Apuntes al silencio

Insolaciones, Nubes; El ecuador lumínico y poético de Rafael – José Díaz

28.11.10 | 23:17. Archivado en Artículos

“Te queda menos de una hora, sol, para seguir cegándome. Te hundirás sin remedio y yo, en cambio, espero encaramarme en mi propia desesperación para avistar en alguno de los rincones de la noche algún brillo, aun turbio, que me salve un instante.”

Rafael – José Díaz camina de nuevo en el complejo espacio de la poesía en prosa, donde ya dibujara algunos encuentros en sus libros anteriores, como en el ya comentado por nosotros, Antes del eclipse (Pre-textos 2008), una de sus obras más sorprendentes. Esta nueva publicación del poeta canario lleva como título Insolaciones, Nubes, una acertada deconstrucción del título original de la obra que resume ciertamente la lucha difusa entre el norte y el sur de la isla, entre la ceguedad oscura de las nubes y las nieblas, con la plenitud lumínica que también impide la visión del espacio.

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Madera de un solo árbol; cuaderno de Nepal - Un viaje a la niñez de los versos quebrados

05.11.10 | 10:19. Archivado en Artículos

Porque poca poesía hay en los charcos de las calles
y en los mendigos más mendigos del mundo,

poema III, Antonio Orihuela.

La indiferencia ante una lectura de este libro puede ser catalogada de enfermedad patológica, degenerativa incluso. Madera de un solo árbol es un viaje a Nepal, donde redundan, necesariamente, los escenarios en que la miseria se hace protagonista, y por constancia, todos los personajes de la escena. Si bien podríamos quedarnos en la fácil visión de un cuaderno de viajes, el presente poemario, en una más que excepcional edición a las que la editorial Delirio nos tiene acostumbrados, dibuja un escenario de reflexión personal que confronta la marcha del mundo occidental, inclusive, sobre el paisaje Nepalí, con la escasez absoluta de un país que mece su realidad en un idealizado estado de nirvana.

Con ojos de niño,
asustados,
llueve en Durbar Marg.

El poeta se encuentra ante todo el espacio que le circunda con una postura de temor absoluto ante lo que le colapsa y supera. No puede a penas pasear disfrutando de un turismo ajeno a la “escenografía”, como muchos caminan por el mundo y vuelven vacíos a sus hogares del primer mundo. Antonio Orihuela se moja, se duele, se adentra en los ojos, en las casas, en cualquier espacio y forma hasta el mundo de transcribir desde los gestos más cotidianos a los trazos sensoriales más complejos.

En el monasterio de Kopan,
gorros rojos visten de largo
La tarde.

Pero Antonio Orihuela no destrona en absoluto la estética, la poética, a pesar de estar trabajando con imágenes y versos dolientes. La incisión de lo escrito tiene mucho que ver con la armonía que sus poemas llevan tatuados, o a veces solamente, como aroma ligero. Son composiciones críticas, que transforman la imagen más oriental, quizás germen de un “golpe de estado” contra el cimiento de un haiku, para revolcarlo con las armas revolucionarias de una ideología que no pretende quedarse a observar las ruinas del mundo. Puede retornar en algunos momentos del poemario a la poesía amorosa, o incluso dejarse llevar por paisajes casi de meditación, pero no supera el par de páginas para volver a la carga contra todo aquello que le resulta insostenible, contra todo aquello que no pretende dejar que permanezca ante los ojos huecos de los transeúntes de otras latitudes.

Por qué no finalizar estos apuntes a la lectura de Madera de un solo árbol con los últimos versos que Antonio Orihuela decidió que cerraran el mismo.

LXXII

Este viaje a través del horror y la devastación
es la materia con la que se construye la historia,

complicidad circular con la miseria,
esperanza lineal de liquidarla.

Este viaje constata la memoria de lo que ha sido recordado,
pero también se alza
hasta la insoportable presencia de lo reprimido,
lo invisibilizado, lo rechazado.

Este viaje recoge la norma y las reglas,
pero también da forma al desecho,
lo recupera para la armonía incompleta de la vida,
hacia ella se repliega
el viaje todo.


Entre la modernidad y la postmodernidad

23.10.10 | 08:27. Archivado en Artículos

Se podría afirmar que ya está todo hecho, dicho o escrito en el arte. Quedan muy pocos márgenes para la originalidad o la aportación decisiva. Como decía un artista “siempre que se me ocurre una idea innovadora me pregunto ¿Dónde lo habré leído?, si no encuentro la publicación, entonces la cuestión es ¿Quién me lo habrá contado?”. Es una postura nada frustrante, simplemente de coherencia. Debemos admitir y ser conscientes del largo espacio de creación en que nuestra humanidad ha dado buena cuenta de sus capacidades y limitaciones, las cuales, no son muy distintas a las de ahora.

Por supuesto esta tesis la acogemos con matices. Poniendo como ejemplo la creación poética, está todo prácticamente construido. Pero nos queda un margen en la aportación de nuestras propias vivencias, nuestro bagaje anterior y en el aspecto formal. Está todo dicho, pero no está dicho de todas las formas posibles.

