¿Qué significa “libertad” cuando nos referimos a un niño?

imagesEl niño y la libertad

Por Marga Gutiérrez del Arroyo.

“Niño” y “libertad” son dos palabras francamente bonitas. Podrían serlo más si las juntáramos, pero raramente lo hacemos. Este concepto no es nuevo: fue la pedagoga y primera mujer doctora en Medicina de Italia, María Montessori (1870-1952) quien comenzó a escribir sobre ello y lo introdujo en un método de enseñanza que aún hoy resulta innovador y revolucionario.

Según Montessori, el niño debe aprender en un contexto de libertad, donde sea una persona activa y pueda experimentar bajo la mirada del maestro, que le ayuda a reconducir su aprendizaje cuando él mismo no lo está consiguiendo. No a través de premios y castigos, sino que a través del respeto a su propio ritmo, a su interés y a su persona. Este método busca generar en el niño la independencia dentro y fuera del aula, la autonomía emocional y personal que le ayudará en la vida actual y futura a gestionar sus recursos, a permitirle seguir aprendiendo cosas y autocuidarse para poder cuidar a los demás, o mejor como la propia Montessori dice: “La esclavitud es para el niño, como para el adulto, algo que desenvuelve sentimientos enfermos y que envilece”.

Para los que esta idea resulta algo abstracta, desconocen a María Montessori o las escuelas que siguen su método, puede que la campaña de Eva Bailén: “Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español” pueda ayudarles a entender. Este vídeo resulta muy impactante: https://www.youtube.com/watch?v=sCsTirDBv7Y. Esta campaña de Change.org defiende que el exceso de deberes que actualmente deben realizar los niños españoles no está justificado, no aumenta su rendimiento escolar ni ayuda al aprendizaje, sino más bien lo contrario: genera mucha frustración en este proceso dinámico que es el aprender, pueden tensar las relaciones familiares y aleja al niño del descanso y del juego, ambos directamente relacionados con el aprendizaje.

Además, contradice lo que expone el Real Decreto 126/2014, del 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria:

  • 4ª Competencia. Aprender a aprender. Haciendo tareas repetitivas a diario el estudiante no aprende a aprender, aprende en todo caso a mecanizar sus tareas.
  • 5ª Competencia. Competencias sociales y cívicas. El tiempo de convivencia familiar, con otros niños en el parque o en otros espacios abiertos se reduce: Los niños pasan tardes y tardes encerrados en su habitación. No pueden desarrollar competencias sociales estando aislados.
  • 6ª Competencia. Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor. Los deberes pautados, repetitivos y abusivos no fomentan el espíritu emprendedor y la iniciativa. La iniciativa surge desde dentro de cada niño o niña, por el propio descubrimiento personal, y para eso es necesario tiempo libre e incluso tiempo de aburrimiento.

Este es quizá uno de esos momentos en los que un Pasado y un Presente, deben de una vez darse la mano si esperan tener un futuro. Enfrentémonos a la responsabilidad de de generar en los niños la iniciativa, el deseo de aprender y la capacidad de gestionarse, para que tengan la posibilidad de ser personas maduras, equilibradas y sobre todo, libres.

 

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Marga Gutiérrez del Arroyo es Psicóloga Infantil en el Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte‘ en la calle Alonso del Barco nº 7, en Madrid.

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