Entrevista a Rafael - José Díaz
19.06.08 @ 10:10:42. Archivado en Artículos
Tenemos buenos y grandes motivos para que entrevistar a Rafael - José Díaz. La publicación de su nueva obra, Antes del Eclipse, de la que ya hemos escrito, y el reciente Premio Pedro García Cabrera recibido, podrían valernos para esta conversación con uno de los autores con mayor proyección de la literatura canaria y española. Pero además, podremos contar el jueves 19 de junio a las 20:00 h. con su obra y voz en la Casa Museo León y Castillo de Telde, y eso hace de esta charla más imprescindible.
Antes del Eclipse (Pre-Textos, Poesía – 2007) es tu más reciente obra poética publicada. ¿Qué se encuentra el lector al abrir el poemario? ¿Qué hay de continuidad de la obra de Rafael José – Díaz y que de ruptura?
Concibo la poesía como una exploración de lo desconocido. Aquello que conozco, aunque pueda estar equivocado en mi conocimiento (como ocurre con frecuencia) no me intriga, no me lanza a hablarme a mí mismo, no genera en mi interior el desasosiego y la tensión propias de la poesía. Por lo tanto, no es posible en mi caso que un libro se presente absolutamente desligado del anterior, de los anteriores. Pero no podemos olvidar que no somos la misma persona de un día para otro. El tiempo nos transforma y nos presenta imágenes de nosotros mismos que a veces nos resultan insólitas. En Antes del eclipse he recogido poemas escritos durante tres de los años (2003-2005) en los que residí en Gran Canaria. Son años de una cierta soledad, de un cierto aislamiento, de dudas y preguntas sin respuesta. Años de crecimiento pero también de desamparo. Y los poemas intentan acompañar estos estados de ánimo, aunque no siempre lo logren.
Un libro en que dialoga lo universal o abstracto como las noches, la luna, los eclipses, el tiempo; con imágenes y temas más carnales, desde la pasión del lecho, en la acción o en el recuerdo, hasta el sufrimiento por ese 11 de marzo de 2004. Igualmente hay un maridaje interesante y agradable entre la poesía y la prosa poética. A pesar de la conexión y coherencia de todas estas creaciones en su conjunto, ¿a qué se debe esta variedad temática y formal?
Se debe a que entiendo la poesía como una segregación de la vida. No existen por separado para mí. Y tampoco escojo los motivos de los que hablo. Se me imponen como en la vida se imponen las separaciones y las pérdidas, el desamor o la plenitud inesperados, juegos del destino que baraja nuestras vidas sobre la mesa del tiempo. En cuanto a la variedad formal, podría decirte que ya desde mi primer libro me interesó tanto el poema en verso como el poema en prosa. El segundo está tal vez más vinculado al desarrollo de una imagen en diferentes vectores que en ocasiones presentan una estructura narrativa. El poema en verso, tanto en su versión breve como en su versión extensa, responde a un ritmo más marcadamente musical, acaso a una melodía que nace de un modo incontenible y que nos abrasa o nos carcome si no la pronunciamos.
Aunque es canario, sabemos que es uno de los traductores más exquisitos de algunos autores centroeuropeos de relieve. ¿Qué ha aportado a su poética la poesía canaria, o hecha en Canarias? ¿Qué parte la del resto de España? ¿Y qué la poesía extranjera? ¿Qué autores señalaría como necesarios para entender su obra?
