20:57:42. Archivado en Astronomía

Incluso las mayores unidades métricas del Sistema Internacional se vuelven insuficientes para expresar las increíblemente enormes distancias que separan entre sí los cuerpos celestes. Los astrónomos han popularizado el uso de una unidad que se ha convertido en referencia estándar de longitud en el Cosmos: el año-luz. En efecto, a pesar de su nombre, no es una medida de tiempo, sino de distancia: la que recorre un rayo de luz en un año. Contando con que ésta se desplaza en el vacío a una velocidad invariable de 300.000 km por segundo, resulta que un año-luz mide poco menos que diez billones de kilómetros. ¿Podemos realmente concebir semejante cifra? La luz se desplaza tan rápido que podría dar más de siete vueltas a nuestro planeta en tan sólo un segundo, casi lo mismo que tardaría en viajar de la Tierra a la Luna. Pues bien, imaginemos la distancia que puede recorrer en todo un año. Lo verdaderamente sorprendente es reconocer que todo un año-luz no es más que una mota de polvo comparada con la inmensidad del Universo observable. La estrella más cercana al Sol está a más de cuatro años-luz. Muchas de las estrellas que vemos están a centenares de años-luz. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, que no es especialmente grande, tiene 100.000 años luz de diámetro, es decir, cien milenios-luz. Incluso si pudiéramos viajar a la velocidad de la luz (lo cual es imposible), tardaríamos mil siglos en recorrer sólo nuestra galaxia. Ésta es a su vez un insignificante grano de arena visto en la escala global del Universo, donde los más distantes objetos descubiertos están a más de 13.000 millones de años-luz de la Tierra.

Vesta (y II)

Permalink 15.02.08 @ 10:44:53. Archivado en Astronomía

La agencia espacial norteamericana lanzó hace unos meses una nueva misión exploratoria del Sistema Solar, esta vez dirigida al cinturón de asteroides, en concreto destinada a estudiar al planeta enano Ceres y el asteroide Vesta. Se ha invertido una importante cantidad de dinero apostando por el éxito de esta misión, que nos revelará datos novedosos sobre estos componentes de la familia solar, de los que desconocemos muchos aspectos. Pues bien, a los españoles la Naturaleza nos ha proporcionado gratuitamente hace unos meses material procedente directamente de Vesta, que se precipitaron en forma de meteorito en la localidad manchega de Puerto Lápice. Tras semanas de búsqueda, varios equipos españoles –con la participación del experto leonés José Vicente Casado- hallaron pequeños fragmentos dispersos en una extensa región de cultivos. Se trata de la primera roca espacial encontrada en nuestra península desde la caída del meteorito Villalbeto de la Peña en Palencia hace cuatro años. El valor científico de este hallazgo es enorme, teniendo en cuenta que los meteoritos procedentes de este asteroide existentes en toda Europa no llegan a la decena. Lamentablemente, las autoridades –al igual que ocurriera con el meteorito palentino- no han mostrado un gran interés por la recuperación y conservación de estas piezas, labor que de nuevo ha caído principalmente en manos de aficionados y “cazadores de meteoritos”. Sería necesaria la organización de una campaña intensiva de búsqueda de fragmentos antes de que se difuminen definitivamente en el terreno, pero todo indica que, una vez más, dejaremos escapar esta oportunidad.

Vesta (I)

Permalink 08.02.08 @ 12:18:34. Archivado en Astronomía

Entre Marte y Júpiter se extiende una amplia región del Sistema Solar habitada por una singular clase de cuerpos celestes llamados “asteroides”, cuyo tamaño oscila entre unos pocos metros y varios cientos de km de tamaño. Uno de los mayores, Vesta, fue observado por primera vez en 1807, y aún hoy se considera uno de los más particulares. Con sus casi 500 km de tamaño tiene el aspecto de un pequeño planeta. Su rasgo morfológico más destacado es la presencia de un inmenso cráter que ocupa casi un hemisferio entero del asteroide, formado tras la colisión de un cuerpo de tamaño comparable hace millones de años. Y es que, como todos los astros de la vecindad, estuvo sometido frecuentes impactos en los albores del Sistema Solar. Los fragmentos liberados tras el choque emprenden entonces un viaje sin rumbo hasta que, debido a la fuerza de la gravedad, algunos de ellos se precipitan hacia los planetas cercanos. En toda la historia, sólo unos pocos han llegado a la Tierra y han podido recuperarse en forma de fragmentos meteoríticos. Si los meteoritos comunes son ya de por sí valiosísimos documentos científicos, los procedentes de Vesta tienen una importancia excepcional al informarnos de primera mano sobre la naturaleza de los asteroides de los que proceden. Vesta es, junto con Marte y la Luna, el único astro del que poseemos muestras materiales en la Tierra para su estudio. Pues bien, el pasado 10 de mayo uno de estos fragmentos explotó sobre los campos de cultivo de la localidad manchega de Puerto Lápice, estallando en cientos de pequeñas rocas que, tras un laborioso rastreo, han sido recuperadas por científicos españoles.

