Orgasmo femenino: mitos y realidades

Orgasmo femenino: mitos y realidades

 Por Nuria Torres MarcosNuria Torres

 

Freud creía que las mujeres podían experimentar dos tipos de orgasmo diferentes: el clitoridiano y el vaginal. Desde su punto de vista, pocas aprenderían a conseguir el orgasmo mediante la estimulación del clítoris. Sin embargo, en la edad adulta, tendrían que aprender a transferir el centro de su respuesta sexual del clítoris a la vagina y al orgasmo coital. Aquellas mujeres que no consiguen realizar esa transferencia y sólo pueden experimentar el orgasmo clitoridiano serían “vaginalmente frígidas”. Freud pensaba que el único orgasmo femenino maduro era el vaginal. Masters y Johnson desecharon este mito, mostrando de modo convincente que sólo existe un tipo de orgasmo desde el punto de vista fisiológico. La respuesta principal consiste en la contracción de la plataforma orgásmica. Es decir, fisiológicamente, el orgasmo es igual, con independencia de que lo provoque la estimulación clitoridiana o la vaginal.

Aunque está claro que los orgasmos que proceden, ante todo, de la estimulación vaginal y clitoridiana son iguales desde el punto de vista fisiológico, desde el psicológico pueden experimentarse de forma diferente, provocando sensaciones muy distintas.

Fisiológicamente, el orgasmo es igual, pero las condiciones presentes (la presencia de la pareja y el contacto con su cuerpo) pueden llevar a percepciones muy diferentes de esa sensación. Por ello estaríamos hablando de una experiencia personal y particular que depende de las circunstancias personales de la mujer, los condicionantes externos, el grado de excitación, la forma de estimulación, la sincronía con la pareja, etc.

Por otro lado, términos como “el punto G” u orgasmo vaginal o de clítoris, son conceptos inadecuados que nada tienen que ver con la realidad y generan confusión e incluso frustración, tanto entre hombres como entre mujeres. De la misma forma que para los varones se utiliza el término “orgasmo masculino” para las mujeres debería calificarse sencillamente como “orgasmo femenino”, lo que ayudaría a no fundar expectativas incorrectas.

La clave del orgasmo femenino estaría en el equivalente del pene en la mujer, el clítoris, con el doble de terminaciones nerviosas que el pene del varón. Lo que conocemos por “clítoris”, es apenas la parte visible y palpable de un órgano muy complejo y extenso, que hunde sus raíces cabalgando sobre la entrada del conducto vaginal, por detrás de los labios mayores y menores de la vulva. Este, en su máxima extensión, se encargaría de producir las contracciones características del orgasmo y sin su intervención no existiría el orgasmo femenino.

Por el momento los estudios van en la dirección de que el orgasmo se produce en la mayoría de mujeres debido a la estimulación directa y/o indirecta del clítoris/labios menores o tejido eréctil, y que la zona referida como punto o zona G puede tener una relación anatómica con la parte interna y/o trasera del clítoris, por lo que no existiría una zona o punto magistral y único que lleva a producir orgasmos sorprendentes, si no que se trataría de una forma alternativa de estimular el clítoris.

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Nuria Torres Marcos es Psicóloga (Colegida M-26071) en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte‘.

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1 comentario


  1. Efectivamente, el orgasmo femenino sin “tocamiento” viene determinado por muchos factores en el momento del acto sexual y que es posible tener el orgasmo vaginal y el clitoriano al mismo tiempo. Para ello, la pareja deberá buscarlo como cambiar de postura sexual, estimulación en los preliminares pero, sobretodo, mucha sincronía en la pareja. Muchas veces los suelen ser un aliciente importante para la estimulación y evitar la monotonía sexual en la pareja.
    Enhorabuena por la publicación, me ha encantado!