¿Se puede educar la autoestima? ¿Se puede prevenir el narcisismo?

Autoestima elevada y narcisismo

 Por Nuria Torres Marcos

La autoestima es, hoy en día, algo que nos preocupa mucho, pero ¿Una autoestima muy alta puede ser perjudicial?, ¿Hasta dónde está bien alabar a un niño para desarrollar una autoestima saludable?

Algunos estudios han demostrado que los niños que reciben elogios por habilidades que no dominan o talentos que no poseen sienten como si no hubieran recibido ninguna alabanza en absoluto, y con mucha frecuencia se sienten menos seguras que antes. Solo los niños elogiados por sus logros reales eran capaces de construir una autoestima saludable, a diferencia del resto que se caracterizaban por tener rasgos narcisistas. Así, la acumulación de elogios no ganados o merecidos puede conducir a un aumento de la inseguridad y la ansiedad, que fomenta el narcisismo más que la confianza en uno mismo.

A menudo se percibe al narcisista como una persona con una aparente sólida autoestima, apareciendo socialmente como alguien seguro, sabedor de lo que quiere y completamente resuelto y capaz, pero en realidad, con ello el narcisista camufla su debilidad, su vacío interno, su miedo al fracaso, en definitiva su carencia real de autoestima.

El narcisismo puede presentarse como una serie de rasgos propios de un estilo de personalidad “normal”, o puede también manifestarse como una forma patológica extrema en algunos desórdenes de la personalidad que pueden llegar a ser altamente incapacitantes. Supone una preocupación exagerada y hasta destructiva sobre la propia adecuación personal, en relación sobre todo al poder y al prestigio. Anhelan admiración, manifiestan un irrazonable sentido de satisfacción de sus propios deseos y tienen fantasías poco realistas de éxito, belleza, amor y poder.

Ahora bien, existen también narcisistas funcionales, en el que los rasgos de la personalidad narcisista se manifiestan con cierto matiz de “normalidad”, no llegando a suponer un menoscabo de las relaciones y del día a día del sujeto en cuestión, que puede llegar a ser percibido como una persona especialmente atractiva.

Educar en la autoestima implica mucho más que el hecho de que el niño se sienta valorado. El niño, además de conocer sus fortalezas, también tiene que aprender cuáles son sus debilidades y aprender cómo superarlas. El niño tiene que aprender que puede mejorar, y tiene que aprender el valor de ponerse metas realistas y sentir el placer de alcanzarlas.

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Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Colegida M-26071) en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘.

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