14.01.08 @ 22:58:33. Archivado en ACTUALIDAD
El encuentro al cabo de tanto tiempo de la política colombiana Clara Rojas con Emmanuel, su hijo de casi cuatro año, las circunstancias de su nacimiento, la dramática separación de la madre, las piripecias vividas y las penalidades pasadas por ambos, exponen con crudeza la abyección de las FARC, el grupo armado para el que Hugo Chávez pide, con cierta candidez y cartas en la manga, reconocimiento nacional e internacional como actor beligerante en el proceso político colombiano.
En su programa dominical «Aló, presidente», que transmite la radio y televisión públicas de Venezuela, Chávez tocó este domingo —día en que se reencontraron Clara y Emmanuel— la misma tecla que el jueves anterior cuando, en la Asamblea Nacional venezolana, pidió a Colombia, América Latina y el resto del mundo la consideración para las FARC de ejército regular y no más como organización terrorista. Fue un nuevo estiletazo de Chávez en el hígado político de Uribe en su afán de intervenir cada vez más en la política neogranadina, en la que se ha entrometido, sin respetar el principio de la injerencia, invocando su «inmenso amor» por Colombia, pero con el objetivo de establecer una alternativa afín capaz de alcanzar el poder en el país más emblemático para la internacionalización de su proyecto revolucionario bolivariano.
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