En la frontera del sueño
10.08.08 @ 10:00:00. Archivado en Artículos
La pasada noche del martes al miércoles - pues las noches son un tránsito y no pertenecen a nada ni a nadie - sobrepasamos la conocida barrera o frontera del sueño. La temperatura ante la cual el cuerpo se niega a “apagar” el sistema, por miedo a diluirse como una simple pastilla efervescente, recogerse hecho cenizas, o gelatina, en el suelo de la habitación. El calor es un enemigo salvaje.
Como si alguien se hubiera dejado la calefacción encendida, las casas emanan incandescencia del suelo y las paredes. El aire se condensa como grandes bolas de fuego en los orificios nasales, y hasta las bebidas frías hierven tan pronto salen de la nevera.
Y de la ficción de los sueños de algunos, para los que el mundo parece tan bonito como siempre, nos topamos de pronto con la realidad. Algo así ha debido sufrir el Ministro de Economía al decir “esto es peor de lo que esperábamos”. Mire usted, ¡Que tranquilos nos deja!. No hay nada mejor que saber que no saben lo que deberían saber después de que todos le hayamos dicho que ya lo sabíamos. Curioso.
Y rozando la barrera o el umbral del sueño permitimos a un país como China organizar unos Juegos Olímpicos, donde, ni tan siquiera por imagen, se permite libertad a los participantes para hablar de lo que les plazca, teniendo en cuenta como bien primigenio “La Libertad”, y haciendo oídos sordos, o volviendo al sueño - por no ver la realidad -, a la cantidad de violaciones al segundo que sufren los derechos fundamentales en el país oriental.
Y del sueño a la pesadilla más insoportable. Homenajes, recibimientos, pancartas y declaraciones que abrazan -pena que los brazos no estén cubiertos de cuchillas - a un ser asocial y despreciable como es de De Juana. Nuestro sistema penitenciario y garantista, pero sobre todo iluso, cree que seres así pueden ser reinsertados a la sociedad. Habría que preguntarle a la sociedad si le resulta necesario este individuo en su conjunto, o incluso, si son capaces de vivir sin lo que hubiera de aportar este aborto social a la comunidad.
Pero ya saben “cuando la realidad les agobie que viva la fantasía” pero no olviden “que los sueños, sueños son”.
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Luis Antonio González Pérez
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