La erótica del poder o la posible historia de Isabel Preysler

El atractivo del poder es una constante en la elección de pareja en la vida de muchos personajes de la vida social de nuestro país

_MG_4093Por Ana Villarrubia Mendiola.

No cabe duda de que el poder es una de las cualidades que más atractivas nos resultan, tanto a hombres como a mujeres. El atractivo del poder, que trasciende la de la fama o el dinero, puede llegar a ser irresistible.

La persona a quien escogemos como pareja representa, en cierto modo, un aval social. Por eso no es de extrañar que mujeres que se relacionan de manera habitual, o incluso en exclusiva, con hombres poderosos son mujeres que ocupan o quieren ocupar una posición social de relevancia, mujeres para quienes el juicio externo y el reconocimiento público son relevantes.

Suele decirse que son personas con baja autoestima en tanto en cuanto pudieran necesitar de la repercusión de la pareja para compensar sus carencias, pero esto no siempre es cierto. He tenido ocasión de conocer muchos casos de este tipo de enamoramiento del poder en los que no existe en absoluto ningún problema de autoconcepto sino todo lo contrario: mujeres con muy alta estima, sintiéndose perfectamente válidas y valiosas, que buscan una pareja en el mismo entorno en el que ellas se mueven. Mujeres que admiran en el hombre las mismas cualidades que admiran en sí mismas y para quienes ostentar algún tipo de poder es una habilidad deslumbrante. Para sentirse realizadas en la pareja lo que buscan es un hombre “a su altura” con quien compartir intereses y motivaciones.

Por otro lado, la admiración es un componente fundamental de toda relación afectiva, un componente que habitualmente se mantiene activo a lo largo de toda la relación en parejas con un buen nivel de ajuste y que experimentan altas dosis de satisfacción. No es de extrañar que una mujer busque, por tanto, un hombre a quien admirar (profesional o intelectualmente) y elija precisamente en base a este criterio a sus compañeros de vida.

imagesAdemás de esta electrizante atracción hacia el poder, se dice mucho de mujeres como Isabel Preysler que el hecho de no haber pasado tiempo sin pareja sí pudiera ser relevante desde el punto de vista psicológico (en tanto en cuanto podría implicar necesidad o dependencia). No obstante, tampoco podemos olvidar la importancia del factor aprendizaje en nuestra historia de vida. Aún hoy son muchas las mujeres que aprenden desde bien niñas que “es necesario tener al lado a un hombre” y que por tanto se siente más realizadas si es en pareja y si es compartiendo un proyecto de vida que pueda complementarse y enriquecerse con el de la otra persona. La vida en pareja, por encima de la vida de soltero, es una elección y es una elección mayoritaria en nuestra sociedad.

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Ana Villarrubia Mendiola es psicóloga clínica, especialista en Problemas de Conducta y Terapia de Pareja. Dirige desde el año 2012 el Gabinete Psicológico ’Aprende a Escucharte en Madrid.

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