Citas a ciegas, ¿sí o no?

¿Pueden funcionar las citas a ciegas?

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Las 7 citas de 7 minutos, las cenas a ciegas, las noches de 15 citas de 5 minutos cada una, los recorridos gastronómicos con compañía a ciegas en los que hasta la siguiente tapa es un enigma o las citas de tres en tres… Desde el llamado speeddtaing hasta el concepto más relajado de chica conoce a chico y juntos se lanzan a compartir una primera velada de toma de contacto, cada vez son más las mujeres – jóvenes y no tan jóvenes – que se adentran en el mundo de las citas a ciegas que las nuevas tecnologías han modernizado, endulzado y también protegido (pues muchas páginas web hacen lo posible por garantizar tu seguridad y la protección de tus datos).

Pasada cierta edad o transcurridas ciertas experiencias en el trabajo empieza a estar todo visto, pocos amigos de amigos quedan por conocer y en pocas discotecas se te va a poder ver el pelo. Los tiempos cambian y las formas de relación social son abanderadas de esta transformación. Las citas a ciegas también se modernizan y con este nuevo panorama de construcción de relaciones sociales ¿por qué no pueden ser una opción más? Se tienen muchos prejuicios pero lo cierto es que ninguno de ellos es contrastable: ni es algo exclusivo de un tipo de mujer desesperada ni recurre a ellas un hombre especialmente necesitado. No tiene por qué.

Las citas a ciegas funcionan, lo que no funciona es creer que son la panacea universal para el mal de amores; porque no funcionan ni más ni mejor que otras formas más tradicionales de conocer gente nueva y potenciales parejas. Funcionan como funciona ir a una cena entre amigos y conocer allí al amor de tu vida que casualmente en ese momento estaba soltero (o no). Este tipo de citas son una opción más, un escenario más; aunque ligeramente orquestado. Como toda herramienta, depende de cómo la utilices y con qué expectativas lo hagas.

Lo que seguro tienes en común con la persona con la que te hayas citado es que ambos buscáis pareja (como la mayoría de solteras y solteros en este país, por otro lado). A partir de ahí queda todo por hacer: darte a conocer, explorar en el otro todo aquello que consideras relevante, experimentar una cierta química, despertar con creatividad nuevos encuentros… Es decir, queda la vida misma.

Quien se lleva la sensación de que la cita a ciegas es, como concepto, un fracaso absoluto, es quien ha depositado sobre ella expectativas desmedidamente infladas.

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.

 

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