Día del libro: hoy no somos recomendables
19.04.08 @ 10:28:19. Archivado en Artículos
El próximo día 23 de abril celebraremos, un año más, a duras penas, el día mundial del libro. Una cultura la de hoy que se quema entre grandes proyectos como “La noche de los libros” de Madrid, con espectáculos y actos hasta las tantas de la madrugada, y previsiblemente con las grandes arterias de la ciudad preñadas de gente; y otros mucho más modestos.
Pero en días como estos, pues es lo malo de las festividades de esta índole, que sólo son un día, y como mucho, algunas jornadas de feria, debemos aprovechar además de para la lectura, también para la reflexión, la crítica y el debate.
Por qué tipo de cultura estamos apostando. Cuando uno ve en esas fechas los cientos de euros gastados la gente tiende a felicitar al gestor de turno por lo que supone eso de “inversión en cultura”, en “incentivar la lectura” o en “ayudar a la industria del libro”. Les diré una cosa. No hay nada menos cierto que esas afirmaciones. Debemos agradecer evidentemente que al menos en esos días se realicen actividades y proyectos que recuerden al ciudadano el placer, gusto, afición o vicio de la lectura. A su vez reconoceremos el importante ingreso y aporte que supone a los editores y autores esas fechas. Pero no debemos olvidar que existen formas y acciones mucho más reales y beneficiosas para el ciudadano.
Es normal que un adolescente tenga una asignatura de literatura totalmente inconexa en tiempos y geografías. Puede haber dado el modernismo en Canarias, sin haber estudiado nunca el modernismo europeo. Se le traspasa del “Cantar del Mío Cid” al realismo en la novela sin casi saltos.
Por otro lado cometemos el error, en las propias instituciones, e incluso en las editoriales, de entender, erróneamente, que “todo lo escrito es literatura” como todo lo que tiene páginas y tapas es “un libro”. Así vemos como se realizan ediciones de “palabras impresas en páginas” ante la perplejidad de quienes de esto saben – yo a día de hoy no considero saber de nada, pero si tener oídos para escuchar a quienes creo merecen reconocimiento -. Se ofrecen espacios públicos y otras ayudas a “quienes sienten mucho” pero no escriben.
Incluso lo que más puede doler es ver como a la hora del gasto público toda partida es prioritaria, más amplia y más creciente que la destinada a las áreas de cultura. Claro que si además de no ser boyante, se gestiona mal, para nada “queremos esas alforjas para este viaje”.
Pero evidentemente el mayor dolor que se puede generar a la literatura viene de los propios escritores. Los grandes toques de pecho con insignia, carné y pancarta, pues cada uno puede y debe tener su ideología, y su literatura puede ser incluso reflejo de esta, pero nunca a de estar la palabra al servicio de un logotipo o una bandera. O la evidentísima prostitución de la cultura bajo el ordeno y mando del vil metal y los lujos hacen que algunos grandes hombres de la literatura se hayan convertido en decrépitas y míseras sombras de lo que fueron. Fueron escritores.
Y es que muchas veces nosotros mismos hemos conseguido ser tratados como “no recomendables”. El interés a veces falso por el “personajismo literario”. La necesaria afición a destacar – sé que no es muy coherente decir eso mientras escribo semanalmente en diarios digitales -. U otras actitudes que a veces tomamos los que pretendemos algo en esto de las letras, y por supuesto, lo que son mucho en la escritura, nos afecta y daña notablemente a nosotros y a la propia literatura.
Celebremos el día del libro haciendo algo de examen de conciencia. Todos. Yo el primero. Y entendamos y creamos en el mundo de la palabra con otra óptica. Feliz Día del Libro.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Luis Antonio González Pérez
autor
Contacto



