El himno de las gasolineras
14.01.08 @ 20:12:11. Archivado en Artículos
Muchas preguntas nos asaltan, sobre todo dudas razonables, sobre la necesidad, conveniencia o acierto al proponer y promover todo un espectáculo casi a modo de “gran hermano” para la elección de una letra para el himno. Mientras la cebolla incrementa un 20% su precio, o los tipos de interés no se deciden a bajar, la economía crece a patadas, que no con motor propio, nosotros nos preocupamos de que nuestros deportistas (pues no dudemos que ese es el germen de la propuesta) no puedan cantar cuando suena el himno. ¡Qué pena!. Creo que ofrecieron sus sueldos para pagar este tinglado que a buen seguro, de una forma u otra, nos costará dinero.
Nada que decir tenemos sobre la calidad poética y literaria de esta letra casi de éxito de las gasolineras, pero de los tiempos en que los éxitos venían en letras de casete, con rizos aceitosos y engominados, cadenas doradas, camisetas de flores abiertas hasta el ombligo y órganos de los que nos traían los reyes magos cuando todavía no diferenciábamos la música del timbre de la puerta. Entiéndaseme bien. No es una crítica ante el pobre hombre que con toda su buena voluntad y amor por su nación, patria o estado, ha querido honrarla de esa torpe manera. Pero no creo que cueste mucho llegar a la conclusión, que si bien hay compositores, letristas, musicólogos, poetas y escritores, no reconozco ni en el resultado ni en el haber curricular del autor ninguno de los factores determinantes para una buena composición. Hasta mucho hizo.
Menos todavía podría resultar oportuno que sea en este momento en el que se plantee la necesidad o urgencia del himno. Creo que no habiendo consenso político para muchas otras cosas más decisivas, no será esta la que nos lleve al encuentro ideológico. Máxime si por medio anda la SGAE, aunque se defienden con que ellos no ganan nada con esto. Me parece tan absurda la afirmación como afirmarlo. No es que sea increíble, es que dudo que pretendan convencernos de eso. Casi me atrevería a decir que si las declaraciones salieron en medios audiovisuales se podrían ver los dedos cruzados del portavoz y la sonrisa como mensaje de “esto es mentira de la buena”. ¿Ha sido el asesoramiento de la SGAE gratuito? Quiero creer que no. De hecho cobran y no poco por ello. Al igual que lo harían si al respirar no sonara una melodía.
Si el himno encima nos suena a tiempos pasados, cuando Pemán creara uno para el Régimen, peor me lo ponen. No debería la SGAE favorecer o premiar el intento de “similitud”. Si algo tiene de bueno nuestro himno a diferencia de otros tantos, es que no se habla de “guillotinas”, “cortar cabezas”, “matar al moro”, “exterminar” y otros tantos ejemplos de anacronismo y salvajada en la que otros se manifiestan.
Sin letra el acuerdo es muy sencillo. Nadie discute ni una palabra ni una afirmación. Además la propia composición musical, al ser una marcha para un batallón de la Guardia Real, es hasta “poco cariñosa” con sus letras y acentuaciones musicales. Vamos, que se las trae para encajarle casi a martillo y cuña las palabras.
Quede claro, que tanto la palabra himno, como patria, nación o estado, debieran estar escritas en mayúsculas, pero si el himno éste es el que representa a los otros conceptos, el himno es minúsculamente aceptable, y por tanto lo que representa minúsculamente respetado.
Por cierto. Todo esto para que nuestra selección de fútbol no pase de octavos, de cuartos, o lo eliminen incluso antes de los campeonatos. Vamos … “no hacían falta estas alforjas para este viaje”.
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Luis Antonio González Pérez
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