¿Depresión post vacacional? ¡Véncela!

AnaVillarubiaPor Ana Villarrubia Mendiola

La depresión post vacacional existe. A la idealización de las vacaciones ya concluidas (que casi nunca son ni tan maravillosas ni tan largas como deseamos) se le añade la dolorosa vuelta a las obligaciones cotidianas después del padrón del verano que suele ser el más importante y deseado del año. Vuelves a casa y al trabajo y nada de lo que quedó por resolver se ha resuelto por arte de magia, además de que no te sientes capaz de poner tu maquinaria a punto para tanto estrés que anticipas. Además, pasas de vivir al aire libre a volver a vivir encerrado en una oficina, por lo que tu organismo también se ve afectado y la falta de exposición a la luz solar afecta a la liberación de endorfinas, unas de las conocidas como ‘hormonas de la felicidad‘ que durante el verano se han segregado en mayor abundancia.

Si bien los síntomas del llamado síndrome post vacacional se van apaciguando en la medida en la que vamos adaptándonos a nuestro nuevo entorno (el cuerpo, al final,a  casi todo puede llegar a adaptarse), lo cierto es que también podemos contribuir activamente a aliviar o incluso a evitar estos síntomas de desánimo tan desagradables que pueden llegar a amargarnos varias semanas de nuestro nuevo curso.

Pueden seguirse ciertas recomendaciones prácticas con el objetivo de que el impacto negativo de la vuelta a nuestras obligaciones diarias se amortigüe considerablemente. Aquí van algunas de ellas, muy sencillas de llevar a la práctica.

  • REINCORPÓRATE POCO a POCO. Cuenta con uno o dos días para aclimatarte de nuevo. Es aconsejable que la vuelta a la rutina tras un periodo de vacaciones se realice de la manera más escalonada posible. Trata de no retrasar la vuelta hasta la noche anterior a tu primera jornada laboral, pues todo imprevisto de última hora puede ser una fuente importante de estrés añadido a la, ya de por sí, dura vuelta. Si bien no hay necesidad de acortar las vacaciones inutilmente, sí puedes planificar un par de días para organizar la casa, recuperar horarios y organizar la vuelta a la rutina de manera progresiva y no abrupta. Te ayudarán a situarte de nuevo con menos ansiedad.
  • PLANIFICA un NUEVO RETO. Con uno basta. Algo estimulante que en vacaciones no procediera llevar a cabo y que en el nuevo curso que ahora empiezas te veas capaz e conseguir. Motívate así dándote cuenta de que no todo son pérdidas en esto de volver. Perder un par de kilos, aprender a jugar al tenis, cocinar un guiso nuevo… Todo vale. Está en tu mano tratar de entender la vuelta no como un martirio sino como una oportunidad para emprender nuevos proyectos profesionales y personales
  • CÉNTRATE en lo POSITIVO. Es importante también que trates de mantener una actitud proactiva con respecto al trabajo y a tu propio futuro más inmediato. ¿Qué hay de tu casa o de tu ciudad que echabas de menos? Desde reencontrarte con amigos hasta la tapa de ensaladilla de tu bar favorito. Focaliza tu atención en aquello de lo que ahora puedes volver a disfrutar.
  • MÁRCATE METAS y OBJETIVOS en el CORTO PLAZO. Así tendrás más gratificaciones y la sensación de que la vida no “te viene grande”. La estrategia de pautar objetivos asequibles a corto y medio plazo así como planificar los pasos necesarios para su consecución, es una herramienta muy efectiva para enfrentarnos a nuestro día a día con motivación, energía y optimismo.
  • MUÉVETE, HAZ EJERCICIO FÍSICO. La vuelta de las vacaciones es un buen momento para volver a cuidarte. Ya no hace tanto calor y es el momento idóneo para probar los efectos beneficiosos que el ejercicio diario y moderado tiene sobre nuestra salud física y psicológica. Además, los efectos suelen hacerse notar en un plazo de tiempo sorprendentemente corto.
  • NO TODO ES TRABAJO, ORGANIZA TU TIEMPO. Se recomienda también no descuidar el ocio y planificar el tiempo de modo que esto se respete de manera organizada.
  • DISFRUTA DEL OCIO POST VACACIONAL. La vuelta al trabajo no debe suponer la anticipación de actividades exclusivamente obligatorias o asociadas a connotaciones negativas sino que también han de anticiparse actividades placenteras y espacios para el ocio, las amistades, las relaciones sociales, la familia, etc.
  • DESCANSA. Aprende a descansar también en tu día a día. Que las vacaciones hayan servido para descansar, en teoría, no significa que ya no tengas derecho a más descanso. Del mismo modo, es muy aconsejable cuidar los tiempos de sueño y descanso a lo largo de este proceso de restablecimiento de rutinas. De lo contrario, el cansancio es una fuente de estrés en sí misma y potencia notablemente toda la sintomatología de ansiedad que acompaña este proceso adaptativo que entendemos como síndrome postvacacional o depresión postvacacional.
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3 comentarios


  1. Juan Antonio

    En un país con más de cuatro millones de desempleados, sinceramente, no entiendo que se hable de depresión postvacacional. ¿No tienen más depresión aquellos que no tienen un trabajo que llevarse a la boca?

    Considero que estamos elevando a la categoría de patología lo que no deja de ser algo tan humano y terrenal como sentir cierta añoranza por dejar atrás una situación placentera, pero también podemos hallar sensaciones positivas en nuestro puesto de trabajo.

    • Es interesante que sepas que ningún psicólogo, al menos entre los que yo conozco, entiende el “síndrome post vacacional” como una patología. Como su nombre indica, síndrome, es un cuadro de síntomas
      que no representa diagnóstico alguno. Es, como mucho, un cuadro de ansiedad que aparece ante cualquier cambio al que el ser humano tenga que enfrentarse (ocurre, por tanto, también entre quienes por desgracia no tienen trabajo).
      Personalmente no defiendo que sea una patología, jamás lo he hecho. El nombre, de hecho, se le debe a los periodistas, no a los psicólogos, y no es más que una etiqueta coloquial en la que todos identificamos una misma situación (en este caso la vuelta al trabajo como situación que ejemplifica el resto). Me alegro que eso que llamas “añoranza” en tu caso no genere ansiedad, en el mío tampoco, tenemos suerte ambos.
      Un saludo

  2. Juan Antonio

    Joder, en esta página desaparecen los comentarios que da gusto. ¿Para qué comentar entonces? ¡Qué tropa, niño, qué tropa!