No hay crisis en el PP ni en la Economía
23.05.08 @ 20:21:57. Archivado en Artículos
La afirmación benevolente “No hay crisis” ha pasado a ser parte de la bronca política, a un buen chiste contado por todos y creído por ninguno. Lo más curioso es que, de pronto, todo es crisis, pero nadie habla de crisis.
En la economía el Euribor toca ya la desconocida cota del 5%. Los precios de la vivienda se acercan más a los históricos de 2004 o 2005 sin posibilidades de repunte. Se habla de un posible ajuste futuro de un -40% necesario para que el mercado vuelva a ser medianamente eficiente. Los precios caminan en subidas del 4%, con casos tan alarmantes como el 20% de la cebolla y el barril de gasolina a 120 dólares. El Estado tras dar los 400 euros se queda sin margen de maniobra. Desaparece la CMNV y todo será controlado por en Banco de España. La bolsa comienza su caída libre. Pero no hay crisis, hay recesión. No hay nada como tener un idioma con el doble de palabras que el inglés, para usar términos indiscriminadamente, obviando los que peor suenen. También usamos “sustracción” en vez de “robo”, o uno más bonito, “apropiación indebida”. Si hablamos de dinero, algunos, a defraudar a hacienda, mentir a los accionistas y dar información inexacta a los mercados, le llaman “contabilidad creativa” o “ingeniería financiera”.
En los partidos tampoco hay crisis. Se pierden unas elecciones por segunda vez, aunque algunos piensen que la primera fue por lo que fue. Lo mismo da. Se habla de cambio, de renovación, pero se renuevan todos menos el que pierde las elecciones, vamos, el que sale en el cartel. Se habla de cambio o de “mantener las ideas y los principios” indistintamente. Lo uno resulta poco creíble, y lo otro un error, porque quizás esas ideas y esos principios no fueron respaldados en las elecciones por algo. Resulta curioso eso de “es lo mejor para mi partido y para España” pues nos suena tanto a “Por Dios y por España”. Los emperadores y caudillos de todos los tiempos también creían llevar las verdades absolutas bajo la espada y las medallas. Pero eso si, a una batalla a cara descubierta y al sol por el poder, algunos intentan tildarlo de debate ideológico o confrontación de ideas. Pero mientras esa “bonita conversación sobre los principios” continúa, se van descolgando los líderes más aclamados, o incluso van desapareciendo, como quien deja muertos por las cunetas, los que estorban. Pero no hay crisis. Es un periodo de reflexión.
Bueno pues les diré yo que el pueblo no es tonto. El que más o el que menos tiene claro en cada momento lo que ocurre. Tanta información y desinformación también alienta a las mentes críticas y algo despiertas a llamar las cosas por su nombre. El que no llega a fin de mes le da un poco igual como le llamen a lo que hace que su sueldo no le permita vivir como hace unos años. Si se ve a punto del embargo porque le han subido los tipos de interés, o se ha quedado sin sus ahorros porque ha quebrado la empresa que hacía la promoción de su vivienda, tampoco le importa mucho la marcha de la bolsa.
Por otra parte. A los ciudadanos poco importa que ocurra internamente en los partidos. Aterroriza, eso sí, que un gobierno campe a sus anchas sin oposición. Que gran parte del congreso ande más correteando por los pasillos de su sede, que ejerciendo su compromiso con la ciudadanía y los votantes de generar control, negociación y cooperación con el gobierno de un país. Pero sobre todo, la jugada del despiste. Mientras se vea esa “crisis de marionetas” en los medios, nadie hablará de lo que afecta a las personas. Vamos. Tontos, lo justo.
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Luis Antonio González Pérez
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