Ojalá fuera yo un traductor exquisito. He traducido a algunos autores de lengua francesa y alemana, sobre todo, que no siempre me han influido como poeta. Tu pregunta es muy amplia, y no creo que conduzca a nada responderla elaborando una lista de nombres. Leo poesía desde mi adolescencia. Son muchos mis poetas de cabecera, y de poéticas muy distintas. Los poetas canarios a los que más admiro son los que han elaborado obras marginales, radicales, fronterizas. Señalaría a Alonso Quesada, a Agustín Espinosa, a Pedro García Cabrera, a Manuel Padorno, entre quienes ya nos han abandonado. En cuanto a la poesía española, cualquier soneto de Garcilaso, Góngora, Quevedo, nos hace crecer como personas, cualquier verso de Juan de la Cruz, Juan Ramón Jiménez o José Ángel Valente nos sitúa ante el resplandor de un espacio misterioso. En cuanto a la poesía extranjera, mencionar sólo un par de nombres a modo de estela que se pierde infinita en un océano de palabras y de lenguas sería injusto por mi parte. Es preferible que el lector curioso rastree, si tiene tiempo y ganas para ello, posibles influencias, rastros de lecturas perdidos en el tiempo, afinidades electivas o no, alusiones, ecos, homenajes. Todo un laberinto poco aconsejable.
Sin duda la obra poética ha de defenderse por sí misma, en poesía. Próximamente, el jueves 19 de junio recitará en la Casa Museo León y Castillo, acompañado por otro de los grandes de la poesía canaria, en su caso de lo que se dio a llamar “Poesía canaria última”, Eugenio Padorno. ¿Qué supone el proceso de recitar, de entregar en propia voz su obra al lector y público al mismo tiempo?
Recientemente he vivido la fascinante experiencia de acompañar a uno de los poetas que he traducido, el suizo Philippe Jaccottet, en su recital del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Tuve el honor de leer las versiones españolas de los poemas que Jaccottet iba leyendo en francés. Ante un gran recitador como el autor suizo, delicado y al mismo tiempo intenso, capaz de modular su voz para expresar los más sutiles matices que contienen las palabras, tuve que afinar mi dicción en respuesta a la suya. Creo que el resultado no fue del todo insatisfactorio. En cualquier caso, el poema renace cada vez que se lo lee en voz alta. Las palabras sobre la página escrita son como marionetas que los hilos de la voz manejan ante el público que escucha. Puede hacerse mejor o peor. Pueden danzar las marionetas de un modo magistral y conmovedor o pueden irse arrastrando hasta que finalmente se caen, desprovistas del soplo que las animaba.
Recientemente se ha trasladado a vivir a Madrid donde su actividad literaria y cultural es abundante, tanto en la capital como en otras ciudades de La Península. ¿Qué ofrece Madrid a su poética? ¿Y a su persona? ¿Escribiría ahora lo mismo de no vivir en una gran ciudad?
No he escrito demasiados poemas desde que vivo en Madrid. No creo que mi poesía esté necesariamente ligada al medio insular, pero lo cierto es que, como en toda nueva residencia en la tierra, al principio uno debe responder con asombro ante todo lo nuevo; y luego, posteriormente, a veces ese asombro se convierte en palabras. Me gusta, de momento, vivir en Madrid. En los ocho meses que llevo aquí mi vida ha dado algunos vuelcos que posiblemente, en el futuro, necesiten ser pensados a través de la escritura. Como te decía antes, no somos del todo responsables de lo que escribimos, por lo que el medio que nos rodea, las experiencias de cada día, las personas que conocemos, los lugares por los que pasamos, se van introduciendo a veces de un modo inesperado en las palabras. Así que lo que escriba en Madrid será necesariamente distinto a lo que hubiera escrito de no venir aquí a vivir.
No podemos desaprovechar la oportunidad de preguntarle por su percepción sobre la poesía actual canaria. ¿Responde la creación canaria a un sello distintivo o se encuentra perfectamente ensamblada con otras realidades culturales españolas y extranjeras?