Colores (y II)

Permalink 28.01.08 @ 10:08:29. Archivado en Astronomía

¿Cuán distantes están las estrellas? Durante muchos siglos se pensó que estos astros equidistaban todos de la Tierra, formando una bóveda situada no mucho más allá del último planeta. Históricamente, costó mucho reconocer que las estrellas son en realidad soles (y que el Sol, por tanto, es una estrella), dispersas aparentemente al azar en un espacio infinito. Como el sentido común suele imponerse como hipótesis de partida, se supuso entonces que todas las estrellas eran iguales, y comparando su brillo con el del Sol se podría estimar aproximadamente su distancia. Los primeros cálculos en este sentido se deben al astrónomo danés del siglo XVII Christiaan Huygens. No tardó demasiado en evidenciarse, sin embargo, que las estrellas en realidad no forman un conjunto homogéneo, y que la luz que emiten varía entre el abrasador fulgor de ciertos astros y el mortecino brillo de otros. ¿Cómo saber, entonces, si una estrella brillante lo es por su proximidad a nosotros o por su elevada luminosidad intrínseca? La clave para resolver el enigma, como dedujeron los astrónomos del XIX, fue estudiar el color de estos astros o, más técnicamente, su espectro de radiación. Se descubrió que las estrellas azules son extremadamente calientes y brillantes. En cuanto a las rojizas, se puede generalizar que su brillo propio es menor. Determinando el color de una estrella, y comparando su brillo con el de otros astros de distancia inferida mediante otras técnicas, se llega a su verdadera distancia. Así se entiende que, en Orión, la azulada Rigel está al doble de distancia que la rojiza Betelgeuse, a pesar de que su brillo aparente es muy parecido.

Colores (I)

Permalink 18.01.08 @ 10:52:01. Archivado en Astronomía

Cualquiera que goce de buena vista y haya contemplado el maravilloso espectáculo del firmamento estrellado no tardará mucho en percatarse de un detalle notable: las estrellas son de colores. La sensibilidad a los colores es muy variable entre diferentes personas, y parece ser que las mujeres son capaces de discriminar una gama más amplia de tonos. En cualquier caso la oscuridad nocturna nos hace a todos bastante insensibles a la percepción de los colores. En efecto, nuestra retina contiene dos tipos de células, los bastones y los conos. Los primeros son los encargados de captar las diferencias en intensidad lumínica, y son muy sensibles aún ante cantidades de luz escasísimas. Gracias a ellos somos capaces de ver a simple vista estrellas con brillos hasta seis millones de veces más débiles que el de la Luna. Los conos, que captan las diferentes tonalidades, se activan sin embargo sólo bajo intensidades lumínicas muy superiores, por lo que de noche somos bastante “ciegos” para los colores, de ahí viene el dicho popular de que “por la noche todos los gatos son pardos”. No obstante, el cromatismo de ciertos astros es tan evidente que es posible percibirlo con claridad. Estas noches, por ejemplo, podemos apreciar la tonalidad anaranjada del planeta Marte, debida a la composición química de su superficie, rica en compuestos de hierro. En Orión vemos una estrella claramente rojiza (Betelgeuse) en la parte superior izquierda; y en el extremo opuesto otra nítidamente azul (Rigel). El color de las estrellas no es algo caprichoso, sino que revela detalles esenciales de su naturaleza, como explicaremos la semana que viene.

Comprar estrellas

Permalink 10.01.08 @ 13:16:25. Archivado en Astronomía

Uno de los regalos más populares y originales de estas fiestas ha consistido “comprar una estrella” a un familiar o amigo o, más concretamente, bautizar un determinado astro con el nombre propio del homenajeado, que recibe un certificado con la posición exacta de “su” estrella particular para que pueda presumir de sus celestiales posesiones. En efecto, sólo una minúscula fracción de los cientos de millones de estrellas descubiertas hasta hoy ha recibido una identificación, y muchas empresas han visto una clara oportunidad de negocio repartiendo el cielo entre incautos clientes. No reza en la publicidad, sin embargo, el hecho de que las estrellas en realidad no pueden recibir nombres de personas, y que la única autoridad mundial capaz de designarlas es la Unión Astronómica Internacional -que además se limita a utilizar escuetos códigos numéricos para ello- de forma que estos “bautismos” carecen de legitimidad y de utilidad práctica más allá de su valor romántico o sentimental. Mucho más lucrativa es la actividad de ciertos individuos que se dedican a vender parcelas en la Luna, Marte o Venus, a disfrutar –se supone- por las futuras generaciones de los compradores, aprovechando el actual vacío legal en materia de “derecho espacial”, por el cual los territorios fuera de nuestro planeta carecen aún de un estatuto político definido. No es broma: ¡hasta la fecha se han vendido terrenos por valor de un millón de dólares! Para atajar esta actual situación de alegalidad, el Instituto Internacional de Derecho Espacial declarará en breve nulo a todos los efectos cualquier reclamación sobre la propiedad de un cuerpo celeste.

