6 preguntas y respuestas sobre la zona de confort

Zona de confort

Un concepto de moda: zona de confort.

Aunque se emplea muy habitualmente entre psicólogos, coaches y demás profesionales, suele ser más desconocido para el la gente de a pie. Se han vertido ríos de tinta para explicar por qué los humanos sufrimos esta tendencia a estancarnos, a acomodarnos en una burbuja de estabilidad y pasividad. Es algo común y lógico y, sin embargo, es importante que cada individuo tome cartas en el asunto y no se deje secuestrar por su espacio confortable.

Seis preguntas y respuestas sobre un concepto de moda: la zona de confort

1)      ¿Qué es la zona de confort?

La zona de confort es un estado psicológico en que vivimos dentro de una burbuja de comodidad, con una rutina sin sobresaltos y con una tendencia a la pasividad. En cierto modo, todos los seres humanos tenemos una cierta propensión a permanecer en nuestra zona de confort, porque nos ofrece una serie de sensaciones positivas en nuestra vida: comodidad, estabilidad… Pero esto puede ser un arma de doble filo.

Si permanecemos mucho tiempo en nuestra zona de confort podemos caer en el aburrimiento, la falta de confianza en nuestras posibilidades y en general en un fuerte conformismo que nos impida afrontar nuevos retos. Por eso es tan importante y se pone tanto énfasis desde la psicología (pero también desde otros ámbitos, como el coaching o el liderazgo empresarial) en la necesidad de salir frecuentemente de nuestra zona de confort.

2)      ¿Cuáles son las señales que te indican que deberías salir de esa zona?

Si notas que estás demasiado encerrado en una rutina gris, donde todo es previsible y rara vez ocurre nada destacado, es muy probable que estés en tu zona de confort. El problema de la zona de confort es que, como su nombre indica, nos ofrece seguridad, nos ofrece un estado de letargo que es, en cierto sentido, placentero. Pero esta seguridad puede convertirse fácilmente en apatía, en dejar la vida pasar y ser espectadores pasivos de la realidad. No nos permite tomar las riendas de nuestra vida, y en consecuencia nos puede llevar a vivir en una burbuja que cada vez es más pequeña y limitante.

3)      ¿Por qué es bueno escapar de la zona de confort?

Debemos intentar salir de la zona de confort para mejorar aspectos importantes de nuestra vida: nuestra autoconfianza, el afrontamiento de nuevos retos y posibilidades, nuevas relaciones interpersonales… Salir de la zona de confort significa enfrentarnos al mundo, abrir puertas y ventanas en la que pueden entrar nuevas personas y experiencias. Si no salimos de la zona de confort, podemos ver que nuestra realidad (nuestra vida social, profesional, nuestra felicidad) es cada vez más reducida, más pequeña, y vivimos más situaciones rutinarias sin ningún tipo de incentivo.

4)      ¿Cualquier persona es capaz de abandonar su zona de confort?

Por supuesto que sí. Salir de la zona de confort debe ser casi una obligación para todo ser humano. Es cuestión de voluntad y de darnos cuenta de todo lo que podemos estar perdiéndonos si permanecemos en una burbuja cómoda. No se trata de decirnos a nosotros mismos cuatro frases positivas, sino más bien de cambiar una serie de rutinas, hábitos y actitudes que nos anclan a la monotonía. Toda persona que considere que quiere hacer más rica su vida y su entorno humano debe estar pensando en abandonar la monotonía conocida y vivir nuevas experiencias, hacer cosas nuevas, en definitiva desafiar la dinámica mediocre que a veces se instala en nuestra existencia.

5)      ¿Qué debes hacer una vez que has salido de esa zona? ¿Nos podemos llegar a arrepentir de haber salido de la zona confortable?

Una vez se ha salido de la zona de confort, lo habitual es que la persona se sienta más realizada y esté viviendo experiencias y situaciones más excitantes. Por tanto, en principio la mayoría de personas que logran salir de la zona de confort están satisfechas con haberlo hecho; ampliar los horizontes del día a día es algo que a todos nos gusta y con lo que disfrutamos. ¿Quién no goza al conocer a nuevas personas, dándose una oportunidad para hacerlo y para vivir nuevas experiencias? En sí mismo, es algo totalmente deseable.

El problema puede ser que este nuevo ritmo de vida nos supere y, por la ley del péndulo, volvamos a querer recluirnos en nuestra zona de confort, o que aún sin quererlo conscientemente, no podamos evitar volver a entrar en una dinámica monótona. La clave del éxito cuando salimos de nuestra zona de confort es intentar mantener un equilibrio entre hábitos rutinarios y novedosos, no pasar “de 0 a 100” sino hacerlo de forma gradual y tratar de equilibrar experiencias. En otras palabras, no es buena idea pasar de ir del trabajo a casa y de casa al trabajo a estar todo el día de fiesta. Lo ideal es mantener un equilibrio racional entre obligaciones y deseos, de modo que podamos tener un control sobre nuestras vidas, pero darnos la oportunidad de disfrutar de buenos momentos.

6)      ¿Aconsejarías a cualquier profesional salir de su zona de confort? ¿En qué resultaría beneficiado?

En el terreno laboral, salir de la zona de confort supone cuestionar los resortes habituales que nos limitan a realizar tareas rutinarias. En este sentido, abandonar la zona de confort nos sirve para pensar más allá de lo obvio, para aportar creatividad e innovación a nuestra rutina laboral. Es obvio que con el cambio de paradigma tecnológico y empresarial, es imprescindible que las empresas estimulen a sus empleados para que abandonen su zona de confort, aporten nuevas ideas y visiones sobre lo que se podría hacer y, cómo no, ayuden a que las nuevas ideas puedan materializarse.

Esto supone un gran cambio puesto que las corporaciones (no todas pero sí la mayoría) suelen ser estructuras bastante rígidas en que el trabajador se ve poco estimulado a aportar algo más allá de sus tareas habituales. A fin de cuentas, el empleado debe cumplir objetivos y no se le suele premiar por nada que no sea eso. Por suerte, cada vez más empresas han detectado la imperiosa necesidad de rentabilizar la creatividad de los empleados, y esto pasa por hacerles abandonar su zona de confort y poner bases sólidas para que sus talentos puedan desarrollarse. Salir de la zona de confort no solo es positivo en nuestra vida personal, también lo es en el campo laboral y, desde luego, aciertan las empresas que saben mirar el día a día desde otra perspectiva.

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