Yo creo que la poesía es una expresión radicalmente personal. Cada poeta es diferente de los demás. Aunque el medio circundante sea común, aunque haya una cierta tradición compartida, aunque la época sea la misma, cada poeta responderá con palabras surgidas de su alma, palabras empapadas de su sudor y de su sangre, a los enigmas de su propia vida. Así que no creo en sellos distintivos que no sean los de cada poeta en particular. En cuanto a los poetas jóvenes que están escribiendo ahora mismo en Canarias, por responder a la primera parte de tu pregunta, conozco a siete u ocho que están desarrollando una obra más que estimable. A algunos de ellos los he invitado a participar en el ciclo ‘Paisajes, palabras, territorios. Jóvenes poetas en la isla’, que se está desarrollando desde el pasado abril en la Demarcación de Tenerife del Colegio de Arquitectos de Canarias. La respuesta del público está siendo buena y confío en que este ciclo de lecturas se afiance como un espacio dedicado a la poesía joven de las islas.
Una persona tan inmersa en la actividad cultural y con destacada experiencia, ¿cómo percibe la propuesta y oferta cultural en Canarias? ¿Qué echa de menos?
Percibo a veces un oficialismo malsano, una intervención excesiva de los poderes públicos en las actividades culturales, cuando deberían limitarse a ofrecer los medios de los que disponen a los artistas (en el más amplio sentido de la palabra) que estén desarrollando proyectos de calidad. Percibo también, a veces, un provincianismo ombliguista, un folclorismo que no se percibe como tal y un nepotismo ridículo y absolutamente desorientado. Por otra parte, yo creo en la actividad creadora como un acto de soledad radical que en cierto modo debe estar lo más apartado posible de los poderes públicos. En lo que a la poesía respecta, estamos ya acostumbrados al más descarado ninguneo por parte de las instituciones, así que sólo nos cabe aprovechar este estado de cosas para profundizar en nuestra marginalidad.
Por último. Si nos gustaría que nos recomendara usted algo propio y algo ajeno. ¿Qué poema le gustaría que recordaran de todo lo que ha escrito hasta ahora? ¿Qué obra y autor no debemos dejar de leer?
Un poema mío que me gusta es, por ejemplo, “Las siete cañadas”. Está unido a una vivencia casi mágica para mí: a través de las palabras que escribí entonces aquel momento vuelve una y otra vez y no desaparece nunca. En cuanto a alguna obra y autor, se me ocurre recomendar, por ejemplo, cualquier texto de la brasileña Clarice Lispector. La tensión de su prosa, la acumulación de imágenes enigmáticas y la desolación que expresa con un lenguaje siempre en estado naciente hacen de esta escritora, como decía Hannah Arendt de Hermann Broch, “una poeta a su pesar”.
Rafael-José Díaz nació en Santa Cruz de Tenerife en 1971. Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. Ha sido lector de español en la Universidad de Jena (1995-1998) y en la Universidad de Leipzig (1998-2000). Dirigió entre 1993 y 1994 la revista Paradiso.
Ha publicado cinco libros de poesía hasta la fecha, El canto en el Umbral, Los parpados cautivos con el que obtuvo el premio Tomás Morales de poesía 2002, La azotea-Réquiem (en colaboración con el pintor mexicano Vicente Rojo), Moradas del insomne y la recopilación Antes del Eclipse, recopilación que comprende poemas cuya fecha de escritura se ciñe al período entre 2003 y 2005, que leerá este jueves 19 de junio a las 20:00 horas en la Casa Museo León y Castillo en Telde. Recientemente ha recibido el Premio Pedro García Cabrera de Poesía. Ha traducido la obra de Gustave Roud, Philippe Jaccottet, Jacques Ancet, Hermann Broch, Arthur Schopenhauer y Ramón Xirau, entre otros. También ha frecuentado la prosa ensayística en sus diarios La nieve, los sepulcros y en una compilación de ensayos literarios publicados en el 2007.
Ha sido incluido en las antologías Paradiso, La otra joven poesía española y Última poesía española (1990-2005). Está considerado por los críticos como uno de los máximos exponentes en la poesía española contemporánea del grupo denominado “lanzarotista”, moderado por Sánchez Robayna. Actualmente ejerce de profesor de Lengua Castellana y Literatura en el I.E.S. Pintor Antonio López (Tres Cantos)(Madrid).
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Luis Antonio González Pérez
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