Planeta Rojo

Permalink 03.01.08 @ 21:46:49. Archivado en Astronomía

Cada veintiséis meses recibimos la visita de nuestro compañero cósmico, el planeta Rojo. En efecto, la Tierra pasa con esa regularidad entre el Sol y Marte, momento que los astrónomos llaman “oposición” y que coincide muy aproximadamente con el máximo acercamiento entre ambos mundos. Como quiera que las órbitas de los planetas no son circunferencias perfectas, sino más bien elipses, orientadas además en direcciones diferentes y variables, no todos los acercamientos son iguales. Por ejemplo, en agosto de 2003 Marte pasó a sólo 56 millones de kilómetros, el mayor acercamiento en 60 milenios, que no se volverá a repetir hasta dentro de varios siglos. La oposición de este año, que en concreto aconteció la pasada nochebuena, no es tan favorable, pero está permitiendo observar Marte en muy buenas condiciones ya que en invierno los planetas llegan muy alto sobre el horizonte, esquivando el efecto perturbador de la atmósfera terrestre. También es el momento de máximo brillo, superando al resto de astros nocturnos. A simple vista se ve estos días como un relumbrante astro anaranjado que aparece al anochecer en Gemini y, con un telescopio, podremos llegar a apreciar detalles en su superficie como los casquetes polares o la “gran ciénaga”, una mancha grisácea en forma de “Y” que contrasta con el tono anaranjado del resto del planeta. Con algo de paciencia, podemos seguir la posición de esa mancha a lo largo de la noche y contemplar cómo se desplaza paulatinamente hacia el oeste. Y es que Marte, como todos los planetas, rota sobre su eje; en este caso los días marcianos duran un poco más que los terrestres (cerca de 25 horas).

Blogs
Esto es lo que hay

Esto es lo que hay

La familia unida y feliz

Miguel Ángel Violán

El blog de Antonio Cabrera

El blog de Antonio Cabrera

La mantis religiosa

Antonio Cabrera

Humanismo sin credos

Humanismo sin credos

La inundación llegó hasta aquí.

Asoc. Humanismo sin Credos

Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

Ángel Moreno, de Buenafuente del Sistal

Mensaje de Pentecostés

Angel Moreno

Punto de vista

Punto de vista

Que devuelvan el dinero a los accionistas de Bankia

Vicente Torres

Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

Y sin embargo se mueve… Un blog de Juan Granados

Los zapatos del muerto

Juan Granados

El blogc de José Andrés Prieto

El blogc de José Andrés Prieto

José Andrés Prieto

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Las crónicas de Juan Fernandez Krohn

Fabián Picardo o la Alta Traición del oriundo

Juan Fernandez Krohn

Crónicas Bárbaras

Crónicas Bárbaras

Justicia infiel

Manuel Molares do Val

El buen vivir de Juan Luis Recio

El buen vivir de Juan Luis Recio

Mujeres bajo sospecha

Juan Luis Recio

Columna de humo

Columna de humo

Aguirre, la cólera de Esperanza

Pedro de Hoyos

Protestantes

Protestantes

Estudiantes cristianos se dejan “interrogar”

Pedro Tarquis

El Blog de Otramotro

El Blog de Otramotro

Optimista y pesimista

Ángel Sáez García

El blog de X. Pikaza

El blog de X. Pikaza

Santa María del Espíritu Santo (Pentecostés y la Fiesta del Rocío)

Xabier Pikaza Ibarrondo

Bokabulario de Fernández Barbadillo

Bokabulario de Fernández Barbadillo

Miles de españoles pitan el himno... y "tampoco es para tanto"

Pedro Fernández Barbadillo

Un país a la deriva

Un país a la deriva

65.000 descerebrados independentistas.

Vicente A. C. M.

Opinión

Opinión

Andrés Aberasturi - Un país, qué país.

Opinión

Agora Digital

Agora Digital

Pío Baroja y los políticos

Miguel Torres Galera

Corrupción global

Corrupción global

888 La socialdemocracia actual tiene más de marxismo totalitario disfrazado de keynesianismo que de movimiento social de ideología democrática Pasen y vean si no a F. Hollande y a P. Krugman.

Luis Llopis Herbas

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Los herejes modernos y los obispos

Josemari Lorenzo Amelibia

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias