No le caigo bien a mi jefe… ¿Qué debo hacer?

¿Qué hacer si sospechas que no le caes bien a tu jefe? Tanto si es cierto como si no, sigue leyendo..

AnaVillarubiaPor Ana Villarrubia Mendiola

A todos nos gustaría llevarnos bien con todo el mundo y caer bien a los que nos rodean. Desgraciadamente esto sólo podría ocurrir en un mundo ideal.

Siendo asertivo y respetuoso en todos los contextos en los que nos movemos, nuestra responsabilidad está cubierta. Tratándose del ámbito laboral, a la asertividad y al respeto cabría añadirle otros atributos como la seriedad y la diligencia (además de alguna que otra habilidad concreta en función del tipo de trabajo que llevemos a cabo). Poco más podemos hacer.

A partir de ahí los factores por lo que a los demás podemos no caerles en gracia escapan a nuestro control. Desde tus ideas o tu forma de comunicarte hasta tu forma de vestir y los prejuicios que a ello se asocien. Lo que no tiene sentido es dejar de ser tú para caerle bien a otro, pues eso te convertiría en una marioneta al servicio de presiones externas ingobernables y siempre cambiantes; una vida condenada a la frustración y la insatisfacción.

¿Importa de verdad caerle bien a ese/a jefe/a tuya? Probablemente no llegues a saberlo nunca a ciencia cierta, mientras la relación siga siendo estrictamente profesional (y de eso es de lo que se trata, que se mantenga así por muchos años). Una enorme cantidad de señales son susceptibles de ser malentendidas cuando no se analizan en su adecuado contexto: un gesto de autoridad que se confunde con desprecio, órdenes que se transmiten desde más arriba y parecen castigos o decisiones impopulares a las que el cargo obliga.

La relación jefe-empleado no se rige por las mismas leyes de reciprocidad que otras relaciones interpersonales. La relación entre tú y tu jefe/a es, por naturaleza, desigual.

Por ello no puedes llevar al ámbito personal ninguno de sus gestos, todos ellos pertenecen al ámbito del trabajo y allí deben quedar. Se relaciona contigo como empleado/a, no contigo como amigo/a. Por eso, tanto si hay buena sintonía como si no la hay, tu margen de actuación es relativamente limitado y acaba donde empieza el ejercicio de tus responsabilidades profesionales. Nada más puedes hacer a parte de seguir siendo un/a empleado/a ejemplar y encargarte, en la medida de tus posibilidades, de que todas tus tareas salgan adelante con la mayor pulcritud posible.

Si esa persona de verdad te interesa, ya habrá tiempo, más adelante y en otro contexto, de entablar otro tipo de relación. Si por su parte no surge una relación más distendida, será necesario que aceptes que él/ella no lo quiere así.

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Centro de Psicología ’Aprende a Escucharte en Madrid.

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1 comentario


  1. Juan Antonio

    Como bien dices, poco o nada puede hacerse. He conocido en el pasado a algún jefe que se comportaba como un sargento chusquero y sólo había dos alternativas, o pirarse de la empresa o ponerse el chip de vamos a ejecutar las órdenes y, en cuanto saliera una oportunidad laboral, cogerla al vuelo.

    Lo que está claro es que, haya o no buena sintonía, el jefe siempre será eso, el jefe y no hay que mezclarlo con el aspecto personal.