En los últimos días, casualidad o no, me he encontrado con dos ejemplos que vienen a toparse con este pensamiento. Por una parte, una exposición de “Nuevos realismos 1952 – 1962” en el Museo Reina Sofía de Arte Moderno de Madrid y la lectura del finalista del Premio de Ensayo Anagrama “Postpoesia; hacia un nuevo paradigma” de Agustín Fernández Mallo.

En la muestra artística se ofrece una selección de obras compuestas en el paso de la modernidad, dejando atrás ya las vanguardias y todas sus formulaciones más tardías; y que marcó los cimientos o la reflexión previa para pasar a lo que se denominó sin más “los sesenta” o la posmodernidad. Desde las salidas a la abstracción de los emergentes en los primeros años cincuenta, la exposición recorre un breve periodo artístico que generó en Europa y América una absoluta revolución. En cambio lo que buscaban era aparentemente sencillo, autores como Duchamp apostaban por el predominio del público sobre la obra de arte, y no de la intención inicial de artista; a la vez que Kelin ofrecía una búsqueda sobre las formas y colores puros, como quien simplifica hasta las últimas consecuencias el arte. Pero la muestra se torna casi a un futurismo o mecanicismo, que casi recuerda a la parodia de Chaplin en “Tiempos modernos”, con construcciones motoras primitivas en busca de la performance y de la abstracción pura, como culmen del dadaísmo, que generan arte de forma autónoma.

Cuando uno se encuentra con estas muestras de la genialidad libre de los años que nos preceden, se sorprende de cómo algunos autores se pueden considerar a día de hoy “nuevos”, cuando su “atrevimiento” ya fue el de otros, aunque lo desconozca. Lejos de esta crítica contemporánea, lo que nos ocupa es cómo se pretendió ir más allá de los límites del arte, hasta su mecanización y automatización (aunque algunos fueran camino de la comercialización masiva).

En la mentada lectura nos encontramos por otra parte una reflexión sobre la necesidad futura de una postpoesía. Según Fernandez Mallo la poesía de la experiencia y el silencio no han aportado nada de modernidad a la creación poética. No existe ni ruptura ni enfrentamiento con periodos anteriores. Esta crítica, sin embargo, no es nueva. Ya habíamos leído antes una crítica a la poesía actual por su falta de reflexión y teorización previa a la creación. A diferencia de otros momentos de nuestra historia literaria en que cada movimiento o línea de trabajo estaban precedidos o basados en algún tratado o declaración teórica, las nuevas corrientes suprimen este interés, y son sus publicaciones a posteriori las que intentan dar un cuerpo de defensa a la escritura realizada. El planteamiento de Fernández Mallo, aunque cuestionable en el fin, es interesante en el proceso y forma. Su defensa de la evolución de la poesía hacia un punto en que no se encuentre como ruptura ni como enfrentamiento, ni tampoco como continuidad o referencia a un momento anterior, sino que surja haciendo uso y nutriéndose del mundo en que se crea y las posibilidades que le ofrece. Diferencia entre el uso de vocabulario tecnológico y la inspiración tecnológica. No es lo mismo la creación audiovisual de una persona recitando poesía, que bien podría estar compuesta en los años cincuenta; que la construcción de un programa que genere versos aleatorios con palabras al azar. Ahí estaría según él la postpoesía. La composición poética con fórmulas químicas para una definición de amor, dependiendo de las reacciones de esas uniones podría ser otro de los ejemplos en los que la ciencia y la tecnología son la poesía, y no parte del vocabulario o el entorno de creación.

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La cultura de periódico

21.10.10 | 08:26. Archivado en Artículos

Hoy los principales titulares de un diario nacional en sus páginas de cultura son los siguientes: “Woddy Allen recomienda visitar Asturias para evadirse de que el mundo es feo”; “El árbol de Ana Frank cae derrumbado por el viento”; “El Ayuntamiento de Barcelona estudia sancionar a Shakira”; “El inodoro de Lenon, a subasta” y “Drew Barrimor encantada con las escenas de sexo”. Aunque resulte extraño hemos escogido las cabeceras de un día cualquiera. Pensamos, no obstante, que sería un mal día para el jefe de redacción de esa sección, en ese periódico. Pero analizamos otros y nos enfrentamos exactamente con las mismas noticias.

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La importancia de la mentira

18.10.10 | 08:23. Archivado en Artículos

En el encuentro La ciudad de las ideas realizado en Méjico, el divulgador científico Eduardo Punset, estrella televisiva y editorial, explicaba lo poco que debemos fiarnos de nuestra memoria, pues es, a fin de cuentas, una gran mentirosa. No es una herramienta de concreción, sino más bien de generalidades, por lo que los detalles son siempre inventados o construidos a partir del escenario y nuestras propias necesidades de recuerdo. Igualmente otra de las científicas invitadas hablaba del autoengaño como forma casi de evolución y supervivencia. Como nuestro recuerdo además de selectivo, es transformado sutilmente para continuar con nuestras acciones y desarrollo sin ser interrumpido por cuestiones como la culpabilidad o los bloqueos emocionales.

