Viernes y yo desnudo
20.04.07 @ 19:51:58. Archivado en Relato breve y micro-relato
Ya estaba harto de ir siempre vestido. De planchar la ropa, tras lavarla y doblarla cuidadosamente, total para nada, para desdoblarla y tener que plancharla sin remedio. Elegir la ropa. Es lo malo de tener ropa de distintos colores. Hubo un tiempo en que fuí monocromático, y aunque parezca una tendencia sexual, es el uso de un único color en la ropa. Yo fui monocromático-marrón. Sé que es más normal en estos días ser monocromático-negro, mucho mejor visto, más definido, y con personas que entienden tu decisión personal, un grupo de amigos, unas mismas aficiones y gustos, no sé, mucho más integrador. En cambio, el ser monocromático-marrón sólo te puede llevar a la exclusión, o a una búsqueda por parte de cualquiera de la razón de tu vestimenta. En fin, ninguna. Una problemática social sólo por evitarte grandes debates sobre ti mismo y lo apropiado, y vivir en la comodidad de definirte bajo la apariencia de un color.
A lo que iba. Ya no soy monocromántico, mi vida se ha plagado de colores, estilos, otros cambios, y ahora encima, al vivir en un lugar con estaciones, hay que separar la ropa de cada una de ellas, y en invierno, por si era poco un pantalón y una camisa, hay que decidirse sobre el jersey, la chaqueta, el abrigo y la bufanda, sin pasar de ser una persona al payaso de la marca de jabón de la lavadora.
Hoy, tras ordenar la casa, cocinar, como buen estudiante pseudo-emancipado, que no es lo mismo que ser independiente, sino que es depender de la economía de tus padres aumentando el gasto de otra casa, he decidido salir desnudo a la calle. Al principio tenía mis dudas. Era una mezcla entre la verguenza, el miedo y la incertidumbre. Pero finalmente, me he lanzado, sin miramientos, desnudo a la calle.
No es fácil llevar todo a la vista. Caminar sonriendo y mostrándote tal cual eres. Publicar tu ser a los cuatro vientos y decir, miren, sin mentiras ni verdades a medias, este soy yo, desnudo, frente a todos ustedes.
Hay mil maneras de definir a una persona. De medirla. De describir su anatomía. Yo siempre he creído que uno se mide por sus defectos y la aceptación de los mismos. Yo de eso sé mucho. Mis defectos los conozco como nadie. He optado por analizarme y asegurarme, antes de conocer a nadie nuevo, conocerme a mí mismo sin resquicios. Total que al final he conseguido verme desnudo y saber que soy yo. Al principio no fue fácil. A veces me miraba y me veía vestido con miles de capas de ropa y casi no distinguía mis facciones. No era capaz de diferenciarme de cualquier otro desconocido.
Mi tristeza ha sido grande cuando he salido a la calle, así, desnudo, dando publicidad y notoriedad a mis defectos y virtudes, y nadie, absolutamente nadie, me ha mirado a los ojos. Por más que hacía gestos buscando la atención de los transeuntes, no conseguía ningún resultado. Nadie agradece ya la sinceridad.
En parte lo entiendo. Es un tiempo en que se agradece más otros espectáculos, Un poeta de medio pelo, sin grandes secretos sexuales - la heterosexualidad es lo que tiene, es aburrida y poco atractiva para el público - a pesar de ser carne de psiquiátrico, no tiene mucho interés, aunque vaya desnudo por la calle.
Para la próxima vez en vez de ir desnudo por la calle como uno cualquiera, sin esconderme, ni mentir sobre mí mismo, tendré que optar por quitarme la ropa.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Luis Antonio González Pérez
autor
Contacto