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Descubriendo a Vila-Matas

15.10.10 | 08:22. Archivado en Aenigma

Lo confieso, hasta hace unos días que comencé a leer “Dublinesca” no había tenido antes en mis manos ningunas de las novelas de Vila – Matas. Y es que por mucho que uno lea, los días siguen teniendo las mismas horas, y los años las mismas jornadas.

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El consumo excesivo de personas genera vacío

13.10.10 | 08:18. Archivado en Artículos

El ser humano en un estado primitivo de carencia es ante todo un ser egoísta por supervivencia. Cualquier acción solidaria o generosa es, a fin de cuentas, una pretensión futura de beneficio, y por tanto, en ningún caso, un reflejo de un sentimiento altruista. Cierto es que, cubiertas todas sus necesidades, el hombre es capaz de tener una sensibilidad por el otro, o por el conjunto de una sociedad, aunque tan sólo sea, una cobertura de un grado más alto de carencias; la propia conciencia de sí mismo. Este razonamiento no debería alarmarnos, ni tampoco servir de fustigación para nuestras mentes sociales, e incluso colaborativas, sino valer en cierta medida de escudo para cuando creemos que nuestra rareza es una forma compartida de existencia. Nada más lejos de la realidad.

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El consumo excesivo de personas genera vacío

13.10.10 | 08:18. Archivado en Artículos

El ser humano en un estado primitivo de carencia es ante todo un ser egoísta por supervivencia. Cualquier acción solidaria o generosa es, a fin de cuentas, una pretensión futura de beneficio, y por tanto, en ningún caso, un reflejo de un sentimiento altruista. Cierto es que, cubiertas todas sus necesidades, el hombre es capaz de tener una sensibilidad por el otro, o por el conjunto de una sociedad, aunque tan sólo sea, una cobertura de un grado más alto de carencias; la propia conciencia de sí mismo. Este razonamiento no debería alarmarnos, ni tampoco servir de fustigación para nuestras mentes sociales, e incluso colaborativas, sino valer en cierta medida de escudo para cuando creemos que nuestra rareza es una forma compartida de existencia. Nada más lejos de la realidad.

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El consumo excesivo de personas genera vacío

13.10.10 | 08:18. Archivado en Artículos

El ser humano en un estado primitivo de carencia es ante todo un ser egoísta por supervivencia. Cualquier acción solidaria o generosa es, a fin de cuentas, una pretensión futura de beneficio, y por tanto, en ningún caso, un reflejo de un sentimiento altruista. Cierto es que, cubiertas todas sus necesidades, el hombre es capaz de tener una sensibilidad por el otro, o por el conjunto de una sociedad, aunque tan sólo sea, una cobertura de un grado más alto de carencias; la propia conciencia de sí mismo. Este razonamiento no debería alarmarnos, ni tampoco servir de fustigación para nuestras mentes sociales, e incluso colaborativas, sino valer en cierta medida de escudo para cuando creemos que nuestra rareza es una forma compartida de existencia. Nada más lejos de la realidad.

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“El Don de Vorace” de Felix Francisco Casanova

26.07.10 | 10:00. Archivado en Aenigma

Presentación de la novela “El Don de Vorace” de Felix Francisco Casanova (ed. Demipage) en el PATH 2010

Muy buenas noches,

A los 17 años Felix Francisco Casanova escribió, en tan sólo 44 o 45 días, la novela que hoy presentamos, “El Don de Vorace”. Este joven, nacido en la Isla de la Palma en 1956, se ha convertido quizás en el mayor de los temores de su personaje; en un ser inmortal.

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La erosión del paisaje canario en una habitación de hotel

25.07.10 | 18:37. Archivado en Artículos

El pasado viernes 23 de julio, después de presentar la novela “El Don de Vorace” de Felix Francisco Casanova, el joven escritor tinerfeño que murió a los 19 años en 1976 dejando una genial y inusual obra literaria y todo un personaje tras de sí, tuve la oportunidad de recorrer el hotel ME Madrid (Plaza de Santa Ana, 14) en la presentación peninsular del festival “Canarias At the Hotel 2010”. Proyectos en los que los artistas tomaban una habitación para convertirla en una propuesta visual y de interacción con el público, bien a través de creaciones modernas, proyección de cortos, conciertos u otras ideas.

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El triunfo de verso sereno

19.07.10 | 19:44. Archivado en Artículos

Una Noche de Junio es la nueva obra poética de Santiago Gil, con la que obtuvo el Accésit del Premio Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria 2009, y que hoy disfrutarla en nuestras manos. El escritor y periodista canario, del que últimamente tenemos la oportunidad de leer un buen número de títulos de narrativa, nunca ha dejado de lado el verso. Tiempo de Caleidas (Accésit del Premio Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria 2005) y Color del tiempo (Premio Esperanza Espínola 2006) forman parte de su producción poética, además de engrosar su nómina de premios literarios.

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Miércoles, 19 de diciembre

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